Gremiales
ATE repudió el decreto que desguaza el INTA pese al rechazo del Congreso
El gremio rechazó el Decreto 571/2025 que suprime una estructura clave del organismo agropecuario pese al rechazo del Congreso a medidas similares. Rodolfo Aguiar advierte sobre intenciones especulativas con tierras públicas.
La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) manifestó su rechazo al Decreto 571/2025 publicado este martes en el Boletín Oficial, que oficializa la eliminación de la Dirección Nacional del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). La medida genera polémica al aplicarse apenas una semana después de que el Congreso rechazara el Decreto 462/2025, que buscaba transformar el organismo de descentralizado a desconcentrado.
«Convirtieron la Casa Rosada en una inmobiliaria», disparó el secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, al cuestionar la decisión gubernamental. En declaraciones reproducidas por diversos medios, el dirigente gremial apuntó contra el presidente Javier Milei y su modalidad de «gobernar por decreto».
La medida se concretó pese al rechazo reciente de la Cámara de Diputados a varios decretos similares, evidenciando la tensión entre el Ejecutivo y el Legislativo en torno a la reestructuración del Estado.
Sospechas sobre el patrimonio del INTA
Aguiar expresó sus sospechas sobre las verdaderas intenciones detrás del decreto: «Es evidente que están desesperados por hacer negocios con todos los edificios y las más de 101.500 hectáreas de tierras que tiene el organismo. Quieren vender todo y no van a poder».
El dirigente sindical advirtió que desde el gremio harán «todo lo posible» para que la medida «no tenga principio de ejecución» y prometió «no dejar que vulneren la autarquía de este organismo clave para el desarrollo tecnológico del país».
El decreto transfiere las funciones de la Dirección Nacional directamente a la Presidencia del organismo, estableciendo que «la conducción de dicho organismo, ahora desconcentrado, estaría a cargo de un presidente, el que sería asistido por un Consejo Técnico que establecería los lineamientos científico-técnicos del organismo».
Antecedentes de conflicto
Esta no es la primera vez que ATE se enfrenta al gobierno por medidas relacionadas con el INTA. En julio pasado, Aguiar calificó como «el golpe final, de un tiro de gracia a la industria y la producción del país» a modificaciones similares en el organismo y en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI).
El líder de ATE Nacional había advertido previamente que el Gobierno avanza con un vaciamiento encubierto del INTA que podría dejar sin trabajo a más de 1.500 personas, con el cierre de 11 agencias en Río Negro y el peligro sobre tres estaciones experimentales clave para el desarrollo productivo provincial.
Resistencia gremial
El secretario general de ATE cerró su crítica con una promesa de resistencia: desde el gremio van a continuar «volteando» los «decretos truchos» que, según su visión, tienen como objetivo «atentar contra nuestra soberanía».
«Estos decretos del Gobierno se traducen en un daño social irreparable y sin precedentes en la Democracia. Algunas de las medidas tendrán consecuencias graves inmediatas, y en otras su impacto será progresivo, lo advertiremos con el correr del tiempo», había señalado Aguiar en manifestaciones anteriores.
La tensión entre el gobierno de Milei y los gremios estatales se intensifica con cada nueva medida de reestructuración, configurando un escenario de conflicto permanente que promete extenderse en los próximos meses.
Puntos clave:
- El Decreto 571/2025 elimina la Dirección Nacional del INTA y transfiere funciones a la Presidencia del organismo
- ATE acusa al gobierno de querer especular con las 101.500 hectáreas de tierras públicas del INTA
- La medida se aplicó una semana después del rechazo del Congreso al Decreto 462/2025
- El gremio promete resistir la implementación de la medida
- Aguiar critica la modalidad gubernamental de «gobernar por decreto»
Buenos Aires
Granja Tres Arroyos frenó su planta en Capitán Sarmiento y crece el temor al cierre definitivo
La principal avícola del país suspendió «hasta nuevo aviso» la actividad en la ciudad bonaerense, alegando falta de suministro eléctrico y razones operativas. El retiro de maquinaria concesionada y el vaciamiento de oficinas alimentan la certeza entre los trabajadores de que la paralización será permanente.
