Geopolítica 🌎
Trump sobre Milei: “Estaba perdiendo y lo apoyé. Ganó con una victoria aplastante”
El presidente estadounidense incluyó al mandatario argentino en una lista de líderes autoritarios que, según afirmó, respaldó electoralmente. También destacó su relación con Viktor Orbán y Recep Tayyip Erdoğan.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, volvió a referirse públicamente a Javier Milei y sostuvo que su respaldo fue determinante para el triunfo electoral del mandatario argentino. «Apoyé a Latinoamérica, Sudamérica, a Milei, Argentina. Estaba perdiendo las elecciones, y yo lo apoyé y ganó con una victoria aplastante», declaró Trump en una entrevista con el medio estadounidense Politico.
Las declaraciones se produjeron cuando la periodista Dasha Burns le consultó si «consideraría involucrarse» en elecciones de otros países «para poner líderes que crea que son más adecuados». La respuesta del presidente estadounidense fue clara: no solo lo consideraría, sino que ya lo viene haciendo.
Una lista de líderes con denuncias de autoritarismo
Trump no se limitó al caso argentino. En la misma entrevista, incluyó a Milei en una enumeración junto al primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, y al presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdoğan, ambos señalados internacionalmente por organismos de derechos humanos y la Unión Europea por políticas autoritarias y restricciones a las libertades civiles.
«He apoyado a Viktor Orbán», afirmó Trump, y agregó que el líder húngaro le solicitó un escudo financiero respaldado por Estados Unidos por hasta 20 mil millones de dólares. El presidente estadounidense elogió la gestión de Orbán en materia migratoria, señalando que «está haciendo un muy buen trabajo en un sentido diferente con la inmigración» y destacó que Hungría «tiene un gran oleoducto que viene de Rusia, desde hace mucho tiempo».
Orbán lidera desde 2010 un gobierno cuestionado por la Comisión Europea por violaciones al Estado de derecho, restricciones a la libertad de prensa y hostigamiento a organizaciones de la sociedad civil. En 2022, el Parlamento Europeo declaró que Hungría ya no puede considerarse una «democracia plena».
Elogios para Erdoğan: «Es amigo mío»
Respecto al presidente turco, Trump fue aún más efusivo. «Es amigo mío», dijo, y relató que líderes europeos recurren a él cuando tienen problemas con Erdoğan porque «no pueden hablar con él». «Es un tipo duro. De hecho, me cae muy bien. Creo que, de hecho, ya sabes, ha construido un país fuerte, un ejército fuerte», destacó.
Trump aseguró que intervino personalmente para que Erdoğan liberara a personas «que estaban secuestradas y que llevaban años y años en juicios». «Le dije: ‘Tienes que liberarlas’, y lo hizo», afirmó el presidente estadounidense.
Erdoğan gobierna Turquía desde 2003 y concentró poder tras un polémico referéndum constitucional en 2017. Organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch han documentado sistemáticas violaciones a los derechos humanos en ese país, incluidas persecuciones a periodistas, académicos y opositores políticos, especialmente tras el intento de golpe de Estado de 2016.
El impacto de la declaración sobre Milei
La inclusión de Milei en esta lista resulta significativa en términos políticos. Trump no solo reivindicó su apoyo al presidente argentino, sino que lo ubicó en un contexto de líderes cuestionados por organismos internacionales de derechos humanos y por sus propias sociedades civiles.
La afirmación de que Milei «estaba perdiendo las elecciones» antes del supuesto respaldo estadounidense contradice los resultados del balotaje de noviembre de 2023, donde el actual presidente obtuvo el 55,69% de los votos frente al 44,31% de Sergio Massa, según datos oficiales del escrutinio definitivo. Sin embargo, es cierto que Trump expresó públicamente su apoyo a Milei durante la campaña electoral argentina.
Además, el presidente estadounidense cerró sus declaraciones con críticas a Suecia y Alemania, países que definió como inseguros por la inmigración, aunque aclaró que «ama» a ambas naciones y a sus habitantes.
Puntos clave:
• Trump afirmó que su apoyo fue determinante para el triunfo electoral de Javier Milei en Argentina
• El presidente estadounidense incluyó a Milei junto a Viktor Orbán y Recep Tayyip Erdoğan, líderes señalados por organismos internacionales por políticas autoritarias
• Orbán enfrenta cuestionamientos de la Unión Europea por violaciones al Estado de derecho desde 2010
• Erdoğan gobierna Turquía desde 2003 y ha sido denunciado por persecución a periodistas y opositores
• Trump reivindicó su estrategia de «involucrarse» en elecciones de otros países para respaldar líderes afines
Geopolítica 🌎
Trump dijo que podría revisar el apoyo de EEUU a Gran Bretaña en la disputa por Malvinas
Por primera vez, el presidente estadounidense habló en persona sobre la disputa de soberanía del Atlántico Sur. La amenaza no responde a un giro diplomático genuino sino a la presión de Washington sobre sus aliados de la OTAN para que eleven el gasto en defensa al 5% del PBI. El gobierno de Milei eligió la cautela y prudencia.
Donald Trump irrumpió este lunes en la histórica disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas. Consultado por la prensa en el Despacho Oval de la Casa Blanca sobre si Washington podría retirar su apoyo a la posición británica, el mandatario respondió con una frase que encendió las alarmas en Londres y generó expectativa contenida en Buenos Aires: Siempre reviso todas las posiciones. Esa es apenas una entre muchas. Se trata de la primera ocasión en que Trump se expresa en persona sobre el conflicto.
