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Análisis

Día del Periodista: «El violento oficio de escribir»

En una nueva jornada en la que se conmemora el Día del Periodista, en medio de una compleja coyuntura donde las fake news pasan inadvertidas en las redes sociales y entre los lectores y televidentes de los grandes medios de comunicación, es importante recupera la figura e impronta de Rodolfo Walsh, a más de 44 años de su asesinato y desaparición.

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En una nueva jornada en la que se conmemora el Día del Periodista, en medio de una compleja coyuntura donde las fake news pasan inadvertidas en las redes sociales y entre los lectores y televidentes de los grandes medios de comunicación, es importante recupera la figura e impronta de Rodolfo Walsh, a más de 44 años de su asesinato y desaparición.

Por Juan Rapacioli

Rodolfo Walsh estuvo cerca de consagrarse como un gran escritor de su tiempo pero, frente a las injusticias que le tocó ver, decidió usar sus capacidades como narrador para la escritura política, y se convirtió también en un militante de la palabra

Escritor, traductor, periodista, intelectual y militante, nombre clave para comprender la relación entre literatura y política en la Argentina, Rodolfo Walsh es revisitado por una serie de autores que analizan su obra, pensamiento y compromiso a más de 44 años de su asesinato por parte de la última dictadura militar.

«Walsh era capaz de escribir en todos los registros de la lengua y su prosa es uno de los grandes momentos de la literatura argentina contemporánea», escribió Ricardo Piglia en el prólogo a la edición de sus «Cuentos completos», publicado por Ediciones de la Flor en 2013.

En ese texto, Piglia señaló que «frente a la buena conciencia progresista de las novelas ‘sociales’, que reflejan la realidad y ficcionalizan las efemérides políticas, Walsh levantaba la verdad cruda de los hechos, el documento, la denuncia directa y a la vez cuestionaba, en la circulación inmediata de sus investigaciones, el formato libro y por tanto el mercado literario».

Walsh (Choele Choel, Río Negro, 1927) fue autor de la emblemática investigación «Operación Masacre», considerada la primera obra de no ficción -de la que este año se cumplen 60 años de su publicación-, donde narra a la manera de una novela policial los fusilamientos ilegales de un grupo de prisioneros peronistas el 9 de junio de 1956 en José León Suárez por parte de la Revolución Libertadora.

Autor de grandes cuentos en la tradición del género policial y relatos breves ligados a la prosa de Jorge Luis Borges, Walsh estuvo cerca de consagrarse como un gran escritor de su tiempo pero, frente a las injusticias que le tocó ver, decidió usar sus capacidades como narrador para la escritura política, y se convirtió también en un militante de la palabra.

A partir de esa decisión, su vida cambió para siempre: en 1959 fue parte de la creación de la Agencia de Noticias Prensa Latina en Cuba, donde puso en evidencia los planes de la CIA para invadir la isla; dirigió el semanario de la CGT; militó en el Peronismo de Base; fue parte de la organización Montoneros; y, junto con Paco Urondo, fundó el diario Noticias.

Durante la dictadura militar iniciada el 24 de marzo de 1976 creó la Agencia Clandestina de Noticias (ANCLA), donde escribió y difundió el célebre texto que dice: «El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información.»

Al cumplirse un año de la dictadura, escribió desde la clandestinidad su famosa «Carta Abierta de un escritor a la Junta Militar», donde desnudó con precisión el plan económico, terrorista y criminal de los militares encabezados por Jorge Rafael Videla. Un día después fue secuestrado por un grupo de Tareas de la Escuela de Mecánica de la Armada. Su cuerpo nunca fue encontrado.

Lucidez, compromiso, creatividad y pasión por la verdad se condensan en la figura de Rodolfo Walsh, un autor único atravesado por la violencia de la historia argentina que, a pesar de su desaparición física, sigue latiendo como un fuego imposible de apagar.

Ricardo Ragendorfer, María Pía López, Daniel Link, Martín Caparrós y Juan Mattio hace algunos años hablaron con Télam sobre la obra, vida, influencia y legado del escritor que abrió nuevos caminos en los modos de pensar la tensión entre literatura y política, clave en la historia argentina.

