fbpx
Conectate con El Argentino

Economía

Los precios mayoristas subieron 6,1% en diciembre y 94,8% en todo 2022

Mientras que el Costo de la Construcción avanzó en el último mes del año el 5,8% y subió 97,6% durante el 2022.

Publicado hace

#

El-Argentino-Precios Mayoristas

El índice de Precios Mayoristas subió en diciembre 6,1% y acumuló un alza del 94,8% durante el año pasado, en tanto que el Costo de la Construcción avanzó en el último mes del año el 5,6% y subió 97,6% durante 2022, informó hoy el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

De esta manera, el Indec completó el informe sobre la variación de los índices de precios que comenzó la semana pasada cuando informó que los minoristas subieron 5,1% en diciembre y 94,8% en todo el año.

En el segmento mayorista, durante diciembre, los Productos Primarios subieron 6%; los Manufacturados el 5,4%; los importados el 8%, alzas todas estas que fueron compensadas en términos estadísticos por un retroceso del 1% en el valor de la energía eléctrica que consumen las empresas.

Entre los Productos Primarios se destacó el alza del 10,1% en los Agropecuarios, del 7,7% en Petroleo Crudo y Gas, 6,8% en Minerales no metaliferos, y una baja del 2,1 % en los pesqueros.

Entre los Manufacturados se destacó el incremento del 5,9% en Alimentos y Bebidas; del 4% para Textiles; 6,1% tanto en productos Químicos, como Caucho y Plástico; 6,4%en Máquinas y Equipos; 7% para Vehículos.

En el año, con una suba promedio del 94,8% se destacó un alza del 88,7% en los Primarios; del 96,1% en los Manufacturados; 98,6% en Importados, y 95,6 % en la Energía Eléctrica.Los productos minerales no metalíferos, vinculados a la construcción, subieron 113%, el Petróleo Crudo y el gas el 87,3%, los Agropecuarios el 89,3% y los pesqueros el 75,2%.

En el segmento de manufacturados, Alimentos y Bebidas subieron 91,5%; Textiles 93,5%; Prendas de materiales textiles el 119,5%; Refinados del petróleo 103,7%; Químicos 95,3%; Vehículos 94,8%, entre otros.

La energía que consumen las empresas aumentó 95,6% y los productos importados el 98,6%.En lo que hace a la Construcción, la suba del 5,6% de diciembre estuvo impulsada por un alza del 6,2% en Gastos Generales, del 6,1% en Mano de Obras, y 4,9% en Materiales.

En el año, el valor de la mano de obra aumentó 103,2%, los materiales el 94,3%, y los Gastos generales, vinculados a los servicios que se dan en las obras, el 87,7%.

Durante el último mes el año pasado, el capítulo Mano de obra, registró un alza de 6,1% mensual como consecuencia de una suba de 6,4% en Mano de obra asalariada y de 4,2% en Subcontratos.

En cuanto a los Gastos generales el precio de alquiler de andamios aumentó 1% en diciembre pero 106,3% en todo el año; un volquete 3,9% y 111,5% respectivamente; para cargadora 14% en el mes y 163% en el 2022; y una retroexcavadora 21,3% y 186,6%.El ministro de Economía, Sergio Massa pugna por bajar este año la inflación minorista al orden del 60% y para ello ha realizado diversos acuerdos de precios, como el de los combustibles, que subirán 4% mensual desde diciembre y hasta marzo inclusive.

También se suma el acuerdo de precios con supermercados y grandes empresas, a cambio de permitir la compra de insumos al precio del dólar oficial.A esto se incorpora el diálogo con los sindicatos para que los aumentos de salarios no superen el 60%, aunque en estos casos, con cláusula gatillo. En caso de que se supere esa cifra, que representa un 4% mensual.

Seguir leyendo
El Argentino
Click para comentar

Deja un comentario

Argentina

Proyectan inflación del 66% para 2023

Consultora afirma además que habrá un incremento de 2% en el Producto Bruto Interno (PBI), aumento de reservas por más de US$ 5.100 millones y un déficit fiscal de 1,9%.

Publicado hace

#

La consultora Sarandí, que dirige Sergio Chouza, estimó para este año un incremento de 2% en el Producto Bruto Interno (PBI), una inflación de 66%, un aumento de reservas por más de US$ 5.100 millones y un déficit fiscal de 1,9%, que permitirán cumplir las metas pactadas con el FMI.

El principal reto que tendrá el Gobierno a la hora de desplegar su política económica será administrar el stock y el flujo de dólares, tratando de conciliar las necesidades importadoras del sector productivo y los desafíos del frente cambiario y financiero en un año electoral, en el que históricamente la demanda de divisas se incrementa.