La empresa avícola Granja Tres Arroyos notificó formalmente el cese de la actividad productiva en su planta de Capitán Sarmiento a partir del 31 de agosto de 2026. En un comunicado interno, la dirección argumentó que la medida obedece a «la falta de suministro eléctrico y a otras cuestiones operativas y productivas derivadas de circunstancias de fuerza mayor y de público conocimiento». La suspensión, definida como temporal, se extiende «hasta nuevo aviso», una fórmula que los propios trabajadores interpretan como el preludio de un cierre definitivo.
El vaciamiento que habla por sí solo
Lo que convierte la preocupación de los empleados en algo más que un temor sindical es lo que ocurre puertas adentro: el directorio inició el retiro de la maquinaria concesionada y el vaciamiento de las oficinas, señales que en el lenguaje industrial raramente acompañan una pausa transitoria. Según informó **Infobae**, esas acciones concretas son las que alimentan la convicción de que la paralización no será temporaria sino permanente, lo que pondría en riesgo los puestos de trabajo de los empleados que aún permanecen en la planta.
La suspensión en Capitán Sarmiento no es un episodio aislado, sino el último eslabón de una cadena de cierres y paralizaciones que viene sacudiendo a la empresa a lo largo de todo el año. La estructura productiva de Granja Tres Arroyos se desintegra de manera sistemática, planta por planta, sin que la conducción empresarial haya ofrecido una hoja de ruta clara sobre el futuro de sus instalaciones y su personal.
Un año de recortes en serie
El panorama acumulado en 2026 es de una gravedad que no admite eufemismos. A principios de agosto, la empresa comunicó el despido de más de 250 trabajadores de su planta industrial La China, ubicada en Concepción del Uruguay (Entre Ríos), justificando la medida en la caída de la actividad provocada por la gripe aviar. Con anterioridad, Granja Tres Arroyos había paralizado por un mes la planta de Avex en Río Cuarto (Córdoba) y suspendido a todo el personal en la planta Pinazo de Pilar. En Wade II hubo paralizaciones por conflictos salariales y bloqueos, mientras que en Wade I la producción se redujo de manera notoria.
El historial reciente incluye además el cierre de la planta de Tristán Suárez con 200 despidos y el cierre de la planta de Becar en Concepción del Uruguay, desde donde los 270 trabajadores fueron trasladados a La China, la misma planta que meses después recibiría los despidos masivos de agosto. Una lógica de concentración y achicamiento que ahora desemboca en la parálisis de Capitán Sarmiento.
El peso de una deuda de 350 millones de dólares
Detrás de cada cierre y suspensión late una crisis financiera de proporciones: la empresa arrastra un pasivo de 350,9 millones de dólares y negocia con sus acreedores una reestructuración que contempla quitas de hasta el 75% del capital, plazos de pago a siete años y la venta de al menos cinco activos no estratégicos. A fines de 2024, Granja Tres Arroyos ingresó en un proceso preventivo de crisis, desde donde aceleró los recortes internos mediante un programa de retiros voluntarios y comenzó a afrontar sus obligaciones «de manera escalonada y en cuotas».
El colapso de la principal avícola del país no puede leerse en clave exclusivamente empresarial. Se trata de la destrucción de miles de puestos de trabajo en una industria que históricamente fue motor de empleo en el interior bonaerense y en provincias como Entre Ríos y Córdoba. Las suspensiones y cierres no solo dejan trabajadores en la calle, sino que erosionan la trama productiva de ciudades enteras que dependen del empleo industrial para sostener su economía local. La fórmula «fuerza mayor» que esgrime la empresa en sus comunicados no alcanza para explicar una crisis que es también el resultado de decisiones empresariales, de un contexto macroeconómico que encareció insumos y tarifas, y de un Estado que asiste al desmoronamiento sin intervenir con políticas activas de sostenimiento del empleo.
Puntos clave
- Granja Tres Arroyos suspendió «hasta nuevo aviso» su planta de Capitán Sarmiento desde el 31 de agosto de 2026, alegando falta de suministro eléctrico y razones operativas.
- El retiro de maquinaria concesionada y el vaciamiento de oficinas generan entre los trabajadores la certeza de que el cierre será definitivo.
- En lo que va del año, la empresa despidió a más de 250 empleados en Concepción del Uruguay y paralizó o cerró plantas en Pilar, Río Cuarto, Tristán Suárez y Becar.
- La compañía arrastra un pasivo de 350,9 millones de dólares y negocia quitas de hasta el 75% del capital con sus acreedores.
- A fines de 2024, Granja Tres Arroyos ingresó en un proceso preventivo de crisis.
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