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Consumo

«Si Caputo no frena esta ola de despidos, Argentina se hundirá en la pobreza»

«Las PyMES en Argentina están en terapia intensiva y el ministro (Luis) Caputo es el único responsable», alertó el FR a través de un comunicado

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El Argentino Diario-Luis Toto Caputo.

El Frente Renovador -FR- instó hoy al Ministro de Economía, Luis Caputo, a que “detenga” la serie de despidos en el sector privado, advirtiendo que, de lo contrario, Argentina “se sumergirá en la pobreza”. “Las pequeñas y medianas empresas en Argentina están en cuidados intensivos y el ministro (Luis) Caputo es el único culpable”, señaló el FR en un comunicado de prensa, describiendo la situación actual como “desesperada” en términos de pérdida de empleos.

En la misma nota de prensa, el partido liderado por el ex Ministro de Economía, Sergio Massa, hizo un análisis de la crisis laboral que atraviesa el sector privado. “FV, la mayor empresa de grifería del país, suspendió esta semana a más de 1.000 empleados y el hipermercado Changomás despidió a más de 150 trabajadores de 8 sucursales en todo el país”, detalló el comunicado.

Además, el FR advirtió que Whirlpool está pasando por la misma situación, con 60 empleados despedidos de su planta en Pilar debido a una caída drástica en las ventas. Asimismo, indicaron que Fate, la fábrica de neumáticos, ha despedido a casi un centenar de trabajadores debido a la pérdida de competitividad en las exportaciones.

“La disminución del poder adquisitivo de los argentinos tiene un impacto directo en la reducción del consumo, y como resultado, hay fábricas con cortes de energía, máquinas inactivas y miles de trabajadores suspendidos y despedidos”, declararon desde el partido presidido por el diputado de Santa Fe, Diego Giuliano.

Según el texto publicado este viernes, desde “el inicio de la era Milei ya hay 150.000 empleos menos y una pérdida de 94.000 empleos en el sector privado”, según datos proporcionados por la Secretaría de Trabajo de la Nación. También alertaron sobre el bajo uso de la capacidad instalada en la industria, que en marzo de 2024 fue del 53,4% según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

En la misma línea, indicaron que, según algunas estimaciones, este año podrían perderse 336.000 empleos, una cifra similar a la generada durante la pandemia de COVID-19. Además, en el mismo documento, el FR informó sobre el último informe del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), que destacó en febrero que el número total de personas con empleo asalariado registrado mostró una caída del 0,2%, lo que se traduce en 16.000 personas menos con un empleo asalariado.

Los sectores que presentaron las mayores contracciones fueron: Construcción (-3,2%); Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler (-0,5%); Transporte, almacenamiento y comunicaciones (-0,2%); e Industrias manufactureras (-0,2%).

“A solo 5 meses de la toma de posesión del gobierno de (Javier) Milei, estos números rojos son alarmantes tanto para la recuperación y proyección de la economía argentina, como para todos los trabajadores que se encuentran en un contexto de desprotección e inestabilidad a corto plazo”, advirtieron desde el FR.

Consumo

Las pymes minoristas acumulan ocho meses en rojo: cayeron 2,7% en agosto

El comercio pyme cerró agosto con una baja mensual del 2,7% a precios constantes y profundizó la retracción acumulada del año, que ya alcanza el 2,4%, según la CAME. Pérdida de poder adquisitivo, tarifazos y endeudamiento de los hogares siguen siendo el telón de fondo.

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Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas volvieron a retroceder en agosto. Según el relevamiento mensual de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la caída fue del 2,7% en términos reales respecto de julio, y el acumulado entre enero y agosto ya marca una retracción del 2,4% frente al mismo período del año anterior. Los datos confirman que el consumo popular no encuentra piso y que el discurso oficial sobre la recuperación sigue sin traducirse en el mostrador de los comercios del interior del país y de los barrios.

El ajuste que se cobra en el bolsillo de los que compran

La CAME identificó tres factores estructurales que condicionaron el consumo durante agosto: la pérdida de poder adquisitivo de los salarios, el aumento de las tarifas de servicios públicos y el nivel de endeudamiento de los hogares, que limita la capacidad de gasto discrecional. A esos elementos se sumó el fin del período vacacional de invierno, que habitualmente genera un pico de consumo en julio y deja un vacío de demanda en las semanas siguientes.

