Conectate con El Argentino

Economía 💲

FMI: ¿Cuándo se conocerá la letra chica del pacto?

Luego del acuerdo entre el Gobierno nacional y el Fondo Monetario Internacional se espera por el detalle de los aspectos técnicos de las políticas financieras, fiscales y monetarias.

Publicado hace

#

El acuerdo entre el Gobierno Nacional y el Fondo Monetario Internacional (FMI) será completado en las próximas semanas con el detalle de los aspectos técnicos de las políticas financieras, fiscales y monetarias, de acuerdo con lo adelantado por el ministro de Economía, Martín Guzmán, y el propio organismo multilateral de crédito en su declaración formal.

El entendimiento que se suscribirá no será un stand by como el de 2018, sino uno de Facilidades Extendidas o «Extended Fund Facility» (EFF). La principal diferencia entre ambas modalidades es la duración más larga del EFF pero también su mayor nivel de exigencia en los requisitos, algo que no formaría parte del entendimiento alcanzado según lo señalado por Guzmán en la conferencia de prensa de ayer.

Guzmán aclaró que el trabajo de los memorandos de políticas económicas y financieras va a demandar «algunas semanas», en tanto en el Fondo se indicó que proseguirán las gestiones «en las próximas semanas para llegar a un acuerdo a nivel del personal técnico». «Como siempre es el caso, el acuerdo final sobre un acuerdo de programa estaría sujeto a la aprobación del Directorio Ejecutivo del FMI«, completó el organismo.

La duración del acuerdo será de treinta meses, con diez revisiones trimestrales. Del resultado de esas revisiones dependerán los desembolsos periódicos del programa, equivalentes en su totalidad a los US$ 44.500 millones que deben refinanciarse del préstamo de 2018.

«Con esos desembolsos se irán haciendo los pagos del programa que había acordado el gobierno anterior y el remanente se utilizará para ir acumulando reservas«, aclaró Guzmán. El déficit fiscal primario (ingresos totales menos gastos totales, sin incluir los servicios de la deuda) tendrá una reducción gradual, con un equivalente al 2,5% del Producto Bruto Interno en 2002, 1,9% en 2023 y 0,9% en 2024, en el marco de «una economía que se recupera».

El financiamiento monetario, consistente en la asistencia financiera del Banco Central al Tesoro Nacional por adelantos transitorios y/o transferencia de utilidades, caerá al 1% del PBI en 2022 (fue del 3,7% en 2021 y de 7,3% en 2020), alrededor del 0,6% en 2023 y cercano a cero en 2024.

Al respecto, entre los supuestos macroeconómicos del proyecto de ley de Presupuesto 2022 que finalmente no fue aprobado por el Congreso, la cotización del dólar para fin de año está prevista en $131,10. En ese marco, se apunta a que las reservas internacionales del Banco Central tengan a lo largo de 2022 un incremento de US$ 5.000 millones.

¿CHAU SUBSIDIOS A LA ENERGÍA?

El FMI señaló que se convino con el gobierno que «una estrategia para reducir los subsidios a la energía de manera progresiva será fundamental para mejorar la composición del gasto público», aunque no se aportaron precisiones sobre a cuánto ascenderían esos recortes, tanto para el gas como para la electricidad, además de no incluir al transporte público.

Ambas partes coincidieron en la necesidad de subir las tasas de interés a niveles reales positivos, de manera de «respaldar el financiamiento interno y fortalecer la estabilidad». En la actualidad la tasa de referencia se encuentra unos diez puntos porcentuales debajo de la inflación.

Dólar 💵

El vocero de Milei dijo que el dólar podría llegar a $1.800: la grieta entre el relato oficial y el mercado

El vocero presidencial admitió en un streaming oficialista que una corrección cambiaria «es una posibilidad», y el último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central proyecta un tipo de cambio cercano a los $1.700 para fin de año. La confesión contradice el discurso gubernamental de estabilidad.

Publicado hace

#

Adrián Ravier reconoció que el tipo de cambio podría llegar a $1.700 o $1.800 en los próximos meses.

El dólar y los salarios son los dos pilares sobre los que el Gobierno de Javier Milei construyó su relato de éxito económico. Pero en las últimas horas, uno de los propios funcionarios del equipo oficialista horadó ese andamiaje: el vocero presidencial Adrián Ravier reconoció públicamente que el tipo de cambio podría experimentar una corrección y llegar a valores de entre $1.700 y $1.800 en los próximos meses. La declaración, formulada en un streaming de carácter oficialista, no pasó inadvertida en un contexto donde la devaluación es una amenaza latente para el poder adquisitivo de los trabajadores.

