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El aprieto de Milei: apoya a Bolsonaro hijo, pero algunos en su entorno ven riesgos

El jefe de Estado argentino sigue con particular interés los comicios brasileños del 4 de octubre y mantiene su respaldo al senador Flávio Bolsonaro, aunque voces de su propio entorno advierten que una victoria del hijo de Jair Bolsonaro podría complicar el proyecto de Milei de consolidarse como el referente de la ultraderecha en la región. La crisis diplomática con Brasil, que incluye el retiro del embajador brasileño de Buenos Aires, suma tensión al escenario.

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El Argentino Diario-Javier Milei-Flavio Bolsonaro.
Milei quiere que gane Bolsonaro, pero sus propios asesores temen perder el liderazgo regional.

El domingo de las elecciones brasileñas, con más de 158 millones de ciudadanos habilitados para votar y las encuestas mostrando un duelo parejo entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, el presidente Javier Milei sigue los resultados con atención particular desde Buenos Aires. Para el líder libertario, los comicios en Brasil no son una noticia lejana: son el escenario donde se juega buena parte de su proyecto de liderazgo regional.

El presidente argentino tiene definido su apoyo. Ya en julio de 2026 viajó a San Pablo para participar del acto en que la Convención Nacional del Partido Liberal (PL) oficializó la candidatura de Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien permanece en prisión domiciliaria. En ese acto, Milei recibió la Orden de Ipiranga en grado de Gran Cruz, la máxima distinción del estado de San Pablo, y no escatimó en declaraciones: llamó a Lula «ladrón, presidiario y totalitario» en suelo brasileño, provocando que el gobierno de Brasil convocara a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, quien hasta esa fecha no había regresado a su puesto.

El costo político de jugar en el patio ajeno

La intervención de Milei en la campaña brasileña disparó una crisis diplomática de dimensiones inéditas entre ambos países. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, Itamaraty, emitió una protesta formal y convocó a su representante en Buenos Aires, una medida calificada por analistas como una de las más severas de la relación bilateral en décadas. Mientras tanto, desde la Cancillería argentina, el vicecanciller Pablo Quirno intentaba bajar la temperatura. La paradoja no pasó inadvertida: el propio Gobierno enviaba señales contradictorias, con Milei acelerando el conflicto y sus funcionarios tratando de contenerlo.

Pero la apuesta de Milei tiene una dimensión que excede lo sentimental. Su entorno más cercano reconoce en privado que un eventual triunfo del senador Bolsonaro podría complicar el objetivo de consolidar al presidente argentino como el referente natural de la derecha en la región. La lógica es sencilla: si Brasil, el gigante sudamericano, queda bajo el liderazgo de otro presidente ultraderechista con una agenda similar, el espacio de protagonismo que Milei busca ocupar junto al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se vuelve más disputado. Así lo plantearon voces al interior de la administración libertaria, que advierten sobre el peso específico de Brasil en cualquier reconfiguración del mapa político latinoamericano.

La apuesta de Milei: «genuina», dicen en Casa Rosada

Frente a esa lectura estratégica, el sector mayoritario del entorno presidencial insiste en que el respaldo de Milei a Flávio Bolsonaro no admite especulaciones. «Milei es genuino en sus deseos. Cree en el cambio y está convencido de que Brasil tiene que ser parte. Está más allá de cualquier especulación política», afirmó un funcionario con reserva de identidad. Desde ese mismo espacio destacaron que el escenario ya cambió respecto de los pronósticos de meses anteriores: en diciembre de 2025, el instituto Datafolha le daba a Lula una ventaja de 15 puntos sobre Bolsonaro en una eventual segunda vuelta, diferencia que se redujo drásticamente a lo largo de 2026.

«Ya llegar al balotaje es un triunfo para Flávio. Milei puso el cuerpo para que le vaya bien. Ya nadie habla de que Lula gana cómodo en primera vuelta», señalaron desde el entorno presidencial. Las últimas encuestas previas a los comicios del 4 de octubre ubicaban a Lula con 40% y a Flávio Bolsonaro con 36% de intención de voto para la primera vuelta, según Datafolha, con la segunda vuelta proyectada como un duelo técnicamente empatado.

