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Milei habilitó la “vigilancia permanente” de la SIDE en 10 áreas clave: cómo es la nueva doctrina de inteligencia
El decreto 864/2025 define por primera vez en dos décadas los lineamientos de la SIDE. Incluye ciberseguridad, Malvinas, recursos naturales y «riesgo de influencia externa». Sale días después de designar al nuevo jefe y aprobar fondos millonarios.
★ Javier Milei firmó el Decreto 864/2025 que establece la «Política de Inteligencia Nacional», un documento de 34 páginas que define los objetivos estratégicos del Sistema de Inteligencia Nacional (SIN) bajo el lema «Inteligencia Nacional, vigilia permanente por la Seguridad Estratégica de la República Argentina». La medida, publicada en el Boletín Oficial con las firmas de Milei y el jefe de Gabinete Manuel Adorni, representa según el propio texto oficial la primera definición formal de política de inteligencia en más de dos décadas.
El decreto llega apenas dos días después del desplazamiento de Sergio Neiffert y la designación de Cristian Auguadra como nuevo titular de la SIDE, y a pocos días de la aprobación de una nueva partida de fondos millonarios para el organismo que incluía rubros como sueldos y utensilios de cocina.
Un diagnóstico que apunta contra el pasado
El documento parte de un diagnóstico crítico sobre el estado del Sistema de Inteligencia Nacional, al que describe con «un deterioro relevante» de más de tres décadas que «socava el funcionamiento de las instituciones democráticas y vuelve vulnerable a la República Argentina frente a diversos riesgos y amenazas».
El texto menciona expresamente los atentados terroristas de 1992 contra la Embajada de Israel y de 1994 contra la AMIA, «cuyos hechos aún no han sido del todo esclarecidos», así como la muerte del fiscal Alberto Nisman, que «constituyó un hecho de suma gravedad institucional».
También apunta contra las sucesivas intervenciones que sufrió la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) desde 2019, que según el Gobierno «implicó un notorio retroceso institucional». La AFI fue disuelta mediante el Decreto 614/24 y reemplazada por la actual SIDE, que cuenta con cuatro órganos desconcentrados: el Servicio de Inteligencia Argentino (SIA), la Agencia de Seguridad Nacional (ASN), la Agencia Federal de Ciberseguridad (AFC) y la División de Asuntos Internos (DAI).
Los cinco intereses estratégicos
La Política de Inteligencia Nacional define cinco intereses estratégicos que orientarán todas las actividades del sistema: asegurar la soberanía y autonomía de la Nación, proteger la integridad territorial y la legitimidad del Estado, proteger la vida, libertad, bienes y derechos de los habitantes, asegurar la vigencia del sistema democrático republicano y federal, y preservar los recursos estratégicos.
En relación con la soberanía, el documento establece la necesidad de identificar amenazas, detectar oportunidades de protagonismo internacional, proteger el conocimiento nacional y monitorear la influencia externa en procesos decisionales que puedan «condicionar la autonomía institucional».
Sobre la integridad territorial, se propone detectar «dinámicas de fragmentación territorial, conflictividad latente y presencia extranjera en espacios sensibles, incluyendo zonas de frontera, áreas marítimas y regiones de proyección antártica».
Diez lineamientos: de la «influencia externa» al litio
El anexo del decreto desarrolla diez lineamientos estratégicos que abarcan las principales áreas de interés para la inteligencia nacional.
El primero aborda la «disputa de poder en el escenario de política exterior», donde se reconoce que la competencia entre potencias globales «impacta directamente en regiones periféricas como América Latina». El segundo eje se refiere a la «superioridad de la información y riesgo de influencia externa», con foco en operaciones de desinformación que «buscan erosionar la cohesión social, condicionar procesos electorales, alterar percepciones sobre proyectos estratégicos y debilitar la legitimidad institucional».
El tercer lineamiento analiza el «poder integral de la Nación», advirtiendo sobre riesgos como «la captura de talento altamente calificado por actores extranjeros» y «la dependencia tecnológica de plataformas extranjeras».
Malvinas, Antártida y recursos estratégicos
Los lineamientos 4.a y 4.b abordan respectivamente la proyección antártica nacional y la presencia extranjera en el Atlántico Sur, Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur.
Respecto a la Antártida, el documento destaca que Argentina mantiene presencia ininterrumpida desde 1904 con 13 bases activas, y se propone monitorear las acciones de actores estratégicos con interés geopolítico o económico en ese espacio.
Sobre el Atlántico Sur, el texto señala que «la intensificación de actividades científicas, logísticas y militares por parte de potencias extrarregionales» generó «un entorno de competencia silenciosa con implicancias geopolíticas». Se menciona expresamente «la ocupación ilegítima del territorio nacional» en referencia a las Islas Malvinas.
