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Cómo se reparten las bancas con el método Hare en Buenos Aires

El cociente Hare distribuye escaños en Provincia de Buenos Aires y su lógica se basa en porcentajes mínimos y el peso final de los decimales.

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Lo que tenés que saber

  • El método Hare se usa en elecciones provinciales bonaerenses para distribuir bancas legislativas.
  • Calcula un cociente dividiendo votos positivos por cantidad de bancas disponibles.
  • Cada fuerza debe alcanzar ese cociente para entrar en el reparto inicial de escaños.
  • Las bancas residuales se asignan por decimales, lo que puede beneficiar a partidos chicos.
  • Secciones con pocos escaños exigen porcentajes más altos para ingresar al reparto.

Qué es el método Hare y cómo se aplica en Buenos Aires

En la Provincia de Buenos Aires, el sistema utilizado para distribuir escaños legislativos difiere del nacional. Mientras en el Congreso se aplica el sistema D’Hont, a nivel provincial se utiliza el método de cociente Hare, una fórmula matemática que reparte las bancas teniendo en cuenta los votos válidos y los decimales.

Este método se aplica para distribuir 46 bancas en la Cámara de Diputados y 23 en el Senado bonaerense. La fórmula consiste en dividir la cantidad de votos positivos emitidos por el número de escaños en juego dentro de cada Sección Electoral. El resultado establece un cociente, y cada partido político que supere ese umbral accede a un número entero de bancas.

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Decimales que definen bancas

Una vez asignadas las bancas enteras según el cociente, los escaños residuales se otorgan a las fuerzas con los mayores decimales. Esto genera que pequeñas diferencias en los porcentajes puedan ser decisivas en el reparto final.

En las elecciones de la Octava Sección Electoral, correspondiente a la capital provincial, se ponían en juego seis bancas. Se requería el 16,6% de los votos positivos para ingresar al reparto. Solo lo lograron Juntos por el Cambio y el Frente de Todos, que obtuvieron dos bancas cada uno por cociente. Las dos bancas restantes se definieron por decimales: «por los decimales obtenidos sumaron una más cada fuerza».

El caso de la Tercera Sección: cuatro fuerzas superaron el piso

En la Tercera Sección Electoral, donde se eligen 18 diputados, el cociente mínimo en esa elección fue del 5,55%. Ese piso fue alcanzado por Frente de Todos, Juntos por el Cambio, la izquierda y La Libertad Avanza.

Las bancas iniciales se repartieron entre esas cuatro listas y los tres escaños restantes se asignaron según los decimales de cada fuerza. Según los resultados: «el FdT tenía 8,22; JXC 5,8; la izquierda 1,32 y LLA 1,25 y por los decimales sumaron una banca éstas tres últimas fuerzas».

Primera Sección: 8 senadores y una disputa cerrada

En la Primera Sección Electoral, se eligieron 8 senadores. El piso necesario para acceder a una banca fue de más del 12,50%. En esa elección: «el FdT obtuvo el 39 por ciento y JXC el 39,2 por ciento», y como ninguna otra fuerza alcanzó el piso, las ocho bancas se repartieron entre esos dos espacios políticos.

La Séptima Sección: cociente elevado y disputa ajustada

La Séptima Sección Electoral, que solo pone en juego 3 bancas, exige un piso mucho más alto para acceder. En este caso, el umbral fue del 33,3%.

Allí, el Frente de Todos obtuvo el 33,73% y así logró ingresar al reparto. «Ya que si no alcanzaba el piso los tres lugares los hubiera obtenido JXC con el 51,04 de los votos».

Buenos Aires

Granja Tres Arroyos frenó su planta en Capitán Sarmiento y crece el temor al cierre definitivo

La principal avícola del país suspendió «hasta nuevo aviso» la actividad en la ciudad bonaerense, alegando falta de suministro eléctrico y razones operativas. El retiro de maquinaria concesionada y el vaciamiento de oficinas alimentan la certeza entre los trabajadores de que la paralización será permanente.

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Retiran maquinaria y vacían oficinas: los trabajadores de Granja Tres Arroyos ya no creen en la "suspensión temporal".

