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Análisis

No a la privtización del Banco Nación

No a la conversión del Banco Nación en Sociedad Anónima

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Desde el Foro de Economía y Trabajo, integrado por economistas y especialistas de nuestro país, emitieron un comunicado en repudio del último Decreto de Milei.

«Acorralado por las repercusiones e implicancias locales e internacionales del escándalo que atraviesa por la estafa derivada de la promoción de la criptomoneda $Libra, el presidente Javier Milei, firmó un nuevo e ilegal Decreto de Necesidad y Urgencia que establece la conversión del Banco de la Nación Argentina en sociedad anónima».

«Lo hizo poco antes de viajar a los Estados Unidos, para ofrecerlo a los grandes fondos de inversión y al Fondo Monetario Internacional, como moneda de cambio en busca de préstamos leoninos y un nuevo acuerdo en el que sacrificará una vez más al interés nacional».

«Ello implica ni más ni menos que continuar con la característica central del modelo económico que aplica este gobierno: generar negocios rápidos con el patrimonio del Estado, con los recursos naturales y centralmente, favorecer a la especulación financiera de todo tipo». 

«Según el BCRA – a noviembre de 2024 – el BNA, siendo el principal banco del sistema, representaba el 23,97% de los activos, y el 21,93% de los pasivos del sistema financiero, así como el 20,71% de los préstamos totales y el 23,99% de los depósitos totales. A la vez, mantiene su presencia, su rol social y de promoción de las economías regionales, asistencia a pymes y amplios sectores sociales. Y logra ser rentable, siendo una potente fuente de crecimiento del patrimonio de la nación, con ratios de rentabilidad superiores al sistema». 

«Su presencia abarca todo el país con 721 sucursales, más 12 filiales en el exterior. Esa red está acrecentada por sus vínculos en todo el mundo a través de las líneas de crédito financieras y comerciales, que maneja por ser el operador financiero del Tesoro Nacional.  Asimismo, ejecuta la coparticipación de la recaudación tributaria, y es una pieza clave para las de fomento a todas las actividades productivas. Está donde la banca privada no está. Ha brindado eficaces respuestas en las situaciones de catástrofe y crisis desde su creación, como en el quebranto de 2001 al final de la convertibilidad, cuando la banca privada extranjera y local defraudaron a los ahorristas».

«Por supuesto que, a este gobierno, le resulta indiferente contar con esta herramienta que ha servido desde su fundación en 1891, por el Presidente Carlos Pellegrini, para apoyar y afianzar la producción y el trabajo de los argentinos. Estas cuestiones no están entre sus prioridades».

«Rechazamos pues, este intento de privatizar el BNA, respaldamos a sus trabajadores y a la Asociación Bancaria que los representa, en su defensa y sostenemos que este DNU (116/25) debe ser inmediatamente anulado, recordando que para reformar su personería jurídica y/o privatizarlo es necesario una ley del Congreso de la Nación, tal como dictaminó el Juez Federal Alejo Ramos Padilla (Juzgado Federal Nro.2 de la Plata 25-09-24)».

«Reiteramos, ya que se arriesgan las posibilidades de reversión de la economía del desastre que el Gobierno ha impuesto en favor de las corporaciones, a costa del endeudamiento permanente y del empobrecimiento de la sociedad, que ante esta situación de emergencia institucional urge»:

● anular el DNU 116/25 y ratificar expresamente en el Congreso, que el Banco Nación no se privatiza;

● la inmediata derogación de las facultades legislativasotorgadas en contra de la Constitución Nacional al Presidente Milei y la anulación de los numerosos decretos de necesidad y urgencia que dictó;

● iniciar el procedimiento de juicio político y el tratamiento expeditivo de denuncias realizadas a la justicia por el accionar del Poder Ejecutivo;

● que el Congreso de la Nación se haga cargo con urgencia de la negociación de la deuda pública tal como lo determina la Constitución Nacional.

 

FORO ECONOMÍA Y TRABAJO está integrado por:

Ricardo Aronskind, Carlos Baraldini, Gabriel Barceló, Noemí Brenta, Juan Pablo Costa, Norberto Crovetto, 

Raúl Dellatorre, Marcelo Di Ciano, Marisa Duarte, Eduardo Dvorkin, Roberto Feletti, José M. Fumagalli, 

Américo García, Carlos Gutiérrez, Bernardo Lichinsky, Nicolás Malinovsky, Santiago Mancinelli, 

Jorge Marchini, Antonio Mezmezian, Felisa Miceli, Alejandro Rofman, Horacio Rovelli, 

José “Pepe” Sbatella, Nahuel Silva, Andrés Wainer, Coordinación: Eduardo Berrozpe

 

 

Análisis

La tecnología no reemplaza la voluntad popular

Daniel Ríos propone reconstruir un proyecto nacional “soberano y planificado”. “Se equivocan los que piensan que somos la última generación dorada que alguna vez tuvimos las rodillas raspadas. La juventud es maravillosa y es con ellos”, afirma.

