CABA
La previa del paro: hubo cacerolazos contra la reforma laboral en los barrios porteños
A menos de 24 horas del debate en Diputados, vecinos y vecinas de distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires salieron a las calles y a los balcones para rechazar el proyecto impulsado por el Gobierno. Hubo ruidazos en Caballito, Almagro, Villa Crespo, San Telmo y Boedo.
En la antesala del paro general convocado por la Confederación General del Trabajo, distintos barrios de la Ciudad de Buenos Aires fueron escenario este miércoles por la noche de cacerolazos y protestas espontáneas contra la reforma laboral que impulsa el gobierno de Javier Milei y que comenzará a debatirse este jueves desde las 14 en la Cámara de Diputados.

Uno de los puntos más convocantes fue el cruce de Acoyte y Rivadavia, en el barrio de Caballito, donde se concentraron cientos de personas con cacerolas, pancartas y consignas contra la iniciativa oficial. También se registraron manifestaciones en Almagro, Villa Crespo, San Telmo y Boedo, además de ruidazos desde balcones y ventanas en distintos sectores de la ciudad.
En paralelo, un grupo de manifestantes se acercó a las inmediaciones del Congreso, que ya se encuentra vallado de cara a la sesión de este jueves, cuando el oficialismo buscará avanzar con la media sanción del proyecto.
Protesta sin movilización formal
Si bien la CGT confirmó un paro general para este jueves, la central obrera resolvió no convocar a una movilización al Congreso. Aun así, el clima de protesta se hizo sentir con fuerza en la noche porteña, en una postal que recordó otros momentos de rechazo social a políticas de ajuste.
Las manifestaciones se produjeron mientras crece la preocupación por el impacto de la reforma laboral sobre salarios, condiciones de trabajo y estabilidad laboral, en un contexto marcado por la caída del poder adquisitivo y el aumento de los conflictos en distintos sectores productivos.
La UTA y los gremios del transporte se suman al paro
En ese marco, la Unión Tranviarios Automotor confirmó su adhesión al paro general, lo que implica que desde las 0 de este jueves no habrá servicios de transporte de corta, media ni larga distancia, ni funcionamiento de combis ni subterráneos.
“La decisión se fundamenta no solo en los términos de la ley, sino en la situación que atraviesan los trabajadores, marcada por la sostenida caída del salario real y el deterioro del empleo”, señaló el sindicato que conduce Roberto Fernández en un comunicado.
La UTA remarcó además que “los trabajadores están soportando el mayor peso del ajuste económico”, con ingresos que no acompañan el aumento del costo de vida y con crecientes riesgos sobre la estabilidad laboral. El pronunciamiento se conoció luego de que otras centrales del transporte, como la Confederación Argentina de los Trabajadores del Transporte y la Unión General de Asociaciones de Trabajadores del Transporte, también confirmaran su adhesión.
Con el Congreso blindado, el paro en marcha y el rechazo social expresándose en las calles y los balcones, el debate por la reforma laboral se encamina a una jornada atravesada por la tensión política y el conflicto social.
CABA
Uno de cada tres propietarios en CABA no paga sus expensas: la morosidad ya es del 31%
La deuda en los edificios del AMBA escala sin freno. En CABA, casi uno de cada tres copropietarios no pudo pagar sus expensas. En la Costa Atlántica, la falta de pago llegó al 42% durante la temporada.
★ La crisis de los consorcios dejó de ser una anécdota de administradores para convertirse en un síntoma concreto del deterioro del poder adquisitivo de la clase media argentina. Según reportes de cámaras de administradores de edificios, la morosidad en el pago de expensas alcanzó un promedio del 20% en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), con picos que treparon al 31% en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires al cierre del verano 2026.
El dato no es menor: con una expensa promedio en CABA que ya se ubica en $316.390 mensuales, el consorcio dejó de ser una prioridad en la pirámide de gastos de los hogares. Alquileres, servicios, alimentos y transporte compiten ferozmente en la misma billetera exhausta.
