CABA
El FdT porteño presentó un proyecto para «terminar con la indigencia» en CABA
La iniciativa propone la implementación del CIPU, una transferencia variable mensual que cubra la brecha entre la canasta básica alimentaria y los ingresos percibidos, tanto por fuente laboral como por la asistencia social nacional o de la Ciudad, para evitar que las familias porteñas queden por debajo de la línea de indigencia.
El Frente de Todos (FdT) porteño presentó un proyecto de ley para «terminar con la indigencia» en la Ciudad de Buenos Aires a través de la implementación de un Complemento de Ingresos Porteño Universal (CIPU) que garantizaría un piso de ingresos para los 254.000 ciudadanos que actualmente se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad.
El programa fue presentado este viernes en el Salón Juan Domingo Perón de la Legislatura porteña, a donde se hicieron presentes vecinos de barrios populares de la ciudad para dar su apoyo a la iniciativa.
El proyecto de ley es impulsado por el legislador Matías Barroetaveña y acompañaron la presentación el senador Mariano Recalde, el diputado Itai Hagman y los legisladores porteños Claudia Neira, Javier Andrade, Laura Velasco, Ofelia Fernández, Juan Modarelli y Juan O’Dezaille.
La iniciativa propone la implementación del CIPU, una transferencia variable mensual que cubra la brecha entre la canasta básica alimentaria y los ingresos percibidos -tanto por fuente laboral como por la asistencia social nacional o de la Ciudad- que este destinada a las familias porteñas que se encuentren por debajo de la línea de indigencia.
«La idea surge por la situación de absoluta injusticia que existe en la Ciudad de Buenos Aires. Cuando hablamos de indigencia, hablamos de pobreza extrema. Es lo mínimo en términos alimentarios para poder sobrevivir», afirmó Barroetaveña durante la presentación.
El legislador sostuvo que en el marco de la situación de «extrema gravedad» que viven algunos porteños, la Ciudad cuenta con «los recursos para resolverlo» y solo falta «la decisión política». «La Ciudad acaba de anunciar una ejecución presupuestaria del año pasado donde le sobran $130.000 millones. Recaudó muchísimo más de lo que planificaba», apuntó.
Durante el encuentro, se mostró una presentación en la que se detallaron los alcances de esta política pública con la que se «alcanzarían a 254.000 personas» en situación de vulnerabilidad en materia alimentaria y se lograría «terminar con la indigencia» en CABA.
También se explicó, a través de diapositivas, que la indigencia en la Ciudad de Buenos Aires se «ha visto recrudecida» en los últimos años y es «más que probable» que ese índice crezca en los siguientes meses.
En tanto, se informó que las mujeres representan el 57% de las personas en situación de indigencia y los niños entre 0 y 14 años aproximadamente el 35% mientras que «la región más perjudicada de la ciudad es la zona sur» donde hay un promedio de casi el 13%, «muy por encima del resto de la ciudad».
Por otro lado, se explicó que los programas que actualmente lleva adelante el gobierno porteño «no son compatibles con los de Nación» y que muchos ciudadanos «prefieren los nacionales» por lo que el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, se «desliga» de la responsabilidad.
En cambio, el CIPU pretende ser compatible con todas las otras asistencias, tanto nacionales como de la Ciudad, y demandaría un costo fiscal de un 2,8%del presupuesto para 2023 de la Ciudad de Buenos Aires.
Durante la presentación también se propusieron las fuentes de financiamiento y se aseguró que el superávit registrado el año pasado es «más que suficiente ya que alcanza y sobra para la cobertura del programa”. Asimismo, explicaron que existen proyectos similares de alcance nacional que fueron presentados por el FdT en la Cámara de Diputados y en la de Senadores.
Por su parte, el referente de Patria Grande, Hagman -impulsor de la iniciativa en la Cámara baja- remarcó que ambas propuestas tienen el mismo objetivo: «garantizar un piso de ingreso para que ningún argentino esté por debajo de la indigencia».
«Debería ser un consenso elemental de nuestra sociedad. Si la Ciudad, donde hay recursos de más y no hay excusa fiscal, se hiciera cargo de la política social, permitiría que el estado nacional se dedique a los lugares que más lo necesitan. Es una injusticia desde el punto de vista federal», subrayó.
Por su parte, Recalde explicó que el programa «busca paliar una situación de injusticia y miseria espantosa» y lamentó que luego de 15 años de macrismo en la Ciudad «los resultados son cada vez de mayor desigualdad».
