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Legislativo

El Gobierno de Milei avanza con una nueva ley de salud mental que facilita las internaciones forzosas

El proyecto del Ministerio de Salud plantea reemplazar la Ley de Salud Mental de 2010, reconocer nuevamente los hospitales neuropsiquiátricos y extender los plazos para la notificación judicial en internaciones involuntarias. La reforma llega de la misma cartera que intervino y desmanteló el Hospital Bonaparte.

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El Argentino Diario-Congreso de la Nación.

Milei manda al Congreso una reforma que rehabilita los manicomios y facilita las internaciones forzosas

★ El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, anunció este martes a través de su cuenta de X que el Gobierno enviará al Congreso Nacional un proyecto para reemplazar la Ley Nacional de Salud Mental N.º 26.657, sancionada en 2010 durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner. La iniciativa, elaborada por el Ministerio de Salud a cargo de Mario Lugones, no es una sorpresa: el Gobierno libertario ya había intentado modificar la misma ley al menos en dos oportunidades anteriores, con resultados negativos.

Un intento que viene de lejos

No es la primera vez que la administración de Javier Milei apunta contra la Ley 26.657. El primer round ocurrió con la Ley Bases, que en su versión original incluía modificaciones a ocho artículos de la norma vigente. Ese tramo fue retirado antes de la sanción definitiva, en 2024, luego de un intenso debate en el que organizaciones de derechos humanos, colegios de psicólogos y profesionales del sector alertaron sobre el retroceso que implicaba.

El segundo intento estaba planificado para el inicio de las sesiones ordinarias de marzo de 2026. Fuentes del Poder Ejecutivo ya habían adelantado a fines de 2025 que la reforma volvería al ruedo durante el período legislativo del año en curso. El anuncio formal de Adorni este martes confirma que el proyecto finalmente llegó al Congreso.

Qué propone el proyecto

Según informaron fuentes del Ministerio de Salud consultadas por este medio, el proyecto apunta a una «actualización» integral de la norma vigente. Entre los cambios principales se destacan:

Reemplazar el concepto de «padecimiento mental» por el de «trastornos mentales o del comportamiento», con adopción de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10 y sucesivas). Desde la cartera argumentan que el término vigente es «ambiguo» y «demasiado amplio», aunque la Asociación Argentina de Salud Mental (AASM) ya rechazó este argumento y advirtió que el proyecto «pone en riesgo el principio de autonomía y las libertades individuales».

Facilitar las internaciones involuntarias. Se modifica el criterio actual por el de «situación de riesgo de daño para la vida o la integridad física de la persona o de terceros», con el objetivo declarado de permitir «intervenciones más oportunas». Sin embargo, la AASM alertó que la nueva redacción permitiría que un juez ordene la internación involuntaria «solo teniendo en cuenta su convicción, aunque no exista riesgo para sí o para terceros, y sin que exista previamente la evaluación de un equipo interdisciplinario».

Extender de 10 a 24 horas el plazo de notificación judicial en casos de internación. Se agrega además que, si un paciente en internación voluntaria solicita el alta, se podrá evaluar su «capacidad» y, de considerarse afectada, transformar la internación en involuntaria, con simple notificación a la justicia.

Rehabilitar los hospitales neuropsiquiátricos y monovalentes. La ley vigente impulsó el cierre progresivo de los manicomios. El nuevo proyecto propone «fortalecer la red de atención en salud mental con hospitales especializados», en contradicción directa con el espíritu desmanicomializador que organizaciones internacionales como la OMS y la OPS respaldaron en su momento. Actualmente existen 30 instituciones monovalentes públicas y al menos 139 privadas en el país.

Ampliar la participación del Ministerio de Salud en el Órgano de Revisión (OR), el cuerpo que monitorea el cumplimiento de la ley y protege los derechos de los pacientes, con la incorporación de áreas técnicas como la Dirección Nacional de Salud Mental y SEDRONAR. Paradójicamente, la AASM denunció que el proyecto «no prevé la participación de familiares, usuarios de los servicios ni organizaciones de derechos humanos» en ese mismo órgano.

El escándalo del Bonaparte: el contexto que no puede ignorarse

El anuncio de Adorni llega en un contexto que la administración libertaria prefiere no recordar: en enero de 2025, el mismo Ministerio de Salud bajo la conducción de Lugones intervino el Hospital Nacional en Red «Licenciada Laura Bonaparte», el único hospital nacional especializado en salud mental y adicciones. La medida llegó apenas una semana después de que se despidiera al 40% de su plantilla, incluidos 200 trabajadores del hospital, como parte del recorte masivo de 1.400 empleados del Ministerio.

En enero de 2025, el Ministerio justificó la intervención como parte de un «plan de reestructuración» y señaló que el hospital estaba «sobredotado de personal». Los trabajadores, en cambio, denunciaron que la medida fue un intento encubierto de cierre y tomaron el edificio en resistencia, con el apoyo de pacientes, familiares y profesionales de otros hospitales públicos de la ciudad.

