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Récord histórico de quiebras: el industricidio de Milei ya supera al menemismo, al macrismo y la pandemia

En la mitad del año 2026 ya se registraron 132 concursos preventivos de pymes formales, casi el 70% de los 190 que hubo en todo 2025. Consultoras privadas proyectan el cierre de 3.070 industrias y la destrucción de 105.000 empleos directos e indirectos antes de que termine el año. Entidades empresariales advierten sobre una ruptura virtual de la cadena de pagos y piden una ley de emergencia productiva al Congreso.

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En seis meses de 2026 ya se registraron 132 quiebras de pymes formales, casi lo mismo que en todo 2025.

La industria argentina atraviesa un proceso de destrucción sin precedentes históricos. Los datos oficiales de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial confirman que solo hasta junio de 2026 se presentaron 132 empresas formalmente constituidas en concurso preventivo, cuando en todo 2025 la cifra había llegado a 190, y en 2020, el año pico de la pandemia de Covid-19, solo 106 firmas habían llegado a esa instancia. El «industricidio» que la Unión Industrial Argentina (UIA) denunció durante la gestión de Cambiemos tiene hoy un sucesor con números aún peores: el de la era libertaria de Javier Milei.

La quiebra como destino: los números que rompen todos los récords

El relevamiento del titular del Departamento Tributario de Industriales Pymes Argentinos (IPA), Germán Pizzano, pone en perspectiva judicial lo que las cámaras sectoriales describían en términos productivos. En 2023 se iniciaron 82 concursos preventivos; en 2025 la cifra trepó a 190, un aumento del 131,71%. Solo en el primer trimestre judicial de 2026 se abrieron 92 procesos, una cadencia que, extrapolada al año completo, proyecta una cifra sin antecedentes en la historia económica argentina reciente.

Para Pizzano, la coyuntura no es coyuntural: es estructural. «La crisis pyme ya llegó a la Justicia. Lo que antes se veía en la fábrica, en el comercio o en la cadena de pagos, hoy también aparece en los tribunales comerciales», advirtió. El abogado del IPA señaló que el aumento de los concursos preventivos «muestra que muchas empresas están entrando en una situación de impotencia patrimonial» y reclamó al Congreso la sanción urgente de una legislación de emergencia económica y productiva que permita suspender ejecuciones judiciales, facilitar acuerdos preventivos y extender los plazos concursales. «El empresario pyme necesita tiempo para recuperar un capital de trabajo positivo y la única forma de conseguir ese tiempo valiosísimo es una legislación de Emergencia», sentenció.

CAME al Congreso: suspender las ejecuciones o cerrar la persiana

La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) trasladó la urgencia al ámbito legislativo. Vicente Lourenzo, coordinador de la Comisión de Asuntos Tributarios de la entidad, confirmó que las ejecuciones y embargos de ARCA se convirtieron en el «problema número uno de las pymes». Con la fuerte caída de las ventas, las empresas no logran cubrir los impuestos corrientes ni los planes de pago; cuando esos planes caen, la deuda se retrotrae a «montos siderales imposibles de afrontar», lo que desata los embargos.

Ante ese cuadro, CAME envió una carta a los presidentes de bloque del Congreso para reclamar la incorporación de un capítulo a la Ley de Inocencia Fiscal que suspenda temporalmente las ejecuciones, cree un régimen de facilidades de hasta 48 cuotas con condonación del 50% de los intereses devengados, y fije una tasa de financiación del 50% de la tasa pasiva del Banco Nación. La entidad también alertó sobre un aumento interanual del 25% en el rechazo de cheques sin fondos, un dato que anticipa el agravamiento del cuadro.

Un importante referente industrial de Santa Fe, uno de los epicentros fabriles del país, graficó la asfixia en términos concretos: «Aproximadamente el 70% de las pymes de la región hace varios meses que no llega al punto de equilibrio». En reserva de identidad, advirtió que la cadena de pagos «se está aletargando mucho, con plazos de más de 120 días», lo que dispara los costos financieros en un contexto donde además «está difícil obtener los cheques». Y añadió, con indignación, que la instrucción que reciben las delegaciones de ARCA es clara: «Hay que recaudar, no importa la situación». Esta intransigencia fiscal activa ejecuciones a los 60 días de mora. «Hacen el blanqueo más grande sin importar de dónde viene la plata y a pymes de 30 o 50 años con aporte las ejecutan a 60 días», lamentó.

