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Coparticipación

Weretilneck sobre la puja entre Milei y las provincias: “No hay que esperar nada de la Nación”

El gobernador negó que el problema sea la falta de un interlocutor y apuntó a la actitud del Presidente.

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El gobernador de Río Negro Alberto Weretilneck aseguró que «no hay que esperar nada de la Nación», que la relación entre las provincias y el Poder Ejecutivo nacional «no va a cambiar» y seguirá así durante los «cuatro años» que dura el Gobierno, al referirse a la relación entre los gobernadores y el presidente Javier Milei.

En la entrevista al diario «El Rionegro», el gobernador dijo que la actual administración del Ejecutivo nacional «es un sistema político totalmente nuevo y distinto», al tiempo que lo calificó de «totalmente inaudito» por la «imposibilidad de dialogar y establecer vínculos, más allá de la defensa de los distintos intereses».

El gobernador negó que el problema sea la falta de un interlocutor y apuntó a la actitud del Presidente:

«Empezó con los diputados, siguió con los periodistas, la gente de la cultura y los gobernadores».

Weretilneck sostuvo que se trata del «tradicional contrapunto entre lo bueno y el mal» y que mientras «antes, el mal era el FMI, EE.UU. o China, el mal ahora es todo lo que no sea libertario».

En ese sentido, el mandatario consideró que esta tendencia «no va cambiar porque es la actitud del Presidente» la que la marca.

«Vamos a vivir así cuatro años. No hay que esperar nada de la Nación y habrá que sobrellevar estos cuatro años, con la defensa de nuestros intereses y encontrar respuestas a los problemas», apuntó.

Asimismo, dijo que «sin coordinación de la Nación con provincias y municipios es imposible plantear cualquier discusión, sea finanzas públicas o del sector privado, eso es lo raro y lo distinto, y habrá que acostumbrarse».

Weretilneck estimó que para la obtención de ingresos hay expectativas en la renegociación petrolera que calculó para junio próximo.

«No creo que se repita el esquema de negociación anterior, pero como proyecto municipalista, algo habrá para los municipios», afirmó.

En referencia a las erogaciones del gobierno dijo que el principal gasto es en personal por lo cual ya se concretaron ceses de contratos, muchos con horas cátedras o que no habían cumplido con las tareas.

«Hay una profunda revisión de guardias y horas extra en el sistema de salud, se trabaja también en el ausentismo que cuando ocurre en Salud se paga con horas extras, en la Policía se paga lamentablemente, con delitos y en la docencia se paga con suplencias», aseguró el mandatario.

«Es una manera indirecta de bajar el gasto sin afectar a las personas, la Función Pública ya acordó con las Juntas Médicas y se tercearizará el control del ausentismo de la policía», agregó.

Weretilneck también dijo que se seguirán ofreciendo sumas fijas pero que, «en el caso de Unter, se evalúan otras alternativas, como el concepto ubicación, también para policías».

«Especialmente en Bariloche, El Bolsón y Catriel, por los altos costos de los alquileres, seguiremos también analizando las asignaciones», concluyó.

Coparticipación

El ajuste de Milei hundió las finanzas provinciales: déficit y gobernadores al límite

Las 23 provincias relevadas por el IARAF cerraron 2025 con un déficit primario de $380.000 millones, revirtiendo el superávit del año anterior. La caída de la coparticipación y el incremento del gasto en personal explican un desequilibrio que el gobierno nacional debió salir a contener con adelantos de emergencia.

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El costo oculto del ajuste de Milei: las provincias pagaron la factura con sus propias cajas.

Las 23 provincias relevadas por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) cerraron 2025 con un déficit primario de $380.000 millones, revirtiendo el superávit de $4,8 billones registrado el año anterior. La caída de la coparticipación federal y el incremento del gasto en personal explican un desequilibrio que el gobierno nacional debió salir a contener con adelantos de emergencia en marzo pasado.

Los números son contundentes y contradicen el relato oficial de una economía que se recupera. El conjunto de las administraciones provinciales pasó en un año de tener cuentas saneadas a acumular un rojo que, según el informe del IARAF elaborado sobre datos de la Dirección Nacional de Asuntos Provinciales (DNAP) y el INDEC, equivale al 2,1% de los ingresos totales provinciales y al 0,33% del Producto Bruto Interno (PBI).

El desequilibrio en números

El gasto primario de los estados subnacionales creció un 6,8% real interanual, mientras que los ingresos totales apenas avanzaron un 3,4% en términos reales. La brecha entre ambas variables explica con precisión aritmética el origen del desequilibrio: los gobiernos provinciales gastaron más de lo que ingresaron, y lo hicieron en un contexto donde los fondos que distribuye la Nación tampoco acompañaron.

