Buenos Aires
Escándalo en Ensenada: detienen a tres policías por torturas a detenidos
Tres agentes fueron detenidos por reprimir violentamente a internos en la comisaría 2ª de Ensenada. Los acusan de torturas, abusos y encubrimiento de los hechos.
Lo que tenés que saber
- Tres policías bonaerenses fueron arrestados por torturas y abuso de detenidos durante un motín en la comisaría 2ª de Ensenada en octubre de 2024.
- Los imputados son la subcomisaria Adriana Ponce, el sargento Leandro Altamiranda y el subcomisario Ángel Barrientos, este último con antecedentes por hechos similares.
- La represión incluyó golpizas, humillaciones sexuales y el uso de armas antidisturbios, según la denuncia presentada por organismos de derechos humanos.
- La Justicia determinó que los efectivos falsificaron actas para encubrir el abuso, asegurando que los internos intentaron fugarse y estaban armados.
- El caso refuerza las denuncias sobre violencia sistemática en las comisarías bonaerenses, con antecedentes de episodios similares en otras dependencias.
Detenidos por torturas: investigan brutal represión en Ensenada
Tres miembros de la Policía Bonaerense quedaron detenidos tras ser acusados de reprimir con extrema violencia a internos de la comisaría 2ª de Ensenada – Punta Lara. La Justicia los acusa de torturas, abusos y falsificación de pruebas tras el motín ocurrido en octubre de 2024.
El Juzgado de Garantías Nº2 de La Plata, a cargo de Eduardo Silva Pelossi, ordenó la captura de la subcomisaria Adriana Ponce y el sargento Leandro Altamiranda. Ambos fueron arrestados dentro de la misma dependencia policial. También está imputado el subcomisario Ángel Barrientos, quien ya cumplía una condena por hechos similares en Berisso.
La causa se inició a partir de una denuncia de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), que recopiló testimonios y pruebas del accionar policial durante el motín.
Brutalidad y humillaciones: las denuncias contra los efectivos
Según el informe de la CPM, la violencia comenzó tras una protesta de los internos por las condiciones de detención. Más de 30 policías ingresaron a los calabozos y desplegaron un operativo con postas de goma, gases lacrimógenos y golpes con tonfas y palos.
La comisaría quedó a oscuras porque se cortó la electricidad en el sector de celdas. Luego, los detenidos fueron obligados a atravesar un pasillo donde eran golpeados en una práctica conocida como “puente chino”. Una vez reducidos, los ataron con precintos, los desnudaron y los apilaron boca abajo.
“Los efectivos continuaron golpeándolos y profirieron amenazas de muerte y agresiones sexuales”, detalla la denuncia. Los testimonios señalan que los oficiales frotaron sus tonfas en las zonas íntimas de los internos y simularon actos de abuso sexual.
Falsificación de actas y encubrimiento
Además de la brutalidad denunciada, la Justicia también investiga la falsificación de pruebas por parte de los policías detenidos. Según la causa, los efectivos alteraron las actas oficiales para encubrir los hechos.

Los documentos policiales indicaban que los detenidos intentaron fugarse, estaban armados y se agredieron entre ellos. Sin embargo, los informes médicos y los testimonios desmintieron esa versión, lo que llevó a la Justicia a ordenar las detenciones.
El fiscal Gonzalo Petit Bosnic consideró que las pruebas reunidas hasta el momento son suficientes para sostener la acusación por torturas y falsedad ideológica.
Violencia policial sistemática: antecedentes alarmantes
La Comisión Provincial por la Memoria advirtió que este caso no es un hecho aislado, sino parte de una práctica recurrente en comisarías de la provincia de Buenos Aires.
Desde 2019, la misma dependencia de Ensenada ya había sido denunciada por hechos de violencia extrema contra internos. Casos similares ocurrieron en la comisaría 3ª de La Tablada, donde 14 agentes fueron condenados por torturas, y en la comisaría de Domselaar, cuyo juicio aún está pendiente.
El caso de Ángel Barrientos refuerza estas sospechas. En diciembre de 2024, este subcomisario recibió una condena de cinco años y seis meses de prisión por severidades, vejaciones y falsificación de documentos en la comisaría de Berisso.
La CPM cuestionó el control interno del Ministerio de Seguridad bonaerense, dirigido por Javier Alonso. Sostiene que permitir la continuidad de efectivos con antecedentes por abusos revela una “falla estructural” en la supervisión de la fuerza.
Buenos Aires
Chapadmalal vuelve a la Provincia: el Senado bonaerense le pone freno al negocio de Milei
El Senado de la provincia de Buenos Aires aprobó por mayoría el proyecto de la senadora Fernanda Raverta para recuperar la Unidad Turística Chapadmalal, cedida originalmente por la Provincia a la Nación con destino exclusivo al turismo social. La iniciativa instruye a la Fiscalía de Estado a iniciar acciones judiciales contra el gobierno nacional por «desnaturalización del fin social» del complejo, mientras el gobierno de Javier Milei planea entregarlo en concesión a privados por 30 años.
De más de 84.000 personas alojadas en 2023, el complejo de Chapadmalal pasó a cero turistas en 2025 y 2026. Ese dato brutal resume lo que el gobierno de Javier Milei hizo con uno de los emblemas históricos del turismo social argentino: un predio construido en los años 40 para que los trabajadores, los niños y los jubilados pudieran conocer el mar con hospedaje de calidad y pensión completa, ahora en camino a convertirse en un negocio privado.
