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Juicio a Cositorto: reclaman que el principal acusado “devuelva el dinero»

Se trata de Sandra Acevedo, una de las damnificadas de Generación Zoe, quien manifestó haberle vendido su auto a la empresa.

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En diálogo con la prensa, la mujer, una vecina de Goya que es ama de casa y tiene 53 años, aseguró que conoció al empresario el 18 de septiembre de 2021 en un salón de la ciudad correntina: «Fue todo muy lindo, hizo un evento muy bello y ahí nos enganchamos varios».

La mujer señaló que una amiga suya la convenció para que se sume a la organización a raíz de que entregó su auto -un Chevrolet Aveo- y, al notar «que le iba muy bien», no dudó en aceptar la propuesta.

En este sentido, Acevedo reveló que durante el encuentro conoció a Lucas Camelino y Javier Medina, otros de los imputados de la causa que atraviesan el juicio en libertad, a quienes les vendió su Volkswagen Surán con 27 mil kilómetros valuada en 8.500 dólares y firmó un contrato.

De acuerdo al testimonio de la víctima, Medina puso el vehículo a nombre de su pareja, Araceli, y consignó que el resto de los rodados aparecieron menos la Surán. «Mi auto nunca apareció en Goya», insistió, a la vez que admitió que «nadie la obligó a meterse en Generación Zoe».

Por su parte, Acevedo sostuvo que «no le tiene bronca» a Cositorto y a los demás miembros de la organización, pero pidió que «todo sea para bien», que «le devuelvan el dinero» y que los acusados «queden libres».

«Esto lástima, perjudica muchísimo a la salud. Yo aumenté de peso, sufro de ansiedad y tengo arritmias», describió sobre el calvario que vive tras la aparente estafa.

«Hay mucha gente que no quiere hablar. No sé si están a favor o en contra», resaltó, y concluyó: «Yo sí hablo con mi verdad, juro por mi verdad y muero por mi verdad».

Cositorto, que se encuentra detenido por supuesta asociación ilícita y estafa, declarará ante los jueces Ricardo Carbajal, Jorge Carbone y Julio Duarte este viernes en la sala del Tribunal de Juicio de Goya, al tiempo que la sentencia se conocerá el miércoles 11 de diciembre.

CABA

La Justicia suspendió el desalojo de la sinagoga de Flores pero el conflicto sigue abierto

El Juzgado Civil N° 99 ordenó frenar el operativo policial horas después de su inicio. La disputa entre dos sectores de la Comunidad Israelita Ortodoxa por el templo de Helguera al 270 no tiene resolución a la vista.

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Operativo suspendido, templo en disputa: el choque judicial que divide a la comunidad judía en Flores.

La Justicia dio marcha atrás. El operativo de desalojo que se desarrollaba este lunes por la mañana en una sinagoga del barrio porteño de Flores quedó suspendido por orden del propio tribunal que lo había dispuesto. El Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil N° 99, a cargo del doctor Camilo Jorge Almeida Pons, emitió la medida de frenado horas después de que la Policía de la Ciudad comenzara a ejecutar la resolución en el inmueble de la calle Helguera al 270 (expediente N° 65521/2026). El conflicto de fondo, una disputa civil entre dos sectores de la misma comunidad judía, permanece sin solución.

El operativo y la resistencia de los fieles

El procedimiento se había iniciado en las primeras horas del lunes como consecuencia de un fallo civil que habilitó a uno de los grupos litigantes, la Comunidad Israelita Ortodoxa Asociación Civil, a recuperar la posesión del inmueble. El otro sector, que ocupa el templo, se negó a retirarse. Cuando el Oficial de Justicia llegó al lugar se encontró con un grupo de fieles en pleno rezo que rechazó abandonar el edificio.

Ante esa situación, el Oficial de Justicia negoció en el lugar y acordó conceder un tiempo prudencial para que los rezos concluyeran antes de avanzar con el desalojo. Sin embargo, horas después el juzgado resolvió directamente suspender el procedimiento policial, sin que trascendieran los fundamentos de esa decisión ni si medió alguna presentación judicial de última hora por parte de los ocupantes.

Una fractura interna que escala a los tribunales

El origen del enfrentamiento es una disputa entre dos facciones de la comunidad por el control y la titularidad del templo. Uno de los sectores inició acciones judiciales y obtuvo un fallo favorable; el otro se resiste a acatarlo. Esa brecha interna, que en principio es una cuestión civil entre privados, derivó en un operativo policial con la calle Helguera cortada al tránsito y cuatro patrulleros desplegados en el lugar, una imagen inusual para un barrio con arraigo histórico en la comunidad judía porteña.

La suspensión judicial del operativo no implica la resolución del litigio. El conflicto por la posesión del inmueble sigue abierto en los tribunales, y el juzgado deberá definir los próximos pasos procesales. Mientras tanto, la situación dentro del templo permanece sin modificaciones.

Puntos clave

  • El Juzgado Civil N° 99 (expediente 65521/2026) suspendió el operativo de desalojo horas después de su inicio.
  • El inmueble en disputa está ubicado en Helguera al 270, en el barrio de Flores.
  • La Comunidad Israelita Ortodoxa Asociación Civil obtuvo el fallo favorable pero el otro sector se niega a desalojar.
  • El Oficial de Justicia había acordado un plazo para que concluyan los rezos antes de que la Justicia frenara todo el procedimiento.
  • El conflicto de fondo, una disputa civil por la titularidad del templo, no tiene resolución a la vista.
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