«Es una posibilidad»: la admisión que el oficialismo intentó minimizar

Ravier intentó enmarcar la posible corrección cambiaria como un movimiento «mínimo» que «no va a tener un impacto significativo en el bolsillo de los argentinos». Tras recorrer una serie de grandes devaluaciones de gobiernos anteriores para contextualizar el escenario actual, el vocero reconoció que «es una posibilidad que el tipo de cambio llegue a $1.800 ó $1.700 para dentro de unos meses». El argumento del funcionario buscó diferenciarse de saltos cambiarios abruptos del pasado, pero la admisión en sí misma representa una fisura en el discurso oficial de estabilidad cambiaria que el equipo económico repite cada vez que puede.

La pregunta de si existe o no atraso cambiario sobrevoló la declaración de Ravier, quien esquivó una respuesta directa: «Si hay atraso cambiario o no, es muy difícil de decir», señaló, antes de concluir que cualquier corrección sería de magnitud acotada. Sin embargo, la dificultad para responder con certeza esa pregunta es, en sí misma, una señal de alarma para quienes siguen de cerca la política monetaria.

El mercado ya descuenta una suba del dólar

Las palabras de Ravier no llegaron en el vacío. Antes de su declaración, el propio mercado financiero ya venía descontando un tipo de cambio más elevado hacia fin de año. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, elaborado en base a encuestas realizadas a las consultoras y empresas más relevantes del sector financiero, proyecta un dólar cercano a los $1.700 para diciembre de 2026. El consenso privado y las palabras del vocero apuntan, entonces, en la misma dirección, aunque el Gobierno se esfuerce en llamarlo «corrección mínima» en lugar de devaluación.

El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares en reservas desde principios de año, un dato que el oficialismo exhibe como señal de fortaleza. No obstante, analistas del sector advierten que ese ritmo de compra se desacelerará una vez superada la cosecha gruesa, lo que limitará el margen del Gobierno para sostener artificialmente el valor del dólar en los meses siguientes.

El ancla que sostiene una macroeconomía frágil

El tipo de cambio cumple en el esquema libertario una función doble y contradictoria: es, al mismo tiempo, el principal instrumento antiinflacionario y el punto de mayor fragilidad del modelo. La estabilidad financiera que el Gobierno exhibe hoy, a pesar de la caída de los salarios, la pérdida de empleos y el cierre de empresas, depende en gran medida del dólar quieto. Una devaluación, aunque sea presentada como «mínima», arrastra un riesgo concreto: acelerar el cierre de negocios y licuar aún más el poder adquisitivo de los trabajadores, especialmente si la respuesta del Gobierno fuera profundizar el ajuste para evitar nuevas correcciones del tipo de cambio, como ya hizo en ciclos anteriores.

El propio Gobierno reconoció en otras instancias que el proceso de recomposición salarial «lleva tiempo» y «genera tensiones». Mientras tanto, los salarios privados registrados subieron apenas un 2% en mayo, por debajo de la inflación del mismo mes, que fue del 2,1%, según datos del INDEC. La brecha entre salarios y precios se repite en las comparaciones interanuales y acumula un deterioro sostenido desde el inicio de la gestión. En ese contexto, una nueva corrección del tipo de cambio sería una mala noticia más para los sectores populares.

La contradicción estructural del modelo

La declaración de Ravier expone una contradicción que el Gobierno prefiere no abordar frontalmente: si el tipo de cambio está atrasado, cualquier corrección afectará los precios internos y erosionará los ingresos reales; si no lo está, la competitividad de las exportaciones queda condicionada por otros factores estructurales que el modelo libertario tampoco resolvió. El propio Ravier intentó salir de ese dilema reivindicando el rendimiento exportador como prueba de competitividad sin necesidad de devaluación, pero sus números sobre la posible llegada del dólar a $1.700 o $1.800 desmienten esa certeza.

El mercado, los analistas y ahora el propio vocero presidencial confluyen en un escenario que el relato oficial prefiere esquivar: el dólar se va a mover. La discusión es cuánto, cuándo y, sobre todo, quién pagará el costo.

Puntos clave

  • El vocero presidencial Adrián Ravier reconoció que el tipo de cambio podría llegar a $1.700 o $1.800 en los próximos meses.
  • El REM del Banco Central proyecta un dólar cercano a $1.700 para diciembre de 2026.
  • El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares desde principios de año, pero el ritmo se desaceleraría tras la cosecha gruesa.
  • Los salarios privados registrados subieron 2% en mayo, por debajo de la inflación del 2,1% según el INDEC.
  • Una corrección cambiaria profundizaría el deterioro del poder adquisitivo en un contexto de ajuste sostenido.
Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo