Legislativo
Reforma laboral: advierten por una posible ola de juicios si se convierte en ley
Un especialista anticipa conflictos judiciales masivos si el Congreso sanciona la nueva normativa.
Lo que tenés que saber
- Gustavo Ciampa cuestionó la constitucionalidad del proyecto.
- Señaló que la norma es “regresiva”.
- Advirtió que cada trabajador podría iniciar su propio juicio.
- También podrían demandar sindicatos por limitaciones al derecho a huelga.
- La ley tendría aplicación inmediata para empleados actuales.
“Es un enorme flanco débil”
El abogado laboralista Gustavo Ciampa analizó en Radio 750 qué escenario judicial podría abrirse si la reforma laboral se convierte en ley.
“La ley es un enorme flanco débil, porque es toda regresiva. No sé qué va a hacer la CGT, si va a plantear una acción directa”, sostuvo.
El especialista puso el foco en la constitucionalidad del texto que ya obtuvo media sanción en el Senado.
Diferencias entre DNU y ley del Congreso
Ciampa marcó una diferencia clave respecto al antecedente del DNU.
“No es lo mismo el amparo contra el DNU que contra una ley sancionada por el Congreso. Cuando el Poder Judicial declaró inconstitucional el DNU, no fue por el contenido, sino porque era un DNU”, explicó.
Según señaló, si la CGT impugna la ley en su conjunto, “se corre el riesgo de que los jueces no se quieran meter a declarar su inconstitucionalidad en general, en una sola acción”.
Juicios individuales, el escenario más probable
Para el abogado, el camino más factible será la litigiosidad caso por caso.
“Esto va a hacer proliferar los juicios, porque cada trabajador va a ser titular de un juicio”, afirmó.
Y ejemplificó: “Al trabajador que despidan con esta ley y le paguen indemnización reducida, puede plantear la inconstitucionalidad para que le paguen según la ley que rige hoy”.
También planteó el caso de las horas extra: “Trabajador que haga trabajar 12 horas y no le paguen extras, ese trabajador es titular de un juicio para que, planteando la inconstitucionalidad, pueda reclamar el pago”.
Sindicatos y derecho a huelga
Ciampa extendió el análisis a las organizaciones gremiales.
“Cualquier sindicato que se califique mal como esencial para limitar el derecho a huelga es titular del derecho a hacer un juicio”, indicó.
Desde su mirada, “la justicia va a declarar la inconstitucionalidad de esta ley, al menos cuando se traten aspectos puntuales en juicios de trabajadores o sindicatos”.
Aplicación inmediata y acuerdos individuales
El abogado remarcó que la ley tendría aplicación general.
“La ley es aplicable para todos. Tiene vocación de ser aplicable para todos. Para los que ya son empleados hoy. Esto no tengo duda”, afirmó.
Y advirtió sobre posibles acuerdos individuales: “Al día siguiente podría sucederles a los trabajadores que el empleador aparezca con un papel que dice que entre el empleado y él se habilitan las jornadas de 12 horas”.
No obstante, aclaró que no tendría efecto retroactivo: “Si te despidieron ayer, no te pueden decir que te pagan la indemnización reducida por la ley”.
Desregulación
La “Hojarasca” de Sturzenegger: desregulación con ideología y eliminación de leyes que protegen derechos
Bajo el disfraz de modernización, el Gobierno ataca la soberanía informativa y farmacéutica. El proyecto mezcla normas anacrónicas con normas de contenido político para facilitar su aprobación en bloque. Qué es lo que pretende derogar el ministro de Desregulación.
★ El Gobierno de Javier Milei reingresó al Congreso el proyecto de ley denominado «Hojarasca», una iniciativa del ministro de Modernización y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, que propone derogar decenas de normas vigentes bajo el argumento de que constituyen regulaciones “obsoletas o burocráticas”.
Lo que el oficialismo presenta como una «limpieza» del digesto legislativo esconde, en varios casos concretos, el desmantelamiento de marcos normativos que protegen derechos sociales, culturales y económicos.
El proyecto que perdió estado y vuelve a la carga
El texto ingresó por primera vez en 2024 pero nunca llegó a tratarse en comisión y perdió estado parlamentario. Ahora, en este segundo intento, el Ejecutivo lo relanza con la misma lógica ideológica de origen: reducir la intervención estatal en la economía y en la vida social bajo el principio de que «todo está permitido, salvo lo expresamente prohibido».
La iniciativa propone derogar normas sancionadas entre 1864 y la actualidad, agrupadas en seis categorías: leyes que limitarían la libertad individual, leyes con trámites considerados inútiles, leyes superadas por normativa posterior, leyes obsoletas por cambios tecnológicos, leyes sobre organismos inexistentes y leyes que crean organismos con financiamiento público.
Una lógica ideológica, no técnica
El proyecto no es un ejercicio neutro de higiene legislativa. Es una declaración de principios del ala más dogmática del libertarismo. En sus propios fundamentos, el texto afirma que las regulaciones son producto de «corrientes ideológicas más intervencionistas, predominantes durante el siglo XX» y que el Estado debe regirse por «un principio de máxima libertad y no de máximo control».
