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Alertas naranjas y amarillas por tormentas en siete provincias

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El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) mantuvo hoy las alertas de nivel naranja por tormentas fuertes para gran parte de San Luis, el sur de Córdoba y el norte de La Pampa, a la vez que rige una alerta de nivel amarillo por tormentas de menor intensidad para sectores de la provincia de Buenos Aires, La Pampa, Mendoza, Río Negro y Chubut.

Este viernes también se encontraba vigente otra alerta amarilla por lluvias para el oeste de las cordilleras de Río Negro y Chubut, donde se esperaban valores de precipitación acumulada entre 15 y 30 milímetros, pudiendo ser superados de forma puntual.

Las localidades rionegrinas afectadas son Bariloche, Cordillera de Pilcaniyeu y de Ñorquincó, mientras que la Cordillera de Cushamen, en la provincia de Chubut, se mantiene en alerta por tormenta para esta noche.

En tanto, la alerta naranja, que implica la existencia de «fenómenos meteorológicos peligrosos para la sociedad, la vida, los bienes y el medio ambiente», comprende al sur de la provincia de Córdoba; al norte de La Pampa, en las localidades de Chapaleufú, Maracó, Rancul, Realicó y Trenel; y a casi todo el territorio de San Luis, con excepción del extremo norte.

El área será afectada esta noche por tormentas, algunas localmente fuertes o severas, que estarán acompañadas por abundante caída de agua en cortos períodos, fuerte actividad eléctrica, ráfagas que podrían superar los 90 kilómetros por hora (km/h) de manera localizada y caída de granizo.

Se estiman valores de precipitación acumulada entre 40 y 90 milímetros, pudiendo ser superados en forma puntual, según informó el organismo meteorológico.

Por el nivel naranja, el SMN recomendó a la población permanecer en construcciones cerradas como casas, escuelas o edificios; mantenerse lejos de artefactos eléctricos y evitar el uso de teléfonos con cable.

También aconsejó que, en caso de estar viajando, quedarse en el interior del vehículo; evitar circular por calles inundadas o afectadas; y, si hay riesgo de que el agua ingrese en las viviendas, cortar el suministro eléctrico.

Por tormentas de menor intensidad el organismo nacional emitió alertas de color amarillo para gran parte del centro y sur de la provincia de Buenos Aires; el centro de La Pampa; el centro de Córdoba; y el centro y este de Mendoza.

En esas zonas se registrarán tormentas, algunas localmente fuertes, y estarán acompañadas por ráfagas intensas, fuerte actividad eléctrica, ocasional caída de granizo y abundante caída de agua en cortos períodos.

Se prevén valores de precipitación acumulada entre 20 y 50 mm, pudiendo ser superados en forma puntual, por lo que el SMN recomendó no sacar la basura; retirar objetos que impidan que el agua escurra; evitar actividades al aire libre; no refugiarse cerca de árboles y postes de electricidad que puedan caerse; no permanecer en playas, ríos, lagunas o piletas; y prestar atención ante la posible caída de granizo.

El nivel amarillo hace referencia a «posibles fenómenos meteorológicos con capacidad de daño y riesgo de interrupción momentánea de actividades cotidianas», precisó el SMN.

Cambio climático

El Niño amenaza a Argentina: advierten por inundaciones y crecidas de los grandes ríos

La presidenta del Centro Argentino de Meteorólogos, Carla Gulizia, señaló que el fenómeno podría extenderse hasta febrero de 2027 y aumentar el peligro de precipitaciones intensas, anegamientos y desbordes en distintas regiones.

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El fenómeno El Niño podría generar un escenario de mayores precipitaciones en distintas regiones de Argentina y aumentar el riesgo de inundaciones, anegamientos y crecidas de los grandes ríos. La situación podría extenderse hasta febrero de 2027 y requiere reforzar los sistemas de prevención y alerta temprana.

La presidenta del Centro Argentino de Meteorólogos, Carla Gulizia, advirtió que la evolución del fenómeno podría alcanzar una intensidad “muy fuerte” y remarcó que sus efectos dependen de las características particulares de cada episodio.

“Los eventos extremos cada vez son más frecuentes y más intensos”, señaló la especialista a NA.

