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Consumo

Volvió a caer el consumo de carne en Argentina

En agosto, «el consumo aparente de carne vacuna por habitante, en enero-agosto de 2024, habría resultado equivalente a 46,9 kilos/año, con lo que la baja interanual habría sido de 12,1% (-6,5 kilos)», reveló un informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (Ciccra).

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El-Argentino-Precios de cortés de la carne

Lo que tenés que saber

  • El consumo de carne vacuna en Argentina alcanzó un récord en agosto de 2024 con 46,9 kilos anuales por persona.
  • Este dato representa una reducción del 12,1% en comparación con el año anterior.
  • La producción de carne vacuna en los primeros ocho meses del año cayó un 7,8% respecto al mismo período de 2023.
  • La faena de hacienda en agosto disminuyó un 5,4% en relación al mes anterior.
  • El Índice de Precios al Consumidor en el Gran Buenos Aires subió un 4,1% en agosto, con una tasa interanual de 239,6%.

Consumo de carne vacuna

En agosto de 2024, el consumo de carne vacuna en Argentina llegó a 46,9 kilos anuales por persona, según el informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (Ciccra). Este número marcó una disminución del 12,1% con respecto al año pasado, lo que equivale a una baja de 6,5 kilos. El promedio móvil de los últimos doce meses se situó en 48,1 kilos por habitante, lo que representa una caída del 10,1% en comparación con agosto de 2023.

Producción y faena

Durante el mes de agosto, se procesaron 1,19 millones de cabezas de hacienda vacuna, lo que evidenció una caída del 5,4% en relación al mes anterior, ajustando por el número de días laborables. En los primeros ocho meses de 2024, se faenaron 9,013 millones de cabezas, lo que significó una disminución del 8,6% en comparación con el mismo período del año anterior. De los establecimientos autorizados por Senasa, se procesaron 7,125 millones de cabezas, lo que representa el 79% del total. Los restantes 227 establecimientos faenaron 1,888 millones de cabezas, es decir, el 21% del total. En cuanto a la faena de hembras, se redujo un 8,2% respecto al año anterior. Las vaquillonas representaron el 56,3% de las hembras faenadas, con una disminución del 6,8% anual, mientras que las vacas representaron el 43,7%, con una caída del 9,9% anual. La participación de las hembras en la faena total se situó en el 48,0%.

Producción de carne vacuna

En el período de enero a agosto de 2024, la producción de carne vacuna llegó a 2,056 millones de toneladas res con hueso (tn r/c/h), lo que supuso una disminución del 7,8% en comparación con el mismo período del año anterior. Solo en agosto, la producción de carne se redujo un 4,7% mensual, ajustando por el número de días laborables. Además, el Índice de Precios al Consumidor del Gran Buenos Aires (IPC-GBA INDEC) mostró un incremento del 4,1% en agosto, con una tasa interanual de 239,6%.

Consumo

El sueldo que no alcanza: la brecha entre inflación y salarios destruye el consumo de las familias argentinas

Los datos cruzados del INDEC y del Ministerio de Capital Humano revelan que los salarios perdieron terreno frente a los precios tanto en marzo como en el primer trimestre del año. La brecha acumula presión sobre las familias trabajadoras en un contexto de tarifas disparadas y canasta básica que no cede.

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El Argentino Diario-Billeteras, Consumo, Salario.

Salarios contra inflación: el poder adquisitivo sigue cayendo y el consumo interno se resiente

★ En marzo de 2026, la inflación registrada por el INDEC fue del 3,4%, mientras que la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE), que publica el Ministerio de Capital Humano a través de la Secretaría de Trabajo, creció apenas un 2,4%. La diferencia, de un punto porcentual, puede parecer menor en términos abstractos, pero se convierte en un deterioro concreto y mensurable para los hogares que dependen de un salario para subsistir.

La tendencia se sostiene al ampliar el horizonte temporal. En el primer trimestre de 2026, la inflación acumulada alcanzó el 9,4%, en tanto que los salarios medidos por el RIPTE avanzaron un 8,6%. Eso significa que, incluso en el período en que el Gobierno anuncia una desaceleración inflacionaria, los ingresos de los trabajadores no logran seguir el ritmo de los precios.