«No hay pobreza en la ciudad, es cada vez más rica pero hay cada vez más desigualdad y tenemos un gobierno que no le interesa, ya lo ha demostrado. Si queremos una ciudad más justa, necesitamos cambiar CABA», apuntó.
En tanto, llamó a ser «conscientes de que no hay proyecto de ciudad sin proyecto de país» y a lograr un Gobierno «que empuje las cosas como hizo Cristina (Fernández de Kirchner) y Néstor (Kirchner) de 2003 a 2015».
«Hay que empujar a que Cristina vuelva al Gobierno y que tengamos en la Casa Rosada alguien que pueda enfrentar los poderes que hay que enfrentar como es el FMI», completó.
Además, la legisladora Neira señaló que «es una vergüenza» que en la ciudad «más rica del país haya 254.000 personas en indigencia: Es hora de dar respuestas», remarcó.
Dos referentes de los barrios populares también expusieron esta mañana en la Legislatura: María Zubieta, responsable de un comedor en la villa 21-24, destacó que quienes sufren día a día van a poder «avanzar un poco más con todas las problemáticas económicas» gracias a este proyecto.
«Hablar de canasta básica es un sueño en los barrios populares porque no llegamos ni ahí. Cómo cooperativa y laburantes, estamos de sol a sol y de frío a frío y cobramos 40.000 pesos. Me gustaría que lleven este proyecto a las villas para que los compañeros escuchen que hay legisladores que piensan en nosotros», afirmó dirigiéndose a los referentes políticos presentes.
Además, aseguró que aunque «muchos critican» y los «tratan de planeros» no conocen «el trabajo real» que llevan adelante en los barrios populares.
«Los que menos tenemos somos los que más damos y lamentablemente, con el sueldo que cobramos, no nos alcanza. La canasta básica de la ciudad hoy es una burla y mientras ellos piensan en su bolsillo, la pobreza sigue avanzando en la Capital», concluyó Zubieta.
CABA
Ciudades inteligentes sin política laboral: el vacío que dejó el congreso de intendentes en CABA
Casi 300 gobiernos locales y 82 intendentes de distintas provincias se reunieron en la Usina del Arte para debatir inteligencia artificial, transformación digital y su impacto en el trabajo. Jorge Macri advirtió que la IA va a plantear ganadores y perdedores y reclamó que los gobiernos garanticen que la mayoría de la sociedad quede del lado de los beneficiados.
La primera edición de URBAN CITIES Buenos Aires 2026, el Congreso Federal de Ciudades Inteligentes, reunió este miércoles en la Usina del Arte, en el barrio de La Boca, a representantes de casi 300 municipios y a 82 intendentes de todo el país para discutir uno de los desafíos más urgentes de la gestión pública contemporánea: cómo incorporar la inteligencia artificial a los servicios del Estado sin que esa transformación profundice las desigualdades existentes en el mercado laboral y en el acceso a la educación.
El evento fue organizado por la Unidad de Relaciones Federales y Vinculación Interjurisdiccional del Gobierno de la Ciudad, encabezada por César Torres. La apertura estuvo a cargo del jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, quien planteó el eje político del encuentro con una frase que sintetiza la tensión de fondo: «Estamos frente a una revolución tecnológica y nuestro desafío es que la mayoría de la sociedad esté del lado de los ganadores».
La IA ya modificó el mercado laboral; la pregunta es quién paga el costo
Macri puso sobre la mesa una preocupación que los datos ya respaldan con crudeza. Un relevamiento publicado meses atrás por el Consejo Económico y Social de la Ciudad de Buenos Aires (CESBA), con asesoría de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), estableció que el 67% del empleo porteño tiene algún grado de exposición a la inteligencia artificial generativa, con un índice de 0,353 que supera al de Estados Unidos, Francia y el Reino Unido. Las ocupaciones más afectadas son precisamente las más numerosas del distrito: empleados administrativos, contables, de atención al público y profesionales de TIC.
En ese contexto, el jefe de Gobierno reconoció que una parte importante de quienes integran hoy el mercado laboral se formó en un mundo analógico y debe adaptarse a herramientas que cambian a una velocidad que los sistemas educativos no pueden seguir. «La IA va a plantear ganadores y perdedores», admitió, y llamó a que los gobiernos asuman ese desafío sin naturalizarlo. El planteo, sin embargo, no vino acompañado de ninguna medida concreta de protección para los sectores laborales más vulnerables a la automatización.
