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Argentina vuelve a endeudarse para pagar deuda mientras el FMI exige acumular reservas
Luis Toto Caputo anunció que será mediante un bono a 4 años con cupón del 6,5% y legislación local. El ministro de Economía aclaró que no es deuda nueva, pero la operación profundiza el endeudamiento en medio de las advertencias del Fondo Monetario sobre la fragilidad del esquema cambiario.
★ El ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó que Argentina volverá al mercado de capitales con la emisión de bonos a cuatro años, con vencimiento en noviembre de 2029 y un cupón del 6,5%. «No es deuda nueva. Es para pagar deuda vieja. Al poder refinanciar vencimientos cada dólar que compre lo podrá acumular. No sale desde enero de 2018. Los bonos son con legislación local», aclaró el funcionario.
El anuncio llega en un momento crítico para la gestión económica libertaria, apenas días después de que el Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtiera que cumplir con la meta de reservas de fin de año será «desafiante» y reiterara su pedido de un «marco monetario y cambiario coherente». La portavoz del organismo, Julie Kozack, había señalado que «la política monetaria y cambiaria tendrán que tener aportes más ambiciosos para acumular reservas».
La trampa del refinanciamiento
Caputo insiste en que la operación no implica «deuda nueva» porque los fondos se destinarán a refinanciar vencimientos existentes. Sin embargo, esta distinción técnica oculta una realidad más compleja: Argentina vuelve a endeudarse para pagar deuda anterior, perpetuando el ciclo de endeudamiento que caracterizó a la gestión de Mauricio Macri y que el propio Milei denunciaba en campaña.
La elección de legislación local para estos bonos tampoco es un dato menor. A diferencia de los títulos emitidos bajo legislación extranjera, estos instrumentos quedan sometidos a las leyes argentinas, lo que históricamente ha generado mayor desconfianza en los inversores internacionales y suele implicar tasas de interés más elevadas.
El ministro destacó que Argentina no accede al mercado de capitales «desde enero de 2018», fecha que coincide con el inicio del ciclo de endeudamiento récord bajo la gestión de Macri, que culminó con el mayor préstamo de la historia del FMI y la posterior crisis cambiaria que heredó el gobierno de Alberto Fernández.
El contexto de las reservas
La operación de deuda anunciada por Caputo se produce en un marco de creciente preocupación por la situación de las reservas internacionales del Banco Central. El FMI reveló que el reciente swap suscripto con Estados Unidos no será contabilizado como reservas según su metodología, lo que complica aún más el cumplimiento de las metas comprometidas para fin de año.
En paralelo, JP Morgan proyectó que Argentina acumulará reservas por debajo del 1% del PBI durante 2026, una cifra que expone la debilidad estructural del esquema cambiario implementado por el gobierno de Milei. El banco estadounidense fue contundente en su diagnóstico: «La lección para 2026 es clara: aumentar las reservas debe ser una prioridad para fortalecer las defensas del país antes de las elecciones generales de 2027».
La consultora también alertó sobre una «vulnerabilidad crítica» del modelo económico libertario: «La fuga de capitales del peso hacia el dólar, motivada por el riesgo político, no puede sostenerse sin antes reponer reservas internacionales». Esta advertencia cobra especial relevancia ante una operación de deuda que, según Caputo, permitirá «acumular» cada dólar que se compre al refinanciar vencimientos, pero sin resolver el problema de fondo de la falta de divisas genuinas.
Las contradicciones del discurso oficial
El anuncio de Caputo presenta varias contradicciones con el discurso libertario sobre la deuda externa. Durante la campaña electoral, Milei criticó duramente el endeudamiento del gobierno de Macri y prometió romper con el modelo de dependencia del financiamiento externo. Sin embargo, su gestión profundiza ese mismo camino con la emisión de nuevos títulos de deuda.
La afirmación de que «no es deuda nueva» porque se destina a refinanciar pasivos existentes es, en el mejor de los casos, una verdad a medias. Si bien los fondos se usarán para cancelar obligaciones previas, la Argentina sigue sin generar las divisas necesarias para pagar su deuda y debe recurrir al mercado de capitales para sostener el esquema. Esto implica seguir pagando intereses y perpetuar la dependencia del financiamiento externo.
