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Análisis

Nada es para siempre

El Argentino en Moscú.

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Un hombre palea la nieve del camino al costado de los muros del Kremlin, la bandera rusa flamea bajo la lluvia helada. Son las cuatro de la tarde y oscurece en la Plaza Roja, una mujer pasea un perro con botas y pullover, las luces navideñas que delinean el centro comercial lo iluminan todo.

La estación Kiev del subte es evidencia tangible de las paradojas de la historia. Enormes murales de mosaico ilustran escenas de hermandad, alegría y abundancia del pueblo ucraniano cuando se integró como parte federada a la Rusia soviética. Una mujer y un niño saludan a los soldados del Ejército Rojo como representación de la liberación de Kiev de la ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial o Gran Guerra Patria. Bajo el rostro de Vladimir Lenin se lee un texto que evoca la “eterna e indestructible amistad del pueblo ucraniano con los demás pueblos de la Unión Soviética como las bases de la independencia nacional y de la libertad”.

Pero el viejo sueño frustrado de Hitler de convertir a Ucrania en “el granero” de Europa quedó clavado como un aguijón latente que, muchos años después, comenzó a expandir su veneno y a propagar un sentimiento anti ruso en ciertos sectores.

Entre 2004 y 2014 se inició un proceso, apoyado por Estados Unidos y la OTAN, denominado “las revoluciones de colores”, que impulsó una “limpieza étnica” contra la población ruso parlante del Donbass.

Hacia 2021 Moscú anunciaba la finalización del gasoducto Nord Stream II, lo que motivó el reinicio de las presiones de EEUU hacia la Unión Europea para la incorporación de Ucrania a la OTAN.

El derrocamiento de Víktor Yanucovich y la imposición de Volodomir Zelenski, la incorporación de Crimea a Rusia, el reconocimiento de las repúblicas de Donets y Lugansk, el intento sistemático de Washington de socavar el resurgimiento nacional Ruso, la extensión de la OTAN más allá de las fronteras acordadas, el financiamiento europeo de sectores rusófobos, la incursión de paramilitares portadores de simbología nazi en Ucrania, son algunos elementos claves para pensar la intervención militar especial de Rusia.

En un contexto adverso en el que el Secretario General de la OTAN anuncia “malas noticias” para Ucrania y Estados Unidos parece priorizar la guerra de Israel contra Palestina, Zelensky elige viajar a la asunción presidencial de Javier Milei mientras Vladimir Putin refuerza las relaciones con los Emiratos Árabes, Irán y se toma cincuenta minutos para conversar telefónicamente con Netanyahu.

No está claro aún en favor de qué sectores se inclinará el tablero de poder mundial pero cabría preguntarse ¿hasta cuándo occidente puede sostener tantos conflictos abiertos sin debilitarse y perder hegemonía?

Y, siendo así, hasta qué punto la llegada de gobiernos de derecha, que buscan convertir a sus países en colonias del norte, pueden consolidarse y sostenerse en el tiempo.

Análisis

La Mano de D10S

Diego, marcó. Dejó, cedió una huella que sostiene. Cómo en la imagen. Diego Armando, armó (a-mor etimológicamente significa vivir sin muerte) con su juventud, una juventud que sonríe. 

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Por Jesús Rivero*

Transmisión etimológicamente significa: acción y efecto de hacer circular una cosa, más allá. 

Diego, marcó. Dejó, cedió una huella que sostiene. Cómo en la imagen. Diego Armando, armó (a-mor etimológicamente significa vivir sin muerte) con su juventud, una juventud que sonríe. 

No es solo fútbol. Pulula desde las periferias, desde los barrios, un nacionalismo, sin centro. Es la juventud, su brazo, su mano, la mano de Diego.

No es romantizar el fútbol, menos la vulneración de un pueblo que pide a gritos una sonrisa, una felicidad. Es decir, poder leer en términos del psicoanálisis lacaniano el orden de lo real, y tocarlo por medio del orden simbólico. Hoy, el objeto de representación imaginaria es un objeto redondo, esférico, llamado pelota, pero que remite estrictamente al orden de lo real, al inconsciente político. 

 

Es obvio e histórico que el fútbol y los mundiales son un velo que no manifiesta la realidad explícita. En nuestro imaginario con solo tocar por medio del orden simbólico (la palabra) lo real, nos remite a la realidad atroz que veló el mundial de 1978.

