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Gran Hermano: la reacción de Coti por el regreso de Daniela, Agustín y La Tora

En una noche se fue expulsada su amiga Juliana y volvieron tres de sus acérrimos rivales.

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La joven correntina Coti Romero es una de las estrategas de Gran Hermano. Logró manejar a los jugadores a su antojo para que quedaran eliminados sus enemigos. Este lunes se llevó la indeseada sorpresa de verlos regresar de a uno a la casa del reality de Telefe.

Tras la expulsión de Juliana Díaz, el público apostó a Daniela Celis, Agustín Guardis y Lucila «La Tora» Villar con una segunda oportunidad. Coti fue tendencia en las redes sociales por su indisimulable malestar.

Minutos antes de conocer quiénes reingresarían a la casa más famosa del país, la correntina y Alexis «Conejo» Quiroga, su novio, se habían encerrado en una de las habitaciones para consolar a Maxi, quien se mostró muy angustiado por la sorpresiva salida de Juliana. Y a pesar del revuelo que generó la entrada de Daniela, Coti decidió permanecer en la habitación, con una manta que le cubría el cuerpo entero desde la cabeza.

Recién cuando escuchó que Agustín fue el segundo elegido por el público, se acercó a abrazarlo, ya que siempre lo vio como un aliado en su juego. Pero con La Tora, tomó la misma actitud que con «Pestañela».

«No quiero seguir en esa pieza. No quiero ni ir a comer. Mañana veré de dónde saco fuerzas para aguantar lo que se viene ahora. Si Maxi se va a la pieza esa, queda con gente que me odia completamente«, dijo la litoraleña cuyas frases «que se vacha» y «opama» fueron virales.

Economía 💲

Fuerte respuesta de los textiles a Milei: “El problema no es el sector, es el modelo”

Dirigentes y trabajadores de la actividad cuestionaron la comparación con China y señalaron diferencias en escala, financiamiento, impuestos y condiciones productivas. También defendieron el empleo local y pidieron que la apertura comercial contemple a las fábricas argentinas.

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La industria textil salió al cruce de los dichos del presidente Javier Milei, quien había cuestionado la posibilidad de que productores argentinos pretendan vender prendas a precios muy superiores a los de China.

Desde la Fundación Pro Tejer, la Agrupación Andrés Framini y la Asociación Obrera Textil (AOT) rechazaron ese planteo y sostuvieron que las dificultades de la actividad no pueden explicarse únicamente por las características del sector.

La respuesta fue sintetizada en una definición: “El problema no es el sector, es el modelo”, publicó Sonido Gremial.

El sector cuestionó la comparación con China

Los representantes textiles señalaron que no consideran comparable producir en Argentina y hacerlo en China bajo las condiciones actuales.

Según plantearon, el gigante asiático cuenta con una escala productiva muy superior, una inflación cercana al 3% anual y mecanismos de financiamiento productivo con tasas subsidiadas prácticamente en cero.

En contraste, las empresas argentinas enfrentan una estructura de costos que, según el sector, incluye una mayor carga tributaria y tasas financieras elevadas.

No se pueden comparar modelos que no tienen nada que ver”, señalaron los representantes de la actividad.

También respondieron al ejemplo de Italia

Los dirigentes textiles tomaron además el ejemplo de Italia mencionado por Milei para discutir el proceso de reconversión industrial.

Aníbal Lubaczewski, de la Agrupación Andrés Framini; Claudio Pedreira, de la AOT; y Luciano Galfione, de Pro Tejer, señalaron que la transformación de la industria italiana demandó aproximadamente 20 años y estuvo acompañada por políticas industriales.

En ningún país del mundo estos reacomodamientos o reconversiones fueron exitosos en dos años”, plantearon.

El argumento apunta a remarcar que los procesos de transformación productiva pueden requerir períodos prolongados y condiciones específicas para desarrollarse.

El reclamo por una “cancha nivelada”

Los representantes de la actividad aclararon que su planteo no consiste en reclamar subsidios o beneficios particulares.

Nos gusta competir de igual a igual, nos hace bien y nos hace mejores, pero la cancha tiene que estar nivelada”, sostuvieron.

En ese sentido, cuestionaron que una reducción de impuestos sobre productos importados no esté acompañada por una disminución equivalente de la carga que soportan las empresas nacionales.

Para el sector, la discusión sobre la apertura comercial debe contemplar las condiciones bajo las cuales producen las fábricas argentinas y aquellas que compiten desde otros países.

Qué dicen los textiles sobre el empleo y las importaciones

Los representantes de la actividad señalaron que la industria textil reúne aproximadamente 3.500 empresas distribuidas en distintas regiones del país y genera cerca de 500.000 puestos de trabajo.

También rechazaron la idea de que la producción local haya operado históricamente sin competencia externa. Según afirmaron, incluso durante los períodos en los que el sector era cuestionado por tener una posición privilegiada en el mercado interno, alrededor de la mitad de los textiles consumidos en Argentina ya eran importados.

Hay un gran relato, pero los datos públicos dicen otra cosa”, respondieron.

La caída del consumo también aparece en el diagnóstico

El sector vinculó la situación de la industria textil con un escenario más amplio de la economía argentina, caracterizado —según su planteo— por una caída del poder adquisitivo, menor consumo y pérdida de empresas y puestos de trabajo.

Los dirigentes sostuvieron que la discusión sobre la producción nacional excede a la industria textil y alcanza al modelo productivo del país.

Una Argentina con cerca de 50 millones de habitantes, sin una industria pujante, diversificada y federal, no va a tener trabajo para todos”, concluyeron.

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