Buenos Aires
Derrumbes en Gesell y La Plata: ingeniero apunta a negligencia y falta de control estatal
Un ingeniero analizó los colapsos edilicios en Villa Gesell y La Plata y señaló errores graves de planificación, supervisión y control urbano.
Lo que tenés que saber
- Jorge Bertolino afirmó que los derrumbes fueron causados por negligencia profesional y falta de control estatal.
- En Gesell, los obreros picaron una columna estructural durante reformas, debilitando el edificio.
- En La Plata, el local derrumbado estaba clausurado, pero seguía funcionando sin intervención del municipio.
- El uso de arena de playa sin tratamiento y construcciones sobre médanos también debilitan estructuras.
- La falta de inversión en planificación urbana y obras costeras genera riesgos ambientales y edilicios.
Gesell: intervención sin supervisión y columnas corroídas
Jorge Mario Bertolino, ingeniero civil, analizó el caso del derrumbe del hotel Dubrovnik en Villa Gesell y afirmó que “la combinación de intervenciones mal ejecutadas y la corrosión por la cercanía al mar generó la inestabilidad que provocó los colapsos”.
En relación con la estructura, detalló que durante las reformas “los obreros picaron una columna que ya podía tener corrosión y quedó en un estado de equilibrio inestable hasta que colapsó”.
Explicó que las columnas varían su tamaño según el piso debido al peso que deben soportar. “En la planta baja son más grandes y en los pisos superiores más delgadas”, y esa diferencia habría sido mal interpretada durante la obra.
También alertó sobre el uso de materiales inadecuados: “Muchos edificios de la costa fueron construidos con arena de playa sin tratamiento, lo que reduce la durabilidad del hormigón armado”.
Falta de profesionales en obra y ausencia del arquitecto
Bertolino deslindó responsabilidades de los obreros y apuntó contra el profesional ausente: “La gente cumple órdenes, no son profesionales. La ley obliga a contratar a un profesional habilitado justamente por esto”.
Sobre la ejecución de la obra en Gesell, fue categórico: “La negligencia fue del profesional que no estaba presente”.
La Plata: clausura no aplicada y control municipal ausente
Respecto al derrumbe en La Plata, el ingeniero señaló que el local “estaba clausurado porque no cumplía con las condiciones adecuadas de diseño e instalaciones. Sin embargo, la clausura no se hizo efectiva”.
Atribuyó la responsabilidad al municipio: “Ahí la responsabilidad es del municipio, que tiene un área de obras particulares para controlar y tribunales municipales para hacer cumplir las cláusulas”.
Sobre el rol estatal, remarcó: “No es solo cuestión de culpas, sino de responsabilidades… Si eso no ocurre, la negligencia es evidente”.
Construcciones en zonas de erosión: un problema estructural
Bertolino también criticó la falta de planificación urbana en zonas costeras: “Nunca se debieron construir edificios prácticamente sobre la playa. La corrosión marina es muy agresiva y ataca las estructuras metálicas y de hormigón”.
Además, explicó que la dinámica del mar representa una amenaza constante: “El mar avanza sobre la costa, y existen corrientes litorales que transportan sedimentos y van comiéndose la playa”.
Costos, promesas incumplidas y consecuencias estructurales
El especialista afirmó que muchas obras en la costa no contemplan el impacto ambiental ni los altos costos necesarios para construcciones seguras: “La inversión necesaria para hacerlos bien es altísima y no es rentable para un loteo”.
“Muchos terminan siendo falsas promesas que generan más problemas ambientales y estructurales”, agregó.
Finalmente, Bertolino resumió su visión sobre ambos casos: “En ambos casos hubo negligencia, en Gesell, del profesional ausente y en La Plata, de un municipio que no hizo cumplir la clausura. La gente paga las consecuencias de esa desidia”.
Buenos Aires
Usaba otro nombre y se escondía en Lima: así cayó «Papá», el tío de Pequeño J
Luis Alan Valverde Rodríguez fue detenido en Lima mientras usaba una identidad falsa, más de un año después del triple femicidio de Florencio Varela. La Justicia federal le embargó bienes por 1.000 millones de pesos y ahora comienza la carrera por su extradición.
Circulaba por Huachipa, en las afueras de Lima, con documentos a nombre de Miguel Gerardo Celestino Timaná. Pero detrás de esa identidad prestada estaba Luis Alan Valverde Rodríguez, alias «Papá«, el hombre que la Justicia federal argentina señala como el máximo jefe de la organización narco que secuestró, torturó y asesinó a Brenda del Castillo, Morena Verdi y Lara Gutiérrez. Más de un año después del triple femicidio de Florencio Varela, cayó la pieza que los investigadores ubican en la cima de la estructura criminal.