El «efecto enero»: deudas que se acumulan después de las fiestas
El primer mes de 2026 expuso con crudeza la fragilidad financiera de miles de familias. Los administradores de consorcios advirtieron que los niveles de deuda se dispararon tras las fiestas de fin de año, con un impacto especialmente visible en zonas turísticas. En la Costa Atlántica, la morosidad rozó el 42% durante la temporada, un número que refleja tanto la concentración de propietarios ausentistas como la precariedad de los ingresos de quienes viven allí todo el año.
El fenómeno no se agota en los números. La morosidad está generando un doble efecto social: por un lado, escalan los conflictos de convivencia en los edificios; por el otro, los consejos de propietarios se ven forzados a iniciar ejecuciones de expensas, un proceso judicial que implica costas adicionales para los deudores y tensiones que impactan en la vida cotidiana de las comunidades.
Inflación, paritarias y servicios: la tormenta perfecta para los consorcios
Si bien la inflación acumulada durante 2025 se ubicó en el 31,5%, el aumento de las expensas la superó: trepó al 34,7%, según los mismos reportes sectoriales. Ese desfase de tres puntos porcentuales, aparentemente menor, se suma al arrastre de deudas previas y se vuelve insostenible para amplios sectores de la clase media.
Los administradores identifican tres componentes de costo que definen como «inflexibles» y que presionan mes a mes la liquidación de expensas:
Los servicios públicos, con facturas de AySA y las distribuidoras de gas que impactan con fuerza en los edificios con sistemas centrales de calefacción y agua caliente; las paritarias de encargados de edificios, que constituyen el ítem de mayor peso en la liquidación mensual; y los contratos de mantenimiento de ascensores, bombas e infraestructura, que acompañan el ritmo de la denominada inflación técnica.
La combinación de estos tres vectores con un ingreso real estancado o en retroceso configura un escenario donde la ecuación no cierra para una franja creciente de propietarios e inquilinos.
Consorcios «en modo supervivencia»: deudas con proveedores y obras frenadas
La falta de liquidez empujó a muchos consejos de propietarios a tomar decisiones de emergencia que comprometen la infraestructura edilicia a mediano plazo. Para sostener el funcionamiento básico de los edificios, numerosos consorcios optaron por financiar su operatoria mediante deudas con proveedores, priorizando el pago de sueldos y servicios esenciales por sobre todo lo demás.
El resultado es un freno casi total a las obras de mejora. Los edificios quedaron limitados a reparaciones de urgencia extrema, postergando tareas de pintura, impermeabilización y renovación estética que, si se demoran demasiado, pueden derivar en problemas estructurales de mayor costo.
La Costa Atlántica vuelve a presentar el cuadro más severo: con una morosidad del 42% y una temporada turística que no alcanzó para sanear las cuentas de los consorcios, muchos edificios de la costa bonaerense arrancan el año sin los recursos mínimos para afrontar el ciclo de mantenimiento que exige el invierno.
Un mapa social que el Gobierno nacional no debería ignorar
La morosidad en expensas no es solo un problema contable de los consorcios. Es un indicador social de primer orden: cuando los sectores medios, históricamente los más cumplidos con sus obligaciones, empiezan a priorizar la comida o la salud por sobre el pago al consorcio, algo crujió estructuralmente en la economía doméstica.
El dato del 31% en CABA llega en un contexto de ajuste fiscal sostenido, tarifazos acumulados y salarios que no terminan de recuperar el terreno perdido frente a la inflación. La discusión sobre el acceso a la vivienda en Argentina suele concentrarse en el mercado inmobiliario o en el crédito hipotecario, pero la crisis de los consorcios advierte que el problema empieza mucho antes: en la capacidad de sostener el gasto mensual de vivir en un edificio.
Puntos clave
- La morosidad en expensas promedió el 20% en el AMBA y alcanzó el 31% en CABA, según reportes de cámaras de administradores de edificios.
- La expensa promedio en CABA se ubica en $316.390 mensuales.
- En la Costa Atlántica, la morosidad trepó al 42% durante la temporada de verano 2026.
- Las expensas aumentaron un 34,7% en 2025, por encima de la inflación general del período, estimada en el 31,5%.
- Los consorcios con mayor morosidad recurrieron a deudas con proveedores para sostener servicios básicos, frenando obras de mantenimiento y mejora. ★
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