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Legislativo

El peronismo presenta un proyecto laboral propio con foco en Pymes

Diputados de Unión por la Patria ingresaron una iniciativa que propone cambios en licencias, jornada, plataformas digitales y alivio fiscal para pequeñas empresas.

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Lo que tenés que saber

  • El proyecto fue presentado por diputados y diputadas de Unión por la Patria
  • Propone reducir la jornada laboral hasta 40 horas semanales
  • Defiende la negociación colectiva y el trabajo registrado
  • Incluye regulación del trabajo en plataformas digitales
  • Plantea reducción de contribuciones patronales para Pymes

Un proyecto alternativo en medio del debate laboral

El bloque de diputados y diputadas de Unión por la Patria presentó en el Congreso una propuesta propia de modernización laboral, en contraposición al proyecto de Reforma Laboral impulsado por el Gobierno nacional. La iniciativa busca ampliar el debate legislativo con un enfoque centrado en el empleo, las pequeñas y medianas empresas y la actualización de derechos laborales.

La propuesta lleva la firma de Kelly Olmos, Victoria Tolosa Paz, Guillermo Michel, Emir Félix, Juan Pablo Luque y Pablo Todero, y se presenta como una alternativa que incorpora discusiones vigentes a nivel internacional sobre el mundo del trabajo.

Ejes centrales de la iniciativa

El proyecto incluye una serie de modificaciones y nuevas regulaciones orientadas a actualizar el marco laboral. Entre los principales puntos se destacan:

  • Fortalecimiento de los acuerdos colectivos de trabajo
  • Modificación del régimen de corresponsabilidad parental
  • Financiamiento bancario de las indemnizaciones
  • Reducción progresiva de la jornada laboral hasta 40 horas semanales
  • Modernización y fortalecimiento de la inspección del trabajo
  • Creación de comités mixtos de salud, seguridad y prevención de riesgos
  • Regulación del trabajo en plataformas digitales
  • Reducción progresiva de las contribuciones patronales para las MIPYMES

Diferencias con la propuesta del Poder Ejecutivo

Desde el bloque opositor señalaron que el proyecto del Gobierno avanza en una dirección opuesta a la protección del empleo y los derechos laborales. En ese marco, Kelly Olmos expresó: “Lejos de modernizar, la propuesta del Poder Ejecutivo se inscribe en un modelo de concentración económica, desindustrialización y debilitamiento de la ciencia, la educación pública y las universidades, con efectos directos sobre el empleo, los ingresos y la cohesión social».

La diputada también remarcó el posicionamiento político del espacio frente al debate legislativo en curso: «Nosotros, desde el peronismo, no solamente nos oponemos a este intento de volver al siglo XIX, sino que además proponemos una serie de reformas para mejorar la realidad efectiva de las trabajadoras y trabajadores en el siglo XXI”.

Un debate que llega al Congreso

La iniciativa de Unión por la Patria se incorpora formalmente a la discusión parlamentaria sobre el futuro del régimen laboral en la Argentina. El texto propone sostener el equilibrio entre derechos, productividad y desarrollo de las Pymes, en un contexto de transformaciones en las formas de empleo y en la organización del trabajo.

Desregulación

La “Hojarasca” de Sturzenegger: desregulación con ideología y eliminación de leyes que protegen derechos

Bajo el disfraz de modernización, el Gobierno ataca la soberanía informativa y farmacéutica. El proyecto mezcla normas anacrónicas con normas de contenido político para facilitar su aprobación en bloque. Qué es lo que pretende derogar el ministro de Desregulación.

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★ El Gobierno de Javier Milei reingresó al Congreso el proyecto de ley denominado «Hojarasca», una iniciativa del ministro de Modernización y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, que propone derogar decenas de normas vigentes bajo el argumento de que constituyen regulaciones “obsoletas o burocráticas”.

Lo que el oficialismo presenta como una «limpieza» del digesto legislativo esconde, en varios casos concretos, el desmantelamiento de marcos normativos que protegen derechos sociales, culturales y económicos.

El proyecto que perdió estado y vuelve a la carga

El texto ingresó por primera vez en 2024 pero nunca llegó a tratarse en comisión y perdió estado parlamentario. Ahora, en este segundo intento, el Ejecutivo lo relanza con la misma lógica ideológica de origen: reducir la intervención estatal en la economía y en la vida social bajo el principio de que «todo está permitido, salvo lo expresamente prohibido».

