Deuda externa
Economía salió a buscar $8 billones en el mercado y lanzó un nuevo bono en dólares para cubrir vencimientos
El Tesoro enfrentó una nueva prueba de fuego en el mercado de deuda local: licitó $8 billones en títulos públicos y anunció la emisión de un instrumento en moneda extranjera destinado a afrontar compromisos que vencen en el tercer trimestre del año. La operación puso en evidencia la persistente fragilidad del financiamiento soberano y renovó el debate sobre la sustentabilidad de la estrategia fiscal del gobierno de Javier Milei.
La licitación: $8 billones bajo la lupa del mercado
El Ministerio de Economía convocó a una nueva licitación de deuda en pesos por un monto de $8 billones, una cifra que refleja la magnitud de los vencimientos acumulados que el Tesoro debió renovar para no recurrir a la emisión monetaria directa.
Los instrumentos ofrecidos incluyeron Letras del Tesoro (LECAPs) y bonos ajustados por inflación (Boncer), con plazos que apuntaron a extender el perfil de vencimientos hacia el segundo semestre del año. La demanda del mercado, compuesta principalmente por bancos, fondos comunes de inversión y aseguradoras, fue el termómetro que determinó el costo real del financiamiento para el Estado.
El bono en dólares: un puente hacia julio
En paralelo a la licitación en pesos, el Gobierno anunció la emisión de un nuevo bono denominado en dólares. El instrumento tuvo un objetivo concreto y acotado: generar los recursos necesarios para hacer frente a los vencimientos de deuda externa que se concentraron en julio.
La decisión implicó aumentar el stock de deuda en moneda dura, una variable que el mercado monitorea con especial atención en el contexto del programa acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El Gobierno optó por anticiparse con esta emisión en lugar de esperar a resolverlo con reservas del Banco Central, una señal de que la estrategia prioriza preservar el nivel de activos externos del BCRA.
El FMI en el cuarto de al lado
El acuerdo vigente entre Argentina y el FMI estableció metas sobre el financiamiento neto del Tesoro y sobre la acumulación de reservas internacionales, dos variables directamente afectadas por las decisiones de licitación y emisión de deuda.
El programa con el Fondo exigió que el Tesoro no recurriera al financiamiento del BCRA, es decir, que toda necesidad de caja se cubriera en el mercado, y que el resultado fiscal primario se mantuviera en terreno superavitario. Bajo ese esquema, las licitaciones dejaron de ser una opción y se convirtieron en una obligación estructural del modelo.
Endeudamiento: el elefante en la sala
El Gobierno de Milei asumió con el discurso del ajuste fiscal y la eliminación del déficit. Los números primarios acompañaron esa narrativa durante 2024 y 2025. Pero el superávit primario coexistió con un déficit financiero que siguió engordando la deuda total, porque los intereses de los pasivos ya acumulados superaron el ahorro generado por el ajuste del gasto.
Cada nueva licitación y cada nuevo bono representaron un ladrillo más en la muralla de obligaciones futuras. Los defensores de la política oficial argumentaron que se trató de deuda a tasas de mercado y sin emisión monetaria. Los críticos advirtieron que la acumulación de vencimientos en horizontes cada vez más cercanos genera una vulnerabilidad estructural que el próximo ciclo electoral podría activar.
Puntos clave
- El Gobierno licitó $8 billones en deuda en pesos para refinanciar vencimientos del Tesoro.
- Lanzó un nuevo bono en dólares para cubrir vencimientos concentrados en julio.
- La estrategia se enmarcó en el acuerdo con el FMI, que prohíbe financiamiento del BCRA al Tesoro.
- El superávit primario no eliminó el déficit financiero por el peso de los intereses de deuda.
- Cada emisión sumó presión al perfil de vencimientos futuros en un año con ciclo electoral.
Deuda externa
El riesgo país trepó a 602 puntos, el nivel más alto en cinco meses
El indicador acumula diez ruedas consecutivas de suba y 90 puntos en lo que va de septiembre, mientras los bonos soberanos se desploman en Wall Street y el Gobierno queda cada vez más lejos de volver a endeudarse en los mercados internacionales.