El resultado concreto fue que los consumidores priorizaron los productos considerados esenciales y postergaron el resto. Una conducta que no es nueva, sino la consolidación de un patrón de ajuste del gasto familiar que se repite desde que la gestión de Javier Milei instaló los aumentos de tarifas como política de Estado, acumulando subas que según el IIEP (UBA-CONICET) ya superan el 525% desde diciembre de 2023 en la canasta de servicios y transporte.

Los comerciantes: entre la resignación y la espera

La percepción del sector empresarial pequeño y mediano refleja el desgaste acumulado. Según el relevamiento de la CAME, el 47,4% de los comerciantes consultados afirmó que su actividad se mantuvo sin cambios respecto de agosto del año pasado, aunque ese porcentaje bajó 0,7 puntos frente a julio. Más preocupante es el dato que sigue: el 46,5% sostuvo que su situación empeoró, dos puntos más que el mes anterior. Solo el 6,1% registró alguna mejora.

El ánimo inversor está en el piso. El 57,9% de los empresarios considera que no es un buen momento para invertir en sus negocios; apenas el 13,5% evalúa que las condiciones son favorables. Un dato que anticipa más cierres, menos contrataciones y menor dinamismo en la economía local para los próximos meses, en contradicción directa con el relato del gobierno sobre una recuperación en marcha.

Rubro por rubro: perfumería arriba, bazar y alimentos abajo

El comportamiento sectorial fue heterogéneo pero con más perdedores que ganadores. De los siete rubros relevados por la CAME, cuatro cerraron agosto con resultado positivo en la comparación interanual. Perfumería lideró el crecimiento con un 12,8%, seguida por Textil e indumentaria (más 6,4%) y Calzado y marroquinería (más 1,2%). También sumó, aunque de manera marginal, el sector de Ferretería, materiales eléctricos y materiales para la construcción (más 0,3%).

En el extremo opuesto, Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles registró la caída más pronunciada, del 4,8% interanual. Le siguieron Alimentos y bebidas (menos 2,5%) y Farmacia (menos 0,5%). La caída en alimentos es especialmente significativa: en un contexto de canasta básica alimentaria que acumula variaciones interanuales superiores al 32% según el INDEC, que los volúmenes de venta retrocedieran habla de una compresión real del consumo de primera necesidad.

El único oasis: el comercio digital sigue creciendo

La única nota positiva en el panorama general fue el canal online. Las ventas digitales de los comercios que también cuentan con local físico crecieron 17,6% interanual en agosto, con una mejora adicional del 0,4% frente a julio. El dato confirma una tendencia estructural: el comercio electrónico avanza como alternativa de supervivencia para las pymes en un contexto donde el tráfico de clientes en los locales físicos no se recupera.

Sin embargo, ese crecimiento digital no compensa la retracción del canal presencial. La mayoría de las pymes minoristas no tiene la infraestructura tecnológica ni el capital de trabajo para migrar completamente al e-commerce. El avance del comercio online es, en buena medida, el avance de las plataformas sobre un sector que el ajuste fue vaciando de clientes.

Ocho meses sin rebote: la promesa que no llega

Los datos de agosto de la CAME se encuadran en una serie de caídas que se extiende por al menos ocho meses consecutivos. En julio, el comercio pyme había reportado siete meses seguidos en terreno negativo; en agosto, esa racha se prolonga. La recuperación del consumo que el gobierno prometió como derivación natural de la baja de la inflación mensual sencillamente no está ocurriendo a la velocidad ni con la intensidad que el discurso oficial sugiere.

La razón es estructural: los salarios reales se recuperaron lentamente y desde una base muy erosionada por las devaluaciones y los tarifazos de los primeros meses de gestión. El consumo popular no se reactiva con una inflación mensual del 2,5% cuando el salario promedio perdió entre un 20% y un 30% de su poder adquisitivo real desde diciembre de 2023, y cuando cada mes una porción creciente del ingreso familiar se va en tarifas de luz, gas, agua y transporte.

Los números de la CAME

  • Las ventas minoristas pyme cayeron 2,7% en agosto a precios constantes, según la CAME, y acumulan una baja de 2,4% en lo que va de 2026.
  • El 46,5% de los comerciantes afirmó que su situación empeoró respecto de agosto del año anterior, dos puntos más que en julio.
  • El 57,9% de los empresarios del sector considera que no es un buen momento para invertir en sus negocios.
  • Alimentos y bebidas cayó 2,5% interanual; Bazar y decoración, 4,8%. Perfumería fue la excepción positiva con 12,8% de suba.
  • El comercio electrónico creció 17,6% interanual pero no compensa la retracción del canal presencial para la mayoría de las pymes.

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