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Tiro en el pie en Reino Unido: avisos de inflación salvaje en alimentos

Advierten que precio de alimentos en Reino Unido podrían aumentar un 15% más debido a la guerra incentivada, paradójicamente, por la OTAN y EEUU.

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El precio de los alimentos en el Reino Unido podrían aumentar un 15% este año como consecuencia de la guerra en Ucrania, según manifestó hoy Ronald Kers, director general de la empresa alimentaria 2 Sisters, una de las mayores del país.

La empresa 2 Sister emplea a más de 14.000 personas en el Reino Unido y se especializa en aves y alimentos refrigerados.

Según dijo Kers a la emisora británica BBC, el precio que paga la empresa por el pollo de granja también se disparó al igual el costo del gas, utilizado para calentar los invernaderos en el Reino Unido para el cultivo de frutas y verduras.

El empresario dijo que ya se había visto obligado a pagar un 50% más por el pollo que recibe de las granjas.

Rusia y Ucrania son algunos de los mayores proveedores de trigo del mundo y se espera que las exportaciones se vean afectadas por la guerra.

Los agricultores advierten que la guerra en Ucrania afectará los precios de los alimentos en el Reino Unido

Sugirió que si la guerra continúa durante meses, «fundamentalmente significa que, como país, es posible que debamos comenzar a importar menos y producir más nosotros mismos».

«Necesitamos trabajar junto con todos los socios de la cadena de suministro para encontrar una solución, es un problema muy complejo», aseguró Kers, quien agregó también, que la salida del Reino Unido de la Unión Europea había dificultado las cosas, debido a una mayor carga administrativa para los agricultores.

Mientras tanto, David Wright, director gerente de la empresa de molienda de harina GR Wright & Sons, dijo que los aumentos de costos «inevitablemente» se trasladarán a los consumidores en el precio de ese producto.

La empresa, que tiene más del 44 % de la participación de mercado de las mezclas de pan del Reino Unido, dijo que ya estaba luchando contra la creciente inflación antes del conflicto, con costos que aumentaron un 30% entre septiembre y diciembre.

«Ahora tenemos un aumento similar en el precio debido a Ucrania, pero en lugar de tardar cuatro meses, demoró dos semanas», dijo Wright a BBC Breakfast.

“El precio es tan alto y tan rápido, que si no aumenta el precio de la harina, las empresas cerrarán, es tan simple como eso”, agregó.

Los comentarios se producen poco después de que el Sindicato Nacional de Agricultores (NFU) advirtiera que la producción de alimentos podría verse afectada, lo que afectaría la asequibilidad de los alimentos en las tiendas durante años.

Economía 💲

Fuerte respuesta de los textiles a Milei: “El problema no es el sector, es el modelo”

Dirigentes y trabajadores de la actividad cuestionaron la comparación con China y señalaron diferencias en escala, financiamiento, impuestos y condiciones productivas. También defendieron el empleo local y pidieron que la apertura comercial contemple a las fábricas argentinas.

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La industria textil salió al cruce de los dichos del presidente Javier Milei, quien había cuestionado la posibilidad de que productores argentinos pretendan vender prendas a precios muy superiores a los de China.

Desde la Fundación Pro Tejer, la Agrupación Andrés Framini y la Asociación Obrera Textil (AOT) rechazaron ese planteo y sostuvieron que las dificultades de la actividad no pueden explicarse únicamente por las características del sector.

La respuesta fue sintetizada en una definición: “El problema no es el sector, es el modelo”, publicó Sonido Gremial.

El sector cuestionó la comparación con China

Los representantes textiles señalaron que no consideran comparable producir en Argentina y hacerlo en China bajo las condiciones actuales.

Según plantearon, el gigante asiático cuenta con una escala productiva muy superior, una inflación cercana al 3% anual y mecanismos de financiamiento productivo con tasas subsidiadas prácticamente en cero.

En contraste, las empresas argentinas enfrentan una estructura de costos que, según el sector, incluye una mayor carga tributaria y tasas financieras elevadas.

No se pueden comparar modelos que no tienen nada que ver”, señalaron los representantes de la actividad.

También respondieron al ejemplo de Italia

Los dirigentes textiles tomaron además el ejemplo de Italia mencionado por Milei para discutir el proceso de reconversión industrial.

Aníbal Lubaczewski, de la Agrupación Andrés Framini; Claudio Pedreira, de la AOT; y Luciano Galfione, de Pro Tejer, señalaron que la transformación de la industria italiana demandó aproximadamente 20 años y estuvo acompañada por políticas industriales.

En ningún país del mundo estos reacomodamientos o reconversiones fueron exitosos en dos años”, plantearon.

El argumento apunta a remarcar que los procesos de transformación productiva pueden requerir períodos prolongados y condiciones específicas para desarrollarse.

El reclamo por una “cancha nivelada”

Los representantes de la actividad aclararon que su planteo no consiste en reclamar subsidios o beneficios particulares.

Nos gusta competir de igual a igual, nos hace bien y nos hace mejores, pero la cancha tiene que estar nivelada”, sostuvieron.

En ese sentido, cuestionaron que una reducción de impuestos sobre productos importados no esté acompañada por una disminución equivalente de la carga que soportan las empresas nacionales.

Para el sector, la discusión sobre la apertura comercial debe contemplar las condiciones bajo las cuales producen las fábricas argentinas y aquellas que compiten desde otros países.

Qué dicen los textiles sobre el empleo y las importaciones

Los representantes de la actividad señalaron que la industria textil reúne aproximadamente 3.500 empresas distribuidas en distintas regiones del país y genera cerca de 500.000 puestos de trabajo.

También rechazaron la idea de que la producción local haya operado históricamente sin competencia externa. Según afirmaron, incluso durante los períodos en los que el sector era cuestionado por tener una posición privilegiada en el mercado interno, alrededor de la mitad de los textiles consumidos en Argentina ya eran importados.

Hay un gran relato, pero los datos públicos dicen otra cosa”, respondieron.

La caída del consumo también aparece en el diagnóstico

El sector vinculó la situación de la industria textil con un escenario más amplio de la economía argentina, caracterizado —según su planteo— por una caída del poder adquisitivo, menor consumo y pérdida de empresas y puestos de trabajo.

Los dirigentes sostuvieron que la discusión sobre la producción nacional excede a la industria textil y alcanza al modelo productivo del país.

Una Argentina con cerca de 50 millones de habitantes, sin una industria pujante, diversificada y federal, no va a tener trabajo para todos”, concluyeron.

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