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Salud 🩺

Las provincias están a favor de reducir los vuelos y elogiaron la distribución de las vacunas

Durante una videoconferencia entre el presidente Alberto Fernández y los mandatarios provinciales se analizó la situación sanitaria y todos coincidieron en restringir los vuelos. Además, resaltaron la «distribución equitativa» de las dosis.

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Durante una videoconferencia entre el presidente Alberto Fernández y los mandatarios provinciales se analizó la situación sanitaria y coincidieron en las restricciones a los vuelos. Además, resaltaron la «distribución equitativa» de las dosis.

Los gobernadores que, a través de una videoconferencia, se reunieron con el presidente Alberto Fernández para analizar la situación sanitaria por la pandemia de coronavirus y el plan de vacunación en marcha en todo el territorio nacional se mostraron «de acuerdo» con la reducción de vuelos y con «desalentar» la salida de argentinos al exterior, además de «elogiar» la distribución equitativa de las vacunas.

En una reunión que encabezó Fernández desde la Quinta Presidencial de Olivos, los mandatarios de las provincias con pasos fronterizos coincidieron en continuar con los cierres en las fronteras, informaron fuentes gubernamentales.

En ese marco, pidieron «aumentar y reforzar» controles de transporte de carga, a través de una reunión con el Ministerio de Transporte y gobernadores en los próximos días para «analizar medidas».

Además. los gobernadores mostraron «mucha preocupación» por la situación en la región y por el incremento en los países vecinos con variantes de los virus, más rápidos y más letales. En ese sentido, el Gobierno nacional autorizó a las jurisdicciones limítrofes a utilizar las distintas vacunas contra el coronavirus para inmunizar al personal de fronteras, porque son «personal estratégico».

La ministra de Salud, Carla Vizzotti, realizó un informe sobre la situación sanitaria y el avance del plan de vacunación y anunció que este viernes se realizará la primera reunión presencial del Consejo Federal de Salud (Cofesa) con los 24 ministros provinciales.

De la reunión participaron los mandatarios provinciales Axel Kicillof (Buenos Aires), Raúl Jalil (Catamarca), Jorge Capitanich (Chaco), Mariano Arcioni (Chubut), Juan Schiaretti (Córdoba), Gustavo Valdés (Corrientes), Gustavo Bordet (Entre Ríos), Gildo Insfrán (Formosa), Gerardo Morales (Jujuy), Sergio Ziliotto (La Pampa), Rodolfo Suárez (Mendoza), Oscar Herrera Ahuad (Misiones), Omar Gutiérrez (Neuquén).

También fueron parte del encuentro virtual Arabela Carreras (Río Negro), Gustavo Sáenz (Salta), Alberto Rodríguez Saá (San Luis), Alicia Kirchner (Santa Cruz), Omar Perotti (Santa Fe), Gerardo Zamora (Santiago del Estero), Gustavo Melella (Tierra Del Fuego), Juan Manzur (Tucumán) y el vicegobernador Roberto Gattoni (San Juan). En tanto, por La Rioja participó el jefe de Gabinete, Juan Luna.

Por el Gobierno nacional acompañaron al Presidente este mediodía, la citada Vizzotti; el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero; el ministro de Interior, Eduardo de Pedro; y el secretario General de la Presidencia, Julio Vitobello.

Ciencia 🧬

Pagan insumos con su sueldo para diagnosticar a niños: la cara del cientificidio libertario

Investigadoras de la UBA y el Conicet desarrollan un análisis para detectar trastornos del neurodesarrollo en la infancia, que hoy requieren estudios genéticos de hasta 2.000 dólares. El proyecto avanza, pero su directora advierte que, si el ajuste sigue, el laboratorio tendrá que cerrar.

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«Si esto sigue así, lamentablemente vamos a tener que cerrar». La advertencia no proviene de una pyme asfixiada por la recesión, sino de la directora de un laboratorio público que trabaja en un análisis de sangre capaz de acelerar el diagnóstico de trastornos del neurodesarrollo en niños. Mientras la ciencia argentina produce avances con impacto directo en la salud de la infancia, el ajuste del Gobierno de Javier Milei la empuja al borde del cierre.

La investigación está a cargo de Verónica Báez, responsable del Laboratorio de Sinapsis y Neurobiología Celular del Instituto de Biología Celular y Neurociencia, y es encabezada por la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el Conicet. El desarrollo ya obtuvo resultados positivos en animales y hoy atraviesa la etapa de recolección de muestras en personas voluntarias.

Un diagnóstico caro y a prueba y error

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los trastornos del neurodesarrollo son condiciones que alteran la conducta y el pensamiento durante los primeros años de vida, y que pueden dificultar la comprensión de conceptos, la realización de movimientos o la interacción con otras personas. Entre los más frecuentes figuran el TDAH, el trastorno del espectro autista, la discapacidad intelectual y los trastornos motores, del aprendizaje y del lenguaje.

