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Asesinato en la comisaría: se delataron entre policías

Una sargento primera señaló a un compañero por haberle dado una «patada» a Jorge Gatica, el hombre que habría sido torturado hasta la muerte en una comisaría de Cipolletti, Río Negro.

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Una de los cinco policías detenidos por las «torturas seguida de muerte» de Jorge Gatica incriminó en la audiencia de formulación de cargos a un compañero suyo por haberle dado una «patada» y ponerle un pie sobre el abdomen a la víctima mientras estaba esposada y que al otro día ese efectivo le reconoció que se había «mandado una cagada».

«Le dije a (Jorge Luciano) Sosa que basta y cuando salió le pegó una patada», sostuvo hoy la sargento primera Andrea Carmen Henríquez (35), durante la audiencia de formulación de cargos en la que la jueza Andrea Bagniole le dio cuatro meses de prisión preventiva a ellos dos junto con el sargento Vilmar Alcides Quintrel (30), el cabo primero Walter Denis Carrizo (33) y el oficial ayudante Gastón Alexis Moraga (34).

La policía declaró que el lunes último ingresó al «servicio a las 20 y llegó una señora que tenía conflicto con su expareja», por lo que con Quintrel la llevaron en patrullero a la comisaría de la familia.

«Modulan que retornemos que aparentemente le habían robado a un masculino, por Río Negro y San Antonio vemos a mi compañero Moraga y Carrizo y vemos la camioneta azul de (Martín) Urrutia. Había un pibe que lo insultaba (a Gatica) y le decía cómo vas a venir a robar acá», afirmó Henríquez, quien trató de «calmar al tipo que insultaba al demorado».

Según su relato, «el damnificado señala a Gatica» y entonces «lo van a detener», por lo que se encargó de tomarle los datos a Urrutia y se subió al móvil.

«En base (la comisaría) le digo a Sosa que se haga cargo porque era el único disponible y quedó con el detenido. Lo veo que estaba piola, todo bien. Vamos a hacer una recorrida, paramos en un negocio porque queríamos comprar y el hospital nos dijo que lo llevemos a revisar», contó.

Según la sargento primera, volvieron «a base» y cuando subieron a Gatica «le pega un cabezazo a Sosa, que lo agarró del cuello para que pare de golpearlo y lo puso agachado en el móvil».

«Lo revisan y volvemos a base, entro a la guardia con el certificado y Quintrel y Sosa lo llevan, habré estado unos 15 minutos con Carrizo y Moraga y me quedé ahí con Carrizo. Al rato lo veo a Sosa que le estaba pegando, tenía la rodilla o el pie arriba del detenido (señala el abdomen) le dije basta», sostuvo la mujer llorando.

De acuerdo a sus dichos, cree que Gatica «tenía puestas las esposas» y le dijo a «Sosa que basta y cuando salió le pegó una patada».

Le dije a Quintrel que llame a Carrizo y cuando llegó le dijo andate a la guardia. Cuando fue Carrizo me quedé tranquila porque no le iba a hacer nada, Carrizo lo trató bien, le daba agua», continuó Henríquez y añadió que «a las 23.30 saltó un accidente grave» y tuvo que dirigirse a ese lugar.

Tras una pregunta del fiscal Gustavo Herrera, la policía dijo que cuando se fue «(la víctima) tenía marcas (señala la cara)», aunque con lágrimas en los ojos expresó que no pensó que fuera «tan grave».

«Ya estábamos por terminar y me llama Carrizo y me dice mandá urgente a la unidad al detenido le estamos haciendo RCP, yo no estaba ahí, estaba en el accidente», siguió su relato mientras lloraba y repetía: «Yo no hice nada».

La mujer aseguró que al otro día Carrizo fue a su casa y estaban «preocupados» y decidieron ir a verlo a Sosa porque «no contestaba los mensajes».

«Reconocía que se había mandado una cagada, que nosotros no teníamos nada que ver. Pedía disculpas», concluyó.

Seguridad 🚨

Santa Fe les cobra a los padres de los amenazadores: “Cara la jodita”, la reacción ante la boleta de $6 millones

La boleta detalla el monto de la deuda, los medios de pago disponibles y establece un plazo de cinco días hábiles para abonar. Vencido ese término, el expediente se gira automáticamente a la Fiscalía de Estado para la etapa de cobro compulsivo.

