Judiciales ⚖️
Las defensas de nueve policías condenados por el crimen de Lucas presentaron recursos en Casación
Las defensas de los nueve policías condenados presentaron el último viernes ante el TOC 25 los recursos para la revisión del fallo, a la espera de que la Cámara de Casación sortee la sala que resolverá sobre la cuestión.
Las defensas de los nueve efectivos de la Policía de la Ciudad condenados por el homicidio del adolescente Lucas González, cometido en noviembre de 2021 en el barrio porteño de Barracas, y su posterior encubrimiento, solicitaron la revisión de sus penas ante el tribunal de juicio y se espera el sorteo de la Sala de la Cámara de Casación que resolverá estos planteos, informaron fuentes judiciales.
Por su parte, tanto la fiscalía como la querella no hicieron uso de la mencionada vía revocatoria ya que consideraron «sólidos» los argumentos de «una sentencia histórica» dictada por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 25.
Fuentes judiciales confirmaron que las defensas de los nueve policías condenados presentaron el último viernes ante el TOC 25 los recursos para la revisión del fallo, a la espera de que la Cámara de Casación sortee la sala que resolverá sobre la cuestión.
Fernando Soto y Martín Sarubbi, abogados defensores de Gabriel Issasi (42), Juan José Nievas (38) y Fabián López (48), los tres integrantes de la Brigada 6 de la Comuna 4 de la Policía de la Ciudad condenados a prisión perpetua, presentaron el recurso de Casación para la revisión del fallo.
En julio pasado, el TOC 25, integrado por los jueces Hugo Navarro, Ana Dieta de Herrero y Marcelo Bartomeu Romero, los condenaron a prisión perpetua por los delitos de «homicidio quíntuplemente agravado por haber sido cometido con arma de fuego, alevosía, odio racial, por el concurso premeditado de dos o más personas y por ser integrantes de una fuerza de seguridad», «tentativas de homicidio quíntuplemente agravado», «privación ilegítima de la libertad» y «falsedad ideológica».
Para el tribunal, los tres policías persiguieron y dispararon contra el Volkswagen Suran en el que viajaban Lucas (17) junto a sus amigos Julián Salas (19), Joaquín Zúñiga (19) y Niven Huanca (19).
En tanto, Valeria Corbacho y Fernando Lirman, letrados que representan a Sebastián Jorge Baidón (28), solicitaron la revisión de la condena a 8 años de prisión inhabilitación absoluta y perpetua para ejercer cargos públicos de su defendido, quien fue hallado culpable del delito de «torturas».
Baidón fue señalado en pleno debate por Zúñiga como quien lo mantuvo boca abajo y le dijo: «¿Así que sos de Varela, pedazo de villero? Mirá cómo mataste a tu amigo.»
También presentaron sus respectivos recursos los defensores de los comisarios Juan Horacio Romero (51), Rodolfo Alejandro Ozán (54) y Fabián Alberto Du Santos (52), y del subcomisario Roberto Orlando Inca (47).
Todos ellos fueron condenados a la pena de 6 años de prisión y 10 de inhabilitación por los delitos de «encubrimiento agravado por considerarse un delito especialmente grave y por ser el autor un funcionario público, todo ello realizado en ejercicio de sus funciones, en concurso ideal por privación ilegítima de la libertad por abusos de sus funciones en calidad de coautor».
Para el TOC 25, Romero, comisario de la División Sumarios y Brigadas de la Comuna 4 y jefe de Isassi, López y Nieva, estuvo en el lugar del hecho donde mantuvo varias comunicaciones durante el trascurso de las primeras horas.
Ozán, comisario de la Comuna 4, se le atribuyó haber realizado llamadas en la que dijo «busquen lo tengan que buscar para justificar esto», «vayan a emprolijar esta cagada» y que a Lucas «le volaron el frasco», por el tiro que impactó en la cabeza.
Mientras que Du Santos, comisario de la Comisaría Vecina 4D de Barracas, estuvo en el lugar del hecho donde realizó varias llamadas en las que dijo, entre otras cosas, «se mandaron un moco» en referencia a lo ocurrido con Lucas.
El subcomisario Inca, de las Brigadas de la Comuna 4, fue uno de los primeros en llegar al lugar donde se entrevistó con Isassi, López y Nieva, y lo acusaron de decir «anda a poner eso», en referencia al arma que fue «plantada» en el auto de las víctimas.