Además, el timing de la operación resulta llamativo: llega justo cuando el FMI presiona por mayor acumulación de reservas y JP Morgan proyecta un magro crecimiento de las divisas para 2026. La pregunta que surge es si estos bonos realmente permitirán acumular reservas o simplemente postergarán el problema hacia adelante, trasladando la carga a la próxima administración.
Puntos clave
• Caputo anunció la emisión de bonos a 4 años con vencimiento en noviembre de 2029 y cupón del 6,5% bajo legislación local
• El ministro afirma que no es deuda nueva sino refinanciamiento de vencimientos, aunque Argentina vuelve a endeudarse para pagar deuda anterior
• La operación se produce días después de que el FMI advirtiera que cumplir con la meta de reservas de fin de año será «desafiante»
• JP Morgan proyectó que Argentina acumulará reservas por debajo del 1% del PBI en 2026, exponiendo la fragilidad del esquema cambiario
• Es la primera vez que Argentina accede al mercado de capitales desde enero de 2018, en pleno ciclo de endeudamiento récord bajo la gestión de Macri
Buenos Aires
Un fondo (buitre) alemán demandó a la Provincia de Buenos Aires en Nueva York por el canje de deuda de 2021
La firma Daniels Invest GmbH presentó una demanda ante el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York reclamando el pago de bonos que quedaron fuera de la reestructuración impulsada por el actual gobernador y el ministro Pablo López. El dato que el macrismo prefiere ocultar: esos bonos los tomó María Eugenia Vidal, y Kicillof, además de heredar “tierra arrasada”, se encontró con una bomba de tiempo.
Un nuevo frente judicial se abrió contra la provincia de Buenos Aires en los tribunales de los Estados Unidos. La firma de inversión alemana Daniels Invest GmbH presentó una demanda ante el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York por bonos que quedaron fuera del canje de deuda que la administración de Axel Kicillof concretó en 2021 bajo jurisdicción extranjera. La acción judicial, que reclama títulos por un valor nominal original de €15,1 millones en bonos en euros y USD 2,6 millones en bonos en dólares, reintroduce el fantasma de los litigios de holdouts. Pero hay un dato que el relato macrista omite sistemáticamente: esos bonos no los tomó Kicillof, los tomó Cambiemos.
La herencia de Vidal: USD 5.000 millones de deuda en dólares
Los títulos que hoy litiga el fondo alemán en Nueva York fueron emitidos durante la gestión de María Eugenia Vidal entre 2016 y 2019, cuando la provincia de Buenos Aires salió al mercado internacional de capitales por más de USD 5.000 millones, endeudándose en moneda extranjera de manera exponencial e irresponsable para una jurisdicción que recauda en pesos. La administración Cambiemos multiplicó por 5,3 el nivel de deuda pública bonaerense en apenas cuatro años de gestión, según datos del Observatorio de Políticas Públicas de la UNDAV. El stock de deuda en moneda extranjera creció un 69%, mientras que las emisiones de bonos en dólares protegidos por tribunales extranjeros aumentaron un 91%.
El impacto sobre las finanzas provinciales fue devastador: el peso de los servicios de deuda sobre los recursos netos de coparticipación se duplicó, pasando del 10% en 2016 al 20% en 2019. El cupón promedio de los bonos en dólares llegó al 8,3%, una tasa insostenible para una provincia cuya ecuación fiscal está atada a la moneda local. Para 2020, cuando Kicillof asumió, el perfil de vencimientos acumulaba compromisos por más de USD 5.600 millones entre 2020 y 2023, a razón de USD 1.400 millones anuales; el 76% de esos vencimientos correspondía a deuda emitida bajo la gestión de Cambiemos. Ese fue el legado concreto que dejó Vidal: una provincia hipotecada en dólares, atada a la justicia de Nueva York, con servicios de deuda que se comían uno de cada cinco pesos de recursos disponibles.
El mismo patrón se reprodujo a nivel nacional. La gestión de Mauricio Macri tomó deuda externa a una velocidad sin precedentes en la historia argentina reciente, culminando con el préstamo del Fondo Monetario Internacional más grande de la historia del organismo, por USD 57.000 millones, firmado en 2018 sin respaldo legislativo suficiente y con fondos que se fugaron del país en tiempo récord. La lógica fue idéntica en la Nación y en la provincia: endeudarse en moneda extranjera, transferir el riesgo cambiario al sector público y dejar la bomba activada para la gestión siguiente.
