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Pobreza

El desempleo en Argentina crece: casi 2 millones sin trabajo

El empleo formal cae mientras se disparan los cuentapropistas. La desocupación alcanza su nivel más alto desde la pandemia y afecta más a jóvenes y mujeres.

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El Argentino Diario-Javier Milei en el balcón de la Rosada.

Lo que tenés que saber:

  • La desocupación llegó al 7,9% en el primer trimestre de 2025
  • Hay casi 1.800.000 personas sin trabajo en Argentina
  • La informalidad laboral escaló al 36,3%
  • Las mujeres y los jóvenes presentan los mayores índices de desempleo
  • El Conurbano bonaerense concentra el 45% de los desocupados del país

La desocupación en Argentina llegó al 7,9% y afecta a casi 2 millones de personas

El mercado laboral argentino muestra señales de fuerte deterioro durante el primer trimestre de 2025. Según la Encuesta Permanente de Hogares publicada por el INDEC, la tasa de desocupación alcanzó el 7,9%, marcando un aumento frente al 7,7% registrado en el mismo periodo del año anterior.

En números absolutos, se contabilizan alrededor de 1.800.000 personas que buscan empleo sin éxito, unas 70.000 más que el año anterior. Esta situación tiene lugar en medio del contexto económico definido por un dólar alto y medidas de ajuste aplicadas por la administración de Javier Milei.

Empleo registrado en retroceso y alza del cuentapropismo

La caída en la calidad del empleo también se evidencia en los datos. Según el informe oficial, “el 10,5% de los ocupados trabajan por cuenta propia, lo que representa un incremento del 0,8% en un año”.

Al mismo tiempo, “la proporción de trabajadores registrados con descuentos jubilatorios disminuyó un 2,5% interanual”, lo que indica un retroceso en el acceso a beneficios laborales. La informalidad laboral llegó al 36,3%, con un aumento de 0,6 puntos porcentuales respecto al primer trimestre de 2024.

Desde la consultora LCG señalan: “Cada vez más personas deben recurrir a changas o múltiples empleos informales para sostenerse. Es un retroceso en términos de derechos laborales”.

Mujeres y jóvenes, los más golpeados por la desocupación

El impacto del desempleo no es uniforme. El informe de la consultora Analytica destaca que las mujeres y los jóvenes son los sectores más afectados. En el caso de las mujeres, la tasa de desocupación aumentó de 8,4% a 9,0%, mientras que entre los hombres se mantuvo en 7%.

El grupo más comprometido corresponde a jóvenes de entre 14 y 29 años. La desocupación juvenil femenina subió 1,9 puntos y la masculina 1 punto. Esta franja etaria presenta mayores dificultades de inserción en el mercado laboral.

El Conurbano lidera en nivel de desocupación

Las diferencias regionales también marcan la profundidad del fenómeno. El Gran Buenos Aires registró una tasa de desempleo del 9,1%, superando el promedio nacional. Dentro de esta región, el Conurbano bonaerense alcanzó un preocupante 9,7%, concentrando el 45% de los desocupados del país.

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Más personas buscan empleo, pero no hay oferta suficiente

Un dato adicional revelado por el informe es el aumento de la tasa de actividad, es decir, la proporción de personas que participan del mercado laboral. En comparación con el primer trimestre del año pasado, se sumaron 192.000 personas, lo que implica un aumento del 0,2%.

Sin embargo, la creación de nuevos puestos no acompañó esa expansión de la demanda. Según el Centro de Política Económica Argentina (CEPA), “el 16% de los desocupados actuales llevan menos de un mes buscando trabajo, una cifra que viene en aumento”. Desde esa entidad, Hernán Letcher y Julia Strada agregan: “Esto parece indicar un deterioro creciente del mercado laboral”.

También señalan: “Desde 2017, el mercado de trabajo venía ajustando por calidad y salario, no por cantidad de empleos. Eso cambió con la devaluación de Milei, cuando los salarios cayeron un 11% y se reemplazó empleo asalariado por cuentapropismo. Pero ahora, en 2025, se ve un ajuste también en la cantidad: directamente hay menos empleo”.

Pobreza

La UCA alertó que la pobreza infantil llegó al 53% y que la tendencia es de deterioro sostenido

El informe del ODSA-UCA cierra 2025 con el 53,6% de chicos en situación de pobreza y advierte que la mejora es coyuntural, no estructural. La indigencia afecta al 10,7% de los menores y el 30% no come con regularidad.

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El Argentino Diario-Personas en situación de calle.

Según la UCA, el 53,6% de los chicos argentinos son pobres y el 30% no come con regularidad

★ Más de la mitad de los niños y adolescentes argentinos de entre 0 y 17 años vive en situación de pobreza. Así lo confirmó este miércoles el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA), al presentar los resultados del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia correspondientes al período 2010-2025. El índice cerró 2025 en 53,6%, con una tasa de indigencia del 10,7%. Y aunque el dato implica una baja respecto del pico registrado al inicio de la gestión de Javier Milei (62,9% en 2023), los propios investigadores advirtieron que «no debemos confundir una mejora coyuntural con la solución de un problema estructural».