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Por Daniel Ríos

Lejos está, la presente iniciativa, de constituir una visión integral sobre el país que queremos y mucho menos representar a quienes pensamos parecido. Visión que correspondería debiera impulsarse desde las organizaciones que conforman el movimiento nacional y popular de Argentina, y una representación que debemos reconstruir. Sí creo que puede ser un disparador para abordar una discusión transversal y democrática sobre cuestiones que considero urgentes e ineludibles, casi de supervivencia.

Son tiempos de juntarnos con la finalidad de crear escenarios de debate en el seno mismo del Movimiento Nacional y Popular, para que, cuando se presente la oportunidad de accionar, nos encuentre preparados, que no nos tome por sorpresa.

Debemos reconstruir esa capacidad de representación de las mayorías populares con propuestas simples, directas, de sentido común, al alcance de todos y todas. Solo se trata de escucharnos, para poder debatir, si nos hacemos cargo de abordar con coraje la construcción de un gran frente nacional, un gran pacto social, político, económico, científico y cultural que, por el momento, todavía parece lejano.

Mientras tanto, esta nueva versión de la crisis mundial, evidenciada por la polarización de las ideas y la concentración de la riqueza, nos encuentra a los argentinos transitando, en forma históricamente reiterada, otra nueva versión de la entrega de nuestra soberanía por parte de los viejos y conocidos liberales que no quieren el desarrollo del país, empujándonos hacia la desintegración nacional.

Como casi todos, ignoro cuándo y cómo termina, aún así, descarto correrme de esta realidad, ocultarme, hacerme el distraído, resignarme, o militar un silencio cómplice. En cambio, elijo hacerme cargo de proponer ideas para una nueva convivencia con la intención de contribuir a recrear las reglas de un nuevo Estado de Bienestar.

La Tecnología, creada por el hombre, no es, ni será sustituto de la voluntad popular. Se equivocan los que piensan que somos la última generación dorada que alguna vez tuvimos las rodillas raspadas. La juventud es maravillosa y es con ellos.

Es por esto que estoy dispuesto a compartir algunos ejes o algunos lineamientos del modelo que abrazo y aportarlos para una experiencia de construcción colectiva, como creo que debe ser, con el objetivo de definir hacia dónde queremos ir, y cómo hacerlo, evitando la improvisación que casi siempre nos impone la urgencia del cronograma electoral y la falta de humildad de la dirigencia, en general.

Una propuesta sólida, representativa de los intereses del pueblo y de la Nación Argentina, de la presente y de la futura, debe basarse en un profundo análisis de la situación actual del país y del contexto internacional, y es precisamente por esto último que resulta imprescindible un diagnóstico preciso, sobre esos problemas que parecen reiterados e insuperables, problemas estructurales que se van reinventando, en materia política, económica, educativa, productiva, etc., etc.

La vertiginosa realidad mundial nos debe hacer pensar, minuto a minuto, el país que queremos para nosotros y para las generaciones futuras. Planificar, accionar, verificar, corregir y volver a planificar podría ser el método normal, la práctica instalada. Planear estratégicamente mal puede considerarse como un fin en sí mismo, simplemente es el camino obligado de una inteligente gestión de lo público.

El oficio y la intuición son útiles, pero ya insuficientes, necesitamos definir, colectivamente, objetivos claros, alcanzables, de mediano y largo plazo, y definir una hoja de ruta estructurada que apuntale un plan de desarrollo armónico, territorialmente equilibrado, gradual, sostenible y soberano. 

ARSAT, el primer satélite geoestacionario argentino y prueba de nuestra vocación activa en el desarrollo aeroespacial, largamente saboteado, interrumpido y reducido por administraciones obedientes al llamado «consenso de Washington».

Si “la unión hace la fuerza” no queda otra que unirnos para lograrlo. Hacer nuestros mejores aportes es la actitud militante que debemos tener todos aquellos que pensamos parecido, todos aquellos que nos sentimos con las ganas y la responsabilidad de contribuir para definir el modelo de país que deseamos.

Solo tenemos que juntarnos los de “este lado”, ampliamente hablando, y asumir el coraje de abordar el diseño de un nuevo modelo, desechando prácticas, creencias y discursos perimidos que, en gran medida, nos trajeron hasta acá. Si nos dejamos ganar por la inercia tal vez hoy pueda ser el principio del fin.

Propongo girar 180º o seguir fracasando. Así no va más. Juntémonos, es una oportunidad para empezar de nuevo, ya que no empezamos de cero. Supimos cruzar los Andes para liberar pueblos, hagámoslo de nuevo.

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