La Argentina no cuenta con cifras oficiales sobre cuántos niños tienen condiciones del neurodesarrollo. Como referencia, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos estiman que alrededor de uno de cada seis chicos de entre 3 y 17 años presenta algún trastorno de este tipo.

En el país, estos cuadros suelen agruparse bajo el amplio paraguas de los trastornos generalizados del desarrollo (TGD), y el tratamiento se organiza muchas veces por ensayo y error: kinesiología ante problemas motrices, psicopedagogía ante dificultades de aprendizaje, anticonvulsivos ante episodios convulsivos. «Cuando uno diagnostica por sintomatología, a veces puede no ser exacto«, explicó Báez.

La confirmación hoy depende de la secuenciación de ADN. «La secuenciación cuesta entre u$s1.000 y u$s2.000, dependiendo del tamaño de la secuencia a analizar. Para muchas familias es caro», señaló la investigadora. El acceso a un diagnóstico preciso queda así condicionado por la capacidad de pago de cada familia.

Cómo funciona el análisis

El eje del proyecto es la búsqueda de biomarcadores en sangre asociados a fallas en los receptores NMDA, proteínas clave en la comunicación entre neuronas y en la plasticidad cerebral, que también están presentes en otras partes del cuerpo. «Vimos en ratas que a nivel del sistema nervioso central hay ciertas cosas que cambian cuando estos receptores NMDA fallan. Ahora vemos que en la sangre por ahí también fallan de la misma manera y podemos ver las mismas cosas», detalló Báez.

La prueba requeriría una muestra de apenas 5 mililitros de sangre. Aunque la presencia de estas proteínas en el torrente sanguíneo es mucho menor que en el cerebro, el equipo busca confirmar si su medición permite detectar y diagnosticar el trastorno. En esta etapa, el objetivo es establecer los valores normales en personas sanas para luego compararlos con muestras de niños con alguna condición del neurodesarrollo.

«Estamos sacando muestras de personas voluntarias, pero atrás de eso hay un proceso ético que se tiene que evaluar y el cual tiene que estar rigurosamente controlado», aclaró Martina Piñeiro, estudiante de Medicina e integrante del equipo.

Sin atajos: los plazos y el foco en la infancia

Báez fue prudente con los tiempos. «Estaría buenísimo poder dar esperanza e ir más rápido, pero no. Estamos lejos porque lo queremos hacer bien para que llegue lo mejor posible a la gente que lo necesita», sostuvo, y relató: «Es terrible cuando una familia nos escribe y nos dice ‘te presto a mi hijo para que lo metas en este ensayo'».

La investigadora explicó por qué el test apunta a los chicos y no a los adultos: el sistema nervioso activa mecanismos compensatorios cuando algo falla en su desarrollo, de modo que muchas personas con retrasos madurativos en la infancia llegan a la adultez sin signos evidentes. Por eso, la detección temprana es la ventana en la que el análisis puede cambiar el rumbo de un tratamiento.

Poner plata del sueldo para sostener el laboratorio

El costado más crudo del proyecto es financiero. «Tenemos mucha menos plata. Seguimos trabajando y colaboramos con gente de afuera, pero se está haciendo muy difícil porque la cantidad de dinero que teníamos para trabajar pasó a ser muy poca», describió Báez. Y fue más allá: «Muchos estamos poniendo plata de nuestro sueldo para mantener algunas cosas del laboratorio. Los insumos son muy caros».

La científica recurrió a un término que ya forma parte del vocabulario de la comunidad académica: «Llamamos ‘cientificidio’ porque mucha gente cerró su laboratorio o algunos juntaron laboratorios para trabajar entre dos como si fuera uno solo». Que investigadores del Conicet financien con su salario los insumos de un proyecto de salud infantil retrata el nivel de abandono del Estado nacional sobre el sistema científico.

«Los problemas de un país los tiene que resolver el país y no gente de afuera. Si no podemos preguntarnos las cosas ni contestarlas, ¿quién lo hará por nosotros?», planteó Báez. La pregunta conecta con una discusión de fondo sobre soberanía científica: sin financiamiento público, el conocimiento que necesita la salud argentina depende de voluntades individuales o de la cooperación externa.

La otra fuga: los jóvenes que miran al exterior

El ajuste también pone en riesgo a la próxima generación de investigadores. Lucía Moreno, estudiante de Biotecnología e integrante del equipo, admitió que evalúa continuar su carrera fuera del país. «Es muy gratificante todo lo que se puede llegar a lograr, pero la situación de hoy en día también hace cuestionárselo más a fondo e intentar pensar si se puede subsistir y de qué forma«, dijo. Cada joven formada en la universidad pública que se va es una inversión del país que termina aprovechada por otros.

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