Un deterioro que se acumula sobre otro deterioro

El dato de marzo no emerge en el vacío. Se monta sobre una base salarial ya diezmada por años de ajuste. Desde el inicio de la gestión libertaria de Javier Milei en diciembre de 2023, el esquema de tarifas y precios relativos golpeó con dureza desproporcionada a los sectores de ingresos fijos. Según datos del IIEP (UBA-CONICET), los servicios y el transporte público acumularon subas que superaron el 525% desde entonces, con el transporte liderando la escalada con un incremento cercano al 912%.

En ese marco, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) registró en marzo de 2026 una variación interanual del 32,8% y la Canasta Básica Total (CBT) del 30,4%, de acuerdo a datos del propio INDEC. Estas cifras confirman que el alimento sigue siendo el campo donde más se siente la erosión del salario real, aun cuando el índice mensual dé señales de moderación.

El «sueldo disponible» y el efecto sobre el consumo

Más allá del RIPTE, el impacto real sobre las familias se mide en lo que los economistas denominan «salario disponible»: lo que efectivamente queda en el bolsillo luego de cubrir las obligaciones básicas como alquiler, servicios, transporte y alimentación. En la medida en que esas obligaciones fijas crecen más rápido que los ingresos, el margen para el consumo de otros bienes se contrae.

Este es el mecanismo que explica la debilidad del consumo interno. Cuando las familias deben destinar una porción creciente de sus ingresos a gastos no postergables, el gasto en indumentaria, electrodomésticos, esparcimiento y otros rubros se retrae. Ese retroceso se traslada a la cadena productiva, deprimiendo la actividad industrial y comercial y generando un círculo de contracción que las cifras macroeconómicas oficiales tienden a subvalorar.

La discusión sobre el indicador

El Gobierno nacional cuestiona la representatividad del RIPTE como indicador de la evolución salarial, aduciendo limitaciones en su composición. El índice tiene características metodológicas específicas: considera únicamente los puestos de trabajo con una antigüedad mínima de 13 meses, incluye tanto al sector privado como al público nacional, provincial y municipal (solo para las cajas previsionales transferidas al SIPA), y contabiliza exclusivamente los componentes remunerativos hasta el tope imponible para aportes al sistema de seguridad social.

Estas restricciones son reales y deben tenerse en cuenta al interpretar el indicador. Sin embargo, la propia existencia de estas discusiones metodológicas no cancela la tendencia que los datos revelan, y que otros indicadores como el Índice de Salarios del INDEC o los convenios colectivos homologados refuerzan consistentemente: los ingresos de los trabajadores retroceden frente a los precios.

Estanflación como escenario de fondo

Los datos de abril de 2026 agregan otro elemento al diagnóstico. Consultoras como Eco Go y Equilibria proyectaron una desaceleración de la inflación hacia el 2,5% mensual, pero los combustibles presionaron con subas del 10,4%, generando una inercia que neutraliza cualquier alivio puntual en los alimentos. Esta dinámica configura un escenario de estanflación persistente: economía que no crece, precios que no ceden lo suficiente y salarios que no alcanzan.

El panorama es especialmente crítico en un contexto de deuda externa con el FMI que condiciona la política fiscal. El ajuste del gasto público comprometido con el organismo, que en el primer trimestre de 2026 implicó una caída adicional del 5,1% interanual en el gasto primario, reduce la capacidad del Estado de compensar la caída del poder adquisitivo mediante transferencias sociales, jubilaciones actualizadas o políticas de ingresos.

Puntos clave:

– En marzo de 2026, la inflación (3,4%) superó al crecimiento del RIPTE (2,4%), según datos del INDEC y del Ministerio de Capital Humano.
– En el primer trimestre, la brecha se mantuvo: 9,4% de inflación acumulada frente a 8,6% de suba salarial.
– La Canasta Básica Alimentaria registró una variación interanual del 32,8% en marzo de 2026.
– Los servicios y el transporte público acumulan aumentos superiores al 525% desde diciembre de 2023.
– El ajuste del gasto primario cayó un 5,1% adicional en el primer trimestre de 2026, agravando la pérdida de ingresos disponibles.

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