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Inesperado apoyo de Rosatti a Massa tras el debate

El presidente de la Corte reivindicó la recuperación de la democracia, la soberanía de Malvinas, los DDHH y la igualdad de oportunidades. Refiriéndose a Milei indirectamente por «no leer la Constitución».

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El presidente de la Corte Suprema de Justicia, Horacio Rosatti, reprochó este lunes que «hay gente que tiene o quiere tener responsabilidades públicas y no ha leído la Constitución» Nacional, y advirtió que «no se puede decir cualquier cosa» sobre Malvinas.

Además, reivindicó la Reforma Constitucional de 1994 como «el último acto de grandeza política que involucró a todos los sectores del quehacer político argentino» y expresó que si «lo pudimos hacer hace 30 años, cómo no lo vamos a poder hacer ahora».

De esta manera se expresó Rosatti en un acto que se realizó esta tarde en el Congreso por los 40 años de la recuperación de la democracia y en conmemoración de los 34 años de la Revista Noticias.

«Yo no quiero ningún título especial para los medios, simplemente recuerdo lo que dice la Constitución. Hay gente que tiene o quiere tener responsabilidades públicas y nunca leyó la Constitución», reprobó el presidente de la Corte.

Sobre ese punto, insistió que en la Convención Constituyente de 1994, de la que participó y por la que fue distinguido por la Revista Noticias, «nosotros votamos la cláusula consultora que habla de un compromiso de todos los gobiernos para por vías pacíficas recuperar la soberanía plena de Malvinas».

Y agregó que las islas del Atlántico Sur «no se pueden alquilar, no se pueden vender, porque lo dijimos en la Constitución».

Con anterioridad, Rosatti destacó que el «momento histórico» de la reforma constitucional «no se repitió nunca más en Argentina» y consideró que allí se puso a la «grieta entre paréntesis».

«Todo esto lo hicimos representantes de partidos políticos que pensábamos muy distintos, pero pudimos poner entre paréntesis en esos 3 meses maravillosos en Santa Fe (las diferencias)», rememoró.

Y exhortó: «Si eso fue hace 30 años, cómo no lo vamos a poder hacer ahora».

Rosatti evaluó que existe en la actualidad «un ánimo generalizado por el hastío de volver a la concordia, de recrear puntos de consenso».

«Sabemos que hay muchas cosas que nos dividen pero también sabemos que hay otras, las más fundamentales para una sociedad, que son las que nos unen», remarcó.

Además, valoró que la reforma constitucional permitió la «incorporación de los tratados internacionales de los derechos humanos», y en consecuencia, «la sanción de muchas leyes» en su sintonía.

«Y cuando se habla de la vigencia de los derechos humanos y de la defensa de la moneda, está en la Constitución. Lo que pasa es que hay que leerla», fustigó y reclamó que «la igualdad de oportunidades» también está en el texto constitucional.

Recibieron el reconocimiento por haber participado de la Convención Constituyente junto a Rosatti, Juan Carlos Maqueda, Jorge Yoma, Eduardo Valdés, Horacio Massaccesi, Elva Roulet, Enrique Paixao, Eduardo Barcesat y Juan Pablo Cafiero.

DDHH

La jurista que incomodó a Israel le tomó el pelo a Trump con el Nobel de la Paz

Navanethem «Navi» Pillay, la jueza sudafricana que presidió la comisión de la ONU que acusó a Israel de genocidio en Gaza, recibió el Premio Nobel de la Paz 2026 durante una cumbre de derecho internacional en Núremberg y lo celebró con una broma que pone en evidencia la obsesión de Donald Trump por el galardón.

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Nobel de la Paz 2026: la broma de Navi Pillay que dejó a Trump en el lugar que le corresponde.

Apenas se enteró del fallo del Comité Noruego, Navanethem «Navi» Pillay, de 85 años, se permitió un gesto que resume todo: en lugar de un discurso solemne, lanzó una broma sobre Donald Trump. «Si aplauden un poco más fuerte, podría compartir el premio con Trump», dijo ante el auditorio que la aplaudía en Núremberg. El momento fue registrado por Agnes Callamard, secretaria general de Amnesty International, que estaba presente en la sala durante la cumbre dedicada al derecho internacional donde Pillay se enteró de la distinción.