La empresa avícola Granja Tres Arroyos notificó formalmente el cese de la actividad productiva en su planta de Capitán Sarmiento a partir del 31 de agosto de 2026. En un comunicado interno, la dirección argumentó que la medida obedece a «la falta de suministro eléctrico y a otras cuestiones operativas y productivas derivadas de circunstancias de fuerza mayor y de público conocimiento». La suspensión, definida como temporal, se extiende «hasta nuevo aviso», una fórmula que los propios trabajadores interpretan como el preludio de un cierre definitivo.

El vaciamiento que habla por sí solo

Lo que convierte la preocupación de los empleados en algo más que un temor sindical es lo que ocurre puertas adentro: el directorio inició el retiro de la maquinaria concesionada y el vaciamiento de las oficinas, señales que en el lenguaje industrial raramente acompañan una pausa transitoria. Según informó **Infobae**, esas acciones concretas son las que alimentan la convicción de que la paralización no será temporaria sino permanente, lo que pondría en riesgo los puestos de trabajo de los empleados que aún permanecen en la planta.

La suspensión en Capitán Sarmiento no es un episodio aislado, sino el último eslabón de una cadena de cierres y paralizaciones que viene sacudiendo a la empresa a lo largo de todo el año. La estructura productiva de Granja Tres Arroyos se desintegra de manera sistemática, planta por planta, sin que la conducción empresarial haya ofrecido una hoja de ruta clara sobre el futuro de sus instalaciones y su personal.

Un año de recortes en serie

El panorama acumulado en 2026 es de una gravedad que no admite eufemismos. A principios de agosto, la empresa comunicó el despido de más de 250 trabajadores de su planta industrial La China, ubicada en Concepción del Uruguay (Entre Ríos), justificando la medida en la caída de la actividad provocada por la gripe aviar. Con anterioridad, Granja Tres Arroyos había paralizado por un mes la planta de Avex en Río Cuarto (Córdoba) y suspendido a todo el personal en la planta Pinazo de Pilar. En Wade II hubo paralizaciones por conflictos salariales y bloqueos, mientras que en Wade I la producción se redujo de manera notoria.

El historial reciente incluye además el cierre de la planta de Tristán Suárez con 200 despidos y el cierre de la planta de Becar en Concepción del Uruguay, desde donde los 270 trabajadores fueron trasladados a La China, la misma planta que meses después recibiría los despidos masivos de agosto. Una lógica de concentración y achicamiento que ahora desemboca en la parálisis de Capitán Sarmiento.

El peso de una deuda de 350 millones de dólares

Detrás de cada cierre y suspensión late una crisis financiera de proporciones: la empresa arrastra un pasivo de 350,9 millones de dólares y negocia con sus acreedores una reestructuración que contempla quitas de hasta el 75% del capital, plazos de pago a siete años y la venta de al menos cinco activos no estratégicos. A fines de 2024, Granja Tres Arroyos ingresó en un proceso preventivo de crisis, desde donde aceleró los recortes internos mediante un programa de retiros voluntarios y comenzó a afrontar sus obligaciones «de manera escalonada y en cuotas».

El colapso de la principal avícola del país no puede leerse en clave exclusivamente empresarial. Se trata de la destrucción de miles de puestos de trabajo en una industria que históricamente fue motor de empleo en el interior bonaerense y en provincias como Entre Ríos y Córdoba. Las suspensiones y cierres no solo dejan trabajadores en la calle, sino que erosionan la trama productiva de ciudades enteras que dependen del empleo industrial para sostener su economía local. La fórmula «fuerza mayor» que esgrime la empresa en sus comunicados no alcanza para explicar una crisis que es también el resultado de decisiones empresariales, de un contexto macroeconómico que encareció insumos y tarifas, y de un Estado que asiste al desmoronamiento sin intervenir con políticas activas de sostenimiento del empleo.

Puntos clave

  • Granja Tres Arroyos suspendió «hasta nuevo aviso» su planta de Capitán Sarmiento desde el 31 de agosto de 2026, alegando falta de suministro eléctrico y razones operativas.
  • El retiro de maquinaria concesionada y el vaciamiento de oficinas generan entre los trabajadores la certeza de que el cierre será definitivo.
  • En lo que va del año, la empresa despidió a más de 250 empleados en Concepción del Uruguay y paralizó o cerró plantas en Pilar, Río Cuarto, Tristán Suárez y Becar.
  • La compañía arrastra un pasivo de 350,9 millones de dólares y negocia quitas de hasta el 75% del capital con sus acreedores.
  • A fines de 2024, Granja Tres Arroyos ingresó en un proceso preventivo de crisis.

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