Una baja que no alcanza para festejar

La serie histórica que presentó la UCA desnuda la magnitud del retroceso acumulado. En 2011, la pobreza infantil había llegado a su piso más bajo en toda la serie: 35,7%. Desde entonces, el deterioro fue casi ininterrumpido. En 2018 trepó al 51,7%; desde 2020 se sostuvo sistemáticamente por encima del 60%; y en 2023 tocó su techo con 62,9%, el valor más alto desde la crisis de 2001-2002.

La baja registrada en 2024 (59,7%) y en 2025 (53,6%) se explica, según el ODSA, por tres factores: la desaceleración de la inflación, la estabilidad cambiaria y la recomposición de la Asignación Universal por Hijo (AUH). Pero la investigadora Ianina Tuñón fue clara al contextualizar esa mejora: «Estas políticas no fueron diseñadas para cubrir por completo los ingresos de los hogares, sino para equiparar el salario familiar de un trabajador formal con el de uno informal. Por eso, es clave mejorar las condiciones laborales de los adultos».

El cuadro se vuelve aún más crudo cuando se incorporan otras dimensiones del bienestar infantil. El 30% de los chicos pobres experimentó inseguridad alimentaria durante 2025; de ese total, el 13,2% lo vivió en su forma más grave. Además, el 42% reside en viviendas con saneamiento deficiente, sin cloacas ni tratamiento adecuado de residuos.

Sin cobertura médica, sin cultura, sin conectividad

La acumulación de carencias que describe el informe del ODSA-UCA retrata una infancia estructuralmente excluida. El 61,2% de los chicos pobres no tiene cobertura médica de ningún tipo, ya sea obra social, mutual o prepaga. Y el acceso a la atención sanitaria se deterioró: el 19,8% dejó de ir al médico o al odontólogo por problemas económicos durante 2025, siendo la atención odontológica la más postergada.

El 82% no realiza ninguna actividad cultural extracurricular. Apenas la mitad tiene una computadora en el hogar y solo el 16% cuenta con acceso a internet. En materia educativa, apenas el 6,3% de los chicos escolarizados recibe algún tipo de ayuda económica para estudiar.

La dimensión emocional también preocupa. El 18% de los chicos presentó síntomas de tristeza o ansiedad según sus adultos de referencia; el porcentaje sube al 21,2% en la adolescencia y trepa al 24,7% entre las mujeres adolescentes. El informe advierte, además, que la tristeza o ansiedad aumenta en un 46% la probabilidad de no aprender en la escuela.

Las desigualdades sociales profundizan el cuadro: los chicos del estrato socioeconómico muy bajo tienen el doble de probabilidades de experimentar malestar emocional respecto de los del estrato medio alto (20,7% frente a 10,6%).

La advertencia que el Gobierno prefiere ignorar

El informe del ODSA-UCA también relativizó las cifras oficiales del INDEC sobre la reducción de la pobreza general. El organismo académico advirtió que aproximadamente tres cuartas partes de la caída registrada por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) podrían explicarse por efectos estadísticos y no por una mejora real en los ingresos de los hogares. Según el ODSA, si se corrige ese efecto, la pobreza real es al menos cinco puntos más alta que lo que informa el Gobierno.

En ese contexto, la baja de la pobreza infantil aparece como un fenómeno más frágil de lo que el oficialismo presenta. La tendencia de largo plazo es inequívoca: en 2010, la pobreza afectaba al 45,2% de los chicos; en 2025 cerró en 53,6%. El resultado neto de quince años es un deterioro sostenido, con picos en los momentos de crisis y bajas insuficientes en los períodos de recuperación.

A eso se suma un dato demográfico que preocupa a los investigadores: la cantidad de hogares con niños y adolescentes cae de manera sistemática. En 1991, el 56% de los hogares tenía menores de 18 años; en 2022 ese valor bajó al 44%. Para 2025, se proyectó que todas las jurisdicciones del país estarán por debajo del nivel de reemplazo de 2,1 hijos por mujer. La Argentina no solo tiene más pobres entre sus chicos; tiene, proporcionalmente, menos chicos.

Puntos clave:

  • El 53,6% de los chicos argentinos de entre 0 y 17 años vive en situación de pobreza al cierre de 2025, según el ODSA-UCA; la indigencia afecta al 10,7%.
  • El pico fue del 62,9% en 2023, al inicio de la gestión Milei; la baja se atribuye a la desaceleración inflacionaria y la recomposición de la AUH, pero los investigadores advierten que es una mejora coyuntural.
  • El 61,2% de los chicos pobres no tiene cobertura médica y el 82% no accede a actividades culturales extracurriculares.
  • El 30% de los menores experimentó inseguridad alimentaria en 2025; el 13,2% en su forma más grave.
  • El ODSA advirtió que tres cuartas partes de la reducción oficial de la pobreza general podrían explicarse por efectos estadísticos, no por una mejora real en los ingresos.
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