El resultado fiscal final, es decir, tras contemplar el pago de deuda, cerró el año con un saldo negativo de $3,6 billones, frente a los $2 billones positivos del ciclo previo. Una reversión de casi seis billones de pesos en apenas doce meses, a valores de mayo de 2026.

Según el IARAF, las transferencias automáticas desde la Casa Rosada hacia las provincias, que incluyen la coparticipación y otros envíos compensatorios, cayeron un 6,4% en términos reales en el primer trimestre del año, profundizando una tendencia que ya venía erosionando las cajas provinciales durante 2025.

El gasto en personal, primer motor del desequilibrio

El estudio del IARAF identifica con claridad el principal factor del aumento del gasto: el rubro personal. El reporte señala que el gasto en personal realizó el principal aporte a la suba, representando el 43% del incremento del gasto primario consolidado. Detrás de ese número hay un contexto político innegable: durante 2025 se desarrolló el ciclo electoral de medio término, y varios gobiernos provinciales sostuvieron o mejoraron los sueldos de sus empleados estatales en el marco de una inflación que no cedía.

Otros rubros que también mostraron incrementos significativos fueron la inversión real directa, con un alza del 23,1% real, y las prestaciones de la seguridad social provincial, con una suba del 11% real. La foto completa revela que las provincias apostaron a sostener el gasto en un contexto donde los ingresos no respondieron al mismo ritmo.

Ingresos en baja: el efecto de la recesión sobre las arcas provinciales

Por el lado de los recursos, el crecimiento de los ingresos totales en apenas un 3,4% real estuvo impulsado casi exclusivamente por la recaudación tributaria propia de las provincias, que aumentó un 3,6%. El informe del IARAF destaca que esa suba fue producto del aporte de los impuestos locales, entre los que se destacaron el impuesto de Sellos, con un incremento del 28,7%, y el Automotor, con una suba del 21,8%.

La contracara de ese dato es la debilidad de los recursos coparticipables, directamente atados a la dinámica de la recaudación nacional. En un año marcado por la persistente debilidad del consumo y la actividad económica, impuestos como el IVA y Ganancias, que según el IARAF explican el 94% de la masa coparticipable, no generaron el flujo de fondos que las provincias necesitaban. El titular del instituto, Nadin Argañaraz, ya había advertido en meses previos que para que la recaudación de 2026 no pierda terreno respecto de 2025 en términos reales, el IVA debería crecer al menos un 3,4% y Ganancias un 1,1%; cumplir esas metas, señaló, es de cumplimiento improbable.

El salvataje de marzo: el Gobierno admitió la crisis con los adelantos de coparticipación

El deterioro de las cuentas provinciales no fue solo un dato estadístico: tuvo consecuencias políticas y financieras concretas. En marzo de 2026, el gobierno de Javier Milei debió habilitar un mecanismo de adelantos de fondos de coparticipación federal para asistir a las administraciones que no podían cerrar sus presupuestos. El Ministerio de Economía activó una línea de adelantos transitorios para una docena de distritos, a una tasa del 15% anual y con retenciones de coparticipación como garantía, por un monto total que alcanzó los $400.000 millones.

La medida, que el oficialismo intentó presentar como una herramienta de asistencia coordinada, fue leída en clave opositora como una admisión implícita del fracaso del modelo. Si el ajuste del Gobierno nacional había logrado el equilibrio fiscal en las cuentas centrales, lo había hecho en parte trasladando el costo a las provincias: menos transferencias discrecionales, menores envíos automáticos y una economía que no crecía lo suficiente para sostener la recaudación coparticipable.

El contexto no es ajeno a la dinámica política de los últimos meses: varios gobernadores, incluso algunos inicialmente alineados con la Casa Rosada, endurecieron sus posiciones frente al gobierno nacional. La tensión entre el ajuste fiscal nacional y las necesidades financieras de los estados subnacionales recorre transversalmente el mapa político argentino y promete profundizarse de cara al ciclo electoral de 2027.

Puntos clave

  • Las 23 provincias relevadas pasaron de un superávit primario de $4,8 billones en 2024 a un déficit de $380.000 millones en 2025, a valores de mayo de 2026.
  • El gasto primario provincial creció un 6,8% real, con el rubro personal como principal factor al explicar el 43% del incremento.
  • Los ingresos totales crecieron solo un 3,4% real, traccionados por impuestos propios como Sellos (+28,7%) y Automotor (+21,8%).
  • Las transferencias automáticas nacionales hacia las provincias cayeron un 6,4% real en el primer trimestre de 2025, según el IARAF.
  • El gobierno de Milei debió habilitar en marzo de 2026 adelantos de coparticipación por $400.000 millones para asistir a doce provincias en crisis fiscal.
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