El riesgo país argentino superó este viernes los 600 puntos básicos por primera vez desde abril, en una rueda marcada por una nueva liquidación de bonos soberanos en Wall Street que llevó al indicador elaborado por JP Morgan a ubicarse en 602 puntos, su nivel más alto en cinco meses.
Se trata de la décima rueda consecutiva de suba del indicador, que en lo que va de septiembre acumula un salto de 90 unidades. El presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, se encuentran esta semana en Estados Unidos, donde ratificaron ante inversores que el rumbo económico no sufrirá modificaciones y que el país dispone de los fondos necesarios para afrontar los vencimientos de deuda pública.
Otra rueda negra para los bonos
Los títulos públicos en dólares volvieron a caer este viernes en Wall Street. Los bonos Globales, emitidos bajo legislación neoyorkina, retrocedieron hasta 2,2% en la jornada y acumulan un derrumbe de hasta 4% en las últimas cinco ruedas. Los Bonares, bajo ley local, mostraron un desempeño mixto pero también arrastran pérdidas de hasta 4,2% en la semana.
La presión sobre la deuda argentina se combina con un factor externo desfavorable. El rendimiento del bono del Tesoro de Estados Unidos a diez años, título de referencia para el mercado internacional, subió por encima del 5% tras la suba de tasas dispuesta por la Reserva Federal, lo que amplía la brecha que exige el mercado para prestarle a la Argentina.
El resultado se replicó en la city porteña. El índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires cayó por quinto día consecutivo, con una baja de hasta 1,1% que lo llevó a un mínimo desde el 20 de agosto. Medido en dólares, el panel líder retrocede a su nivel más bajo desde marzo. En Nueva York, los ADRs de empresas argentinas operaron mayoritariamente en rojo, con caídas encabezadas por YPF, Transportadora de Gas del Sur y Banco Macro.
Un mercado internacional que se cierra
El nivel actual del riesgo país le impide al Estado Nacional evaluar una colocación de deuda voluntaria en el mercado internacional, una posibilidad que el propio equipo económico había planteado como objetivo para este tramo del año. Con los bonos rindiendo cerca del 11%, cualquier intento de financiamiento externo resulta, en los hechos, inviable en condiciones razonables.
Analistas de mercado señalaron además que la desaceleración en la compra de divisas por parte del Banco Central agrava el panorama. Durante los primeros ocho meses del año la autoridad monetaria había realizado compras extraordinarias en el mercado oficial, pero en septiembre esas intervenciones se volvieron marginales, con un promedio inferior a los 10 millones de dólares diarios.
El costo social detrás de la desconfianza financiera
Detrás de la desconfianza de los mercados hay datos que el propio Gobierno no puede ocultar. Según el INDEC, la actividad económica se derrumbó 2,9% solo en julio, mientras que la pobreza volvió a crecer y ya afecta a más de 15 millones de personas en el primer semestre del año, dos millones más que en la medición anterior. Estos indicadores erosionan el respaldo social y político al programa económico en un año en el que tanto el propio Gobierno como los inversores buscan una validación de cara a las elecciones de 2027.
El escenario resulta llamativo si se considera que Milei y Caputo pasaron gran parte de la semana en Nueva York, en contacto directo con fondos de inversión, sin que esas reuniones lograran torcer la tendencia alcista del riesgo país. Para los inversores, el deterioro de las condiciones de vida de la población y la caída de la actividad en la mayoría de los sectores productivos representan, más que un dato coyuntural, una amenaza a la sostenibilidad política del propio ajuste.
El nivel de 602 puntos no se registraba desde el 8 de abril, cuando el indicador había llegado a 610 unidades. Una semana atrás, el viernes 18 de septiembre, el riesgo país había cerrado en 524 puntos, lo que confirma la velocidad con la que se profundizó el deterioro en apenas siete días.
Lo que tenés que saber:
- El riesgo país cerró la rueda de este viernes en 602 puntos básicos, el nivel más alto en cinco meses.
- Acumula diez ruedas consecutivas de suba y un incremento de 90 puntos en lo que va de septiembre.
- Los bonos Globales caen hasta 4% y los Bonares hasta 4,2% en la última semana.
- El Merval retrocede por quinto día consecutivo y toca un mínimo desde el 20 de agosto.
- Según el INDEC, la actividad cayó 2,9% en julio y la pobreza afecta a más de 15 millones de personas.
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