El textil, caso testigo: lo mejor del sector es lo que peor está

El sector textil concentra algunos de los datos más dramáticos de la crisis. La Fundación ProTejer confirmó en su último informe que en mayo de 2026 la industria textil operó con más de seis de cada diez máquinas apagadas. La producción se desplomó un 26,2% interanual en ese mes. El mercado interno, históricamente abastecido en partes iguales entre bienes locales e importados, hoy está capturado en un 70% por las importaciones.

Los datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) avalan el desangre: entre diciembre de 2023 y abril de 2026, la cadena textil, indumentaria y calzado perdió 942 establecimientos y lideró el ranking de despidos relativos de la economía con un colapso del 21% de su plantilla laboral. Una fuente empresarial del sector, en reserva de identidad, fue contundente: «Lo mejor del sector son los que peor están. El que tiene mejor tecnología, el que tiene más gente capacitada, el que tiene más trayectoria. Todos esos son los que peor están.»

Los plazos de cobro en indumentaria se extendieron hasta los 180 días, lo que equivale a cobrar a contratemporada. «Cobrás la temporada de verano en el invierno y la del invierno en el verano. No tenés cómo ni siquiera reponer el capital de trabajo», explicó la fuente. A eso se suma el regreso del fantasma del cheque rebotado: «Clientes históricos te dicen: ‘no deposites el cheque porque te viene para atrás'». Las pymes quedan así catalogadas como «la mancha venenosa» en el sistema bancario y se ven marginadas del crédito.

3.070 fábricas y 105.000 empleos: la proyección para el cierre del año

El economista Diego Coatz, al frente de la consultora I+D y ex UIA, elaboró un relevamiento que anticipa la magnitud del daño para todo 2026. Siete de las doce principales cadenas industriales operan con cerca de un 40% de capacidad ociosa. Coatz describió lo que ocurre como «un proceso de destrucción regresiva del entramado productivo, con menos empresas, menor capacidad de inversión y mayor pérdida de empleo y conocimiento industrial». Según sus proyecciones, el año culminará con la pérdida de 3.070 empresas industriales y la destrucción de 105.000 puestos de trabajo directos e indirectos. «La capacidad ociosa prolongada deja de ser solamente un indicador de actividad: comienza a traducirse en pérdida de empresas, proveedores, empleo y conocimiento industrial difícil de recuperar», sentenció el analista.

El telón de fondo de esta destrucción es la crisis de consumo que documenta la Fundación Encuentro en su último informe. En el primer trimestre de 2026, el ingreso promedio de los hogares se ubicó en $2.800.000 mensuales netos, pero el 78% de los hogares argentinos percibe menos que esa media. Un 21% de esos hogares se encuentra directamente por debajo de la línea de pobreza. Esta concentración de ingresos es, según el documento, «la razón fundamental por la cual el consumo masivo sigue deprimido» a pesar de las mejoras macroeconómicas que el Gobierno exhibe como trofeos.

Un responsable con récord propio: Caputo acumula 23% de caída industrial en dos gobiernos

La indignación fabril con la Casa Rosada y el Palacio de Hacienda es total. Fuentes empresariales del sector señalaron que las declaraciones de funcionarios del Gobierno que llamaron «tarados» a los industriales «no ayudan» y representan «una falta de respeto para con millones de personas que viven de la industria». Y la ironía estadística que circula en los pasillos de la UIA es contundente: el ministro Luis Caputo acumula, entre su paso por la gestión de Mauricio Macri y la actual, una caída industrial del 23%.

El «equilibrio macroeconómico» que el Gobierno libertario exhibe como logro histórico no llega a las fábricas, no llega a los talleres y no llega a los trabajadores registrados que pierden su empleo. Llega, en cambio, a los juzgados comerciales, donde el expediente de quiebra se convirtió en el documento más representativo de la Argentina productiva de 2026.

Puntos clave

  • Hasta junio de 2026 se registraron 132 concursos preventivos de pymes formales, casi el 70% de los 190 de todo 2025 y más del doble que el pico pandémico de 2020.
  • Consultoras privadas proyectan el cierre de 3.070 industrias y 105.000 empleos destruidos antes de que termine el año.
  • La industria textil operó en mayo de 2026 con el 60% de sus máquinas apagadas y registró una caída de producción del 26,2% interanual.
  • CAME exige al Congreso suspender las ejecuciones fiscales de ARCA y crear un régimen de facilidades de 48 cuotas para evitar la ola de quiebras.
  • El 78% de los hogares argentinos gana menos que el ingreso promedio nacional y un 21% está por debajo de la línea de pobreza, sosteniendo la caída del consumo masivo.

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Los 20 puntos que el Indec no mide: por qué la pobreza real ya ronda la mitad del país

Mientras el Indec certifica un 32,3% de pobreza en el primer semestre, especialistas advierten que las fallas metodológicas ocultan hasta 20 puntos y que la cifra real ya ronda la mitad de la población. En un comedor de Villa Caraza, las viandas pasaron de 120 a 200 diarias en dos años.

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El Argentino Diario-Pobreza-Indigencia.
Milei dijo que rescató a 15 millones, pero el Conurbano rasca la olla para que alcance.

Casi dos millones de personas cayeron en la pobreza en la Argentina entre el segundo semestre de 2025 y el primero de 2026, a un ritmo de 11.200 nuevos pobres por día. Y la cifra oficial, que ya de por sí describe una catástrofe social, quedó vieja antes de publicarse.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó que el 32,3% de los argentinos vive en hogares cuyos ingresos no alcanzan para cubrir la Canasta Básica Total (CBT), un resultado que superó incluso las proyecciones privadas más pesimistas. Durante la primera mitad del año hubo en promedio poco más de 15 millones de personas en esa situación. La indigencia, que mide a quienes no pueden costear siquiera la Canasta Básica Alimentaria (CBA), trepó del 6,3% al 7,5%: 560 mil personas más, a razón de 3.111 por día, hasta acumular 3,5 millones.

El relato de los millones rescatados

El dato pulveriza la narrativa oficial. En más de una ocasión, el presidente Javier Milei aseguró haber sacado a 12, 13 y hasta “15 millones de personas de la pobreza” durante 2024 y 2025. La cuenta parte de atribuir a la gestión anterior el 52,9% registrado en el primer semestre de 2024, un pico que en buena medida se explica por la devaluación que el propio gobierno libertario aplicó en diciembre de 2023.

La caída posterior, que efectivamente se verificó desde el segundo trimestre de 2024 hasta el tercero de 2025, cambió de sentido a fines del año pasado. Desde entonces, la pobreza no dejó de subir y todavía no encontró techo.

Una foto que ya quedó vieja

El promedio semestral esconde una aceleración. El 32,3% surge de combinar el 30% del primer trimestre con el 34,6% del segundo, cuando la pobreza rozó los 16,1 millones de personas. En solo tres meses se habrían sumado más de dos millones de pobres, un ritmo de 22.250 por día.

Un informe del Instituto Universitario CIAS aporta otro dato revelador: sin los ingresos por transferencias sociales, como la Asignación Universal por Hijo, la pobreza del primer trimestre, que el instituto ubica en el 30,2%, escalaría al 35,3%. La red de asistencia que el Gobierno desprecia es lo único que contiene una caída todavía más profunda.

Los factores que empujaron la suba no se revirtieron; al contrario, se profundizaron. En julio, el Índice de Precios al Consumidor marcó 2,1%, mientras la CBT subió 2,4% y la CBA, 3,5%. En agosto, con una inflación general de 1,7%, las canastas de pobreza e indigencia treparon 2,6%. Los alimentos corren por delante del índice general y castigan primero a quienes menos tienen.

Claudio Lozano, director del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), proyectó que el tercer trimestre “va a tender a mantenerse un poco por encima de los niveles del segundo de cerca del 35% pero por el impacto del aguinaldo”. Para el cuarto trimestre anticipó un 38,5%, con un promedio semestral cercano al 36,5%. Si se desestimara el aguinaldo, conservando la información y la metodología oficial, “la pobreza ya estaría en un 37%”, advirtió. Según esa proyección, hoy hay como mínimo 17,2 millones de pobres en el país, con alrededor de 1,1 millones de nuevos pobres en apenas dos meses.