Una relación bilateral en picada

El trasfondo de los comicios brasileños es la relación más tensa entre Argentina y Brasil en muchos años. Lo que comenzó como un enfrentamiento ideológico durante la campaña presidencial de 2023 fue escalando hasta convertirse en una crisis diplomática permanente, alimentada por declaraciones personales y diferencias irreconciliables sobre el rumbo político de América Latina. La cancelación a último momento de la participación de Milei en la cumbre del Mercosur en Paraguay, justificada internamente por el reordenamiento del gabinete, fue leída en Brasilia como otra señal de desprecio institucional.

El vínculo entre Argentina y Brasil permanece degradado, con el embajador brasileño sin regresar a Buenos Aires y los canales diplomáticos operando a mínima capacidad. Personas del entorno de Milei señalaron que el Presidente siguió en detalle la evolución de la campaña y que podría volver a comunicarse con el senador Bolsonaro una vez conocidos los resultados. Ante un eventual balotaje el 25 de octubre, en el Gobierno no descartan una visita de apoyo, aunque la agenda internacional se complica: Milei tiene programado un nuevo viaje a Estados Unidos para mediados de octubre.

La contradicción que atraviesa al oficialismo argentino es, en definitiva, la de toda apuesta maximalista: Milei quiere que gane Bolsonaro porque lo convierte en parte de un polo regional de la ultraderecha; pero si gana Bolsonaro, ese polo ya no necesita de Argentina para existir. El liderazgo que Milei busca en el tablero latinoamericano podría ser más difícil de sostener con un Brasil ultraderechista al lado que con el Lula al que insulta.

Lo que tenés que saber:

  • La primera vuelta de las elecciones brasileñas se realizó el 4 de octubre de 2026; si ningún candidato supera el 50% de los votos válidos, habrá segunda vuelta el 25 de octubre.
  • Milei viajó a San Pablo en julio de 2026 para respaldar la candidatura de Flávio Bolsonaro en el acto de la Convención Nacional del PL, provocando una crisis diplomática con Brasil.
  • Brasil convocó a consultas a su embajador en Buenos Aires tras los insultos de Milei contra Lula en suelo brasileño; el representante no había regresado a su puesto.
  • Voces del propio entorno de Milei advierten que un triunfo de Bolsonaro hijo podría disputarle al presidente argentino el liderazgo de la derecha regional.
  • Las últimas encuestas previas a los comicios (Datafolha) ubicaban a Lula con 40% y a Flávio Bolsonaro con 36% en primera vuelta, con la segunda vuelta técnicamente empatada.

Elecciones

El PL reconoció el triunfo de Lula pero Bolsonaro quiere anular la elección que perdió por más de 4 millones de votos

El presidente del Partido Liberal, Valdemar Costa Neto, aceptó el resultado oficial, pero pidió explicaciones por las impugnaciones del senador. Lula ganó con el 51,79% y Flávio Bolsonaro anticipa que pedirá anular los comicios, en línea con el historial de su padre, condenado a 27 años por intento de golpe.

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El propio partido de Flávio Bolsonaro reconoció la victoria de Lula da Silva, pero el senador sigue sin aceptar una derrota que las urnas dejaron sin discusión. La carta del Partido Liberal (PL) deja a la ultraderecha brasileña atrapada entre la aceptación institucional del resultado y el libreto de fraude que repite desde hace años.

Valdemar Costa Neto, presidente del PL, difundió este lunes una carta pública en sus redes sociales en la que sostuvo que el partido «reconoce el resultado proclamado por el Tribunal Superior Electoral». Lula resultó reelecto en el balotaje del domingo con el 51,79% de los votos frente al 48,21% de Flávio Bolsonaro, tras una remontada de más de cuatro millones de votos respecto de la primera vuelta del 4 de octubre, en la que el senador había terminado primero.

Un reconocimiento con letra chica

El texto del PL no cierra el conflicto: el partido pidió explicaciones formales sobre las impugnaciones que presentó Flávio Bolsonaro y denunció que el aumento del gasto público y de los beneficios sociales previo a la elección alteró la equidad de la contienda. Según la carta, en la segunda vuelta el resultado fue distinto en un escenario de «medidas fuertemente electoralistas, con impacto económico y social».

