Conectate con El Argentino

DDHH

De la Noche de las Corbatas al régimen de Milei: ejercer el derecho en tiempos poco democráticos

A 47 años del secuestro y asesinato de abogados laboralistas durante la dictadura, la defensa de los derechos vuelve a ser un riesgo en la Argentina de Milei.

Publicado hace

#

⚖️ Memoria de una noche oscura

Entre el 6 y el 13 de julio de 1977, durante la última dictadura cívico-militar argentina, se produjo en Mar del Plata uno de los episodios más oscuros del terrorismo de Estado: La Noche de las Corbatas. En una serie de operativos represivos, fueron secuestrados y desaparecidos abogados y abogadas laboralistas que defendían los derechos de trabajadores y trabajadoras. El mensaje era claro: quienes se atrevían a litigar contra el poder económico y militar serían perseguidos.

Entre las víctimas estuvieron Norberto Centeno, autor de la Ley de Contrato de Trabajo; Salvador Arestín, Carlos Bozzi, Jorge Candeloro, Pablo Giussani, entre otros. Solo algunos sobrevivieron. El objetivo del terrorismo de Estado era suprimir toda forma de resistencia organizada, y el derecho laboral era una de sus principales amenazas.

🧨 Hoy: el Estado de derecho bajo amenaza

Casi medio siglo después, con un gobierno elegido democráticamente pero con fuertes rasgos autoritarios, el ejercicio del derecho vuelve a estar bajo amenaza. El presidente Javier Milei ha declarado abiertamente su desprecio por los derechos laborales, por la justicia social y por el marco jurídico que protege a las mayorías trabajadoras.

El intento de imponer una reforma laboral regresiva por decreto. La desfinanciación de organismos de derechos humanos y la persecución de jueces y fiscales no alineados. La criminalización de la protesta social. El recorte de recursos para los abogados que litigan por derechos vulnerados en el Estado.

Todo esto configura un escenario que, si bien no es equiparable en términos de violencia con una dictadura genocida, si existe el terrorismo de Estado, a través de la violencia institucional, representada por las fuerzas de seguridad y un sector del aparato judicial. Comparte con aquellos años una lógica de disciplinamiento, exclusión y ataque al sistema democrático de garantías.

🛑 El ejercicio del derecho en tiempos de antidemocracia

La defensa del derecho —y en particular del derecho laboral— implica hoy un riesgo político y profesional. Abogados laboralistas son estigmatizados como enemigos del “mercado libre”, mientras desde el oficialismo se naturaliza un discurso de odio hacia jueces, sindicalistas, trabajadores estatales y activistas.

La degradación del Estado de derecho no solo se da por la vía institucional. También se da en la legitimación de la violencia simbólica: cuando el Presidente celebra despidos masivos, denigra a docentes y médicos, y promueve la destrucción de lo público, lo que hace es romper el contrato democrático sobre el cual se sostienen las garantías individuales y colectivas.

🧩 La democracia no se reduce al voto

La democracia no se agota en las urnas. También es democracia el derecho al trabajo digno, la protesta, el acceso a la justicia, la negociación colectiva. Cuando todo eso se pone en jaque, el poder se vacía de contenido popular y se convierte en mera administración de intereses corporativos.

🔁 Del terrorismo de Estado al terrorismo de mercado

La Noche de las Corbatas fue la expresión más brutal del terrorismo de Estado. El presente, bajo el gobierno de Milei, refleja una forma más solapada pero persistente de violencia estructural, que se vale del poder económico, mediático y jurídico para intentar desarmar décadas de conquistas laborales y sociales.

En este contexto, reivindicar a Centeno y a todos los abogados y abogadas perseguidos por defender los derechos del pueblo no es solo un acto de memoria: es una acción política necesaria para enfrentar el presente y disputar el futuro.

Buenos Aires

A 20 años de la desaparición de López, la recompensa sube pero la impunidad sigue intacta

El Gobierno bonaerense duplicó a $10 millones la recompensa por información sobre el paradero de Jorge Julio López, sobreviviente del «circuito Camps» que desapareció el 18 de septiembre de 2006, el mismo día en que se condenó a prisión perpetua a su torturador, Miguel Etchecolatz. Dos décadas después, la causa permanece sin resolución y sin responsables identificados.

Publicado hace

#

El Argentino Diario-Jorge Julio López.
El Ministerio de Seguridad bonaerense duplicó la recompensa por información sobre el paradero de López: pasó de $5 millones a $10 millones.

