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Presentaron un mural dedicado a René Favaloro: «fue el último gran prócer», recordó su familia

Sobre una de las paredes laterales de la Fundación Favaloro, en la intersección de las avenidas Entre Ríos y Belgrano, ya se puede contemplar el impactante retrato gigante del médico con un delantal blanco y el pelo peinado prolijo hacia atrás.

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A 100 años del nacimiento del médico René Favaloro, se presentó hoy en pleno centro porteño un inmenso mural hiperrealista de 22 metros de alto que le rinde homenaje al creador del bypass aortocoronario, quien sigue siendo un ejemplo de entrega y es recordado por sus familiares como «el último gran prócer argentino».

Sobre una de las paredes laterales de la Fundación Favaloro, en la intersección de las avenidas Entre Ríos y Belgrano, ya se puede contemplar el impactante retrato gigante del médico con un delantal blanco y el pelo peinado prolijo hacia atrás.

Realizado por el artista Maximiliano Bagnasco, el mural de 12 metros de ancho por 22 de alto fue pintado con aerosoles en tan solo una semana.

«La gente se sorprende por la rapidez, pero estamos acostumbrados. Arrancamos desde muy temprano y terminamos cuando se va el sol. Obviamente no soy yo solo, sino todo mi equipo», indicó Bagnasco durante la presentación de la obra.

La imagen de Favaloro inmortalizada como ejemplo de entrega asoma sobre el lateral de la fundación hospitalaria, en la avenida Belgrano, y propone una vista grandiosa en sentido a la avenida 9 de Julio.

El próximo 12 de julio se cumplirán 100 años del nacimiento del célebre cirujano que desarrolló el bypass aortocoronario, técnica considerada como uno de los 400 inventos más importantes de la humanidad.

«Hoy en día hay millones de corazones que siguen latiendo porque segundo a segundo se va realizando esa cirugía que es parte de su legado», dijo con orgullo la sobrina nieta del médico, Laura Favaloro.

Entre los valores que invita a recordar la nueva obra hiperrealista, Laura destacó «la honestidad, la solidaridad, el trabajar con pasión y que nada se consigue sin esfuerzo».

«Él era un ser maravilloso, muy honesto, muy bueno. Y además un familiar muy querido», remarcó Laura, quien es médica cardióloga y la directora ejecutiva en el Hospital Universitario Fundación Favaloro.

Consultada sobre qué es lo que más extraña del reconocido médico, aseguró: «Absolutamente todo. Fue el último gran prócer argentino. Creo que reivindicando sus valores podemos llevar a una sociedad más justa y solidaria».

La iniciativa de realizar el mural surgió cuando Bagnasco comenzó a pintar un retrato del cirujano en Wynwood (un barrio que funciona como un museo a cielo abierto en Miami) y la periodista Connie Ansaldi lo puso en contacto con Laura Favaloro.

«A mí me conocían por pintar mucho a Maradona y a muchos futbolistas», señaló Bagnasco, y recordó: «en plena época del Mundial yo leía los comentarios de la gente cuando pintaba a Diego (Maradona) que me decían ‘Pintá a Favaloro'».

Sobre el proceso creativo, el artista aseguró que cada vez que pinta lo toma como «algo más técnico» y se fija que «matemáticamente estén bien los rasgos, los colores».

Sin embargo, relató que cuando bajó por primera vez a la calle para ver cómo iba avanzando la obra, tuvo completa noción de dónde estaba haciendo esa «imagen inmensa que cuando alzás la mirada ves a René inmenso, como él era».

En el centro porteño, en su Fundación, el retrato de Favaloro emerge entre los edificios para recordar el legado de un hombre que inculcó la importancia del trabajo, aseguró Bagnasco.

«Ojalá que se cuide durante muchísimos años así tenemos la figura ahí», concluyó.

«Tendría que existir un reconocimiento más importante desde el Estado a la figura de René Favaloro», aseguró por su parte Carlos Rojo, presidente de la Asociación de Médicos Municipales.