Lo que hizo Kicillof: ordenar el desastre heredado
Frente a esa herencia, la administración de Kicillof encaró en 2020 y 2021 un proceso de reestructuración de la deuda en moneda extranjera. El resultado fue contundente: la provincia alcanzó una adhesión que permitió canjear el 98% de la deuda alcanzada por la propuesta, equivalente a una deuda elegible de más de USD 7.178 millones más intereses. La operación triplicó los plazos de repago, redujo el costo promedio de la deuda y generó un alivio financiero superior a USD 4.600 millones entre 2021 y 2027, según comunicó la propia Provincia. El ministro de Hacienda y Finanzas, Pablo López, lo definió como el inicio de «un sendero de sostenibilidad y responsabilidad en términos de deuda pública».
En septiembre de 2025, la gestión bonaerense fue incluso más lejos: cerró acuerdos con los bonistas de Nueva York y Alemania que tenían sentencias firmes por los títulos que no habían ingresado al canje de 2021, resolviendo todos los litigios vigentes en condiciones equivalentes a las de la reestructuración original. Fue, en los hechos, el cierre de la última deuda judicial abierta por la gestión Vidal. El nuevo litigio de Daniels Invest, presentado este mes, reabriría un capítulo que el gobierno bonaerense creía cerrado.
El 2% que no entró: un precedente peligroso
Daniels Invest GmbH rechazó voluntariamente la propuesta de canje de 2021 y ahora exige el cobro de 2,5 millones de euros y 866.000 dólares de capital pendiente. El especialista en deuda soberana Sebastián Maril, CEO de Latin Advisors, describió la maniobra como «el típico proceso litigioso en Estados Unidos contra un subsoberano que tiene una deuda reestructurada que ya cerró y se quedaron algunos holdouts afuera». Según Maril, los holdouts alemanes buscan «copiar la iniciativa que tomaron los primeros» fondos que litigaron y recuperaron cerca de USD 150 millones a comienzos de 2026, «y como hay precedente en la Corte, ellos también quieren cobrar».
El caso funciona además como un test para otros acreedores que tampoco ingresaron al canje y siguen de cerca el expediente, atentos a que la Provincia opte por cerrar el litigio mediante un pago directo. Maril estimó que el proceso será lento, similar al de los litigios previos, pero la incertidumbre sobre la estrategia de defensa provincial y la decisión del juez mantiene el caso abierto.
La Provincia, entre la deuda heredada y el ajuste de la Nación
El nuevo litigio llega en un momento de extrema presión financiera para el gobierno bonaerense, que afronta simultáneamente las secuelas del endeudamiento de Cambiemos y el ahogo que impone la administración de Javier Milei. Según el ministro de Gobierno provincial Carlos Bianco, el Estado nacional acumula una deuda con la provincia que supera los $16,7 billones, producto de transferencias incumplidas, obras paralizadas y programas desfinanciados. La Legislatura provincial declaró la emergencia económica hasta el 31 de diciembre de 2026, atribuyendo la situación a «la profunda recesión y el incumplimiento, default y/o detracción por parte del Estado nacional» de los fondos que le corresponden al distrito.
El cuadro completo es elocuente: la provincia de Buenos Aires paga hoy las consecuencias del endeudamiento irresponsable en dólares que protagonizó Cambiemos entre 2016 y 2019, mientras el gobierno libertario de Milei, heredero político y filosófico de ese mismo ciclo, le retacea recursos, le congela obras y le achica la coparticipación. Los bonistas que litigan en Nueva York son el último eslabón de una cadena de daños que arrancó con Vidal.
Puntos clave
- Los bonos que reclama Daniels Invest GmbH fueron emitidos durante la gestión de María Eugenia Vidal entre 2016 y 2019, cuando Cambiemos multiplicó por 5,3 la deuda pública bonaerense.
- Kicillof reestructuró en 2021 la deuda heredada, logrando la adhesión del 98% de los acreedores y un alivio financiero superior a USD 4.600 millones.
- El fondo alemán rechazó voluntariamente el canje y ahora litiga en Nueva York por 2,5 millones de euros y 866.000 dólares de capital pendiente.
- El caso sigue el precedente de holdouts que recuperaron USD 150 millones a comienzos de 2026 y funciona como test para otros acreedores que evalúan copiar la estrategia.
- La provincia afronta el litigio en un contexto de emergencia económica agravada por el recorte sistemático de transferencias nacionales bajo la gestión Milei.
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