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Massa anunció que la semana próxima el país pre cancelará los vencimientos de octubre del FMI

Sergio Massa adelantó que «la semana que viene» el país va a proceder a «precancelar los vencimientos del FMI para que no haya incertidumbre alrededor de ese tema», los cuales están estipulados en US$ 2.600 millones.

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El ministro de Economía, Sergio Massa, anunció hoy que la semana próxima Argentina pagará al Fondo Monetario Internacional (FMI) los vencimientos de octubre, con los fondos del nuevo swap de monedas con China.

Luego de que el presidente Alberto Fernández firmará hoy con su par chino, Xi Jimping, la suscripción de un nuevo swap con China por US$ 6.500 millones, el ministro de Economía y candidato presidencial por Unión por la Patria adelantó que «la semana que viene» el país va a proceder a «precancelar los vencimientos del FMI para que no haya incertidumbre alrededor de ese tema», los cuales están estipulados en US$ 2.600 millones.

El calendario preveía tres vencimientos: el 6 de octubre por US$ 1.280 millones, el 12 de octubre por otros US$ 640 millones y un tercero por US$ 673 millones el último día hábil del mes.

Argentina utilizó por primera vez los yuanes de libre disponibilidad del intercambio de monedas con China para pagar al organismo internacional en junio último, cuando se demoraba la aprobación de la quinta revisión del programa, que luego fue aprobada junto con la sexta revisión, a fines de agosto.

La próxima revisión con el Fondo, para destrabar más recursos, será en noviembre, y todo indicaría que comenzará formalmente una vez finalizadas las elecciones generales, que en caso de extenderse a un eventual ballotage será luego del 19 de noviembre.

«Es de interés para el FMI seguir trabajando con la Argentina con un consenso tan amplio como sea posible para garantizar la estabilidad y la prosperidad del país», afirmó la vocera del organismo multilateral, Julie Kozack, durante su última aparición con la prensa en la que se refirió a Argentina a fines de septiembre último, donde sostuvo también que las últimas medidas tomadas estaban siendo evaluadas a la luz del programa.

El 23 de agosto Argentina recibió un desembolso de US$ 7.500 millones luego que el directorio del organismo aprobara las quinta y sexta revisión del acuerdo vigente.

El giro fue otorgado a pesar de que «los principales objetivos del programa no se alcanzaron, como consecuencia de la sequía sin precedentes y desviaciones de las políticas», según señaló en aquella oportunidad el FMI a través de un comunicado de prensa.

El Fondo aclaró que hubo un cambio en las metas y medidas estipuladas inicialmente en el programa, y que «en un contexto de elevada inflación y crecientes presiones sobre la balanza de pago, se acordó un nuevo paquete de medidas centrado en fortalecer las reservas y reforzar el orden fiscal».

Los técnicos de Economía y los del Fondo venían negociando desde abril pasado una revisión del programa debido a los efectos de la sequía que afectó la actividad agropecuaria y por consiguiente las exportaciones y el ingreso de divisas.

Finalmente, el 28 de julio último se concretó el acuerdo técnico y el staff del FMI elevó un informe (staff report) al directorio ejecutivo, que lo aprobó luego del receso del verano boreal de principios de agosto.

Entre el acuerdo técnico y la aprobación del directorio se llevaron a cabo las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), en las que se posicionó primero el candidato libertario Javier Milei, lo que provocó cimbronazos en los mercados que llevaron a una devaluación que venía exigiendo el Fondo, de más del 20%, por considerar que el tipo de cambio estaba retrasado.

Según Massa, «agosto ha sido uno de los peores meses en el proceso económico de los últimos 30 años, producto de una imposición del FMI que de alguna manera golpea enormemente nuestra economía, que es la imposición de la devaluación más el impuesto PAIS como mecanismo de garantía que pretende el Fondo para su cobro, su percepción», dijo en esa oportunidad.

Massa viene mencionando en diversas presentaciones institucionales y proselitistas su intención, en caso de acceder a la Casa Rosada a partir del 10 de diciembre, de abonar la deuda que el país contrajo con ese organismo multilateral.

Al encabezar, a inicios de septiembre, un acto en Tucumán, junto a gobernadores, funcionarios, legisladores y referentes de movimientos sociales, Massa dijo El ministro de Economía y candidato a presidente de Unión por la Patria (UxP), Sergio Massa, dijo que se le va a «pagar» al Fondo Monetario Internacional «para que se vaya de Argentina y nos dejen decidir de manera soberana».

Argentina renegoció el préstamo de US$ 45.000 millones otorgado por el FMI al gobierno de Mauricio Macri en el 2018, a través de un programa de facilidades extendidas, que está vigente.

Dólar 💵

El vocero de Milei dijo que el dólar podría llegar a $1.800: la grieta entre el relato oficial y el mercado

El vocero presidencial admitió en un streaming oficialista que una corrección cambiaria «es una posibilidad», y el último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central proyecta un tipo de cambio cercano a los $1.700 para fin de año. La confesión contradice el discurso gubernamental de estabilidad.

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Adrián Ravier reconoció que el tipo de cambio podría llegar a $1.700 o $1.800 en los próximos meses.