Una herramienta de presión, no un cambio de política
El contexto de la declaración es inseparable de la batalla que el gobierno de Trump libra contra sus aliados de la OTAN en materia de gasto en defensa. La semana pasada, el diario británico The Telegraph reveló que funcionarios del Pentágono amenazaron al primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, con modificar la postura estadounidense sobre las Malvinas si Londres no elevaba su inversión militar hasta el 5% del PBI, en línea con las exigencias que Washington impone a toda la alianza. El plan de Burnham, que apenas se compromete a llegar al 3% del PBI en defensa para 2030, quedó muy por debajo de las expectativas de la administración republicana.
Cuando fue consultado específicamente sobre si esperaba que el gobierno británico incrementara sus compromisos, Trump fue explícito: El Reino Unido tiene algunos problemas, pero se resolverán. La frase, leída en conjunto con la anterior, traza una línea directa entre el apoyo histórico de Washington a Londres en el conflicto austral y el cumplimiento de las metas de gasto militar.
Antecedentes: del correo filtrado al Despacho Oval
No es la primera vez que el tema aparece en la agenda de la administración Trump. En abril pasado, la agencia Reuters filtró un memorando interno del Pentágono que evaluaba la suspensión del respaldo al Reino Unido en la disputa como parte de potenciales represalias contra aliados que, según Washington, no habían acompañado suficientemente las operaciones estadounidenses contra Irán. En aquel momento, el secretario de Estado Marco Rubio intentó quitarle peso al episodio: Fue tan solo un correo electrónico. La gente se está exaltando demasiado, declaró, presentando la filtración como una simple idea interna sin trascendencia institucional.
Lo que en abril era un correo sin firma oficial es ahora una declaración presidencial desde el corazón del poder norteamericano. La escalada es innegable, aunque los analistas advierten que la distancia entre una amenaza táctica de negociación y un giro real en la política exterior estadounidense sigue siendo enorme. El propio Departamento de Estado aclaró también el viernes pasado que la posición estadounidense sigue siendo de neutralidad: reconocemos que existen reclamos de soberanía contrapuestos entre la Argentina y el Reino Unido, no adoptamos ninguna postura con respecto a los reclamos de soberanía de ninguna de las partes, indicó un vocero.
Buenos Aires en modo expectante: cautela y prudencia
En la Casa Rosada, el gobierno de Javier Milei eligió la mesura. La evaluación oficial, según trascendió, es que el movimiento de Washington debe interpretarse dentro de la estrategia de presión a los aliados de la OTAN y no como un cambio formal de la política exterior estadounidense respecto del conflicto de soberanía. La postura oficial es de cautela y prudencia, un tono llamativamente bajo para una administración que durante meses intentó instalar la narrativa de que su relación privilegiada con Trump podría traducirse en un apoyo explícito al reclamo argentino.
El contraste con episodios previos resulta elocuente. En agosto de 2025, el propio embajador estadounidense en Buenos Aires, Peter Lamelas, fue tajante al cerrar esa especulación: Los Estados Unidos tienen una posición de neutralidad sobre las islas y eso no ha cambiado, declaró ante una consulta televisiva, desactivando el globo que el oficialismo había inflado durante semanas. Ahora, paradójicamente, es Trump quien vuelve a poner el tema sobre la mesa, aunque desde una lógica completamente distinta: no como favor a Milei, sino como palanca de presión sobre Londres.
El Atlántico Sur como moneda de cambio en la OTAN
La dinámica que describe este episodio es más propia de la lógica transaccional de Trump que de un giro doctrinario en la política exterior de Washington. El proyecto de la denominada OTAN 3.0 busca que Europa y Canadá asuman la mayor parte del costo de su propia defensa convencional, reduciendo la carga financiera y militar de Estados Unidos sobre la alianza. En ese esquema, las Malvinas no son un asunto de justicia histórica ni de soberanía latinoamericana: son una ficha de negociación. Una palanca más en el tablero de presiones que Washington despliega sobre sus socios para que paguen más por su seguridad colectiva.
Para la Argentina, la situación abre un escenario geopolítico inédito desde 1982, aunque cargado de incertidumbre. La posibilidad de que la potencia que avaló el control británico del archipiélago desde la guerra no solo deje de respaldar a Londres sino que eventualmente incline la balanza hacia Buenos Aires depende, en este caso, no de la voluntad soberana argentina sino de cuánto decida gastar el gobierno laborista de Burnham en aviones y fragatas. Una ironía histórica que habla más de la lógica imperial de Trump que de ningún reconocimiento genuino al reclamo argentino.
Puntos clave
- Trump afirmó en el Despacho Oval que siempre revisa todas las posiciones, en la primera declaración presidencial directa sobre Malvinas.
- La amenaza de retirar el apoyo a Gran Bretaña se enmarca en la presión de Washington para que Londres eleve su gasto en defensa al 5% del PBI dentro de la OTAN.
- El Departamento de Estado ratificó el viernes que su posición sigue siendo de neutralidad en el conflicto de soberanía.
- En abril, Marco Rubio minimizó un correo filtrado del Pentágono que planteaba la misma amenaza, definiéndolo como simplemente un correo con algunas ideas.
- El gobierno de Milei optó por la cautela y prudencia y lee el episodio como parte de la estrategia de Trump hacia los aliados de la OTAN, no como un giro formal.
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