Dos décadas sin respuestas, sin culpables y sin el cuerpo de un sobreviviente que se atrevió a dar testimonio. A 20 años exactos de su segunda desaparición, Jorge Julio López sigue siendo la herida abierta más incómoda de la democracia argentina: un hombre que sobrevivió la dictadura para ser borrado en plena institucionalidad, el mismo día en que la Justicia condenaba a su torturador.

El Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires dispuso este viernes elevar de $5 millones a $10 millones la recompensa destinada a quien aporte datos fehacientes que contribuyan a determinar el paradero de López. El hombre, albañil y militante platense, fue visto por última vez el 18 de septiembre de 2006 cuando salía de su vivienda en Los Hornos, en las afueras de La Plata. Hoy tendría 96 años. La causa tramita en la Unidad Fiscal Federal de La Plata bajo el expediente FLP N° 509/2008, caratulado como «López, Jorge Julio s/ desaparición forzada de personas».

El testigo que incomodaba al poder

La historia de López es la de una doble persecución. El 27 de octubre de 1976, en plena dictadura cívico-militar, fue secuestrado y sometido a un periplo de terror por varios centros clandestinos de detención del denominado «circuito Camps», el entramado represivo montado en la provincia de Buenos Aires bajo el mando del general Ramón Camps. Permaneció detenido y fue sometido a torturas sistemáticas hasta su liberación en 1979, sin que mediara explicación alguna ni proceso judicial.

Décadas después, cuando la reapertura de los juicios por crímenes de lesa humanidad puso en el banquillo a los represores, López se convirtió en un testigo clave. Su testimonio fue determinante para que el ex comisario Miguel Etchecolatz fuera identificado como uno de sus torturadores y condenado como responsable de delitos de lesa humanidad. Etchecolatz fue jefe de la Dirección General de Investigaciones de la Policía Bonaerense durante la dictadura y una de las figuras más siniestras del aparato represivo de la provincia.

La desaparición en democracia

El 18 de septiembre de 2006 es una fecha que resume toda la brutalidad del caso. Ese mismo día, el Tribunal Oral Federal N° 1 de La Plata leía los alegatos y el veredicto que condenaba a Etchecolatz a prisión perpetua por crímenes de lesa humanidad cometidos en el marco del genocidio. López había prestado declaración en ese juicio. Pero no llegó a escuchar la condena: desapareció antes de que terminara la jornada.

Lo que ocurrió ese día no fue solo una desaparición: fue una señal de advertencia dirigida a quienes se atrevieran a testimoniar contra los perpetradores del terrorismo de Estado. La democracia argentina no pudo, o no quiso, proteger al hombre que más la había necesitado. Desde entonces, ningún gobierno logró esclarecer qué pasó con López ni identificar a los responsables de su segunda desaparición.

Veinte años, cero respuestas

La causa acumula dos décadas de investigación sin resultados concretos. El incremento de la recompensa anunciado este viernes por el Gobierno provincial es un gesto simbólico que, al mismo tiempo, deja en evidencia la magnitud del fracaso institucional: si después de 20 años el único recurso disponible es duplicar el monto de una recompensa, el Estado reconoce implícitamente que no tiene respuestas propias.

Las organizaciones de derechos humanos llevan dos décadas sosteniendo que la desaparición de López en democracia no fue un hecho aislado sino parte de una lógica de amedrentamiento a testigos que nunca fue desarticulada del todo. La impunidad en este caso es, también, un mensaje: los engranajes que hicieron posible la represión durante la dictadura no fueron completamente desmantelados.

Lo que tenés que saber

  • El Ministerio de Seguridad bonaerense duplicó la recompensa por información sobre el paradero de López: pasó de $5 millones a $10 millones.
  • Jorge Julio López desapareció el 18 de septiembre de 2006, el mismo día en que se condenó a prisión perpetua al ex comisario Miguel Etchecolatz, a quien López había señalado como su torturador.
  • Sobreviviente del «circuito Camps», López fue secuestrado el 27 de octubre de 1976 y estuvo detenido en centros clandestinos de La Plata hasta 1979.
  • La causa tramita como «desaparición forzada de personas» en la Unidad Fiscal Federal de La Plata (FLP N° 509/2008).
  • A 20 años de su desaparición en democracia, la causa no tiene responsables identificados ni se logró determinar su paradero.
Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo