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El tomate aumentó 135% en un año y empujó los precios de los alimentos en enero

La dinámica fue muy distinta en otras hortalizas. Mientras la lechuga aumentó 37,9%, la papa lo hizo en 4,5% y la batata en 2,4%, el zapallo cayó 17,1% mensual y acumuló una baja interanual del 30,5%.

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El Argentino Diario-Limones, tomates y cebollas.

El relevamiento de precios de hortalizas y frutas del Mercado Central de Buenos Aires mostró en enero fuertes subas mayoristas, con el tomate como principal disparador por problemas de oferta. El movimiento ya impactó , y seguirá impactando. en el IPC del rubro Alimentos y Bebidas no alcohólicas, mientras persiste una brecha elevada entre los valores de origen y los precios en supermercados.

El arranque de 2026 dejó una señal clara en el tablero inflacionario: las verduras volvieron a presionar con fuerza y sumaron tensión a un rubro sensible del Índice de Precios al Consumidor (IPC).

Según el informe Evolución de precios de hortalizas y frutas en el Mercado Central de Buenos Aires y en grandes cadenas de supermercados, en enero el promedio ponderado de las seis hortalizas más comercializadas en el Mercado Central registró una suba del 19,5% respecto de diciembre, lo que proyectó un incremento cercano al 19,0% en el segmento Verduras, Tubérculos y Legumbres (VTL) del IPC.

Dado que este segmento tiene un ponderador del 2,2% dentro de la división Alimentos y Bebidas no alcohólicas, el impacto estimado fue de 0,4 puntos porcentuales en el índice general del mes. Una señal nada menor en un contexto donde el Gobierno busca mostrar desaceleración inflacionaria.

Tomate, el protagonista excluyente

El principal motor de la suba fue el tomate, que registró un salto mensual del 112,8% y una variación interanual del 135,2%, la más alta del conjunto. Desde el Mercado Central explicaron el fenómeno por una reducción transitoria de la oferta, asociada a retrasos en el desarrollo del cultivo y a una menor llegada de envíos desde las regiones productoras.

La dinámica fue muy distinta en otras hortalizas. Mientras la lechuga aumentó 37,9%, la papa lo hizo en 4,5% y la batata en 2,4%, el zapallo cayó 17,1% mensual y acumuló una baja interanual del 30,5%.

La cebolla, en tanto, retrocedió 8,6%, en un escenario de oferta más estable, aunque el sector volvió a advertir que la venta informal y la falta de controles siguen presionando los precios a la baja y afectan al productor formal.

Frutas: subas moderadas y compensaciones

En el segmento frutas, el promedio ponderado de las cuatro especies más comercializadas mostró una suba del 3,6% mensual. El informe proyectó que este movimiento implicaría un aumento del 1,6% en el rubro Frutas del IPC, con un impacto acotado de 0,02 puntos porcentuales sobre la división Alimentos.

La manzana encabezó los aumentos con 22,3%, seguida por la naranja (18,3%), impulsadas por una oferta limitada y la ausencia de la nueva cosecha. En sentido contrario, el limón bajó 10,7% y la banana se desplomó 20,6%, afectada por un alto nivel de abastecimiento y mercadería con madurez avanzada, lo que aceleró su comercialización y tiró los precios hacia abajo.

Góndolas: aumentos más moderados, pero brecha persistente

En los supermercados, el promedio de precios de las seis hortalizas relevadas subió 6,3% en enero, bastante por debajo del sacudón mayorista. La papa fue la que más aumentó (40,4%), seguida por la lechuga (22,5%), la cebolla (9,9%) y el zapallo (5,3%). En cambio, el tomate cayó 16,1% y la batata 14,1%, una muestra de los desfasajes temporales entre el mercado de origen y la góndola.

Aun así, la brecha entre precios del Mercado Central y supermercados se ubicó en 88,6%, apenas 10,3 puntos porcentuales menos que en diciembre. La papa volvió a exhibir la mayor dispersión entre cadenas (81,9%), con diferencias significativas según el supermercado.

Una señal de alerta para el IPC

El informe dejó una conclusión difícil de esquivar: aunque parte de las subas respondieron a factores estacionales y transitorios, el comportamiento de las hortalizas , en especial del tomate, volvió a mostrar la fragilidad del esquema de precios de los alimentos. Con brechas todavía muy elevadas y un impacto directo en el IPC, enero dejó una advertencia temprana para el primer trimestre del año. En la mesa de los argentinos, la inflación sigue sin dar tregua.

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Exportaciones récord y recesión: el trasfondo del “superávit comercial” de marzo

El INDEC informó un superávit comercial de US$ 2.523 millones en marzo, sostenido por el sector extractivo y el agro; mientras el consumo interno y la industria nacional sufren el impacto de un modelo que prioriza las divisas sobre el mercado local.

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El espejismo de los números: exportaciones récord en una economía que no derrama

★ El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer este lunes las cifras del Intercambio Comercial Argentino (ICA) correspondientes a marzo de 2026; un mes que arrojó un saldo positivo de US$ 2.523 millones. Si bien el dato es presentado por el oficialismo como un hito histórico; al desglosar los números se observa una profundización de la matriz primarizada de la economía argentina. Mientras las exportaciones treparon a un récord de US$ 8.645 millones (un alza interanual del 30,1%); las importaciones apenas se movieron un 1,7%; lo que refleja un enfriamiento del aparato productivo y del consumo que no demanda bienes del exterior.

El modelo extractivo al mando

El crecimiento de las ventas externas estuvo traccionado principalmente por dos sectores que operan con escaso valor agregado local: los productos primarios y la energía. Según el organismo oficial; los productos primarios registraron un salto del 56,2%; impulsados centralmente por el rubro cereales que aportó US$ 421 millones adicionales respecto al año anterior.

Por su parte; el sector de combustibles y energía alcanzó su valor más alto registrado con US$ 1.235 millones; una suba del 23,2%. Este desempeño; aunque genera el ingreso de dólares frescos; pone de relieve la dependencia de recursos estratégicos cuya renta no siempre se traduce en mejoras para los sectores vulnerables o en una baja de los costos energéticos internos. Las Manufacturas de Origen Industrial (MOI) subieron un 26,4%; pero gran parte de ese incremento se explica por una suba de precios del 10,8% y no tanto por un salto estructural en la producción fabril.

Importaciones estancadas y «primarización» del intercambio

La contracara del «récord» exportador es la parálisis de las importaciones; que totalizaron US$ 6.122 millones. Aunque el valor subió un 1,7%; las cantidades importadas disminuyeron un 3,7%. Este dato es clave para entender la recesión: si entran menos bienes de capital o insumos; la industria local se detiene. El incremento en el valor final se debió exclusivamente a que los precios internacionales subieron un 5,8%.

En términos de destinos; el intercambio se concentró en los socios tradicionales; Brasil; China; la Unión Europea; Estados Unidos y la India. Sin embargo; el dato que preocupa a los analistas críticos es el deterioro de los términos del intercambio; que disminuyeron debido a que los precios de lo que Argentina compra subieron más que los precios de lo que el país vende al mundo.

Un superávit que no llega a la mesa de los argentinos

A pesar de acumular 28 meses consecutivos de saldo positivo; la abundancia de dólares en la balanza comercial no parece tener un correlato en la estabilidad social. El modelo actual fomenta una Argentina que exporta sus recursos naturales a mansalva mientras las mayorías populares enfrentan un escenario de ajuste y pérdida de derechos laborales. La paradoja es total: el país bate récords de venta de alimentos y energía; pero la soberanía alimentaria y energética parece quedar supeditada a las necesidades de caja del Estado para cumplir con los compromisos de la deuda externa y los condicionamientos externos.

Puntos clave:

  • El superávit de US$ 2.523 millones fue impulsado por exportaciones récord de cereales y energía.
  • Las cantidades importadas cayeron un 3,7%; lo que evidencia el freno en la actividad industrial.
  • El rubro combustibles alcanzó los US$ 1.235 millones; la cifra más alta de la historia para un mes.
  • El intercambio total creció un 16,6% interanual; pero con precios de importación más altos que los de exportación.
  • Argentina encadenó su mes número 28 con balanza comercial positiva.
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