Valverde Rodríguez, ciudadano peruano de 40 años, también conocido como «Serranasho«, es tío de Tony Janzen Valverde Victoriano, alias «Pequeño J», el imputado más visible de la causa. Fue detenido el lunes 12 de octubre, cerca de las 15, por la Policía Nacional del Perú en un operativo coordinado con Interpol. Tenía un pedido de captura nacional e internacional dispuesto el mes pasado por el juez Jorge Rodríguez, titular del Juzgado Federal N° 2 de Morón, quien además ordenó un embargo sobre sus bienes por 1.000 millones de pesos.
El anuncio oficial y la promesa de extradición
La noticia la difundió la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, a través de su cuenta de X: «Desde Interpol Lima me informaron que hoy, cerca de las 15, detuvieron en Perú al ciudadano peruano Luis Alan Valverde Rodríguez, tío de ‘Pequeño J’, buscado por la Justicia argentina por homicidio agravado en la causa del triple crimen narco de Florencio Varela. Ahora vamos a iniciar el proceso de extradición para traerlo a la Argentina y que responda ante la Justicia. El que las hace, las paga».
El eslogan oficial choca con los tiempos reales de la causa. El antecedente inmediato es el de su propio sobrino: «Pequeño J» fue capturado en Perú el 30 de septiembre de 2025, el gobierno peruano oficializó su extradición recién el 31 de enero de 2026 y llegó a la Argentina el 4 de mayo. Entre la captura y el traslado pasaron más de siete meses, un plazo que las familias de las víctimas conocen de memoria y que anticipa un camino largo antes de que «Papá» se siente frente a un juez argentino.
Un clan familiar en la cima de la estructura
Los investigadores sostienen que Valverde Rodríguez ocupaba un rol de liderazgo dentro de la organización, a la que la causa denomina «Clan Valverde». El uso de documentación falsa para moverse en Lima refuerza la hipótesis de una red con recursos y logística suficientes para mantener prófugos a sus integrantes durante meses.
En el caso de su sobrino, el auto de procesamiento sostuvo que Valverde Victoriano «ha realizado aportes esenciales para la concreción del iter criminis, participando en distintas fases del accionar delictivo: desde la planificación previa, la logística de captación y traslado de las víctimas, el aseguramiento del lugar de cautiverio, hasta el control y sometimiento de las mismas». Tras su llegada al país, «Pequeño J» declaró desde la cárcel de Marcos Paz, negó haber participado en los asesinatos y no respondió preguntas. Su defensa anunció que apelará el procesamiento.
Si la acusación ubica a «Pequeño J» como el ejecutor operativo de la trama, la captura de su tío abre la posibilidad de reconstruir quién daba las órdenes. Ese es el punto que la causa todavía debe probar.
La noche que se llevaron a Brenda, Morena y Lara
El 19 de septiembre de 2025, las tres jóvenes subieron a una camioneta en la rotonda de La Tablada con la promesa de una fiesta en la que cobrarían dinero. Terminaron en una vivienda del barrio Villa Vatteone, en Florencio Varela, donde fueron torturadas para que revelaran el paradero de una droga que supuestamente había sido sustraída a la banda. Tenían entre 15 y 20 años; Lara, la más chica, era adolescente.
El ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso, confirmó en su momento que las torturas fueron transmitidas en directo por una red social a un grupo cerrado de 45 personas. Las autopsias revelaron que las primeras lesiones se produjeron mientras las víctimas estaban con vida. No fue un ajuste de cuentas entre bandas: fue el sometimiento planificado de tres mujeres jóvenes, usadas como mensaje por una organización que creyó que podía matarlas sin pagar el costo.
Una causa que avanza a cuentagotas
La investigación pasó al fuero federal en noviembre de 2025 y acumula una larga lista de imputados por triple homicidio agravado por alevosía, ensañamiento y violencia de género, entre otros delitos vinculados al narcotráfico. El 5 de septiembre de este año, a días del primer aniversario, se concretaron otras cuatro detenciones. En el camino también quedó el caso de Joseph Freyser Cubas Zavaleta, alias «Señor J», que fue investigado, beneficiado con la falta de mérito y finalmente extraditado a Perú.
Al cumplirse un año del crimen, Antonio Del Castillo, abuelo de Brenda y Morena, resumió el reclamo de las familias: «Sin verdad no hay justicia. Esperemos que se ilumine un poquito a los jueces cuando llegue la hora de impartir justicia». La detención de «Papá» es un avance concreto, pero la verdad que reclaman los familiares sigue dependiendo de que la extradición no se convierta en otra espera interminable.
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