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Santa Fe entregó la primera multa a padres por amenazas escolares: más de $6 millones

★ El gobierno de Santa Fe concretó la primera notificación de cobro a los responsables de amenazas escolares en la provincia: los padres de un menor identificado como autor de una intimidación recibieron una boleta por $6.024.944. La reacción del adulto notificado no tardó en circular: «Cara la jodita», dijo al recibir el documento, en una frase que el ministro de Justicia y Seguridad provincial, Pablo Cococcioni, se encargó de difundir en su conferencia de prensa.

La primera notificación y sus alcances

El operativo de notificación fue realizado este lunes por la Policía de la Provincia de Santa Fe en la ciudad capital. El ministerio de Justicia y Seguridad provincial notificó a ambos progenitores del menor identificado como autor de una de las amenazas a escuelas, en carácter de responsables solidarios del gasto operativo.

La boleta detalla el monto de la deuda, los medios de pago disponibles y establece un plazo de cinco días hábiles para abonar. Vencido ese término, el expediente se gira automáticamente a la Fiscalía de Estado para la etapa de cobro compulsivo.

La maquinaria ya tiene 58 casos identificados

Cococcioni precisó que a la fecha ya se identificó a los responsables de 58 hechos, lo que implica a más de 70 personas involucradas, dado que varios casos cuentan con más de un autor o más de un adulto responsable.

«A medida que la Fiscalía valida las identidades, sean mayores o menores, punibles o no, se identifica a los responsables y automáticamente se emiten las intimaciones», explicó el ministro.

El mecanismo no distingue entre imputables e inimputables: lo que se cobra es el costo del operativo de seguridad desplegado por la amenaza, no una sanción penal directa sobre el menor. La obligación recae sobre los adultos responsables, independientemente de la situación legal del alumno.

Una medida en medio de una crisis nacional

Como informó este medio en coberturas anteriores, la ola de amenazas escolares sacudió al país en las últimas semanas, extendiéndose a al menos doce provincias con mensajes de formato casi idéntico: «Mañana tiroteo, no vengan».

El fenómeno se disparó tras el crimen de Ian Cabrera, el estudiante asesinado el 30 de marzo de 2026 en San Cristóbal, Santa Fe, en un hecho que conmocionó a la sociedad argentina y reabrió el debate sobre la violencia escolar y la imputabilidad de menores.

La True Crime Community (TCC), una subcultura digital transnacional que exalta las masacres escolares, fue señalada por la justicia santafesina y la Subsecretaría de Asuntos sobre el Terrorismo Internacional (SAIT) como uno de los vectores de propagación del fenómeno.

Frente a la crisis, las respuestas de los distintos gobiernos provinciales fueron dispares: desde reuniones interministeriales sin resultados concretos hasta operativos de allanamiento con adolescentes imputados. Santa Fe optó por una vía que combina la presión económica sobre los adultos responsables con la acción judicial sobre los menores identificados.

El debate de fondo que la boleta no resuelve

El gobierno santafesino presenta la medida como un efecto disuasorio. Sin embargo, el instrumento no apunta a las causas estructurales del fenómeno: la fragilidad de los entornos digitales que amplifican este tipo de conductas, la ausencia de programas de contención en las escuelas o la demora en la implementación efectiva de la Ley 27.801, que modificó el régimen penal juvenil pero cuya entrada en vigor plena aún está sujeta a un período de adecuación institucional de 180 días.

La frase del padre notificado, «cara la jodita», condensa en tres palabras lo que el Estado santafesino quiere transmitir: que las amenazas tienen un costo real y mensurable. Lo que resta ver es si ese costo alcanza para modificar conductas en un fenómeno que excede ampliamente el bolsillo familiar.

Puntos clave:

  • El gobierno de Santa Fe entregó la primera notificación de cobro a padres de un menor responsable de una amenaza escolar, por un monto de $6.024.944.
  • La notificación otorga un plazo de cinco días para abonar; vencido ese término, el caso pasa a la Fiscalía de Estado.
  • El ministerio identificó a responsables en 58 hechos, con más de 70 personas involucradas en total.
  • La medida impone la obligación de pago sobre los adultos como responsables solidarios, independientemente de la situación penal del menor.
  • El fenómeno de amenazas escolares se inscribe en una crisis nacional vinculada al crimen de Ian Cabrera y a la proliferación de la True Crime Community en entornos digitales.
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