Salud 🩺
El Garrahan destacó que es «esencial» para la salud de las infancias la buena calidad del sueño
Con motivo del Día Mundial del Sueño, que se celebra mañana, el Garrahan indicó que «dormir bien no solo favorece el desarrollo físico y mental de los niños, niñas y adolescentes, sino que también optimiza su atención, el comportamiento, el aprendizaje y la memoria».
El Hospital Garrahan destacó hoy que una buena calidad del sueño «es esencial para la salud de niños, niñas y adolescentes», y recomendó una serie de medidas como respetar los horarios de descanso, evitar las pantallas y mantener el ambiente en condiciones «para procurar el desarrollo físico y neurológico» de las infancias.
Con motivo del Día Mundial del Sueño, que se celebra mañana, el Garrahan indicó que «dormir bien no solo favorece el desarrollo físico y mental de los niños, niñas y adolescentes, sino que también optimiza su atención, el comportamiento, el aprendizaje y la memoria».
Para mejorar la calidad del sueño, recomendaron desarrollar buenos hábitos y lograr una rutina que respete el horario de acostarse y levantarse para prevenir trastornos e implicancias sobre la salud.
En este sentido, desde el hospital destacaron que la mala calidad del sueño «puede producir hiperactividad en niñas y niños pequeños y afectar su crecimiento», en tanto que también pueden aparecer déficits de atención, dificultades en el aprendizaje, irritabilidad, somnolencia diurna excesiva y cambios de humor.
«Es motivo de consulta con el pediatra de cabecera si el niño o niña ronca, hace pausas al respirar o presenta cambio de color de la piel», sostuvo Vivian Leske, jefa de Clínica de la Unidad de Sueño de ese hospital.
Y agregó que también se debe consultar «si (el niño o niña) tiene pesadillas reiteradas, es sonámbulo, presenta movimientos llamativos durante el sueño, duerme excesivamente, se duerme en la escuela, jugando, comiendo o si no logra dormir».
A medida que los niños y niñas crecen, las características y horas del sueño van variando, ya que cuando son recién nacidos se despiertan cada tres horas aproximadamente para alimentarse y duermen entre 16 y 20 horas.
En tanto, a los tres meses duermen hasta seis horas seguidas, y a los nueve meses llegan a dormir toda la noche sin despertarse.
Durante la infancia, pueden dormir entre 10 a 14 horas con alguna siesta y hacia la adolescencia el horario de sueño es de ocho o nueve horas.
Por este motivo, enfatizaron que «la mayoría de los trastornos del sueño son prevenibles y tratables si la duración del sueño es la adecuada según su edad para que logren el descanso necesario».
Entre las recomendaciones para un buen descanso, señalaron que crear hábitos como cenar a la misma hora para que el baño, el lavado de dientes, los cuentos o canciones no retrasen la hora de sueño, «lograrán una rutina que los niños y niñas asumirán desde pequeños».
También destacaron la importancia de que los adultos no fumen en las habitaciones y evitar que el uso de pantallas después de las 19.
A la hora de dormir, recomendaron «mantener el ambiente poco iluminado, silencioso y a temperatura adecuada, acostar a las niñas y niños pequeños en sus camas mientras están despiertos con su objeto de transición como una mantita o muñeco».
Finalmente, remarcaron acostar a los bebés boca arriba en su propia cama, sobre un colchón firme, sin almohada y no abrigarlos de más.
Y añadieron, en lo posible, «no compartir la habitación con bebés de más de seis meses».
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PAMI al límite: el Gobierno niega la crisis pero clínicas suspenden turnos y amenazan con frenar cirugías
El sistema de salud que atiende a casi 7,3 millones de jubilados y pensionados en Argentina está al borde del colapso. Las cámaras de prestadores privados suspendieron la asignación de turnos en consultorios externos de todas las especialidades y amenazan con paralizar cirugías programadas, mientras el Gobierno libertario insiste en que «el cronograma de pagos se viene cumpliendo».
PAMI suspende turnos en todo el país: prestadores denuncian un atraso arancelario del 102%
La contradicción es flagrante: por un lado, las instituciones privadas denuncian un atraso arancelario del 102% y advierten que no pueden afrontar insumos ni salarios; por el otro, el oficialismo responde con aumentos del 1,9% para junio y 1,9% para julio, por debajo incluso de la última medición de inflación del INDEC. La brecha entre el discurso oficial y la realidad hospitalaria no podría ser más amplia.
