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Estoy verde: ¿A cuánto se va el dólar este lunes?
Especialistas desconfían de las bandas pretendidas por el Gobierno y auguran que no tendrá techo a la vista
Lo que tenés que saber
- Desde el lunes rige un esquema de bandas para el tipo de cambio entre $1.100 y $1.400.
- El Banco Central podrá intervenir si el dólar supera esos límites.
- Operadores estiman una devaluación de entre 15% y 25% en los próximos días.
- Se espera que el dólar converja al valor del Contado con Liquidación.
- El FMI enviará US$ 12.000 millones esta semana para fortalecer reservas.
La City ya proyecta un dólar a $1.400 tras el anuncio del Gobierno
Con el levantamiento del cepo cambiario confirmado para este lunes, los mercados financieros ya hacen números sobre el posible impacto inmediato en la cotización del dólar. A partir de la implementación de un nuevo sistema de bandas de flotación, el valor de la divisa oscilará entre los $1.100 y los $1.400, rango dentro del cual el Banco Central permitirá la libre operatoria.
Bandas de flotación: expectativas y dudas
Si bien el ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró que «esto no es una devaluación», los operadores interpretan lo contrario: “Una devaluación es cuando vos garantizás un mínimo del tipo de cambio, nosotros no la estamos haciendo. Puede ser que de acá a un año el dólar valga $970”, afirmó, aunque esa explicación «por ahora no convence al mercado».
Los economistas coinciden en que, en este tipo de esquemas, el dólar suele ir acercándose al techo de la banda. Según operadores, el tipo de cambio mayorista podría pasar de los actuales $1.078 a un rango entre $1.300 y $1.340, lo que implicaría una suba del 20% al 25%.
Intervención del BCRA y presión inflacionaria
Aunque el Central podrá intervenir cuando se traspasen los límites, aclaró que también podrá «considerar la compra de dólares en función de sus objetivos macroeconómicos y de acumulación de reservas internacionales (RIN), así como la venta de dólares para morigerar volatilidad inusual».
Esa flexibilidad genera incertidumbre en un escenario ya sensible. El economista Martín Kalos prevé que el dólar «tenderá a subir hacia los $1.400», mientras el Gobierno apuesta a que el ingreso de dólares frescos por parte del FMI calme esa presión.
El nuevo esquema arranca con impulso del FMI
El martes se espera un desembolso clave del Fondo Monetario Internacional por US$ 12.000 millones. El equipo económico confía en que este refuerzo brindará estabilidad al sistema de bandas y servirá para acumular reservas, tras semanas de fuerte pérdida de divisas.
El modelo funcionará con una dinámica divergente: cada mes el piso bajará 1% y el techo subirá 1%, lo que en mayo ajustará el rango a $990 y $1.414. Hacia fin de año, el techo podría ubicarse cerca de los $1.500.
Inflación, soja y elecciones: otros impactos del nuevo dólar
El impacto del tipo de cambio también se sentirá en los precios. Analistas prevén que la inflación de abril rondará el 5%, alejando el objetivo oficial de llegar a un IPC del 1% mensual antes de las elecciones legislativas de octubre.
Otro riesgo es la posible demora en la liquidación de la cosecha de soja. Algunos exportadores podrían esperar una cotización más alta, especulando con un dólar en $1.450 dentro de tres meses, lo que complicaría el ingreso de divisas que el Gobierno necesita para sostener su estrategia.
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El vocero de Milei dijo que el dólar podría llegar a $1.800: la grieta entre el relato oficial y el mercado
El vocero presidencial admitió en un streaming oficialista que una corrección cambiaria «es una posibilidad», y el último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central proyecta un tipo de cambio cercano a los $1.700 para fin de año. La confesión contradice el discurso gubernamental de estabilidad.
El dólar y los salarios son los dos pilares sobre los que el Gobierno de Javier Milei construyó su relato de éxito económico. Pero en las últimas horas, uno de los propios funcionarios del equipo oficialista horadó ese andamiaje: el vocero presidencial Adrián Ravier reconoció públicamente que el tipo de cambio podría experimentar una corrección y llegar a valores de entre $1.700 y $1.800 en los próximos meses. La declaración, formulada en un streaming de carácter oficialista, no pasó inadvertida en un contexto donde la devaluación es una amenaza latente para el poder adquisitivo de los trabajadores.