Por último, los abogados de Héctor Claudio Cuevas (51), Augusto Arena y Fernando Barreiro, recurrieron la pena de 4 años de prisión y 10 de inhabilitación por el delito de «encubrimiento agravado por considerarse un delito especialmente grave y por ser el autor un funcionario público, todo ello realizado en ejercicio de sus funciones, en concurso ideal con privación ilegítima de la libertad por abusos de sus funciones en calidad de coautor».
Cuevas fue uno de los primeros en llegar al lugar, dijo que se le ordenó armar el perímetro y dio positivo en una prueba odorífica realizada a la réplica de arma de fuego hallada en la Suran.
Durante el debate oral señaló a Isassi como quien colocó la réplica de un arma en el vehículo de los adolescentes, declaración que fue importante para la detención del oficial Matías Torres, acusado de trasladar a agente de la Brigada hasta una comisaría presuntamente para buscar la pistola hallada.
En el juicio fueron absueltos el comisario inspector Daniel Alberto Santana (54), quien fue la máxima autoridad dentro del Departamento Comunal Vecinal 4, que comprende la comisaría de Barracas.
Además, no fueron condenados el subcomisario de la Comuna 4D Ramón Jesús Chocobar (48) y los oficiales Jonathan Alexis Martínez (35), Ángel Darío Arévalos (35) y Daniel Rubén Espinosa (33).
Por su parte, Gregorio Dalbón, abogado que representa a la familia de Lucas González y de los tres jóvenes, aseguró que no recurrió a Casación ya que consideró que las sentencias fueron «justas e históricas».
«Creemos que la sentencia es justa. Fueron muy sólidos los fundamentos del TOC 25 y tanto Virginia Cassola (también abogada de la querella), yo y las cuatro familias decidimos no recurrimos ningún punto de ella. Fue una sentencia histórica», aseguró el letrado.
La misma línea tomó el fiscal general Guillermo Pérez de la Fuente, aseguraron fuentes judiciales.
Los jueces del TOC 25 indicaron que tanto los cuatro menores como sus padres fueron víctimas de violencia institucional, al determinar que los acusados incurrieron en prácticas policiales discriminatorias y detenciones arbitrarias de personas «marrones».
«Claramente ese era el objetivo y estaban guiados por odio racial. Premeditadamente los seleccionaron por vestimenta, color de piel, por circular en un automóvil por una calle que permitía acceso a una zona carenciada», afirmaron.
Para el tribunal, la acción de los policías «solo puede ser explicada a partir de la aplicación de estereotipos fundados en el color de su piel -marrón- y en sus rasgos físicos, que podrían corresponder con la población de ascendencia aborigen, es decir, en la atribuida pertenencia a un grupo racial odiado y a cuyos integrantes se pretende someter, a su vestimenta, a su posible pertenencia a un sector social que habita en un barrio de emergencia».
«No había causa o motivo, solo prejuicio y el prejuicio conduce inexorablemente al odio», afirmaron los jueces.
Lucas y sus amigos fueron atacados a balazos el 17 de noviembre de 2021 cuando salieron de entrenar del club Barracas Central y regresaban a sus casas a bordo de un Volkswagen Suran.
Los cuatro fueron interceptados por un Nissan Tiida en el que circulaban tres policías de la Brigada 6 de la Comuna 4 a la altura del cruce de las avenidas Iriarte y Vélez Sarsfield.
Como no tenían identificación policial, los chicos pensaron que podían ser ladrones e intentaron escapar, momento en que los efectivos les dispararon y dos balazos impactaron en la cabeza de Lucas, quien murió al día siguiente en el hospital El Cruce de Florencio Varela.
Tras ello, en la escena se montó un operativo tendiente a encubrir lo sucedido y a hacer pasar el hecho como un tiroteo con delincuentes, para lo cual, incluso, plantaron una réplica de arma en el auto de los chicos.
Policiales 🚨
Terror en La Matanza: encontraron una granada activa y desbarataron una banda narco que usurpaba casas
Cinco procedimientos simultáneos permitieron secuestrar miles de dosis de estupefacientes, un importante arsenal y dinero en efectivo. La investigación apunta a un hombre alojado en una unidad penitenciaria, acusado de coordinar los movimientos de sus colaboradores desde su celda.
Un importante despliegue policial permitió desarticular una organización dedicada al narcotráfico y a la ocupación violenta de propiedades en el partido bonaerense de La Matanza. Durante los procedimientos, los efectivos encontraron miles de dosis de drogas, armas de fuego, chalecos antibalas y un explosivo que requirió la intervención de especialistas.
La investigación también puso el foco sobre un hombre detenido en la Unidad Penitenciaria N° 2 de Sierra Chica, señalado como el presunto responsable de coordinar las actividades del grupo desde su lugar de alojamiento.