La jurista sudafricana de 85 años, ex jueza del Tribunal Penal Internacional para Ruanda, ex Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y presidenta de la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU sobre los territorios palestinos ocupados, recibió el Premio Nobel de la Paz 2026. La ocurrencia provocó risas y aplausos en el auditorio, según los registros del acto.

Una broma cargada de historia reciente

El chiste de Pillay no era inocente. Tenía un blanco preciso y un antecedente fresco en la memoria colectiva: en enero de 2026, la líder opositora venezolana María Corina Machado, galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2025, le entregó físicamente su medalla a Trump durante un encuentro privado en la Casa Blanca. Trump, que había reclamado en repetidas ocasiones que merecía el galardón, aseguró que Machado le dijo que lo aceptaba «en su honor, porque realmente te lo merecías». El presidente de los Estados Unidos calificó el gesto como «un gran honor» e insistió en que había resuelto ocho conflictos bélicos desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025.

El propio Trump había vuelto a reclamar el Nobel en las horas previas al anuncio de la edición 2026. Pillay, conocedora de esa historia, remató la situación con humor. Luego, con la parsimonia de quien ha pasado décadas en tribunales internacionales, aclaró que quería verificar que la noticia fuera cierta, «teniendo en cuenta mi experiencia como abogada y jueza», según los registros del acto.

Quien acusó a Israel de genocidio en Gaza

La distinción no llega en un vacío. Pillay es la jueza que, en septiembre de 2025, presidió la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU que concluyó que «el genocidio está ocurriendo en Gaza», una afirmación que Israel rechazó categóricamente. En la cumbre de Núremberg, recordó ese trabajo: señaló que durante el proceso su equipo tuvo que revisar material de video del terreno que describió como lo más difícil de soportar en toda su carrera. Trazó paralelos explícitos entre lo que ocurre en Gaza y el genocidio de Ruanda de 1994, donde unas 800.000 personas, en su mayoría tutsis y hutus moderados, fueron masacradas.

Pillay tiene una trayectoria que atraviesa las fronteras del derecho internacional. Fue jueza en el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, integró la Corte Penal Internacional, y ejerció como Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. También fue la primera sudafricana de origen tamil en obtener un doctorado en ciencias jurídicas en la Harvard Law School, en 1982, y en acceder a los niveles más altos del sistema judicial sudafricano durante el apartheid.

Trump, el Nobel y el ciclo que se repite

El episodio revela la naturaleza peculiar del vínculo que Trump mantiene con el Premio Nobel de la Paz: una obsesión pública y sostenida que, lejos de debilitarse con cada año que pasa sin recibirlo, se retroalimenta con nuevas declaraciones y nuevos episodios. La entrega de la medalla de Machado y la broma de Pillay son, en ese sentido, dos caras de una misma comedia: en una, la geopolítica latinoamericana se convierte en moneda de canje; en la otra, la defensora de los derechos humanos más persistente del sistema de Naciones Unidas utiliza el mismo galardón como herramienta de humor político. El Comité Noruego, por su parte, se ha limitado a señalar que sus decisiones «se basan únicamente en el trabajo y la voluntad de Alfred Nobel».

Lo que tenés que saber:

  • Navanethem «Navi» Pillay, jurista sudafricana de 85 años y presidenta de la comisión de la ONU que acusó a Israel de genocidio en Gaza, recibió el Premio Nobel de la Paz 2026.
  • Al enterarse del fallo en Núremberg, bromeó ante el auditorio con compartir el premio con Trump; el momento fue registrado por Agnes Callamard, de Amnesty International.
  • La broma aludió directamente a que María Corina Machado le entregó su medalla Nobel 2025 a Trump en enero de 2026 en la Casa Blanca.
  • En septiembre de 2025, la comisión que presidía Pillay concluyó que Israel está cometiendo genocidio en Gaza, una determinación que Israel rechazó.
  • Trump volvió a reclamar el Nobel en las horas previas al anuncio de la edición 2026, alegando haber resuelto ocho conflictos bélicos desde su regreso al poder.
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