Flávio Bolsonaro, por su parte, rechazó la derrota y anticipó que pedirá la anulación de los comicios. Su reclamo se apoya en la decisión del máximo tribunal de extender a último momento el horario de votación, a raíz de una solicitud del oficialismo. En un video difundido en sus redes, el senador prometió «organizar a la oposición» para convertir al Congreso en una «fortaleza contra la barbarie» durante los «cuatro años más de Lula», y denunció un «complejo industrial de noticias falsas» y «abusos de poder político y económico sin precedentes». Es decir, cuestiona el mismo sistema electoral que lo había ubicado primero en la primera vuelta.

El PL, además, destacó su crecimiento parlamentario: logró 121 diputados federales, 29 senadores y seis gobernaciones. Una fuerza con ese peso en las instituciones intenta, al mismo tiempo, deslegitimar la elección que acaba de perder.

El libreto de la ultraderecha brasileña

La desconfianza hacia las urnas no nació este domingo. En 2022, Jair Bolsonaro pasó meses cuestionando la seguridad del sistema electrónico de votación, con acusaciones sin pruebas que ya habían sido refutadas, y tras perder ante Lula en el balotaje guardó silencio sin admitir la derrota. Durante meses se había negado a responder si aceptaría el resultado, y repitió que solo reconocería elecciones que considerara limpias.

Ese desconocimiento del voto popular terminó en violencia. El 8 de enero de 2023, miles de simpatizantes de Bolsonaro tomaron por la fuerza las sedes del Congreso, del Supremo Tribunal Federal y del Palacio del Planalto en Brasilia, con el objetivo de desconocer el triunfo de Lula. La Justicia brasileña concluyó que aquel asalto fue parte de un plan golpista más amplio.

El 11 de septiembre de 2025, la Primera Sala del Supremo Tribunal Federal condenó a Jair Bolsonaro a 27 años y tres meses de prisión, por cuatro votos contra uno, por intento de golpe de Estado, intento de abolición violenta del Estado democrático de derecho y liderazgo de una organización criminal armada, entre otros delitos. Fue la primera vez que un expresidente brasileño recibió una condena por golpismo. El tribunal rechazó luego por unanimidad sus últimos recursos y la pena quedó firme. Además, el Tribunal Superior Electoral lo había declarado inelegible hasta 2030. Hoy cumple arresto domiciliario.

Su hijo hereda la estrategia en un momento delicado: este lunes, además, Flávio denunció que la Justicia le exigió entregar su pasaporte y le prohibió salir del país, en una medida que aún no tuvo confirmación oficial inmediata.

Trump y la sombra de Washington

El conflicto tiene también un capítulo internacional. En 2025, el gobierno de Donald Trump impuso aranceles punitivos a Brasil en represalia por el juicio a Jair Bolsonaro. Antes de las elecciones, Trump recibió a Flávio en la Casa Blanca y lo elogió en su red Truth Social como «un joven inteligente que ama mucho a su país». Lula, por su parte, le había pedido al mandatario estadounidense que no se meta en las elecciones de Brasil, que son un asunto exclusivo del país.

Tras el balotaje, Trump aseguró que los comicios brasileños estuvieron «amañados», aunque advirtió: «Yo no tomé partido». La denuncia de fraude, según se informó, no estuvo acompañada de pruebas. Lula, en tanto, celebró su triunfo en el búnker del PT en San Pablo con una advertencia: «La gente no permitió que el fascismo gane».

En la región, el presidente argentino Javier Milei, que había respaldado a Flávio Bolsonaro en las redes durante la campaña, fue según se informó el único mandatario sudamericano que no reconoció la reelección de Lula. Mientras el resto de la región acepta el veredicto de las urnas, el bolsonarismo y sus aliados siguen sin hacerlo.

Lo que tenés que saber:

  • El Partido Liberal reconoció el resultado proclamado por el Tribunal Superior Electoral, aunque exigió explicaciones sobre las impugnaciones de Flávio Bolsonaro.
  • Lula fue reelecto con el 51,79% de los votos frente al 48,21% de Flávio Bolsonaro.
  • Flávio rechazó la derrota y pedirá la anulación de los comicios por la extensión del horario de votación.
  • Jair Bolsonaro cumple una condena firme de 27 años y tres meses por intento de golpe de Estado, tras el asalto del 8 de enero de 2023.
  • Trump dijo que las elecciones estuvieron amañadas, mientras Milei, según se informó, no reconoció la reelección de Lula.

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