El Niño puede aumentar las lluvias y el riesgo de inundaciones

El Niño es la fase cálida del fenómeno conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), asociado a un calentamiento superior al normal de las aguas del océano Pacífico ecuatorial.

Las variaciones de temperatura del océano interactúan con la atmósfera y modifican los patrones de circulación a escala global. Como consecuencia, algunas regiones pueden registrar mayores precipitaciones, mientras que otras atraviesan condiciones más secas.

En el caso de Argentina, Gulizia explicó que las condiciones húmedas asociadas a El Niño pueden incrementar el riesgo de inundaciones y crecidas de los grandes ríos.

“En condiciones más húmedas, como ocurre en nuestro caso con el fenómeno El Niño, también tenemos riesgo de inundaciones y de crecidas de los grandes ríos”, afirmó.

El Litoral es una de las regiones más expuestas

Entre las zonas argentinas con mayor vulnerabilidad aparece el Litoral, que comprende una parte importante de la cuenca del Plata.

El impacto puede sentirse especialmente sobre los ríos Paraná, Uruguay y Paraguay. También forma parte de este sistema el río Iguazú, aunque tiene dimensiones menores respecto de los otros grandes cursos de agua mencionados.

El aumento de las precipitaciones puede traducirse en mayores caudales y elevar el riesgo de crecidas en distintos sectores de la cuenca.

La Pampa Húmeda también podría sufrir anegamientos

El centro y norte del país también pueden recibir señales asociadas al fenómeno, aunque según Gulizia son menos significativas que las observadas en el Litoral.

En la Pampa Húmeda, uno de los principales riesgos está relacionado con las precipitaciones intensas y los posibles anegamientos.

Estos episodios pueden generar consecuencias para la actividad agropecuaria, especialmente cuando el exceso de agua afecta zonas productivas durante períodos prolongados.

En Cuyo, El Niño puede favorecer mayores nevadas

El comportamiento del fenómeno también puede producir efectos diferentes en la región de Cuyo.

En los Andes centrales, las condiciones asociadas a El Niño pueden favorecer mayores nevadas durante el invierno. Posteriormente, esa acumulación de nieve puede contribuir a un incremento de los caudales durante el verano.

La dinámica responde al régimen de precipitaciones característico de la zona cordillerana, donde las mayores precipitaciones se registran durante el invierno.

Los sistemas de alerta temprana son clave para anticipar los impactos

Gulizia destacó que el desafío no se limita a mejorar los pronósticos meteorológicos, sino también a lograr que la información llegue de manera coordinada a quienes deben tomar decisiones.

La especialista señaló que la comunicación entre las autoridades oficiales, las defensas civiles y los organismos que trabajan en el territorio resulta fundamental ante escenarios de precipitaciones intensas, crecidas o anegamientos.

“El sistema de alerta temprana es fundamental”, sostuvo, y remarcó que debe fortalecerse el esquema de avisos y alertas del Servicio Meteorológico Nacional, como autoridad oficial.

La tecnología permitió mejorar el seguimiento del fenómeno

Durante los últimos años hubo avances en las herramientas utilizadas para estudiar El Niño y anticipar sus posibles consecuencias.

Según Gulizia, los modelos numéricos incorporaron mayor resolución y una representación más precisa de la dinámica entre el océano y la atmósfera.

También aumentó el conocimiento sobre la diversidad de los episodios de El Niño. La especialista explicó que no todos los eventos presentan las mismas características ni generan idénticos impactos.

El análisis de otros fenómenos de variabilidad climática y la utilización de modelos que permiten estudiar de manera conjunta el comportamiento del océano y la atmósfera mejoraron las posibilidades de anticipación.

Argentina deberá prepararse para un escenario de mayor riesgo

La evolución de El Niño plantea la necesidad de reforzar los recursos destinados a la prevención, especialmente en las zonas con mayor exposición a precipitaciones intensas y crecidas.

Gulizia consideró necesario fortalecer los recursos humanos, la infraestructura, la tecnología y la coordinación entre las distintas instituciones para mejorar la capacidad de respuesta.

El objetivo es anticipar los posibles impactos y reducir las consecuencias de eventos extremos que puedan combinar las condiciones propias del fenómeno con otros factores asociados al cambio climático.

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