Desregulación
Retroceso libertario: Milei congela el paquete de desregulación de Sturzenegger golpeado por los fracasos
Tras los reveses sufridos en el Senado con la Ley de Tierras y la Ley de Manejo del Fuego, el Gobierno nacional analiza paralizar el paquete de leyes del Ministerio de Desregulación para frenar el desgaste político.
Javier Milei evalúa paralizar el paquete de reformas legislativas elaboradas por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger. La decisión comenzó a gestarse en la Casa Rosada luego de las derrotas políticas sufridas en el Congreso de la Nación, donde el oficialismo tuvo que retirar del proyecto de Ley de Propiedad Privada las reformas a la Ley de Tierras y a la Ley de Manejo del Fuego.
Proyectos paralizados y retiro de iniciativas
Entre los textos que quedarían congelados figura la denominada ley Hojarasca, que obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados pero cuyo tratamiento en el Senado no llegó a iniciarse. Asimismo, las autoridades consideran retirar la propuesta de regulación del lobby antes de su debate en comisiones y frenar un borrador de desregulación de 144 páginas que afectaba las normativas de corretaje, la venta de medicamentos fuera de farmacias y la comercialización de Gas Licuado de Petróleo.
En los pasillos oficiales admitieron que las propuestas drásticas elaboradas por el ministerio generaron fuertes cortocircuitos con gobernadores e intendentes aliados. La falta de consensos parlamentarios desgastó la posición de los voceros del oficialismo y obligó a la conducción del bloque libertario a ceder posiciones para evitar rechazos absolutos en el recinto.
Tensiones internas y reorganización de la agenda
La acumulación de tropiezos legislativos motivó discusiones internas entre el núcleo político del Gobierno y el equipo técnico de Desregulación. Según trascendió, dirigentes del oficialismo sugirieron concentrar el esfuerzo legislativo en normas de consenso previo para evitar nuevos costos políticos antes de las próximas instancias electorales.
A las dificultades parlamentarias se sumó el impacto del reciente paro de 48 horas de prácticos portuarios, donde la Casa Rosada tuvo que intervenir desplazando al equipo de Sturzenegger para encauzar las negociaciones y liberar el tránsito fluvial en los puertos agroexportadores.
Puntos clave
- El Poder Ejecutivo analiza congelar el tratamiento de los proyectos elaborados por Federico Sturzenegger.
- La iniciativa ley Hojarasca y el proyecto de Ley de Lobby quedarían paralizados en el Congreso de la Nación.
- La medida responde al desgaste político provocado por la quita del capítulo de tierras y manejo del fuego en el Senado.
- El Gobierno busca evitar nuevos reveses legislativos frente a la falta de consensos con bloques provinciales.
- La conducción política de la Casa Rosada reorganizará la agenda parlamentaria para priorizar proyectos de menor confrontación.
Desregulación
La industria textil argentina al límite: el 70% del mercado ya es importado
Con seis de cada diez máquinas paradas y una caída de la producción del 34% respecto a 2023, la industria textil argentina enfrenta su peor momento ante una apertura comercial que duplicó el ingreso de indumentaria importada. La Fundación Pro Tejer y la FITA denuncian competencia fraudulenta por subfacturación y reclaman al gobierno de Milei condiciones mínimas para sobrevivir.
Las importaciones ya explican el 70% del mercado textil argentino. Lo que históricamente era una disputa pareja entre producción local y productos del exterior se convirtió, bajo la gestión libertaria, en una derrota estructural para la industria nacional: en el primer semestre de 2026, la indumentaria importada creció un 62% en toneladas y un 36% en dólares, mientras las fábricas textiles del país operaban apenas al 39% de su capacidad instalada.
Esos datos fueron aportados por la Fundación Pro Tejer y la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), los dos organismos que nuclean al sector y que coinciden en un diagnóstico que el gobierno de Javier Milei prefiere ignorar: la política de apertura comercial irrestricta, combinada con la apreciación del tipo de cambio real y la demora en medidas de competitividad, está destruyendo una cadena productiva que empleó durante décadas a cientos de miles de trabajadores formales.