En diálogo, Rojo manifestó que en la medicina actual la aparición de René Favaloro fue un «antes y un después» en Argentina y a nivel internacional, a pesar de que nuestro país cuente con muchas figuras de la medicina destacadas, y que del último tiempo «fue un pionero en la cirugía cardiovascular».

«No hay otra figura como Favaloro. Es como Messi y Maradona. No solamente en lo asistencial, en lo académico también. Fue profesor honorario de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, no es poco lograr eso», aseguró.

Y agregó que no sólo frente al paciente «fue un grande», sino que también lo fue en el ámbito académico a la hora de transmitir sus conocimientos.

Sobre lo que destaca de la figura del cardiocirujano, Rojo puntualizó sobre sus conocimientos y lo definió como «un científico».

«Como médico, era un hombre honesto con ganas de trabajar. Transformó el Hospital Güemes y después hizo la Fundación Favaloro y su clínica, lo cual es difícil, pero el hombre se lo propuso y lo hizo. Su tenacidad es de destacar», aseveró.

Sobre las deudas que rodeaban a la Fundación Favaloro en los años noventa, Rojo señaló que, en lo personal, «hubiese tratado de armonizar y pagar esa diferencia» ya que «la Fundación merecía eso. Él lo merecía».

«La Fundación Favaloro sigue siendo, hasta hoy, una excelente clínica. No solamente fue un grande sino que dejó una gran escuela», concluyó.

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Multitud en Balvanera: la fe urgente ante la crisis que desborda la ciudad

Cada 19 de abril, el barrio porteño de Balvanera se transforma en un punto de peregrinación masiva. Este domingo no fue la excepción: miles de fieles colmaron la Parroquia Nuestra Señora de Balvanera para rendir culto a San Expedito, en una jornada atravesada por la devoción, la crisis social y la necesidad.

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Miles de fieles visitaron a San Expedito en Balvanera

Desde la medianoche, cuando se abrieron las puertas del templo, comenzaron a formarse filas que, en las primeras horas del día, ya superaban las dos horas de espera. La escena se repitió durante toda la mañana: velas encendidas, estampitas, promesas y rostros marcados por la urgencia.

Una convocatoria que crece en tiempos difíciles

El cronograma incluyó misas, bendiciones y momentos de oración, con un punto central en la procesión de la tarde, encabezada por el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva. La convocatoria volvió a mostrar el peso de la religiosidad popular en contextos de incertidumbre económica y social.

El párroco Walter Marchetti lo sintetizó en una frase que resonó entre los presentes: el pedido de este año fue “fuerza en la adversidad y paz que sane”, en un escenario global y local atravesado por conflictos, violencia y precariedad.

Historias mínimas, urgencias compartidas

Entre los peregrinos, las historias se multiplicaron con matices propios, pero con un hilo común: la necesidad de respuestas inmediatas.

  • Llegaron familias enteras desde el interior del país para agradecer o pedir trabajo.
  • Mujeres mayores repitieron el ritual de cada año, con promesas cumplidas y nuevas súplicas por la salud.
  • Jóvenes se acercaron por primera vez, empujados por situaciones límite.

Venimos a pedir por paz y trabajo”, resumió una peregrina. Otro fiel agradeció por la recuperación de su hijo. Los relatos, breves y cargados de emoción, expusieron una trama social donde la fe aparece como refugio ante la falta de certezas.

El peso simbólico de lo urgente

La figura de San Expedito (un mártir romano convertido al cristianismo) quedó asociada a las causas impostergables, a esas decisiones que no admiten demora. En ese sentido, su culto dialoga con una época marcada por la inmediatez, pero también por la fragilidad de las condiciones de vida.

La parroquia permanecerá abierta durante toda la jornada. Afuera, las filas continúan. Adentro, las velas siguen encendiéndose. En el medio, una postal que combina tradición religiosa y crisis de Milei: miles de personas que, en pleno corazón de la ciudad, buscan respuestas urgentes donde el Estado no llega o no alcanza.

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