«Me atrevería a decir que su cuento ‘Esa mujer’ es -junto con ‘El Aleph’, de Borges- uno de los mejores textos de la literatura argentina», sostuvo el periodista Ricardo Ragendorfer. Y señala dos aspectos que definen al escritor: «por un lado está la singularidad de su obra. Por otro, la solidez con la que sobrellevó hasta el final su condición de intelectual orgánico de una causa política».

«Y a eso también hay que sumar la influencia de su pensamiento en el campo popular. Claro que tipos como Haroldo Conti, Paco Urondo, Raymundo Gleyzer y Héctor Oesterheld, entre otros, no fueron menos valiosos. Pero, por alguna extraña razón, todos ellos terminaron cristalizados en la figura de Walsh», apuntó el autor de «Los doblados». Y consideró también que «su influencia está más en la literatura que en el periodismo. Basta leer los diarios o prender la tele para darse cuenta de ello. Pienso que su ausencia es una tragedia por razones fácticas. Dado que la mitomanía se ha convertido en una política de Estado, no estaría mal revalorizar su figura. Pero no solo por el aniversario de su muerte, sino por sus enseñanzas en el campo de la contrainformación».

Para la socióloga María Pía López, «sus investigaciones son absolutamente nuevas e ineludibles. En ese contexto es que hay que pensar que sus excepcionales cuentos quedan en un segundo plano. David Viñas decía que Walsh era el gran cuentista argentino, con obras más relevantes que las de Borges. Eso tenía algo de provocación, pero a la vez señalaba lo preciso de esa literatura».

«En intelectuales de muy distinto estilo de intervención, como Horacio González y Horacio Verbitsky, existe ese engarce entre la idea de justicia, el activismo público y la escritura. No habría que mitologizar un único modo del compromiso, que aparece vinculado a una época, la de la insurgencia armada, porque si no declararíamos desiertas de política todas las posteriores», reflexionó la ex directora del Museo del libro y de la lengua.

El escritor y catedrático Daniel Link, que editó la obra de Walsh («El violento oficio de escribir», «Ese hombre y otros papeles personales»), explicó que para el propio Walsh «hay una distancia entre los cuentos firmados por Daniel Hernández (publicados con ese seudónimo en revistas) y las ‘novelas cortas’ protagonizadas por Daniel Hernández, pero firmadas por Rodolfo Walsh, que integran «‘Variaciones en rojo'».

«En todo caso -considera Link-, Walsh ejercita el cuento policial con una coherencia y un talento que nadie más que Borges había tenido ni tendrá en el contexto de la literatura argentina. Más adelante abandonará el género y publicará cuentos que deben leerse en el contexto de la onda expansiva promovida por el boom latinoamericano, la editorial Jorge Álvarez y la actividad de su mujer de aquellos años, Pirí Lugones».

Según Link, «Walsh aspira a más y aspira, sobre todo, a un tipo de articulación entre literatura y política que el cuento no puede darle. Si lo recordamos antes por ‘Operación masacre’ que por su producción cuentística es por la enorme estatura de esa investigación vuelta libro, y no porque sus cuentos no se cuenten entre los mejores».

El periodista y novelista Martín Caparrós sostuvo que las obras de no ficción de Walsh «implicaron una renovación del género que sus cuentos no, así que es lógico que hayan tenido más repercusión. Digamos que su periodismo narrativo abrió caminos; sus cuentos los recorrieron con eficacia y elegancia».

«Walsh escribió en tiempos particularmente políticos, donde su escritura tenía un peso y una circulación que no podría haber tenido en otros momentos. Sus intervenciones fueron extraordinarias», considera el autor de «Los Living». Y señala: «Me gustaría pensar que lo importante de Rodolfo Walsh no es su ‘desaparición’, sino su aparición, que haya pensado, discutido, escrito, publicado. A veces temo que, para algunos, su importancia está demasiado basada en su fin trágico; a esos, les recomendaría que lo lean».

Juan Mattio, escritor y periodista, dice que «habría que pensar a Walsh como un territorio sobre el cual las generaciones de escritores que llegan después que él deciden dar ciertos debates. Una de las grandes preguntas que se hicieron los escritores de su generación -¿De qué forma se relacionan la práctica literaria y la acción política?- encontró en él una respuesta que sirvió como modelo».