El golpe es todavía más brutal sobre las infancias, que viven en hogares más numerosos y con menor ingreso por integrante. Según los datos semestrales oficiales, la pobreza alcanzaba al 44,5% de los chicos de 0 a 14 años y la indigencia, al 10,5%. Aplicando los mismos criterios al presente, más de la mitad de los niños argentinos, el 51%, ya es pobre según la propia metodología oficial.

Los veinte puntos que el Indec no ve

Pero ni siquiera esos números reflejan la realidad. La abrumadora mayoría de los especialistas en indicadores sociolaborales coincide en que la metodología vigente subestima la pobreza, como lo señalan los informes del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), la consultora Equilibra, el IPyPP y el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG).

Desde el CELAG sostuvieron que “estos datos están totalmente subestimados y alejados de la realidad por tres factores”: la subestimación de la inflación y de la CBT por la falta de actualización de la Encuesta de Gastos de los Hogares de 2018, la sobrestimación de los ingresos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), en particular los del sector informal, y la omisión del problema de quienes deben pagar alquiler. “Estimamos que hay unos 20 puntos de subestimación de pobreza real en Argentina”, afirmaron. Y agregaron que si a los pobres se les suman los “casi pobres”, aquellos cuyos ingresos no superan el equivalente a una canasta y media, “estamos en valores de entre el 70 y el 80% de la población”.

Equilibra, la consultora que dirige el economista Martín Rapetti, calculó que la pobreza corregida por canastas actualizadas y por subdeclaración de ingresos afectó en promedio al 44,9% de la población durante el primer semestre, por encima del 44% que arrojaba esa misma medición cuando asumió el actual gobierno. Con esa corrección, la gestión libertaria no solo no redujo la pobreza: la dejó más alta que al principio.

El CEPA, conducido por Hernán Letcher, planteó tres cuestionamientos: la captación de ingresos no laborales tras los cambios en la EPH, los ingresos de los trabajadores no registrados y las ponderaciones que definen la CBT. Según el centro, los cambios en la encuesta “no implican una mejora real en los ingresos de las personas, sino en su captación”. Los ingresos informales, que durante años mostraron “una correlación estrecha” con el Salario Mínimo, Vital y Móvil, rompieron ese vínculo a principios de 2024 y registran una suba real de más del 36% desde el inicio de la gestión.

A eso se suma la desactualización del coeficiente que convierte la CBA en CBT: el peso de los servicios y el transporte, que en los primeros meses de Milei aumentaron muy por encima de los alimentos, “se mensura muy por debajo de su peso real actual”, advirtió el CEPA. Si se proyectan estas correcciones al presente y se descuenta el efecto del aguinaldo, la pobreza real del tercer trimestre ya superaría a la mitad de la población, según advierten los especialistas.

Endeudados con el usurero del barrio

Ninguna de estas mediciones contempla otro fenómeno que agrava el cuadro: el endeudamiento que carcome el ingreso disponible de las familias más vulnerables. “Cuando escalaron los precios, los más pobres terminaron endeudados con el usurero del barrio y las aplicaciones”, explicó Lozano.

“Volvimos a los niveles de pobreza de Alberto Fernández pero con una situación de fuerte destrucción patrimonial”, describió el director del IPyPP, porque quienes lograron salir de la pobreza tuvieron que “quemar ahorros, tomar créditos o aumentar las horas de trabajo”. Según detalló, más de la mitad de los 20 millones de endeudados lo están con proveedores financieros no bancarios, y de los 6,8 millones de morosos, más de 4 millones deben menos de un millón de pesos. “Los acreedores principales son Galperin y Tarjeta Naranja. Son deudas relativamente bajas que se hacen inmanejables por las tasas que terminan duplicando o triplicando la bancaria”, precisó. Es un deterioro que no se toma en cuenta a la hora de medir y que eleva todavía más la pobreza real.