El quinto lineamiento aborda los recursos naturales estratégicos, destacando que Argentina «por su dotación estratégica de litio, gas no convencional, acuíferos y biomas de alto valor ecológico, enfrenta escenarios de presión simultánea por parte de actores estatales y corporativos».
Ciberespacio, tecnología y vigilancia
El sexto eje estratégico se centra en las «amenazas dentro y desde el ciberespacio», definiendo a este dominio como «vector de influencia y superficie de ataque» que permite a actores estatales y no estatales «proyectar poder de forma encubierta, transnacional y con bajo costo relativo».
El séptimo lineamiento aborda las «ventajas estratégicas del dominio de tecnologías de frontera», incluyendo inteligencia artificial, computación cuántica, biotecnología avanzada y sistemas autónomos, que «redefinen los umbrales operativos en defensa, inteligencia y logística».
Terrorismo, crimen organizado y contrainteligencia
Los lineamientos octavo y noveno se enfocan en terrorismo y crimen organizado respectivamente.
Sobre terrorismo, el documento advierte que Argentina enfrenta «exposición a redes trasnacionales vinculadas a Medio Oriente, particularmente en zonas de frontera y circuitos informales», mencionando «el precedente de atentados con impacto regional».
En cuanto al crimen organizado, se lo describe como «una estructura de poder paralela» que en Argentina se beneficia de «la convergencia de rutas estratégicas, zonas de frontera permeables y circuitos financieros informales» que favorecieron «la consolidación de redes criminales con vínculos regionales y extrarregionales».
El décimo y último lineamiento corresponde a la contrainteligencia, definida como «herramienta crítica para detectar interferencias, negar vectores de cooptación y preservar la integridad de los procesos estratégicos del Estado Nacional».
Timing político: nueva conducción y más fondos
La aprobación de esta Política de Inteligencia Nacional se produce en un momento de reconfiguración del organismo. Apenas dos días antes, el Gobierno desplazó a Sergio Neiffert y designó a Cristian Auguadra, contador público que venía de conducir la División de Asuntos Internos de la SIDE, como nuevo titular del servicio de inteligencia.
La medida también llega a pocos días de la aprobación de una nueva partida de fondos millonarios para la SIDE, que incluía rubros destinados a sueldos y utensilios de cocina, en un contexto de creciente asignación presupuestaria al organismo.
El decreto instruye además a la SIDE a dictar una «Estrategia de Inteligencia Nacional» que determinará los cursos de acción concretos para implementar los objetivos establecidos en el documento marco.
Puntos clave:
• El Decreto 864/2025 establece por primera vez en más de 20 años una Política de Inteligencia Nacional de 34 páginas
• Define cinco intereses estratégicos y diez lineamientos que incluyen ciberseguridad, Malvinas, recursos naturales y monitoreo de «influencia externa»
• Sale dos días después de la designación de Cristian Auguadra como nuevo jefe de la SIDE
• Se aprobó a pocos días de la asignación de fondos millonarios para el organismo
• El documento critica las gestiones anteriores mencionando los atentados a la AMIA y la Embajada de Israel, y la muerte de Nisman
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El preservativo no aprieta: el mito que sigue costando vidas
Fundación Huésped, Soberanía Menstrual y la marca Tulipán volvieron a la carga con una campaña que desmonta con humor y datos uno de los pretextos más repetidos para no usar preservativo. Detrás del mito hay cifras alarmantes: las infecciones de transmisión sexual crecen en Argentina y el uso del condón sigue siendo la única barrera que protege tanto del VIH como de otros virus y bacterias.
Un preservativo colocado sobre objetos claramente más grandes que el pene promedio y que, aun así, no se rompe ni se cae. Ese es el experimento visual que difundió Fundación Huésped junto a Tulipán para demoler uno de los pretextos más usados para no usar condón: «me aprieta».
La publicación acumuló miles de likes y desató un debate que, lejos de ser anecdótico, pone el foco en un problema de salud pública con números que incomodan.
La campaña fue publicada por la cuenta oficial de Fundación Huésped en redes sociales, con interacción también de la cuenta soberanía menstrual, y lleva la firma institucional de una de las organizaciones de referencia en Argentina en materia de VIH, infecciones de transmisión sexual (ITS) y derechos en salud. El mensaje es simple y contundente: «el preservativo sigue siendo el método más efectivo y además previene infecciones de transmisión sexual y embarazos no intencionales. No hay excusas para no usarlo».