«La influencia de Walsh es múltiple. Está presente, por supuesto, en algunas de las experiencias de no ficción que se producen y circulan hoy. También es la figura central de una serie de debates que intentan pensar el vínculo entre literatura y sociedad», apuntó el autor de «Tres veces luz».

Análisis

Guerra, inflación y ajuste sin fin

El ajuste libertario analizado por el Foro de Economía y Trabajo.

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Por Foro de Economía y Trabajo

La “guerra económica” abierta cuyas consecuencias sufre toda la humanidad, se agravó al perpetrarse la barbarie bélica de EEUU e Israelcontra Irán, agresión que el presidente Milei respalda y tiene como uno de sus objetivos – como también se verifica desde la intervención del presidente estadounidense en Venezuela –  el control de la producción y comercialización de los hidrocarburos. 

La repercusión en los precios internacionales del gas y el petróleo fue inmediata. Como la energía atraviesa transversalmente toda la economía, involucra también al precio de los alimentos, golpeando las condiciones de vida de cientos de millones de personas.

Llamativamente el gobierno de Javier Milei y sus economistas vienen afirmando que Argentina en esta situación tendría condiciones «ganadoras» y aumento de las exportaciones.

Al mismo tiempo, asignan el mismo motivo – el salto de los precios mundiales – al actual empuje inflacionario para justificar el empeoramiento inflacionario económico y social, a pesar de que Argentina cuenta con capacidad superlativa para la producción – tanto de energía como de alimentos – para satisfacer la demanda interna con la producción propia y permitir excedentes crecientes de exportación,  con costos muy menores a los precios internacionales.

Con esa excusa del «aumento de los precios internacionales » se oculta quién se apropia de la renta diferencial y extraordinaria que, en razón de esas ventajas de nuestro país, y  a costa de las condiciones de vida de la población cuando se imponen esos precios en el mercado interno.

Con guerra o sin guerra, con la política de “hagan plata, evadan y fuguen divisas cuanto quieran” de Luis Caputo y Javier Milei, la población paga sin justificación a precio internacional los consumos e insumos que produce y consume en pesos, empeorando las condiciones de trabajo, de pérdida de empleo, de calidad de vida y competitivas para producir con trabajo argentino agregado. 

Es la repetida experiencia de planes económicos en favor de pocos muy ricos, que perjudican al conjunto de la sociedad y el país. Como ya ha sucedido, se suma la apertura importadora; y la respuesta que dan un alto número de empresas es profundizar una reconversión de sus estrategias de negocios: desplazan producción local, avanzan en la importación de bienes finales, recortan empleo y sostienen elevados márgenes de rentabilidad en la comercialización.

Así, se agrava el actual desorden macroeconómico con resultados regresivos, reflejados en mayor inflación, el deterioro de los ingresos, una creciente precarización de las condiciones laborales, expansión del pluriempleo, aumento de la marginalidad, endeudamiento para alimentos y servicios básicos con tasas usureras,  empeoramiento de la calidad de vida de los hogares.  Significa más inflación, recesión y desempleo que no se reflejan en las estadísticas oficiales. 

LAS ESTADISTICAS OFICIALES

Una deliberada falta de eficacia estadística – funcional a la estrategia comunicacional del Gobierno- se manifiesta en particular en la medición oficial del Índice de Precios al Consumidor (IPC) que continúa utilizando ponderadores correspondientes a una estructura de consumo muy anterior (Encuesta Nacional de los Hogares-ENGHo 2004/05), por lo que su nivel general no refleja plenamente la evolución real del costo de vida que enfrentan los hogares.

Entre noviembre de 2023 y marzo de 2026 el IPC Nacional, principal indicador para monitorear la inflación, acumuló una variación en torno al 293% y volvió a acelerarse desde mayo de 2025, con aumentos particularmente regresivos en rubros esenciales como Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (540%) y Transporte (347%), que junto con Alimentos y bebidas no alcohólicas (273%) concentran alrededor del 50% del gasto de consumo de los hogares, de acuerdo al patrón de consumo de la última Encuesta Nacional de Gasto de los Hogares  (ENGHo 2017/18) cuya aplicación se suspendió. 

