Córdoba
Destituyeron a un juez de paz por quedarse con los haberes de jubilados internados
Se trata de Gustavo Orona, quien fue denunciado por «maniobras fraudulentas» por haberles hecho firmar a media docena de jubilados internados en el hospital de San Francisco del Chañar poderes para quedarse con sus haberes y otras sumas de dinero.
Un juez de Paz de la localidad cordobesa de San Francisco del Chañar fue destituido por «mal desempeño de sus funciones» tras ser denunciado por «maniobras fraudulentas», entre ellas, haberse apoderado de haberes de jubilados internados en un centro de salud, informaron hoy fuentes del Poder Judicial local.
Se trata de Gustavo Orona, quien fue destituido por el Tribunal Superior de Justicia de Córdoba (TSJ), la máxima instancia judicial provincial, que consideró «acreditado que el juez de Paz hizo suscribir poderes generales y especiales a un grupo de adultos mayores», alojados en un hospital, que lo habilitaban, entre otras cosas, a «cobrar sus jubilaciones y percibir otras sumas de dinero».
Algunos de esos instrumentos legales el magistrado los firmaba en calidad de fedatario (funcionario con autoridad para certificar la autenticidad de las documentaciones), que lo autorizaba a percibir esos haberes ajenos, detalla la información oficial.
Los hechos fraudulentos comenzaron en enero de 2019, en esa localidad del departamento Sobremonte, y tuvieron como víctimas a media docena de personas jubiladas que estaban alojadas en el hospital Dr. José. J. Puente, de la población de San Francisco del Chañar.
A los damnificados, todos adultos mayores, el juez de Paz les hizo firmar poderes que lo facultaban como apoderado para percibir sus ingresos jubilatorios y disponer de los destinos de todos los bienes, como enajenarlos, comprar, ventar, gestionar créditos y manejar cuentas bancarias, entre otras gestiones, se informó.
El ahora exjuez de Paz Orona está imputado por el delito de «defraudación agravada por circunvención de incapaces reiterada» (abusar de las necesidades o inexperiencia de un incapaz), causa que está a cargo del Juzgado de Control y Faltas de Deán Funes, que además investiga presuntas maniobras con compra y ventas irregulares de bienes materiales.
Los miembros del TSJ también mencionaron que «la conducta desplegada por Gustavo Orona tuvo repercusión en diversos medios periodísticos, comprometiendo así la imagen y prestigio de este Poder Judicial».
En ese sentido, consideraron que «el rol que ocupa el Juez de Paz en la sociedad le exige mantener una actitud responsable, decorosa y digna de su condición, lo cual no parece haber sucedido con Orona al aprovecharse de la situación de vulnerabilidad en que se encontraban los adultos mayores».
Córdoba
El TSJ de Córdoba liberó a Paola Ortiz tras 13 años presa por parir sola
El Tribunal Superior de Justicia de Córdoba redujo la condena de prisión perpetua a 13 años y nueve meses, tiempo que la mujer ya cumplió, al incorporar perspectiva de género y reconocer el contexto de violencia, pobreza extrema y desprotección en que ocurrió el parto. El fallo marca un precedente en la justicia cordobesa y fue impulsado por más de diez organizaciones de derechos humanos y feministas.
La Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Córdoba ordenó la libertad de Paola Verónica Ortiz, quien cumplía una condena a prisión perpetua desde 2015 por la muerte de su hija recién nacida. El máximo tribunal provincial fijó una pena de 13 años, 9 meses y 26 días, período que la mujer ya cumplió en detención, y resolvió su liberación inmediata. El hecho que motivó la causa ocurrió el 31 de octubre de 2012 en la localidad de Villa Nueva, Córdoba, cuando Ortiz atravesó un parto en absoluta soledad y sin asistencia médica.
Una condena perpetua ignoró el contexto
En el juicio original, la causa fue recalificada como homicidio calificado por el vínculo y derivó en la máxima pena prevista por el Código Penal. Sin embargo, el TSJ determinó que aquella sentencia ignoró las múltiples condiciones de vulnerabilidad que atravesaba la mujer al momento del hecho.
Las pericias incorporadas al expediente revelaron que Ortiz, que tenía 29 años en ese momento, presentaba un nivel intelectual inferior al promedio para su edad, antecedentes de abuso y abandono, y que al momento del parto se encontraba en un estado de desubjetivización que la llevó a actuar sin plena conciencia de sus actos.
El fallo también ponderó la violencia psicológica y económica que ejercía sobre ella su expareja, y el sometimiento al que la sometía su exsuegro, quien le exigía relaciones sexuales a cambio de un techo y la amenazaba ante la posibilidad de un embarazo con otro hombre. El TSJ cuestionó además que el juicio original la juzgara desde el mandato idealizado de la «buena madre» y que se le exigiera responsabilidad penal sin considerar que dio a luz sola, sin red de apoyo ni acceso al sistema de salud.
Perspectiva de género y estándares internacionales
Al reconsiderar la condena, el Tribunal aplicó un enfoque integral de género y los estándares de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sobre emergencias obstétricas en contexto de pobreza. El fallo no implicó una absolución, sino una reducción de la pena que, al coincidir con el tiempo ya cumplido, habilitó la liberación. El TSJ estableció así un precedente judicial relevante para el tratamiento de casos en que mujeres en situación de extrema vulnerabilidad enfrentan consecuencias penales derivadas de partos no asistidos.
Más de diez organizaciones impulsaron la revisión
La causa por la libertad de Paola Ortiz fue sostenida durante años por una articulación amplia de organizaciones feministas y de derechos humanos que se presentaron como amicus curiae ante el tribunal. Entre ellas figuran el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA), el Consorcio Latinoamericano contra el Aborto Inseguro (CLACAI), la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba, el Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (Inecip), la Fundación para el Desarrollo de Políticas Sustentables (Fundeps), la Asociación Civil Abogadas por Chaco, la Asociación Civil El Telar y Católicas por el Derecho a Decidir, entre otras. La campaña por su liberación se sostuvo bajo la denominación Mesa por la Libertad de Paola Ortiz y logró instalar el caso en la agenda pública como un paradigma de la criminalización de las mujeres pobres en el sistema judicial.
Si vivís una situación de violencia de género o conocés a alguien que necesite ayuda llamá gratis al 144, mandá un mensaje al 11 5050 0147 o por WhatsApp al +54 911 2771 6463. También podés descargar acá una app para recibir ayuda de profesionales.
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