La iniciativa propone derogar normas sancionadas entre 1864 y la actualidad, agrupadas en seis categorías: leyes que limitarían la libertad individual, leyes con trámites considerados inútiles, leyes superadas por normativa posterior, leyes obsoletas por cambios tecnológicos, leyes sobre organismos inexistentes y leyes que crean organismos con financiamiento público.

Una lógica ideológica, no técnica

El proyecto no es un ejercicio neutro de higiene legislativa. Es una declaración de principios del ala más dogmática del libertarismo. En sus propios fundamentos, el texto afirma que las regulaciones son producto de «corrientes ideológicas más intervencionistas, predominantes durante el siglo XX» y que el Estado debe regirse por «un principio de máxima libertad y no de máximo control».

Esa premisa no es técnica ni jurídica: es política. Y en función de esa premisa política, el Gobierno decide qué leyes merecen seguir en pie y cuáles no.

Lo que se llama «hojarasca» y no lo es

Entre las normas que el Ejecutivo rotula como «trámites inútiles» aparece la Ley N° 25.750 (2003), que establece que la propiedad de los medios de comunicación debe pertenecer a empresas nacionales y limita la participación del capital extranjero a un máximo del 30% del capital accionario. Derogar esa ley implica abrir la puerta a la extranjerización ilimitada del sistema de medios argentino, con consecuencias directas sobre la soberanía informativa y cultural del país.

También figura como «trámite inútil» la Ley N° 26.688 (2011), que declaró de interés nacional la investigación y producción pública de medicamentos. En el contexto de un Gobierno que ya desmanteló el Fondo de Sustentabilidad y recortó partidas del CONICET y de laboratorios públicos como el Laboratorio Industrial Farmacéutico, eliminar esta ley tiene un significado preciso: despejar el terreno normativo para la privatización de la producción farmacéutica.

Otro caso es la Ley N° 26.227 (2007), que creó el Consejo Federal de la Juventud, presentada como una «ley sobre organismos con financiamiento público que deberían autofinanciarse». El argumento es revelador: si el Estado no debe financiar políticas de juventud, tampoco debe financiar salud, educación ni cultura.

Normas anacrónicas que nadie defiende, y otras que sí importan

El proyecto mezcla, deliberadamente, normas genuinamente anacrónicas con normas de alto contenido político. Nadie discute que la Ley N° 94 (1864), que inhabilita a la autoridad que ordene azotar a una persona, o la Ley N° 21.895 (1978), que autorizó las emisiones de televisión en color, ya no tienen vigencia práctica. Su derogación no genera ningún debate sustantivo.

Pero esas normas funcionan como cobertura de las otras: al mezclarlas en un mismo proyecto, el Gobierno busca que la aprobación del conjunto arrastre también las normas políticamente sensibles. Es una técnica legislativa conocida y cuestionada.

Tampoco resulta inocente la inclusión de la Ley N° 18.312 (1969) sobre papel de diario o la Ley N° 19.787 (1972) sobre difusión musical, enmarcadas como «leyes que afectan libertades». El Gobierno aprovecha normas del período de facto para construir un relato según el cual «el intervencionismo» tiene raíces autoritarias, omitiendo que la mayoría de las regulaciones sociales y económicas que busca desmantelar fueron producto de gobiernos democráticos y de conquistas populares.

El Congreso como obstáculo a sortear

El proyecto vuelve al Congreso en un contexto en que el oficialismo no tiene mayoría propia ni en Diputados ni en el Senado. En 2024, la iniciativa no logró ni siquiera dictamen de comisión. La estrategia del Ejecutivo parece ser instalar el debate para forzar posicionamientos en un año electoral, más que garantizar su aprobación en el corto plazo.

La oposición tendrá que decidir si acepta discutir el proyecto norma por norma, con el riesgo de quedar atrapada en un debate sobre si el «padrinazgo presidencial del séptimo hijo» (Ley N° 20.843) debe o no existir, o si plantea el rechazo global de una iniciativa que, bajo una apariencia de modernización, avanza sobre derechos y soberanía.

Puntos clave:

  • El proyecto «Hojarasca» fue reingresado al Congreso tras perder estado parlamentario en 2024 sin ser tratado.
  • Propone derogar normas sancionadas entre 1864 y la actualidad, agrupadas en seis categorías.
  • Entre las leyes que busca eliminar figura la que limita la extranjerización de medios de comunicación (Ley N° 25.750).
  • También apunta contra la ley que declara de interés nacional la producción pública de medicamentos (Ley N° 26.688).
  • El proyecto mezcla normas anacrónicas con normas de contenido político para facilitar su aprobación en bloque.

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