Un mito con consecuencias reales: la nueva tendencia “a peluche”
El argumento del «me aprieta» no es una rareza ni una anécdota graciosa: es uno de los obstáculos más frecuentes que los equipos de salud sexual registran en la consulta y en las campañas de prevención. Detrás de esa excusa conviven la incomodidad real, el desconocimiento sobre los distintos talles de preservativo que existen en el mercado y, en muchos casos, una resistencia cultural más profunda que se extendió en juventudes el último tiempo que es tener relaciones sexuales “a peluche”, una moda que tiene que ver con masculinidades hegemónicas que asocian el uso del condón con desconfianza, falta de placer o pérdida de control sobre la situación sexual.
Lo que el mito ignora es que el preservativo es la única barrera que protege simultáneamente del VIH, de otras ITS como sífilis, gonorrea, clamidia, hepatitis B y herpes genital, y de embarazos no planificados. Ningún otro método anticonceptivo tiene esa doble cobertura. Los anticonceptivos hormonales, el DIU o el implante protegen frente a embarazos, pero no ofrecen ninguna protección frente a las infecciones.
Las ITS en Argentina: una tendencia que preocupa
Los datos del Ministerio de Salud de la Nación y de organismos como la Organización Panamericana de la Salud (OPS) muestran que las infecciones de transmisión sexual registran una tendencia ascendente en la región.
La sífilis, que se consideraba una enfermedad controlada, tuvo un resurgimiento significativo en la última década en Argentina, con brotes que afectaron especialmente a jóvenes de entre 15 y 29 años. La gonorrea, por su parte, suma el desafío adicional de la resistencia a los antibióticos, lo que la convierte en una amenaza creciente para la salud pública global según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En cuanto al VIH, Argentina mantiene una prevalencia que ronda el 0,4% de la población adulta, con alrededor de 140.000 personas que viven con el virus según estimaciones de Fundación Huésped. Aunque la tasa de nuevos diagnósticos se estabilizó en los últimos años, la organización advierte que el acceso a la prueba sigue siendo desigual y que existe una brecha importante entre las personas que viven con VIH y no lo saben y las que están diagnosticadas y en tratamiento.
Tulipán y la apuesta por la educación con humor
La marca Tulipán tiene una historia de campañas de salud sexual que se diferenciaron del discurso tradicional del miedo para optar por el humor, la información directa y la ruptura de tabúes. Hace años que sus comunicaciones apuntan a normalizar el uso del preservativo en lugar de asociarlo al riesgo o a la enfermedad.
La apuesta por mostrar que el condón se estira, se adapta y no se rompe ante objetos de tamaños exagerados es, en ese sentido, una demostración práctica que desmiente el mito con evidencia visual.
La asociación entre una marca comercial y una organización de la sociedad civil como Fundación Huésped no es nueva en el campo de la salud sexual, pero sigue siendo un modelo que amplifica el alcance de los mensajes de prevención más allá de los circuitos institucionales. En un contexto en el que el Estado argentino redujo en los últimos años los fondos destinados a campañas de salud sexual y reproductiva, el rol de las organizaciones civiles y del sector privado en sostener la agenda de prevención adquiere aún más relevancia.
Soberanía menstrual y la perspectiva de género en la prevención
La interacción de la cuenta soberanía menstrual con la publicación de Fundación Huésped no es casual. La salud sexual con perspectiva de género pone sobre la mesa una pregunta que la campaña subyace sin necesidad de enunciarla explícitamente: ¿por qué sigue recayendo sobre los cuerpos con vulva la mayor parte de la responsabilidad anticonceptiva y de prevención, mientras la excusa del «me aprieta» opera como una negativa que el otro puede imponer?
La negociación del preservativo en las relaciones sexuales es también una negociación de poder. Las campañas que trabajan desde la perspectiva de género señalan que el rechazo al condón muchas veces no es una cuestión de comodidad sino de quién tiene la última palabra sobre las condiciones en que ocurre un encuentro sexual. En ese sentido, desmitificar el «me aprieta» es también disputar ese espacio de decisión compartida.
La previa de la primavera y los datos sobre ETS
- Fundación Huésped y Tulipán publicaron una campaña que desmiente visualmente el mito de que el preservativo «aprieta», mostrando condones colocados sobre objetos más grandes que el pene promedio sin que se rompan ni se caigan.
- El preservativo es el único método que protege simultáneamente del VIH, de otras infecciones de transmisión sexual como sífilis, gonorrea y clamidia, y de embarazos no planificados.
- Las ITS registran una tendencia ascendente en Argentina y la región; la sífilis tuvo un resurgimiento marcado entre jóvenes de 15 a 29 años en la última década.
- Argentina tiene alrededor de 140.000 personas viviendo con VIH, con una prevalencia del 0,4% de la población adulta, según estimaciones de Fundación Huésped.
- La campaña también interpela la dimensión de género en la prevención: la negativa a usar preservativo no es solo una cuestión de comodidad, sino muchas veces una expresión de quién tiene el poder de decidir en un encuentro sexual.
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