La tensión entre el discurso de la oportunidad tecnológica y la ausencia de políticas activas de reconversión laboral fue la que atravesó, de manera implícita, toda la jornada. Hablar de ciudades inteligentes sin debatir quién financia la transición y quién carga con sus costos es, en el mejor de los casos, una omisión; en el peor, una decisión política.
La educación, entre el discurso y la contradicción
Macri también colocó el problema educativo en el centro del debate. «En las escuelas hay chicos estudiando para trabajos que hoy no existen», afirmó, y señaló que la formación no puede concebirse como una etapa que cierra con el egreso escolar o universitario: «Necesitamos que los ciudadanos sigamos aprendiendo a lo largo de la vida».
La ministra de Educación porteña, Mercedes Miguel, también expuso en el congreso. Su presencia tiene una lectura política específica: el gobierno de Macri incorporó el uso de inteligencia artificial como contenido obligatorio en la escuela primaria porteña, con un anexo curricular elaborado, según trascendió, con herramientas de IA generativa. La apuesta plantea preguntas abiertas sobre cómo se garantiza la equidad en el acceso a esas herramientas en un sistema educativo con brechas tecnológicas notorias entre escuelas.
Un mapa federal con lecturas cruzadas
La convocatoria tuvo un componente político que no pasó desapercibido: reunió a intendentes de distintos partidos y provincias bajo la conducción del gobierno porteño. Entre los presentes se contaron Julio Alak, intendente de La Plata; Daniel Passerini, de Córdoba; Soledad Martínez, de Vicente López; Rodrigo Aybar, de Tres de Febrero; Santiago Passaglia, de San Nicolás; Leonel Chiarella, de Venado Tuerto; y varios jefes comunales de la Patagonia y Cuyo, como Carlos Koopmann (Zapala), Bruno Pogliano (El Bolsón), Lino Yonar (Campo Quijano) y Susana Laciar (San Juan).
La presencia de Alak, intendente del principal municipio bonaerense y figura del kirchnerismo, en un evento organizado por la administración macrista no es un dato menor. Sugiere que la agenda de las ciudades inteligentes, con todo lo que implica en términos de infraestructura digital, datos ciudadanos y relación con el sector privado tecnológico, empieza a configurar un espacio de disputa política que cruza las fronteras partidarias tradicionales.
Entre los expositores también estuvieron el jefe de Gabinete porteño, Gabriel Sánchez Zinny; el presidente de la Fundación País Abierto y Digital, Andrés Ibarra, ex funcionario macrista con vínculos en el ecosistema tecnológico, y el emprendedor Mateo Salvatto. La participación de empresas tecnológicas y startups completó un cuadro en el que el sector privado tuvo un lugar central en la definición de la agenda pública.
Qué significa ciudad inteligente y para quién
Durante el encuentro también se discutió qué significa en la práctica aplicar tecnología a la gestión municipal. Macri planteó que «una ciudad inteligente no es algo que se compra» y señaló que requiere también una ciudadanía y equipos preparados. La frase es razonable, pero evade la pregunta más incómoda: qué pasa con los municipios que no tienen los recursos, la conectividad ni el capital humano técnico para implementar esas transformaciones sin asistencia del Estado nacional o provincial.
La jornada había comenzado el martes 1 de septiembre con una sesión técnica destinada a los equipos de gobiernos locales y provinciales, donde se trabajó sobre herramientas concretas de gestión de datos, seguridad, salud y movilidad. La intención declarada es que las experiencias exitosas puedan replicarse en otros distritos. El desafío real es que esa replicación no reproduzca también las asimetrías de partida.
Puntos clave
- Casi 300 gobiernos locales y 82 intendentes participaron del primer Congreso Federal de Ciudades Inteligentes en la Usina del Arte.
- Jorge Macri advirtió que la IA va a plantear ganadores y perdedores, sin anunciar medidas concretas de protección laboral.
- El CESBA y la OIT establecieron que el 67% del empleo porteño tiene exposición a la IA generativa, con un índice superior al de EE.UU. y Europa.
- El intendente kirchnerista de La Plata, Julio Alak, participó del evento organizado por la administración macrista.
- El congreso no incluyó propuestas concretas de reconversión laboral para los sectores más vulnerables a la automatización.
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