El dólar y los salarios son los dos pilares sobre los que el Gobierno de Javier Milei construyó su relato de éxito económico. Pero en las últimas horas, uno de los propios funcionarios del equipo oficialista horadó ese andamiaje: el vocero presidencial Adrián Ravier reconoció públicamente que el tipo de cambio podría experimentar una corrección y llegar a valores de entre $1.700 y $1.800 en los próximos meses. La declaración, formulada en un streaming de carácter oficialista, no pasó inadvertida en un contexto donde la devaluación es una amenaza latente para el poder adquisitivo de los trabajadores.

«Es una posibilidad»: la admisión que el oficialismo intentó minimizar

Ravier intentó enmarcar la posible corrección cambiaria como un movimiento «mínimo» que «no va a tener un impacto significativo en el bolsillo de los argentinos». Tras recorrer una serie de grandes devaluaciones de gobiernos anteriores para contextualizar el escenario actual, el vocero reconoció que «es una posibilidad que el tipo de cambio llegue a $1.800 ó $1.700 para dentro de unos meses». El argumento del funcionario buscó diferenciarse de saltos cambiarios abruptos del pasado, pero la admisión en sí misma representa una fisura en el discurso oficial de estabilidad cambiaria que el equipo económico repite cada vez que puede.

La pregunta de si existe o no atraso cambiario sobrevoló la declaración de Ravier, quien esquivó una respuesta directa: «Si hay atraso cambiario o no, es muy difícil de decir», señaló, antes de concluir que cualquier corrección sería de magnitud acotada. Sin embargo, la dificultad para responder con certeza esa pregunta es, en sí misma, una señal de alarma para quienes siguen de cerca la política monetaria.

El mercado ya descuenta una suba del dólar

Las palabras de Ravier no llegaron en el vacío. Antes de su declaración, el propio mercado financiero ya venía descontando un tipo de cambio más elevado hacia fin de año. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, elaborado en base a encuestas realizadas a las consultoras y empresas más relevantes del sector financiero, proyecta un dólar cercano a los $1.700 para diciembre de 2026. El consenso privado y las palabras del vocero apuntan, entonces, en la misma dirección, aunque el Gobierno se esfuerce en llamarlo «corrección mínima» en lugar de devaluación.

El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares en reservas desde principios de año, un dato que el oficialismo exhibe como señal de fortaleza. No obstante, analistas del sector advierten que ese ritmo de compra se desacelerará una vez superada la cosecha gruesa, lo que limitará el margen del Gobierno para sostener artificialmente el valor del dólar en los meses siguientes.

El ancla que sostiene una macroeconomía frágil

El tipo de cambio cumple en el esquema libertario una función doble y contradictoria: es, al mismo tiempo, el principal instrumento antiinflacionario y el punto de mayor fragilidad del modelo. La estabilidad financiera que el Gobierno exhibe hoy, a pesar de la caída de los salarios, la pérdida de empleos y el cierre de empresas, depende en gran medida del dólar quieto. Una devaluación, aunque sea presentada como «mínima», arrastra un riesgo concreto: acelerar el cierre de negocios y licuar aún más el poder adquisitivo de los trabajadores, especialmente si la respuesta del Gobierno fuera profundizar el ajuste para evitar nuevas correcciones del tipo de cambio, como ya hizo en ciclos anteriores.

El propio Gobierno reconoció en otras instancias que el proceso de recomposición salarial «lleva tiempo» y «genera tensiones». Mientras tanto, los salarios privados registrados subieron apenas un 2% en mayo, por debajo de la inflación del mismo mes, que fue del 2,1%, según datos del INDEC. La brecha entre salarios y precios se repite en las comparaciones interanuales y acumula un deterioro sostenido desde el inicio de la gestión. En ese contexto, una nueva corrección del tipo de cambio sería una mala noticia más para los sectores populares.

La contradicción estructural del modelo

La declaración de Ravier expone una contradicción que el Gobierno prefiere no abordar frontalmente: si el tipo de cambio está atrasado, cualquier corrección afectará los precios internos y erosionará los ingresos reales; si no lo está, la competitividad de las exportaciones queda condicionada por otros factores estructurales que el modelo libertario tampoco resolvió. El propio Ravier intentó salir de ese dilema reivindicando el rendimiento exportador como prueba de competitividad sin necesidad de devaluación, pero sus números sobre la posible llegada del dólar a $1.700 o $1.800 desmienten esa certeza.

El mercado, los analistas y ahora el propio vocero presidencial confluyen en un escenario que el relato oficial prefiere esquivar: el dólar se va a mover. La discusión es cuánto, cuándo y, sobre todo, quién pagará el costo.

Puntos clave

  • El vocero presidencial Adrián Ravier reconoció que el tipo de cambio podría llegar a $1.700 o $1.800 en los próximos meses.
  • El REM del Banco Central proyecta un dólar cercano a $1.700 para diciembre de 2026.
  • El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares desde principios de año, pero el ritmo se desaceleraría tras la cosecha gruesa.
  • Los salarios privados registrados subieron 2% en mayo, por debajo de la inflación del 2,1% según el INDEC.
  • Una corrección cambiaria profundizaría el deterioro del poder adquisitivo en un contexto de ajuste sostenido.
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