Judiciales ⚖️
Ataque a Cristina: la jueza Capuchetti delegó la investigación en el fiscal Rívolo
Esto se da en un contexto en el que las pruebas complican más a los acusados, principalmente a Gabriel Carrizo, quien sería el jefe de la «banda de los copitos», que preparó el intento de asesinato contra la ex presidenta.
La jueza federal María Eugenia Capuchetti delegó este miércoles en el fiscal Carlos Rívolo la investigación por el intento de asesinato a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, informaron fuentes judiciales.
Lo hizo mientras la Cámara Federal porteña analiza si aparta o mantiene a la jueza en la investigación, a partir de una recusación planteada por la querella de la vicepresidenta que le reprochó a la magistrada haber frenado distintas líneas de investigación.
A pesar de haber rechazado su recusación y de haber elaborado un informe con el que pretendió contrarrestar las críticas de la querella, esta tarde la jueza Capuchetti buscó una salida alternativa para intentar descomprimir la tensión en torno a la investigación y la delegó.
«Encontrándose la recusación ante ese tribunal (la Cámara Federal porteña), debo hallar un remedio procesal que propenda a la mejor administración de justicia y a la validez de los actos que se tomen, en lo sucesivo, con ese norte», sostuvo la jueza.
«Por tal razón habré de delegar la instrucción de la presente causa CFP 2998/2022, sus conexas y legajos de investigación, en la Fiscalía Criminal y Correccional Federal N° 2 (a cargo del Dr. Carlos Rívolo)», continuó la magistrada en la resolución de 4 páginas.
«Por último, debo señalar que el temperamento aquí escogido de ningún modo implica desconocer la expresa directiva del Superior de proceder, con la premura que el caso impone, a la elevación de la causa a su etapa plenaria», advirtió.
Sobre en ese punto, que la fiscalía «cuenta con la vía expedita» del artículo 215 Código Procesal Penal para, «en caso de entender que la instrucción se halla completa en alguno de sus tramos (o en su totalidad), avanzar en esa línea».
La jueza decidió poner la investigación en manos de la fiscalía a 83 días del comienzo de la instrucción y un día después de que la querella le cuestionara no haber ordenado ninguna medida de prueba tras la recepción de un informe, el 26 de octubre pasado, con más información extraída del celular de uno de los imputados.
Por el intento de asesinato de la vicepresidenta están detenidos y procesados como coautores el atacante Fernando André Sabag Montiel y su cómplice Brenda «Ámbar» Uliarte; mientras que en calidad de partícipes secundarios se encuentran Nicolás Gabriel Carrizo y Agustina Díaz, que fue excarelada.
Carrizo es el supuesto dueño de la máquina para hacer copos de nieve que vendían Sabag Montiel y Uliarte, mientras que Díaz es una amiga intima con la que «Ámbar» habló sobre su deseo de matar a la vicepresidenta.
La última presentación de la querella estaba referida a información hallada en el celular de Carrizo por la Dirección de Asistencia en Investigaciones Penales (DATIP) del Ministerio Público Fiscal y plasmada en un informe incorporado en el expediente a fines del mes pasado.
En esa presentación, la querella señaló que el ataque del que fue víctima Fernández de Kirchner «no estaba destinado exclusivamente a matar a la vicepresidenta» sino también a «desestabilizar el sistema político y constitucional en general».
«Mi amigo intentó matar a Cristina», «Es un golpe que le dimos al gobierno» y «esto se va a poner peor», son algunos de los mensajes que Carrizo le envió el 2 de septiembre a una persona de su confianza, cerca de las 7.40, según surge de la presentación de la querella
Investigación 🔎
Todo sobre el Olivosgate: nepotismo, 29 toneladas de carne y la casta libertaria en Olivos
La destitución de Belén Agudiez, la subsecretaria que manejó la Quinta presidencial como un emprendimiento familiar, destapó un escándalo de malversación que golpea el círculo íntimo de Karina Milei. Nepotismo masivo, 700 millones en licitaciones sospechosas y un contrato de confidencialidad para acallar testigos: el Gobierno que prometió acabar con la casta reproduce sus peores prácticas en el mismo predio donde gobernaron todos los presidentes desde Frondizi.
Veintinueve toneladas de carne para una residencia presidencial. Una licitación de 700 millones de pesos que se orientó hacia los vínculos del clan familiar. Un catering privado de la propia funcionaria que, según las investigaciones, se nutrió de recursos estatales. Ese es el mapa del escándalo que el Gobierno de Javier Milei intentó silenciar con una purga masiva de personal civil en la Quinta de Olivos, operación encubierta bajo el argumento de «reforzar la seguridad» ante la eventual visita del Papa a la Argentina.
El presidente Javier Milei desplazó de su cargo a Belén Agudiez, subsecretaria de Planificación General y una de las funcionarias de máxima confianza de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. El despido se formalizó en el Boletín Oficial de este lunes. Agudiez tenía bajo su órbita el manejo operativo de la residencia presidencial de Olivos y, según las denuncias que precipitaron su caída, convirtió ese espacio en un negocio familiar con acceso a las arcas del Estado.
El clan en el corazón del poder
Las alarmas internas y las denuncias posteriores expusieron un modus operandi basado en el beneficio familiar y el desvío de recursos estatales. Agudiez había designado como intendente de la Quinta a su propio cuñado, el jardinero Javier Sosa, y facilitó la contratación de su madre, su hermana y sus primos para tareas de limpieza, mantenimiento y administración. La gestión del denominado «clan Agudiez» quedó bajo la lupa judicial y parlamentaria cuando se conocieron los gastos desproporcionados: la presunta adquisición de 29 toneladas de carne para la residencia y una licitación de 700 millones de pesos destinada a tareas de jardinería, presuntamente direccionada a sus propios contactos.