Hoy, la realidad no es diferente. Que el Gobierno representado por Javier Milei, pero sostenido por el círculo rojo internacional que en teoría llegó al Ejecutivo por las vías democráticas, en la práctica es un gobierno de facto, por fuera del marco jurídico, violando la reforma Constitucional de 1994 y los tratados internacionales que se introdujeron en la misma con jerarquía constitucional. 

Bajo el señuelo del mundial de fútbol, en Ejecutivo lanzó una agenda económica-política en tiempo récord, estableciendo convenios estratégicos de alto impacto y que mantiene bajo estricto hermetismo el avance hacia la privatización de sectores clave como el agua, minerales críticos y energía nuclear.

Hoy, tenemos instalado en Argentina al magnate Peter Thiel con su proyecto de la Inteligencia Artificial y que necesita de la Patagonia para materializarlo y sobre todo de la continuidad del gobierno representado por Javier Milei, con un establishment (equipo) que no es nuevo. Sus apellidos son conocidos: Luis Caputo, Federico Sturzenegger, Patricia Bullrich y Diego Santilli, es decir, Mauricio Macri. 

 

Hoy, como ayer mientras los goles (la fiebre del mundial) copaban las pantallas, se ejecutaban políticas que favorecen al mismo sector de siempre, a los poseedores del gran capital. En este modelo de socialización de las pérdidas y privatización de las ganancias, por ejemplo Capital Humano activó una de las medidas más drásticas del año con la caída de la prórroga automática de 446 convenios colectivos de trabajo, en el mismo momento que dejaba sin percibir el Salario Social y Complementario a mas de 1.000.000 de trabajadores de la Economía Popular.

 

En simultáneo el Ministerio de Defensa selló un negocio con Estados Unidos para el acceso a combustible militar y tecnología digital (drones), profundizando el alineamiento geopolítico de Argentina, pasando por alto la asamblea legislativa, es decir, la democracia. 

Desde que el velo del mundial como cortina tapa el grifo que cerró las transferencias, las licitaciones y auditorias avanzan a paso firme en las oficinas de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, apuntando a tres ejes fundamentales:

●AySA (Agua y Saneamientos Argentinos): el servicio de agua potable y cloacas de Buenos Aires se encuentra en la fase técnica final para su concesión al sector privado. El proceso se maneja con un perfil inusualmente bajo para evitar la resistencia social que históricamente generan las privatizaciones de servicios públicos esenciales.

 

●Intercargo (aerocargo): la empresa estatal que monopoliza el servicio de rampa y logística de cargas aéreas en los aeropuertos del país avanza en su pliego de privatización. El conflicto latente con los gremios aeronáuticos se ha mantenido congelado mediáticamente durante un mes.

 

●Centrales Nucleares: el paquete de medidas más sensible involucra a Nucleoeléctrica Argentina (operadora de Atucha l, Atucha ll y Embalse). Cómo efecto del velo del mundial como distracción se aceleró la privatización parcial y contratos operación internacional. 

 

En lo que respecta al poder legislativo hubo un tratamiento de urgencia para el pago de 104 millones de dólares a los últimos fondos buitres (Bainbridge y Attester Value) que se aprobó a espalda de la ciudadanía.

 

No hay duda que “la libertad avanza» para unos pocos, los mismos de siempre. Es imperante para el Ejecutivo la reforma estructural para materializar su proyecto, mientras las pantallas suben la fiebre mundialista. Cuándo la misma baje será responsabilidad nuestra trabajar sobre este nacionalismo que polulo desde las periferias, que se mezcló entre el fútbol como caballo de Troya. Una latencia que se multiplicó por un instante en alegría, como el recordado 17 de octubre, donde las fuentes se llenaron de cabecitas negras, de obreros. Las hazañas siempre fueron peronistas, como los días más felices también fueron y serán peronistas, porque el peronismo es un movimiento que está constituido por sectores de centro-izquierda, centro y conservadores. Un significante vacío que busca su punto de capitón, su significación (negociación). Solo el que no sea peronista puede creer que el peronismo se está destruyendo. Es todo lo contrario, cuando nos peleamos, nos estamos reproduciendo, es la lucha de clases dentro del movimiento, son las características de la democracia.

En este sentido y como decía Diego: fuy, soy y seré peronista. Porque los días más felices fueron, son y serán en un porvenir peronista. Porque como lo ilustra la imagen, hay una juventud que pulula desde las periferias con una sonrisa, con un brazo, con una mano, que sostiene la bandera, la mano de D10S.

*escritor y activista político.

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