Cinco allanamientos y un operativo dentro de la cárcel de Sierra Chica
El procedimiento incluyó cinco allanamientos simultáneos. Cuatro se realizaron en diferentes domicilios de La Matanza y el restante tuvo lugar en la unidad penitenciaria donde permanece alojado Claudio Nahuel Ledesma Blanco, conocido como «El Gendarme».
De acuerdo con la investigación, el sospechoso habría mantenido comunicación con sus colaboradores mediante teléfonos celulares y les habría transmitido instrucciones para llevar adelante las actividades de la organización.
Durante la requisa de su celda, los efectivos secuestraron tres teléfonos celulares con líneas activas y conexión de datos.
Como resultado de los operativos, dos personas fueron aprehendidas: un hombre de 39 años y una mujer de 22. Por su parte, el interno quedó notificado en carácter de detenido e imputado en la causa.

Usurpaban viviendas por la fuerza para convertirlas en puntos de venta de droga
Uno de los principales aspectos de la investigación apunta al mecanismo utilizado por la organización para apropiarse de diferentes propiedades.
Según las fuentes policiales, los integrantes del grupo ocupaban viviendas mediante amenazas y el uso de armas de fuego. Los inmuebles eran utilizados posteriormente para almacenar, distribuir y comercializar estupefacientes, además de funcionar como centros operativos.
Uno de los lugares identificados estaba ubicado en Ciudad Evita y era conocido como «La Ventanita».
El nombre respondía a la modalidad de comercialización: los compradores recibían las sustancias a través de una abertura de la vivienda, frente a la cual se formaban largas filas.
Enfrente funcionaba otro inmueble que también habría sido ocupado por la fuerza. Ese domicilio era utilizado como centro operativo y espacio de custodia de la organización.
Más de 3.000 dosis de droga, cinco millones de pesos y un arsenal
Los allanamientos permitieron secuestrar una importante cantidad de estupefacientes, dinero y elementos vinculados con la actividad investigada.
Entre los principales elementos incautados aparecen:
- 2.526 dosis de pasta base.
- 515 dosis de cocaína.
- Cinco millones de pesos en efectivo.
- Una escopeta calibre 12 cargada.
- Una pistola ametralladora con numeración suprimida.
- Tres pistolas marca Bersa: una calibre .22 y dos de 9 milímetros.
- Municiones de diferentes calibres.
- Cuatro equipos de comunicación tipo handy.
- Elementos para el corte y fraccionamiento de drogas.
- Anotaciones vinculadas con la investigación.
Las dos pistolas 9 milímetros presentaban identificaciones adulteradas o carecían de numeración, mientras que parte del armamento secuestrado quedó incorporado a las actuaciones judiciales.
También encontraron dos chalecos antibalas que registraban pedidos de secuestro vigentes por hurto y robo, respectivamente, además de una pechera con la inscripción «POLICÍA».
El hallazgo de una granada activa obligó a convocar a Explosivos
Uno de los momentos más delicados del operativo ocurrió dentro de la vivienda utilizada como centro operativo de la organización.
Allí, los investigadores encontraron una granada activa junto con el resto del armamento.
Ante el peligro que representaba el artefacto, los efectivos interrumpieron su manipulación y solicitaron la presencia de la Dirección de Explosivos de la Policía bonaerense.
Los especialistas aseguraron el sector y realizaron el procedimiento correspondiente para desactivar el explosivo.
El hallazgo quedó incorporado al conjunto de elementos secuestrados durante los allanamientos.

Quién es el presunto líder que coordinaba las operaciones desde prisión
La investigación identificó como presunto jefe de la organización a Claudio Nahuel Ledesma Blanco, alias «El Gendarme», de aproximadamente 30 años y oriundo del barrio Areco de Virrey del Pino.
Según la información policial, el hombre registraba antecedentes por delitos contra las personas y hechos de violencia con armas.
En 2016 fue detenido en el marco de una causa por homicidio criminis causa en concurso real con homicidio agravado en grado de tentativa. Además, era investigado por su posible vinculación con otros asesinatos.
Entre esos hechos figuraba el crimen de un efectivo de la Comisaría de Virrey del Pino, ocurrido en 2015.
Los investigadores sostienen que, pese a permanecer alojado en Sierra Chica, habría conservado contacto con integrantes de la organización y transmitido instrucciones para desalojar violentamente a ocupantes de distintas propiedades.
En anteriores requisas realizadas en su celda también le habrían secuestrado teléfonos celulares.
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