«Es una posibilidad»: la admisión que el oficialismo intentó minimizar
Ravier intentó enmarcar la posible corrección cambiaria como un movimiento «mínimo» que «no va a tener un impacto significativo en el bolsillo de los argentinos». Tras recorrer una serie de grandes devaluaciones de gobiernos anteriores para contextualizar el escenario actual, el vocero reconoció que «es una posibilidad que el tipo de cambio llegue a $1.800 ó $1.700 para dentro de unos meses». El argumento del funcionario buscó diferenciarse de saltos cambiarios abruptos del pasado, pero la admisión en sí misma representa una fisura en el discurso oficial de estabilidad cambiaria que el equipo económico repite cada vez que puede.
La pregunta de si existe o no atraso cambiario sobrevoló la declaración de Ravier, quien esquivó una respuesta directa: «Si hay atraso cambiario o no, es muy difícil de decir», señaló, antes de concluir que cualquier corrección sería de magnitud acotada. Sin embargo, la dificultad para responder con certeza esa pregunta es, en sí misma, una señal de alarma para quienes siguen de cerca la política monetaria.
El mercado ya descuenta una suba del dólar
Las palabras de Ravier no llegaron en el vacío. Antes de su declaración, el propio mercado financiero ya venía descontando un tipo de cambio más elevado hacia fin de año. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, elaborado en base a encuestas realizadas a las consultoras y empresas más relevantes del sector financiero, proyecta un dólar cercano a los $1.700 para diciembre de 2026. El consenso privado y las palabras del vocero apuntan, entonces, en la misma dirección, aunque el Gobierno se esfuerce en llamarlo «corrección mínima» en lugar de devaluación.
El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares en reservas desde principios de año, un dato que el oficialismo exhibe como señal de fortaleza. No obstante, analistas del sector advierten que ese ritmo de compra se desacelerará una vez superada la cosecha gruesa, lo que limitará el margen del Gobierno para sostener artificialmente el valor del dólar en los meses siguientes.
El ancla que sostiene una macroeconomía frágil
El tipo de cambio cumple en el esquema libertario una función doble y contradictoria: es, al mismo tiempo, el principal instrumento antiinflacionario y el punto de mayor fragilidad del modelo. La estabilidad financiera que el Gobierno exhibe hoy, a pesar de la caída de los salarios, la pérdida de empleos y el cierre de empresas, depende en gran medida del dólar quieto. Una devaluación, aunque sea presentada como «mínima», arrastra un riesgo concreto: acelerar el cierre de negocios y licuar aún más el poder adquisitivo de los trabajadores, especialmente si la respuesta del Gobierno fuera profundizar el ajuste para evitar nuevas correcciones del tipo de cambio, como ya hizo en ciclos anteriores.
El propio Gobierno reconoció en otras instancias que el proceso de recomposición salarial «lleva tiempo» y «genera tensiones». Mientras tanto, los salarios privados registrados subieron apenas un 2% en mayo, por debajo de la inflación del mismo mes, que fue del 2,1%, según datos del INDEC. La brecha entre salarios y precios se repite en las comparaciones interanuales y acumula un deterioro sostenido desde el inicio de la gestión. En ese contexto, una nueva corrección del tipo de cambio sería una mala noticia más para los sectores populares.
La contradicción estructural del modelo
La declaración de Ravier expone una contradicción que el Gobierno prefiere no abordar frontalmente: si el tipo de cambio está atrasado, cualquier corrección afectará los precios internos y erosionará los ingresos reales; si no lo está, la competitividad de las exportaciones queda condicionada por otros factores estructurales que el modelo libertario tampoco resolvió. El propio Ravier intentó salir de ese dilema reivindicando el rendimiento exportador como prueba de competitividad sin necesidad de devaluación, pero sus números sobre la posible llegada del dólar a $1.700 o $1.800 desmienten esa certeza.
El mercado, los analistas y ahora el propio vocero presidencial confluyen en un escenario que el relato oficial prefiere esquivar: el dólar se va a mover. La discusión es cuánto, cuándo y, sobre todo, quién pagará el costo.
Puntos clave
- El vocero presidencial Adrián Ravier reconoció que el tipo de cambio podría llegar a $1.700 o $1.800 en los próximos meses.
- El REM del Banco Central proyecta un dólar cercano a $1.700 para diciembre de 2026.
- El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares desde principios de año, pero el ritmo se desaceleraría tras la cosecha gruesa.
- Los salarios privados registrados subieron 2% en mayo, por debajo de la inflación del 2,1% según el INDEC.
- Una corrección cambiaria profundizaría el deterioro del poder adquisitivo en un contexto de ajuste sostenido.
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