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Análisis

Elecciones presidenciales en Ecuador: el correísmo a la final

Luisa González y Daniel Noboa disputarán la presidencia de Ecuador el próximo 20 de octubre.

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Por Emiliano Guido

El triunfo de González en primera vuelta, que cosechó más del 30 por ciento de los votos portando los colores y el programa de Revolución Ciudadana -la fuerza identificada con el ex presidente Rafael Correa-, se inscribe en un escenario político de suma violencia ejecutada por el crimen organizado ligado al narcotráfico. Un ejemplo estremecedor resume lo mencionado, en los días previos a la elección del último domingo, un candidato presidencial fue acribillado a tiros en un mitin partidario.

El correísmo advirtió a la prensa internacional que los mencionados hechos no eran fortuitos: señalaron que Ecuador hoy es una plaza estratégica en la distribución de estupefacientes hacia los EEUU y que los reiterados actos de amenaza y violencia contra la dirigencia política buscan minar la posibilidad de que el timón político de la economía nacional vuelva a ser tomado por un partido popular y que sintoniza con la integración regional.

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Luisa González, aparte de poder convertirse en la primera mandataria de su país el próximo 20 de octubre, tiene la posibilidad de lograr otro hito político: concretar el retorno del correísmo al gobierno. Lo último se ha constituido como un objetivo difícil ya que, si bien la oferta electoral hoy luce fragmentada, se ha instaurado un consenso por parte de la élite mediática y empresarial de Ecuador de convertir a la fuerza del ex presidente exiliado en Europa como el hecho maldito del país situado a la mitad del mundo.

Es de suponer que Noboa anote apoyo de los partidos derrotados en los próximos días. Luisa González es un exponente nuevo del correísmo. No solo por su edad, 46 años, sino porque no ocupó durante los años de Correa en sus distintos gobiernos cargos rutilantes. Igualmente, no es un cuadro faltó de experiencia.

Ocupó la Jefatura de Gabinete en el Ministerio de Trabajo, además su militancia no comenzó con el correísmo, ya que tiene un pasado político en las filas del Partido Social Cristiano. De profuso recorrido académico, cuenta con estudios de posgrado en la Universidad Complutense de Madrid, presume en redes sociales un perfil feminista y fitness. En Twitter, por caso, se define como: “madre, animalista y deportista”.

Por último, vale destacar lo dicho por Alfredo Serrano Mancilla, director del centro de investigaciones latinoamericano CELAG. Serrano Mancilla destacó la alta participación ciudadana en la elección y el hecho de que el correísmo haya podido triunfar en un marcado clima político de hostigamiento a la fuerza política que lidera desde el exilio forzoso Rafael Correa: “El pueblo ecuatoriano le dijo que no al miedo y la violencia. Votó más gente que nunca. Es el valor más alto de participación (82.6%) en primera vuelta en las últimas elecciones presidenciales. La gente normal quiere votar, quiere democracia. Y de nueva opta por la fuerza correista”.

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Las opiniones expresadas en la presente nota de opinión y/o análisis son las de los autores. No pretenden reflejar las opiniones de El Argentino Diario o de sus integrantes. Las denominaciones empleadas en la misma y la forma en que aparecen presentados los datos que contiene no implican, de parte de El Argentino Diario juicio alguno sobre la información y/o datos y/o valoraciones aquí expuestas.

Análisis

Hay que poner un poco más de Evo

Mañana comenzará el congreso partidario que oficializará la candidatura presidencial del líder Evo Morales.

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Por Emiliano Guido

Mañana comenzará el congreso partidario que oficializará la candidatura presidencial del líder Evo Morales. Durante tres días, en las instalaciones del mercado feriante popular “Lauca Ñ”, las banderas azules del MAS ondearán mecidas por el viento de Cochabamba para inflar de mística un hecho político irrevocable: la ruptura definitiva del ex Jefe de Estado con el otro referente del partido, el propio presidente de la Nación, el pulcro y respetado economista Luis Arce.

La noticia de la nueva postulación presidencial de Evo Morales -que implica poner en máximo hervor la interna contra el presidente que él mismo ayudó a consagrar en las urnas- expresa, además, la voluntad política de Morales por no ceder su liderazgo en la fuerza de estandartes azules y blancos. En el inicio de la gestión de Arce, el histórico líder cocalero señaló, por caso, diferencias concretas con la administración, por ejemplo con la gestión económica del recurso litio, a la que juzgó de timorata.

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Luego, el encono de Evo hacia su ex delfín político creció por temas más difusos, menos ideológicos. Morales cargaba de forma intermitente su rencor, por caso, contra determinado ministro, al que señalaba responsable de equis casos de corrupción, o por temas más lacerantes contra su persona. Evo llegó a decir, y aún lo afirma, que el gobierno nacional utiliza la maquinaria del Estado para orquestar una permanente campaña de desgaste mediático y persecución política contra su persona.

En los mapas institucionales y de la militancia territorial del oficialismo emergen zonas cálidas y frías para la perspectiva sensorial de la fuerza política de Evo Morales. En el Poder Ejecutivo, Luis Arce y el Vicepresidente David Choquehuanca, un intelectual de la causa identitaria aymara, cobra fuerza la asonada renovadora dentro del MAS. Por otro lado, en el Poder Legislativo, las voces a favor de Morales y Arce son a priori equivalentes, la misma relación de fuerzas equilibrada se manifiesta dentro de las organizaciones sociales campesinas e indígenas, hoy divididas por el señalado debate interno.

Por ser tan portentosa la interna entre Morales y Arce es que figuras del oficialismo como el ex ministro de Gobierno Hugo Moldiz advierten que, de seguir así la disputa, el movimiento popular indígena boliviano tiene riesgo de sufrir un revés en las próximas elecciones presidenciales.

“Se ha creado un punto de no retorno, pero en política misma las cosas no son definitivas. Si hay una división, unos más a este lado, otros menos a este lado, va a haber derrota. Creo que por encima de todo hay que discutir cuál es la perspectiva para la recuperación y profundización de la revolución boliviana”, dijo Moldiz, en entrevista con “Piedra, Papel y Tinta”, un programa televisivo integrante del pool mediático liderado por el diario paceño La Razón.

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