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Transporte y Ciudad se reunirán por el traspaso de 32 líneas

El encuentro se realizará desde las 15 en la sede de Transporte, indicaron fuentes oficiales.La ley 26.740 transfirió a la Ciudad la competencia y fiscalización del transporte de subtes y colectivos dentro de sus límites geográficos, no obstante lo cual sigue siendo la Nación la que regula todas las líneas de colectivos en el distrito.

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El Ministerio de Transporte de la Nación y el Gobierno de la ciudad de Buenos Aires llevarán a cabo este jueves por la tarde la primera reunión para discutir el futuro de la administración de 32 líneas de colectivos con origen y destino dentro del distrito, lo que incluye la fijación de tarifas y las eventuales asignaciones de subsidios, en la actualidad a cargo del Estado nacional.

El encuentro se realizará desde las 15 en la sede de Transporte, indicaron fuentes oficiales.La ley 26.740 transfirió a la Ciudad la competencia y fiscalización del transporte de subtes y colectivos dentro de sus límites geográficos, no obstante lo cual sigue siendo la Nación la que regula todas las líneas de colectivos en el distrito.

En la ciudad de Buenos Aires circulan 135 líneas de autotransporte de pasajeros, de las que 103 son interjurisdiccionales (con recorridos que incluyen partidos del conurbano bonaerense), en tanto las 32 restantes tienen origen y destino dentro de su territorio..

Esas 32 líneas son la 4, 5, 6, 7, 12, 23, 25, 26, 34, 39, 42, 44, 47, 50, 61, 62, 64, 65, 68, 76, 84, 90, 99, 102, 106, 107, 108, 109, 115, 118, 132 y 151.

Los subsidios que el Estado nacional destina para las tarifas de esas 32 líneas representan aproximadamente $ 14.000 millones anuales.

En la actualidad, el boleto mínimo de colectivo en la Ciudad es de $ 18, un monto notoriamente inferior al vigente en el resto del país, donde hay tarifas que llegan a triplicar ese valor.

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Una familia porteña necesitó $1.651.798 para superar la línea de pobreza en agosto

Un hogar porteño de cuatro integrantes necesitó $1.651.798 para superar la línea de pobreza y $2.603.556 para ingresar al sector medio. La canasta alimentaria y la canasta total volvieron a subir y dejaron al descubierto cuánto se achicó el margen de las familias.

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El ingreso mínimo para ser considerada de clase media llegó a $2.603.556. Mientras el umbral de indigencia se ubicó en $903.930.

Una familia porteña de cuatro integrantes necesitó $1.651.798 durante agosto para no quedar debajo de la línea de pobreza, mientras que debió reunir $2.603.556 para ser considerada de clase media, según el Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires (IDECBA).

El dato mostró, sin maquillaje, el tamaño del esfuerzo que tuvieron que hacer los hogares para sostener una vida cotidiana cada vez más cara. El grupo familiar tomado como referencia estuvo compuesto por dos adultos y dos menores. Para no caer en la indigencia necesitó, como mínimo, $903.930.

La canasta volvió a correrle al bolsillo

La Canasta Básica Alimentaria, utilizada para fijar el umbral de indigencia, subió 1,69% en agosto. La Canasta Básica Total, que además de alimentos contempló bienes y servicios indispensables y marcó la línea de pobreza, avanzó 1,74%.

La inflación porteña también llegó al 1,7% durante el mes. Así, el ingreso familiar tuvo que correr detrás de precios que no dieron tregua, incluso en un escenario de aumentos mensuales que el Gobierno nacional presentó como una señal de estabilidad. Para las familias, la cuenta fue bastante menos amable: cada compra ocupó una porción mayor del ingreso y el margen para pagar alquiler, transporte, medicamentos o educación quedó cada vez más ajustado.

Qué significó ser pobre o de clase media

El esquema del IDECBA distinguió a los hogares según su ingreso total y su capacidad para cubrir las canastas de consumo. Quienes no alcanzaron a pagar la Canasta Básica Total quedaron debajo de la línea de pobreza. El sector medio, en cambio, comenzó en un ingreso equivalente a 1,25 veces esa canasta y se extendió hasta menos de cuatro veces su valor.

Por eso, los $2.603.556 no representaron un salario cómodo ni una garantía de bienestar. Fueron apenas el piso estadístico para que una familia tipo ingresara al sector medio porteño. La etiqueta sonó a progreso, pero la realidad del changuito y las facturas marcó otra cosa: ser de clase media empezó por alcanzar una cifra que ya se consumió buena parte del mes antes de pagar todos los gastos básicos.

Un año después, el alivio no apareció

La comparación interanual también expuso el deterioro. En agosto de 2025, la línea de pobreza para esa familia se ubicó en $1.229.444. Un año después llegó a $1.651.798. La línea de indigencia, por su parte, pasó de $660.658 a $903.930.

La diferencia no fue un número perdido en una planilla. Fue la distancia que cada hogar tuvo que cubrir con salarios, jubilaciones, changas o más horas de trabajo. Mientras los ingresos quedaron obligados a negociar con paritarias, trabajos informales o empleos cada vez más inestables, los precios siguieron marcando las condiciones. El resultado fue un bolsillo con menos aire y una clase media a la que le exigieron cada vez más para seguir llamándose como antes.

Puntos clave

  • Una familia porteña de cuatro integrantes necesitó $1.651.798 para superar la línea de pobreza en agosto.
  • El ingreso mínimo para ser considerada de clase media llegó a $2.603.556.
  • El umbral de indigencia se ubicó en $903.930.
  • La Canasta Básica Alimentaria subió 1,69% y la Canasta Básica Total aumentó 1,74% en agosto.
  • La línea de pobreza pasó de $1.229.444 en agosto de 2025 a $1.651.798 un año después.
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