Apertura sin red: la caída en los eslabones primarios
En el primer semestre del año, las importaciones de productos textiles e indumentaria totalizaron 177.356 toneladas y 911 millones de dólares. La baja del 20% interanual en cantidades y del 5% en valores no es, como podría interpretarse, una señal de mejora: esa contracción se concentra en los insumos, no en los productos finales.
Según el informe de Pro Tejer, las materias primas cayeron un 33%, los hilados un 43%, los tejidos planos un 52% y los tejidos de punto un 34%. La lectura es inequívoca: hay menos insumos porque hay menos producción local. Las fábricas no fabrican, por lo tanto no demandan materias primas. El mercado interno simplemente se abastece con el producto terminado que llega del exterior.
La Fundación Pro Tejer precisó que «el escenario productivo local se ve afectado por la veloz apertura comercial, la desregulación total de las importaciones y la apreciación del tipo de cambio real, en un contexto de demora de medidas para reducir la carga tributaria y mejorar la competitividad sistémica de la economía argentina».
Subfacturación: más del 70% de los productos entra a precio ficticio
La FITA fue más terminante en su diagnóstico y acuñó el término que sintetiza el problema de fondo: «competencia fraudulenta». La federación señaló que las rebajas impositivas y los procesos de desregulación de los últimos años beneficiaron principalmente a las importaciones, mientras la producción nacional continúa cargando con una presión tributaria elevada, altos costos logísticos y falta de financiamiento.
Pero el punto más crítico es la subfacturación. Más del 70% de los productos importados ingresa al país a valores significativamente inferiores a los antecedentes del sector, en muchos casos sin cubrir siquiera el costo de la materia prima principal. Esta práctica, que constituye una violación a las normas de comercio exterior vigentes, configura una ventaja artificial imposible de compensar por cualquier esfuerzo de eficiencia en la producción local.
A eso se suma la competencia de plataformas digitales como Shein y Temu, que comercializan indumentaria de origen asiático sin tributar aranceles, operando en un vacío regulatorio que el gobierno libertario no ha mostrado voluntad de cerrar.
La producción en caída libre: 34% menos que en 2023
Las cifras de actividad son concluyentes. En el primer semestre de 2026, la producción textil cayó un 24,4% respecto al mismo período de 2025 y un 34% respecto a 2023, el último año antes del gobierno de Milei. El uso de la capacidad instalada se ubicó en apenas el 39%, lo que en términos prácticos significa que seis de cada diez máquinas están paradas en las fábricas del sector.
La FITA aclaró que el sector no rechaza la apertura comercial en términos generales. La entidad firmó recientemente una declaración conjunta con organizaciones del Mercosur y de Europa en el marco del acuerdo birregional, y gestiona activamente el avance comercial con Estados Unidos. El reclamo no es por el comercio exterior en sí, sino por las condiciones en que se da ese comercio: sin reglas de origen verificadas, sin valores de referencia que impidan la subfacturación y sin paridad de cargas tributarias entre lo que se produce aquí y lo que se importa.
El reclamo: que se cumpla la ley
La demanda del sector ante el gobierno no es, por ahora, proteccionismo clásico. La FITA y Pro Tejer reclaman el cumplimiento de la normativa vigente de comercio exterior: aplicar los controles aduaneros que ya existen para detectar subfacturación, establecer valores de referencia para los principales productos importados y garantizar que las plataformas digitales extranjeras tributen igual que los comercios locales.
Sin esas condiciones mínimas, la industria textil argentina enfrenta un horizonte de desindustrialización acelerada que no se limita a una rama productiva: arrastra empleo registrado, capacidad de exportación, desarrollo regional y una cadena de valor que va desde el algodón en el norte del país hasta las terminaciones en los talleres del conurbano bonaerense.
Puntos clave
- Las importaciones representan ya el 70% del mercado textil argentino, según la Fundación Pro Tejer.
- La indumentaria importada creció un 62% en toneladas y un 36% en dólares en el primer semestre de 2026.
- La producción textil cayó un 24,4% interanual y un 34% respecto a 2023, con solo el 39% de la capacidad instalada en uso.
- La FITA denuncia que más del 70% de los productos importados ingresa subfacturado, sin cubrir el costo de la materia prima.
- Plataformas como Shein y Temu operan sin pagar aranceles, ampliando la brecha de competitividad con la producción local.
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