El martes, el Senado bonaerense respondió con una decisión política concreta. El bloque peronista Fuerza Patria impulsó y logró la media sanción del proyecto de ley presentado por la senadora marplatense Fernanda Raverta, que declara la voluntad del Estado provincial de recuperar la titularidad y la administración de la Unidad Turística Chapadmalal (UTC) e instruye a la Fiscalía de Estado bonaerense a iniciar las acciones judiciales necesarias para exigirle a la Nación la devolución del predio. El expediente, registrado como E 120 2026-2027, pasa ahora a la Cámara de Diputados provincial para completar su tratamiento legislativo.
Un predio cedido con una condición que Milei ignoró
El origen jurídico del conflicto es claro: la Provincia de Buenos Aires cedió originalmente los terrenos de Chapadmalal al Estado nacional con un fin específico e irremplazable, el turismo social. Construido entre 1948 y 1949 durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón y diseñado por el arquitecto Alejandro Bustillo como parte de una política de democratización del descanso, el complejo fue declarado Monumento Histórico Nacional en 2013. La administración de Javier Milei ignoró ese mandato de origen y avanzó en dos movimientos concretos: el Decreto 216/2025 eliminó la obligación del Estado de prestar servicios de turismo social, y la Resolución 129/2026, publicada en el Boletín Oficial, oficializó el pase a disponibilidad de la totalidad del personal de las unidades turísticas de Chapadmalal y Embalse, en Córdoba.
El plan del gobierno nacional es concesionar el complejo de Chapadmalal a privados por un plazo de 30 años y subastar el complejo de Embalse. Para el ministerio de Gobierno bonaerense, encabezado por Carlos Bianco, se trata de una «trampa administrativa»: primero se declara que el predio está «subutilizado», luego se quita el personal y finalmente se habilita la venta o la concesión directa. Bianco ya formalizó ante la administración nacional el pedido de transferencia inmediata del complejo a la órbita provincial.
La ley que activa la Fiscalía de Estado
El proyecto aprobado en el Senado bonaerense va más allá de una declaración de intenciones. La norma declara «la voluntad» del Estado provincial de «recuperar la titularidad de dominio y asumir la administración de los inmuebles que integran la Unidad Turística Chapadmalal debido a la desnaturalización del fin social para el cual fueron afectados» e instruye a la Fiscalía de Estado a «interponer las acciones judiciales y medidas cautelares necesarias ante las jurisdicciones competentes, a fin de obtener la reivindicación, restitución o retrocesión de los inmuebles que integran la UTC fundadas en la desviación de su finalidad pública, el incumplimiento del cargo de uso social originario y la defensa del patrimonio histórico y social».
Durante el debate, Raverta colocó el conflicto en términos de modelo de país: «Chapadmalal no es solamente un complejo hotelero, es un modelo de país. Para algunos, es un activo que puede venderse al mejor postor. Para nosotros, es parte de la historia de la Argentina, del derecho de los trabajadores al descanso y de una política pública que permitió que miles de familias fueran al mar por primera vez». La senadora también recordó que «cuando esta provincia decidió ceder su tierra a un gobierno nacional para que construyera ese complejo, fue con ese objetivo, y ahora el Gobierno nacional no lo está cumpliendo».
La oposición apoyó la privatización
El proyecto fue aprobado por mayoría, con la votación en contra del senador del PRO y exintendente de General Pueyrredón, Guillermo Montenegro, quien avaló el modelo de Milei para la concesión privada del predio. Montenegro sostuvo que «la única forma de progreso no puede ser siempre el Estado», un argumento que el peronismo bonaerense rechazó de plano en el recinto. La postura del PRO y de La Libertad Avanza significó, en los hechos, respaldar que un complejo declarado Monumento Histórico Nacional y construido para los trabajadores quede en manos de empresarios privados durante tres décadas.
Kicillof: «Marcha a un negocio inmobiliario»
El gobernador Axel Kicillof ya había trazado el diagnóstico con precisión. «Me parece que, como ha hecho con todo, marcha a un negocio inmobiliario», declaró durante una visita a Mar del Plata, al ser consultado sobre el futuro del complejo. «La onda viene de demolición y destrucción», agregó el mandatario bonaerense, quien exigió que, si la Nación decide desprenderse del predio, la administración sea transferida en forma inmediata a la Provincia. El ministro de Turismo bonaerense, Augusto Costa, sintetizó el impacto con un dato que no admite interpretación: «De alojar a más de 84.000 personas en 2023, pasamos a cero turistas en 2025 y 2026».
En el Congreso nacional, los senadores peronistas Juliana di Tullio y Eduardo «Wado» de Pedro presentaron un proyecto paralelo para transferir Chapadmalal a la provincia de Buenos Aires, con la condición de que el predio mantenga su destino de turismo social y que su venta o cambio de uso quede prohibida sin autorización del Poder Legislativo nacional. La pinza legislativa, en la Cámara alta bonaerense y en el Congreso nacional, marca una estrategia coordinada del peronismo para bloquear judicialmente y políticamente la entrega del complejo.
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