El Gobierno dice que todo está bien
Fuentes del Gobierno libertario aseguraron que el PAMI «no tiene deuda acumulada con Clínicas y Sanatorios a nivel nacional» y que «lo que resta pagar durante el mes son gastos corrientes». El mensaje fue reforzado desde Casa Rosada, que confirmó los aumentos del 1,9% para junio y julio, y anticipó que volverán a convocar a los prestadores «para hablar sobre las posibles alternativas que hay sobre la mesa en este contexto de estrés presupuestario».
La frase «estrés presupuestario» dice más de lo que pretende ocultar. Se trata del eufemismo oficial para describir lo que el propio sistema de salud padece como una crisis estructural, directamente vinculada al ajuste fiscal impuesto por las metas del acuerdo con el FMI.
Lo que dicen los prestadores: 102% de atraso y colapso inminente
La Cámara de Prestadores de Salud de la Seguridad Social (CAPRESS) comunicó la suspensión del otorgamiento de nuevos turnos en consultorios externos de todas las especialidades y advirtió que las próximas medidas incluirán la paralización de cirugías y procedimientos programados no urgentes, manteniendo únicamente el seguimiento de pacientes con patologías crónicas críticas.
«Sin una recomposición urgente de los valores y la regularización de los pagos adeudados, las instituciones no pueden afrontar la compra de insumos críticos ni cumplir con las obligaciones salariales y honorarios profesionales«, advirtió CAPRESS en un documento público. «Hacemos responsable al Estado nacional por el impacto sanitario que esta situación genera en los afiliados al PAMI», completaron.
Los números que el sector expone son contundentes: desde diciembre de 2023, los aranceles abonados por el PAMI a los prestadores aumentaron apenas un 130%, mientras que en el mismo período la inflación acumulada superó el 300%. Para equiparar ambas variables, los prestadores estiman que haría falta una recomposición de al menos el 75%; el Gobierno ofrece menos de un cuarto de eso.
La crisis lleva meses: desde Patagonia hasta todo el país
La situación no es nueva ni está circunscripta a una región. En febrero de 2026, más de 30 clínicas y sanatorios de Río Negro, Neuquén, Chubut y La Pampa ya habían suspendido prestaciones programadas y ambulatorias, luego de una nota enviada al director ejecutivo del PAMI, Esteban Leguízamo, en la que advertían que sin soluciones concretas la interrupción de servicios sería inevitable. El problema se repite: primero fue una advertencia; ahora es una medida de fuerza generalizada.
«No cubrimos costos y las brechas son insalvables», declaró Andrés Sabalette, administrador del Sanatorio Juan XXIII de Río Negro, según consignó el portal Noti-Río.
Los prestadores privados aportan más de la mitad de las camas de internación en todo el país, lo que convierte esta crisis en una amenaza directa para la capacidad del sistema sanitario argentino de responder a las necesidades de la tercera edad.
Un antecedente que el Gobierno ignoró: el fallo judicial de mayo
Esta crisis no irrumpió en el vacío. En mayo de 2026, este medio ya cubrió cómo un juez federal ordenó al PAMI y a Incluir Salud regularizar pagos a prestadores de discapacidad en 72 horas, calificando al Estado de «en mora» y advirtiendo sobre el «riesgo inminente» para las personas con discapacidad. El Gobierno apeló esa cautelar en lugar de cumplirla. El patrón se repite: la respuesta judicial; la respuesta oficial, una apelación.
Además, el propio Ejecutivo debió emitir Letras del Tesoro (LECAP) por $580.000 millones para asistir al PAMI en el marco de esa misma crisis, una medida que la propia normativa exige reembolsar dentro del mismo ejercicio fiscal.
El ajuste y los jubilados: un costo que siempre pagan los mismos
Para los trabajadores del sector, el reclamo de los prestadores es apenas la superficie de una crisis más profunda. Desde SUTEPA respaldaron las medidas de los prestadores y señalaron que el personal de planta y los profesionales de cabecera fueron los principales damnificados del ajuste económico en el sector de la salud.
El cuadro se enmarca en una política deliberada: el recorte del gasto primario acumulado desde 2023, que en el área de salud y seguridad social implicó reducciones de más del 60% en términos reales, según el diagnóstico del Foro Economía y Trabajo. Los jubilados que dependen del PAMI son, en ese contexto, los eslabones más débiles de una cadena de ajuste que los aprieta desde varios frentes simultáneamente: la erosión del poder adquisitivo de sus haberes, el encarecimiento de los servicios públicos, y ahora la amenaza de perder acceso a los turnos médicos.
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