La no actualización de la estructura de ponderadores del IPC implica, para el período noviembre de 2023 – febrero de 2026, una brecha acumulada de alrededor de 19 puntos porcentuales, 280% vs. 299%, al comparar el IPC INDEC con el IPC CABA IDECBA (Instituto de Estadística y Censos la Ciudad Autónoma de Buenos Aires) este último con una estructura de consumo más actualizada.

En este contexto, las subas nominales de los ingresos laborales no logran compensar la inflación, lo que se traduce en pérdidas de poder adquisitivo, más acentuadas aún al considerar mediciones alternativas como el IPC CABA. Se verifica así una caída generalizada de ingresos hogareños en términos reales, con pérdidas de alrededor del 6,7% en los salarios del sector privado registrado, y superiores al 20% en promedio para el sector público (-38,4% en la Administración Pública Nacional; -13,7% en provincias, y -35,4% en Universidades a diciembre de 2025).

A febrero de 2026, la remuneración imponible promedio de los trabajadores estables (RIPTE) se ubicaba apenas por encima de la línea de pobreza para un hogar tipo de 4 personas: $1.734.357 vs. $1.397.672. Mientras que, a marzo de 2026, el Salario Mínimo, Vital y Móvil – $352.400 – y el Haber mínimo jubilatorio -$369.601- aún permanecen por debajo de la línea de pobreza por adulto equivalente: $464.228, canasta básica total, y cabe preguntarse: ¿quién puede vivir con esta suma?

Es de destacar que, considerando los datos oficiales, el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) a marzo de 2026, tiene un poder de compra reducido al 25% de la CBT correspondiente a una familia tipo de cuatro personas: $352.400 vs. $1.434.464.

Este ajuste permanente es la política básica con que el gobierno exhibe con engaño un superávit fiscal artificial, dado que capitaliza intereses de la deuda que no paga, incluso debe tomar la resolución de reducir el gasto público en un 20% con respeto al presupuesto, para poder pagar la deuda. Las consecuencias están a la vista: caída del consumo, de la demanda, la producción, el empleo y la recaudación fiscal.

El deterioro persistente de las condiciones del mercado de trabajo, se evidencia en la caída de la tasa de empleo y de la asalarización, el aumento de la tasa de desocupación —7,5% al 4T25, +1,8 puntos porcentuales respecto de igual período de 2023— y la persistencia de elevados niveles de no registro.

La supuesta reducción de la pobreza por ingresos desde principios de 2024 aparece explicada, también con engaño por el mayor peso de ingresos no laborales (transferencias) y por factores metodológicos asociados tanto a la captación de ingresos laborales y no laborales(cambios en los instrumentos de relevamiento y mejoras en la recordación, que podrían estar vinculadas en parte al uso de billeteras virtuales, entre otros) como a la falta de actualización de la canasta básica total con la que se mide la línea de pobreza, con base en la ENGHo 2017/18. La evolución observada no necesariamente refleja una mejora sostenida de los ingresos laborales.

Lejos de observarse “la clara mejora distributiva” que clama el gobierno, tenemos una tendencia regresiva en la distribución del ingreso, con pérdida de participación de los ingresos laborales tanto en los deciles más bajos como en los sectores medios, y una mayor dependencia de ingresos no laborales en los hogares de menores ingresos.

INFLACION: PROBLEMA CENTRAL

La inflación se agravó desde la mega devaluación del 12 de diciembre de 2023, potenciada por la liberalización de los precios y la injusticia tributaria, el deterioro social y económico. 

Los salarios, el gasto público social o el “exceso de demanda interna” popular no son las causas del alza del índice de precios. Tampoco lo es la emisión monetaria, siendo que el gobierno oculta con «contabilidad creativa» el crecimiento gigantesco de endeudamiento público para sostener la ola de especulación financiera y fuga de capitales, que sí es la causa principal de la inflación.

La inflación es un problema central para nuestra economía nacional, con múltiples causas: comenzando por una deliberada desregulación y la internacionalización de los precios. Esta resulta favorable a comportamientos  especulativos de posición dominante de grupos monopólicos/ oligopólicos que prevalecen en sectores claves de oferta de productos y servicios. En ella incide la fuga de divisas por diversas vías, las condiciones de los fraudulentos acuerdos con el Fondo Monetario, las altas tasas de interés anti-productivas, la regresividad del sistema tributario donde el 70% de la recaudación se origina en impuestos indirectos, que generalmente son trasladados a los precios de los bienes y servicios.