En ese sentido, el director de la consultora Sarandí, Sergio Chouza, explicó a Télam que «de alguna manera hay un juego de manta corta, en el cual el Gobierno va a tener que ir viendo mes a mes dónde posicionarse entre ceder un poco más a los importadores y, por otro lado, no descuidar la acumulación de reservas».

«Las reservas, además de cumplir el objetivo fijado con el FMI, también te sirven para mostrar solidez y tener menores riesgos de un cimbronazo de crisis financiera o de ruido en los mercados. Si vos en marzo o abril consolidás US$ 3.000 o US$ 4.000 millones en las reservas es muy difícil que haya poder de fuego en el mercado como para correrte», agregó el analista.

Ese es el carril por el que deberá moverse la gestión económica este año, teniendo en cuenta que las importaciones tienen una relación directa con los niveles de actividad económica, lo que significa que cuando el PBI crece también lo hacen las compras del exterior. O, en otras palabras, que para que la actividad crezca es necesario que aumenten las importaciones de insumos necesarios para la producción.

Distintos estudios estimaron que por cada punto porcentual de incremento del PIB, las importaciones suben por lo menos 3 puntos.

Como las importaciones requieren dólares para ser pagadas y el Gobierno además debe tener «poder de fuego» para controlar el mercado financiero y que no presione sobre la inflación, la política económica debe hacer un equilibrio. El turismo en el exterior también es una canilla de divisas que debe atenderse. Situaciones que además tendrán lugar en un año electoral que suele traer aparejado una mayor dolarización de carteras.

Asimismo, se debe cumplir con la meta anual de acumulación de reservas de US$ 4.800 millones acordada con el FMI.

«Todo esto quitará grados de libertad para aliviar restricciones comerciales, a pesar de las quejas por parte de las empresas impedidas de planificar convenientemente su producción», advirtió el informe de la consultora privada.

En ese marco, vedada la opción de financiarse en el mercado de capitales a través de deuda, el principal canal para sumar dólares a las reservas del Banco Central es el exportador.

Allí, el principal desafío en el frente comercial para este año tiene que ver con la sequía que amenaza con afectar seriamente la producción agropecuaria, principal canal exportador y, por ende, generador de divisas en la economía nacional.

«El ritmo productivo este año va a estar estrictamente ligado a la disponibilidad de dólares, y esto fuertemente vinculado a los resultados de la cosecha gruesa del segundo trimestre», consideró el documento, en ese sentido.

Y agregó que «conforme vaya avanzando el flujo de liquidación de dólares se abrirá la posibilidad de flexibilizar controles a las importaciones, a expensas de una mayor velocidad de acumulación de reservas internacionales. De otro modo, una posición más robusta del BCRA ayudaría a despejar eventuales ruidos financieros y ganar solidez para afrontar movimientos disruptivos en los meses de tensión política».

De esta forma, se plantea un dilema ya que «un aliento excesivo a la actividad económica puede restar poder de fuego para hacer frente a presiones especulativas pero, a su vez, una producción menos vibrante puede deteriorar el empleo y la recuperación salarial».

En este punto se agrega también el factor inflacionario que, de acuerdo a las proyecciones de Sarandí, acumulará un alza del 66% en 2023. La necesidad de desacelerar el incremento de precios también puede entrar en tensión con los niveles de actividad.

Al respecto, el trabajo de la consultora sostuvo que «la dimensión política hace pensar que el Gobierno priorizará descomprimir la trayectoria de precios, para conservar algo de competitividad electoral. Esto no significa forzar una recesión, pero sí allanarse a una nueva velocidad de crecimiento».

Chouza dijo a Télam que «la variable que puede ser perceptible para el común de la ciudadanía es el bolsillo, en cambio la medición de si se crece un punto más o uno menos en el PBI es una diferencia que solo podemos tener en cuenta los economistas. La valoración mayoritaria es que la economía ya se recuperó en términos productivos y hoy la urgencia es la inflación».

Consultado sobre los factores que harían que los precios pasen de 94,8% en 2022 a 66% en 2023, Chouza explicó que «creemos que se han pinchado varios de los factores explicativos de la inflación del año pasado, como el efecto de precios internacionales y las inconsistencias políticas que mostraba la coalición gobernante».

«Hoy tenés un ministro de Economía con mucha más muñeca política y capacidad de diálogo con diferentes actores productivos y representantes de los trabajadores, lo que favorece alinear la puja distributiva en un espiral descendente», agregó el economista.

También destacó el especialista el impacto del ordenamiento fiscal y las políticas de acuerdos de precios.

Seguir leyendo

Las más leídas