La sospecha principal apunta a un circuito de retornos y malversación que vincula de manera directa los insumos de la estructura oficial con «Pancitos Caseros», un emprendimiento privado de catering atribuido a la propia Agudiez. El esquema, de confirmarse, implicaría que el Estado financiaba los insumos de un negocio personal de la funcionaria a cargo de administrarlos.
La denuncia que detonó la purga
La trama sumó gravedad a partir de las denuncias de la diputada Marcela Pagano, quien advirtió que la red de Agudiez utilizó la identidad de un jubilado en situación vulnerable para registrarlo falsamente como proveedor del Estado, llegando a facturarle a la Presidencia más de 600 millones de pesos. A eso se sumaron las quejas internas por el uso de las instalaciones de Olivos para asados y eventos privados de los allegados a la subsecretaria, que habrían alterado la rutina del jefe de Estado.
El jueves anterior al Boletín Oficial, Milei ordenó el despido de casi todo el personal civil de la Quinta, incluidos cocineros y personal de mantenimiento, reemplazándolos por efectivos militares. El Gobierno emitió un comunicado argumentando razones de seguridad y algunos voceros llegaron a vincular la medida con la futura visita del Papa. La narrativa oficial se desarmó con la destitución de la mano derecha de Karina Milei, que expone el trasfondo de irregularidades que la medida buscaba encubrir.
Según trascendió, los desplazados civiles habrían firmado contratos de confidencialidad por 90 días que los obligan a guardar silencio. Si la información es correcta, habrá que esperar al día 91 para conocer la versión de quienes vivieron de cerca el escándalo.
El impacto sobre el entorno de Karina Milei
La caída de Agudiez no es un episodio aislado. Golpea directamente la línea de flotación de Karina Milei, cuyo entorno ya arrastra los cuestionamientos por presuntos retornos del 3% en los contratos de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) vinculados a su exprotegido Manuel Adorni, así como las persistentes sospechas en torno a los manejos de la estructura de Tecnópolis. El Olivosgate se suma así a un patrón que el Gobierno libertario comparte con las prácticas que prometió extirpar.
La historia de la Quinta: de Uriburu a Milei
La Residencia Presidencial de Olivos tiene una historia tan rica como la de los escándalos que la atravesaron. Los terrenos fueron adjudicados originalmente por Juan de Garay en la época colonial y pasaron por manos de Miguel de Azcuénaga, vocal de la Primera Junta. La casa principal, de estilo neoclásico, es obra de Prilidiano Pueyrredón, hijo del Director Supremo de las Provincias Unidas, arquitecto, pintor y primer criollo en retratar desnudos, con obras conservadas en el Museo de Bellas Artes. El predio llegó al Estado nacional en 1918 por legado de Carlos Villate Olaguer, biznieto de Azcuénaga, quien lo cedió antes de morir para que sirviera como residencia presidencial, oferta aceptada por Hipólito Yrigoyen.
El primero en habitarla fue, paradójicamente, un presidente de facto: José Félix Uriburu, ya que tanto Marcelo T. de Alvear como el propio Yrigoyen habían declinado usarla. El primer mandatario constitucional en instalarse allí fue Arturo Frondizi, en 1958. Juan Domingo Perón fue el único presidente en fallecer en la Quinta, el 1° de julio de 1974, a los 78 años. Su cuerpo fue trasladado a la Catedral Metropolitana y al Congreso, donde un millón de personas lo despidieron en las calles.
Entre los episodios más recordados de la residencia figuran la reunión secreta entre Arturo Frondizi y Ernesto «Che» Guevara el 18 de agosto de 1961, tras una cumbre de la OEA en Punta del Este, un encuentro que irritó a las Fuerzas Armadas y anticipó el golpe de 1962. Carlos Menem recibió allí a los Rolling Stones en febrero de 1995, con pizza, champagne y habanos que, según el expresidente, le enviaba Fidel Castro. Y el libro «Olivos», de Soledad Vallejo, consigna que la residencia nunca gozó de prestigio gastronómico: ningún testimonio, de ninguna época, recuerda platos memorables.
Mientras el ajuste fiscal asfixia a los sectores populares, los pasillos de Olivos demuestran que los privilegios de la «casta» gozan de excelente salud, ahora bajo el sello libertario. La diferencia es que, esta vez, los que prometieron acabar con ella son los mismos que la practican.
Lo que tenés que saber
- Belén Agudiez, subsecretaria de confianza de Karina Milei, fue destituida y su salida se formalizó en el Boletín Oficial tras revelarse irregularidades en la administración de la Quinta de Olivos.
- Las denuncias incluyen nepotismo masivo (cuñado, madre, hermana y primos empleados en la residencia), compra sospechosa de 29 toneladas de carne y una licitación de 700 millones de pesos presuntamente direccionada.
- La diputada Marcela Pagano denunció el uso de la identidad de un jubilado para facturarle más de 600 millones de pesos a la Presidencia de manera irregular.
- Los empleados civiles desplazados habrían firmado contratos de confidencialidad por 90 días para impedir que hablen públicamente.
- El escándalo se suma a las causas contra Manuel Adorni y las sospechas sobre contratos en ANDIS vinculados al entorno de Karina Milei, consolidando un patrón de corrupción dentro del Gobierno libertario.
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