Esa premisa no es técnica ni jurídica: es política. Y en función de esa premisa política, el Gobierno decide qué leyes merecen seguir en pie y cuáles no.
Lo que se llama «hojarasca» y no lo es
Entre las normas que el Ejecutivo rotula como «trámites inútiles» aparece la Ley N° 25.750 (2003), que establece que la propiedad de los medios de comunicación debe pertenecer a empresas nacionales y limita la participación del capital extranjero a un máximo del 30% del capital accionario. Derogar esa ley implica abrir la puerta a la extranjerización ilimitada del sistema de medios argentino, con consecuencias directas sobre la soberanía informativa y cultural del país.
También figura como «trámite inútil» la Ley N° 26.688 (2011), que declaró de interés nacional la investigación y producción pública de medicamentos. En el contexto de un Gobierno que ya desmanteló el Fondo de Sustentabilidad y recortó partidas del CONICET y de laboratorios públicos como el Laboratorio Industrial Farmacéutico, eliminar esta ley tiene un significado preciso: despejar el terreno normativo para la privatización de la producción farmacéutica.
Otro caso es la Ley N° 26.227 (2007), que creó el Consejo Federal de la Juventud, presentada como una «ley sobre organismos con financiamiento público que deberían autofinanciarse». El argumento es revelador: si el Estado no debe financiar políticas de juventud, tampoco debe financiar salud, educación ni cultura.
Normas anacrónicas que nadie defiende, y otras que sí importan
El proyecto mezcla, deliberadamente, normas genuinamente anacrónicas con normas de alto contenido político. Nadie discute que la Ley N° 94 (1864), que inhabilita a la autoridad que ordene azotar a una persona, o la Ley N° 21.895 (1978), que autorizó las emisiones de televisión en color, ya no tienen vigencia práctica. Su derogación no genera ningún debate sustantivo.
Pero esas normas funcionan como cobertura de las otras: al mezclarlas en un mismo proyecto, el Gobierno busca que la aprobación del conjunto arrastre también las normas políticamente sensibles. Es una técnica legislativa conocida y cuestionada.
Tampoco resulta inocente la inclusión de la Ley N° 18.312 (1969) sobre papel de diario o la Ley N° 19.787 (1972) sobre difusión musical, enmarcadas como «leyes que afectan libertades». El Gobierno aprovecha normas del período de facto para construir un relato según el cual «el intervencionismo» tiene raíces autoritarias, omitiendo que la mayoría de las regulaciones sociales y económicas que busca desmantelar fueron producto de gobiernos democráticos y de conquistas populares.
El Congreso como obstáculo a sortear
El proyecto vuelve al Congreso en un contexto en que el oficialismo no tiene mayoría propia ni en Diputados ni en el Senado. En 2024, la iniciativa no logró ni siquiera dictamen de comisión. La estrategia del Ejecutivo parece ser instalar el debate para forzar posicionamientos en un año electoral, más que garantizar su aprobación en el corto plazo.
La oposición tendrá que decidir si acepta discutir el proyecto norma por norma, con el riesgo de quedar atrapada en un debate sobre si el «padrinazgo presidencial del séptimo hijo» (Ley N° 20.843) debe o no existir, o si plantea el rechazo global de una iniciativa que, bajo una apariencia de modernización, avanza sobre derechos y soberanía.
Puntos clave:
- El proyecto «Hojarasca» fue reingresado al Congreso tras perder estado parlamentario en 2024 sin ser tratado.
- Propone derogar normas sancionadas entre 1864 y la actualidad, agrupadas en seis categorías.
- Entre las leyes que busca eliminar figura la que limita la extranjerización de medios de comunicación (Ley N° 25.750).
- También apunta contra la ley que declara de interés nacional la producción pública de medicamentos (Ley N° 26.688).
- El proyecto mezcla normas anacrónicas con normas de contenido político para facilitar su aprobación en bloque.
-
Santa Fe6 días“Hay muchas mentiras”: dijo la madre del adolescente que protagonizó el ataque en la escuela
-
Investigación 🔎6 díasSobredosis, anestésicos robados y «Propo fest»: el escándalo que sacude al Hospital Italiano
-
Comunidad 👥4 díasDramático pedido de un ex Huracán: vive en una pieza y busca trabajo urgente
-
Salud 🩺6 díasPAMI en deuda: ópticas se movilizan y empiezan a cortar prestaciones en todo el país
-
Inflación6 díasLa crisis invisible: el INDEC informó que la pobreza bajó al 28,2%, pero los datos oficiales chocan con la realidad
-
Desregulación6 díasLa “Hojarasca” de Sturzenegger: desregulación con ideología y eliminación de leyes que protegen derechos
-
Investigación 🔎5 díasCaso “Propofest”: encontraron jeringas y sedantes en allanamientos a anestesiólogos imputados
-
CABA7 díasCABA elimina las boletas de papel: cómo pagar el ABL y Patentes desde abril