ACUERDO PARA UNA SALIDA ORDENADA

No hay una salida ordenada del desorden económico generado por este gobierno sin comenzar a construir, desde ahora, un acuerdo sobre un plan común que aborde un cambio de rumbo drástico, que contemple metas, compromisos y estímulos regionales y sectoriales de mediano y largo plazo, con eje en el trabajo y la producción. 

En ese sentido, la superación de la actual emergencia económica tiene como requisito un acuerdo sobre conformación y análisis transparente de precios con abastecimiento garantizado. Abordando en primer lugar alimentos y energía asequibles tanto para la emergencia como para el crecimiento económico, siendo que el país cuenta con capacidad superlativa para satisfacer la demanda interna con costos muy menores a los internacionales.  

En su definición, ejecución y supervisión son imprescindibles la participación de los trabajadores, los empresarios, y de los consumidores en general. En este sentido es que coincidimos que puede resultar muy positiva la anunciada constitución de un observatorio anunciado por la CGT para la elaboración de indicadores propios.

Esta participación no será posible sin establecer un adecuado sistema de información pública, que a su vez es requisito para la eficacia y eficiencia de una política de orientación de los precios virtuosa:

● con índices de precios creíbles, basado en una encuesta nacional de hogares que se actualice de manera regular para captar los cambios en los gastos y consumos de los mismos;

● con un seguimiento de carácter público y publicitado, transparente, de la estructura de costos de producción y comercialización de los distintos consumos para vivir y los insumos para producir. 

Esto es imprescindible para inducir márgenes de ganancia razonablesy transparentar las cadenas de valor haciendo pública su integración a la par que se ponen en evidencia sus carencias o “huecos” que redundan negativamente en costos y precios, a fin de planificar su superación.

MEDIDAS A CONSIDERAR EN LA EMERGENCIA

Argentina, país productivo y exportador, puede:

1. garantizar la afirmación de soberanía – en primer lugar, la seguridad alimentaria y energética – para sostener condiciones dignas de vida, con menores costos tanto industriales como de los servicios. Comenzando por desacoplar los precios locales de los mundiales. Con estos últimos en alza y costos locales relativamente más bajos, el interrogante abierto es quién se queda con la renta diferencial y cómo se reparte;

2. por lo tanto, basar el análisis y negociación de tarifas de servicios públicos únicamente en base a costos reales en el país, no por ajustes automáticos por tipo de cambio o indexación por precios internacionales. Determinar tarifas sociales para la energía eléctrica, el gas, el agua, y los combustibles en función de garantizar los derechos humanos y la vida de todas las familias; la producción industrial y de servicios de las Pymes y los emprendimientos sociales. En particular, la energía debe estar al servicio de un modelo económico que priorice la generación de empleo.

3. Controlar el tipo de cambio y regular los valores de las tasas de interés, decretando la emergencia cambiaria y regulatoria para que el BCRA preserve las reservas internacionales y se transparente su utilización a prioridades sociales, productivas y financieras claramente establecidas. Y a su vez que el crédito a los hogares y la producción sea accesible y razonable. 

4. Fijar Cupos de Exportación en los sectores que corresponda, como medida de protección para limitar las exportaciones de mercancías en valor o en cantidad que realiza el país durante el período de crisis energética o alzas inusuales de precios o escasez de determinados productos, como alimentos, combustibles, medicamentos, etc., a fin de abastecer en primer lugar las necesidades internas del país.

5. Aumentar los derechos de exportación, que no sólo significa mayor ingreso para el fisco, sino que abarata en el porcentaje de la retención el precio del producto en el mercado interno al desacoplar los precios locales de los internacionales.

6. Establecer un control más estricto de las importaciones, para favorecer el ingreso de bienes y servicios necesarios para el consumo básico y de insumos para la producción, y eliminar o al menos reducir el ingreso de mercancías superfluas y productos a precios de dumping. Restablecer los valores de referencia y el canal rojo aduanero.

7. Fijar provisoriamente los precios – acordes con los costos reales de producción- por un plazo determinado de los productos de la Canasta Básica Total, y de los insumos centrales en la cadena de valor de los sectores productivos. Para garantizar su vigencia resulta importante la participación de sindicatos, organizaciones sociales, y asociaciones de consumidores.