La percepción social ya registró el derrumbe. Un estudio de la consultora Zentrix, que dirige Claudio Montiel, reveló que “el 55% de la población se define abiertamente como ‘clase baja’ y solo un 30% conserva la percepción de pertenecer a la clase media”. En un país que históricamente se pensó de clase media, la mayoría ya se reconoce pobre.

Caraza: la estadística con nombre y apellido

Fuera de las planillas, los números tienen rostro. En el comedor Color Esperanza de Villa Caraza, en Lanús, coordinado por el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), las cocineras preparaban unas 120 viandas por jornada hace dos años. Hoy el promedio llega a 200 táperes diarios para unas 120 familias que llegan no solo de Caraza, sino también de Lomas de Zamora, Villa Fiorito y La Ribera, según reconstruyó un medio local en una recorrida por el lugar. Cada recipiente, de entre tres y cuatro litros, tiene que alcanzar para hogares donde viven cinco o seis chicos además de los adultos.

“Nosotros estamos desbordados. Vienen a pedir un táper personas que están sin laburo, pero cada vez más gente que tiene trabajo en blanco. Ya a nadie le alcanza para poder vivir”, contó Alejandra Ramos, una de las referentas que sostiene el espacio desde abril de 2017. “Hacemos la función de un Estado que desapareció”, sintetizó. Entre quienes se acercan enumeró a trabajadores que no llegan a fin de mes, a “los abuelos que no pasan del día diez con la jubilación de miseria” y a los chicos de las clases de apoyo “que en realidad vienen a ver si desayunan y almuerzan”.

“El Gobierno habla de un Estado eficiente, pero es mentira”, disparó Ramos. “Ahora no alcanza lo que mandan porque cada vez somos más. Ellos dicen que se vienen los mejores meses de la historia de la Argentina, pero nosotros seguimos esperando. No ven la realidad de los barrios, y esto en cualquier momento va a estallar”. La referenta recordó la crisis de 2001 y la hiperinflación de 1989: “Me hace acordar a la híper del ’89 con la caja PAN, pero ahora no hay ni caja ni pan”. Y sumó una pérdida concreta: “Nos sacaron el Potenciar Trabajo, que eran 78 mil pesos, no tenemos sueldo”.

Inés Espinoza, madre de tres chicas en edad escolar, prepara hace dos años el mate cocido de las tardes. “Acá no tenemos el agua al cuello; el agua ya nos tapó la frente con Milei”, afirmó. “Hay que rascar la olla y rebajar raciones. Si tuviera a la ministra Pettovello o al presidente enfrente les diría que nos manden más comida. A ellos no les falta nada”.

Melany Gómez llegó desde Corrientes hace cinco años y asegura que nunca vio algo igual. “El sábado no alcanzó la comida para los chicos. Y duele, duele mucho que 50 pibes se queden sin comer. El Gobierno dice que estamos bien, pero los únicos que están cada vez mejor son los que tienen plata. Los pobres y los barrios populares estamos cada vez peor”, dijo.

En el pasillo espera Samuel, de 28 años, que trabajaba en logística hasta que un accidente y la recesión lo dejaron afuera. Hoy cartonea mientras aguarda su ración. “Vivo de la calle. Si consigo comida, como. Dependo de mí y del comedor, estoy con lo mínimo”, resumió. Mientras el Gobierno celebra el equilibrio fiscal, la organización comunitaria es la única red que evita la caída libre en el Conurbano profundo.

Lo que tenés que saber:

  • El Indec informó una pobreza del 32,3% en el primer semestre de 2026 y una indigencia del 7,5%, con casi dos millones de nuevos pobres en seis meses.
  • En el segundo trimestre la pobreza llegó al 34,6%, y el IPyPP proyecta un 38,5% para el cuarto trimestre.
  • Con la metodología oficial, la pobreza ya alcanzaría al 51% de los chicos de 0 a 14 años.
  • El CELAG estima una subestimación de unos 20 puntos, y Equilibra calcula una pobreza corregida del 44,9%, más alta que al inicio de la gestión Milei.
  • En el comedor Color Esperanza de Villa Caraza, las viandas diarias pasaron de 120 a 200 en dos años.
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