La situación en el Bonaparte no se normalizó. En abril de 2025, el Gobierno cerró las residencias interdisciplinarias en salud mental del hospital, incluyendo las RISAM, en contradicción con la Ley 26.657, que establece que las intervenciones deben ser interdisciplinarias. La Nación informó que el Ministerio de Salud argumentó que estos cupos se «reasignarían» a residencias específicas en psiquiatría y psicología, desmantelando el modelo de atención integrado.

Vale recordar que el Bonaparte es el centro de referencia nacional para tratamientos de salud mental y adicciones. Solo en 2024, más de 25.000 personas recibieron atención allí, incluyendo niños, niñas y adolescentes. La medida de cierre generó, en su momento, alarma inmediata entre pacientes como los que describió la publicación El Salto en noviembre de 2024: personas en situación de calle, con escasos recursos, que dependían de sus servicios para sostener tratamientos por cuadros graves.

Críticas del sector: «Un enorme retroceso en derechos humanos»

La Asociación Argentina de Salud Mental expresó su «más enérgico rechazo» al proyecto. En un documento oficial, la institución sostuvo que el texto «ignora estándares, tratados, convenciones y acuerdos internacionales asumidos por el Estado Argentino» y que, de aprobarse, «significaría un enorme retroceso en relación a la protección de los derechos humanos de las personas que transitan problemáticas de salud mental y adicciones».

La AASM señaló además que el proyecto, al reconocer nuevamente «la internación en manicomios, en neuropsiquiátricos, en comunidades terapéuticas y en hospitales monovalentes», expone a las personas al «riesgo de violación de sus derechos y sus libertades».

El texto, recordaron, fue promulgado en 2010 durante la primera presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, reforzado y confirmado en el Código Civil de 2015 durante su segundo mandato, y contó con el respaldo expreso de la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud.

La contradicción de fondo

El Gobierno de Milei argumenta que la reforma busca «proteger a pacientes y terceros frente a situaciones que hoy no encuentran adecuado encuadre». Sin embargo, la misma administración que ahora dice preocuparse por la salud mental fue la que desmanteló el principal dispositivo público de atención en la materia, redujo el presupuesto sectorial, echó a cientos de profesionales especializados y cerró las residencias de formación interdisciplinaria.

El proyecto llega, además, con datos que el propio Gobierno reconoce: solo 16 de las 23 jurisdicciones provinciales adhirieron formalmente a la ley vigente, y en todo el país existen apenas 18 hospitales generales con servicios de salud mental. En lugar de resolver esas falencias concretas de implementación, la reforma apunta a reescribir la norma de fondo, y a habilitar herramientas que las organizaciones de derechos humanos asocian con prácticas manicomiales ya superadas.

Puntos clave:

  • El Gobierno enviará al Congreso un proyecto para reemplazar la Ley de Salud Mental 26.657 de 2010, según anunció el jefe de Gabinete Manuel Adorni.
  • El proyecto habilita la reapertura de hospitales neuropsiquiátricos y monovalentes, en contradicción con el espíritu desmanicomializador de la norma vigente y las recomendaciones de la OMS y la OPS.
  • Facilita las internaciones involuntarias y extiende de 10 a 24 horas el plazo de notificación judicial.
  • La Asociación Argentina de Salud Mental rechazó el proyecto y lo calificó de «enorme retroceso en derechos humanos».
  • La reforma llega después de que el mismo Ministerio de Salud interviniera, vaciara y desmantelara el Hospital Bonaparte, el único hospital nacional especializado en salud mental y adicciones.

Buenos Aires

Chapadmalal vuelve a la Provincia: el Senado bonaerense le pone freno al negocio de Milei

El Senado de la provincia de Buenos Aires aprobó por mayoría el proyecto de la senadora Fernanda Raverta para recuperar la Unidad Turística Chapadmalal, cedida originalmente por la Provincia a la Nación con destino exclusivo al turismo social. La iniciativa instruye a la Fiscalía de Estado a iniciar acciones judiciales contra el gobierno nacional por «desnaturalización del fin social» del complejo, mientras el gobierno de Javier Milei planea entregarlo en concesión a privados por 30 años.

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De más de 84.000 personas alojadas en 2023, el complejo de Chapadmalal pasó a cero turistas en 2025 y 2026. Ese dato brutal resume lo que el gobierno de Javier Milei hizo con uno de los emblemas históricos del turismo social argentino: un predio construido en los años 40 para que los trabajadores, los niños y los jubilados pudieran conocer el mar con hospedaje de calidad y pensión completa, ahora en camino a convertirse en un negocio privado.

El martes, el Senado bonaerense respondió con una decisión política concreta. El bloque peronista Fuerza Patria impulsó y logró la media sanción del proyecto de ley presentado por la senadora marplatense Fernanda Raverta, que declara la voluntad del Estado provincial de recuperar la titularidad y la administración de la Unidad Turística Chapadmalal (UTC) e instruye a la Fiscalía de Estado bonaerense a iniciar las acciones judiciales necesarias para exigirle a la Nación la devolución del predio. El expediente, registrado como E 120 2026-2027, pasa ahora a la Cámara de Diputados provincial para completar su tratamiento legislativo.

Un predio cedido con una condición que Milei ignoró

El origen jurídico del conflicto es claro: la Provincia de Buenos Aires cedió originalmente los terrenos de Chapadmalal al Estado nacional con un fin específico e irremplazable, el turismo social. Construido entre 1948 y 1949 durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón y diseñado por el arquitecto Alejandro Bustillo como parte de una política de democratización del descanso, el complejo fue declarado Monumento Histórico Nacional en 2013. La administración de Javier Milei ignoró ese mandato de origen y avanzó en dos movimientos concretos: el Decreto 216/2025 eliminó la obligación del Estado de prestar servicios de turismo social, y la Resolución 129/2026, publicada en el Boletín Oficial, oficializó el pase a disponibilidad de la totalidad del personal de las unidades turísticas de Chapadmalal y Embalse, en Córdoba.

El plan del gobierno nacional es concesionar el complejo de Chapadmalal a privados por un plazo de 30 años y subastar el complejo de Embalse. Para el ministerio de Gobierno bonaerense, encabezado por Carlos Bianco, se trata de una «trampa administrativa»: primero se declara que el predio está «subutilizado», luego se quita el personal y finalmente se habilita la venta o la concesión directa. Bianco ya formalizó ante la administración nacional el pedido de transferencia inmediata del complejo a la órbita provincial.

La ley que activa la Fiscalía de Estado

El proyecto aprobado en el Senado bonaerense va más allá de una declaración de intenciones. La norma declara «la voluntad» del Estado provincial de «recuperar la titularidad de dominio y asumir la administración de los inmuebles que integran la Unidad Turística Chapadmalal debido a la desnaturalización del fin social para el cual fueron afectados» e instruye a la Fiscalía de Estado a «interponer las acciones judiciales y medidas cautelares necesarias ante las jurisdicciones competentes, a fin de obtener la reivindicación, restitución o retrocesión de los inmuebles que integran la UTC fundadas en la desviación de su finalidad pública, el incumplimiento del cargo de uso social originario y la defensa del patrimonio histórico y social».

Durante el debate, Raverta colocó el conflicto en términos de modelo de país: «Chapadmalal no es solamente un complejo hotelero, es un modelo de país. Para algunos, es un activo que puede venderse al mejor postor. Para nosotros, es parte de la historia de la Argentina, del derecho de los trabajadores al descanso y de una política pública que permitió que miles de familias fueran al mar por primera vez». La senadora también recordó que «cuando esta provincia decidió ceder su tierra a un gobierno nacional para que construyera ese complejo, fue con ese objetivo, y ahora el Gobierno nacional no lo está cumpliendo».

La oposición apoyó la privatización

El proyecto fue aprobado por mayoría, con la votación en contra del senador del PRO y exintendente de General Pueyrredón, Guillermo Montenegro, quien avaló el modelo de Milei para la concesión privada del predio. Montenegro sostuvo que «la única forma de progreso no puede ser siempre el Estado», un argumento que el peronismo bonaerense rechazó de plano en el recinto. La postura del PRO y de La Libertad Avanza significó, en los hechos, respaldar que un complejo declarado Monumento Histórico Nacional y construido para los trabajadores quede en manos de empresarios privados durante tres décadas.

Kicillof: «Marcha a un negocio inmobiliario»

El gobernador Axel Kicillof ya había trazado el diagnóstico con precisión. «Me parece que, como ha hecho con todo, marcha a un negocio inmobiliario», declaró durante una visita a Mar del Plata, al ser consultado sobre el futuro del complejo. «La onda viene de demolición y destrucción», agregó el mandatario bonaerense, quien exigió que, si la Nación decide desprenderse del predio, la administración sea transferida en forma inmediata a la Provincia. El ministro de Turismo bonaerense, Augusto Costa, sintetizó el impacto con un dato que no admite interpretación: «De alojar a más de 84.000 personas en 2023, pasamos a cero turistas en 2025 y 2026».

En el Congreso nacional, los senadores peronistas Juliana di Tullio y Eduardo «Wado» de Pedro presentaron un proyecto paralelo para transferir Chapadmalal a la provincia de Buenos Aires, con la condición de que el predio mantenga su destino de turismo social y que su venta o cambio de uso quede prohibida sin autorización del Poder Legislativo nacional. La pinza legislativa, en la Cámara alta bonaerense y en el Congreso nacional, marca una estrategia coordinada del peronismo para bloquear judicialmente y políticamente la entrega del complejo.

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