8. Corregir, con los organismos de defensa de la competencia, las ventajas monopólicas u oligopólicas en relación con productos y servicios claves.

9. Coartar las ventajas de “posición dominante” que ejercen las empresas productoras de las materias primas básicas e insumos difundidos, que imponen subas de precios indiscriminadas en cada cadena de valor;

10. Identificar empresas y sociedades, con el fin de diferenciar su tratamiento y los correspondientes requerimientos informativos públicos para lograr una acción positiva y efectiva de la sociedad y el Estado en relación con los desafíos de la producción, la distribución, la fiscalización de la evasión/elusión tributaria la fuga de capitales, el comercio exterior y la inflación. Un paso imprescindible es avanzar en la regulación de la figura jurídica del “grupo económico” en la Ley de Sociedades.

11. Como decimos la regresividad tributaria tiene indudable incidencia en la formación de precios, habida cuenta de que el 70% de la recaudación fiscal se origina en impuestos indirectos, que generalmente son trasladados a precios; ello sin olvidar que los impuestos “directos” suelen transformarse en “indirectos” cuando son pagados por empresas con posición dominante en los mercados. Urge abordar una reforma progresiva, y en un próximo documento actualizaremos nuestra propuesta para superar las inequidades que hacen que soporten más carga tributaria quienes menos tienen.

Por último, señalamos que, para una adecuada administración de los precios, se necesita aplicar normas existentes como ser las Leyes de Defensa del Consumidor 24240, de Defensa de la Competencia 27742, y poner en vigencia efectiva  – con intervención del Congreso de la Nación- las Leyes 20.680 de Abastecimiento, Ley 26.991 Nueva Regulación de las Relaciones de Producción y Consumo.”, 27.545 de Góndolas (con derogación inconstitucional por el DNU 70/23, rechazada por el Senado de la Nación).

Cabe revisarlas estableciendo las condiciones para su aplicación, pero sin resignarlas, habida cuenta la conducta histórica de los formadores de precios y su gravísima responsabilidad en las sucesivas crisis socioeconómicas que todas las familias trabajadoras y nuestro país han sufrido. Este análisis debe comenzarse con urgencia dado el previsible desenlace de la política económica, teniendo presente que esta legislación, necesitamos hacer la salvedad, nunca ha sido estricta ni armoniosamente aplicada en el pasado. Ha faltado estructura y capacidad de acción territorial suficiente para hacerlo, así como un uso eficiente de los avances tecnológicos disponibles, carencia del Estado que necesita superarse. 

Por las razones que se exponen, una de las reformas que cabría realizar y creemos relevante es impulsar que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia(CNDC) pasen a jurisdicción del Congreso de la Nación, para tener autonomía en relación al Poder Ejecutivo de turno.

FORO ECONOMIA Y TRABAJO

Ricardo Aronskind, Gabriel Barceló, Noemí Brenta, Eduardo Codianni, Juan Pablo Costa, Norberto Crovetto,                 Raúl “Rulo” Dellatorre,  Marcelo Di Ciano, Marisa Duarte, Eduardo Dvorkin, Roberto Feletti,  Néstor Forero,                 José M.Fumagalli, Américo García, Carlos Gutiérrez, Ricardo Koss, Nicolás Malinovsky, Jorge Marchini,                   Antonio Mezmezian, Felisa Miceli, Andrés Repar, Alejandro Rofman,Horacio Rovelli, José “Pepe” Sbatella,                      Nahuel Silva,Juan Carlos Teso, Rodolfo P. Treber, Eduardo Berrozpe (coordinador)

* FORO ECONOMÍA Y TRABAJO. Está integrado por economistas y otros especialistas a propuesta de organizaciones sindicales de nuestro país, abierto a todas las instituciones que integran el Movimiento Sindical Argentino, así como a los aportes de organizaciones que agremian a las Pyme, cooperativas y a la economía popular. Sus documentos y definiciones corresponden a sus autores, que participan en la articulación de un programa económico con eje en el trabajo, la producción, la justicia social, la defensa de los recursos y la soberanía nacionales. foroeyt@gmail.com

 

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