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Gremiales

Monteoliva amenaza con reprimir mientras persiste la sombra de los infiltrados del 11 de febrero

En pleno paro general, la ministra de Seguridad advirtió por X que las fuerzas actuarán contra quienes «generen caos». El mensaje llegó con un antecedente que pesa: el miércoles 11 de febrero, cuando se registró la presencia de agentes de civil que provocaron incidentes en la marcha pacífica convocada por la CGT y las dos CTA frente al Congreso.

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★ La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, publicó este jueves en su cuenta oficial de la red social X un mensaje dirigido a los manifestantes que se movilizaban en distintos puntos del Área Metropolitana de Buenos Aires en el marco del paro general convocado por la CGT contra la reforma laboral. «Se los digo sin vueltas: marchar en paz es un derecho. La violencia no. El que quiera manifestarse en paz va a poder hacerlo», escribió la funcionaria nacional.

El tono no fue solo descriptivo. Monteoliva advirtió que «el que vaya a romper, a generar caos o a atentar contra el orden democrático, va a pagar las consecuencias», y cerró su publicación con una frase que sintetiza la postura del gobierno de Milei ante la protesta social: «Nuestras Fuerzas están listas y van a actuar. Esta Argentina no va a ser rehén de los violentos de siempre. Ley y orden.»

El peso del antecedente: el 11 de febrero y los agentes de civil

La amenaza de Monteoliva oculta entre las sombras una maniobra recurrente: la presencia de agentes infiltrados para provocar violencia y culpar a personas que marchan de manera pacífica. El miércoles 11 de febrero, durante la jornada de protesta convocada por la CGT y las dos CTA contra la misma reforma laboral que hoy debate Diputados, se registró la presencia de agentes de civil vestidos como manifestantes en la zona trasera del Congreso, específicamente sobre la calle Combate de los Pozos, entre Hipólito Yrigoyen y Moreno.

Según pudo confirmar este medio, estos efectivos fueron vistos en conversación con uniformados y mostraron gestos de camaradería con las fuerzas de seguridad desplegadas en el operativo, lo que permitió identificarlos como agentes infiltrados entre la multitud.

Las imágenes compiladas por Hermana Beba, con su estilo mordaz, lo dejan claro

La secuencia de la provocación

Con la llegada de las columnas de gremios y partidos políticos, los infiltrados se mezclaron entre la multitud. Cuando la concentración alcanzó cierta masividad frente al Congreso, de manera coordinada comenzaron a arrojar piedras, bombas Molotov, fuegos artificiales y maderas contra la policía. Los provocadores actuaron encapuchados, con gorras, máscaras y cascos, y utilizaron planchas de madera dispersadas estratégicamente por la zona como escudos ante la represión que siguió: camión hidrante, gases y balas de goma.

El saldo inmediato fue de cinco detenidos. Según organizaciones de derechos humanos y sociales consultadas por este medio, la represión ejercida en ese episodio contrasta de manera llamativa con la violencia policial que se aplica habitualmente contra los jubilados en las movilizaciones de los miércoles frente al Congreso; una diferencia que estas organizaciones describieron como una suerte de «coreografía ensayada», en la que la respuesta estatal parece calibrada según el perfil del manifestante.

El objetivo político de la operación

Según el análisis de fuentes consultadas por este medio en el ámbito sindical y de organizaciones sociales, el accionar de los infiltrados entre manifestantes pacíficos tuvo un doble propósito: desalentar la participación de quienes se acercaron de manera genuina a expresar su rechazo a la reforma laboral, y generar un clima de violencia que justificara la intervención de las fuerzas de seguridad y deslegitimara la protesta ante la opinión pública.

La movilización del 11 de febrero había sido convocada por la CGT junto con las dos CTA y diversas organizaciones sociales y políticas. La conducción sindical apostaba a una demostración de fuerza frente al Congreso desde las 14.30.

Qué dice la reforma que motoriza el conflicto

El proyecto que el gobierno impulsa en el Senado introduce modificaciones sustanciales en las condiciones laborales. Los sindicatos rechazan cambios en las licencias por enfermedad (el polémico Artículo 44), las condiciones de contratación y despido, la ampliación del período de prueba, la reducción de indemnizaciones y la promoción de fondos de cese como reemplazo de la indemnización tradicional. También cuestionan la flexibilización de convenios colectivos y la habilitación de acuerdos individuales que, advierten, debilitan la negociación colectiva y el poder de representación gremial.

La protesta del 11 de febrero se inscribió en una serie de jornadas de lucha que tuvieron réplicas en Córdoba y Rosario, donde más de un centenar de gremios marcharon en rechazo a lo que consideran un retroceso histórico en materia de derechos laborales.

Puntos clave

  • La ministra Monteoliva publicó el jueves 19 en X una advertencia directa a los manifestantes del paro general, con amenaza de intervención de las fuerzas de seguridad.
  • El 11 de febrero, cronistas propios registraron la presencia de agentes de civil infiltrados entre manifestantes pacíficos en las inmediaciones del Congreso.
  • Los infiltrados provocaron incidentes de manera coordinada, arrojando piedras y bombas Molotov; el saldo fue de cinco detenidos.
  • Organizaciones de derechos humanos consultadas señalaron una llamativa disparidad entre la represión aplicada en esa jornada y la ejercida contra jubilados en marchas similares.
  • La reforma laboral en debate incluye cambios en indemnizaciones, períodos de prueba, convenios colectivos y condiciones de contratación. ★

Actualidad

CGT, CTA y UTEP marchan al Congreso con los jubilados en el inicio de un nuevo plan de lucha

La central obrera relanzó su ofensiva contra el gobierno de Javier Milei con una movilización convocada para las 15 en Rivadavia y Rodríguez Peña. El cosecretario general Cristian Jerónimo anticipó que no acompañarán «ninguna ley que presente el Gobierno». El acto marca el inicio de un plan de lucha que podría derivar en un quinto paro general.

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El Argentino Diario-Operativo de seguridad-Congreso-Marcha federal.
Sin tregua con Milei: el sindicalismo y los movimientos reflejan a la calles con cuatro paros de historia y un quinto en el horizonte.

La Confederación General del Trabajo (CGT), junto a las dos vertientes de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) y organizaciones de jubilados, confluirán este miércoles en una nueva jornada nacional de protesta frente al Congreso contra las políticas del gobierno de Javier Milei. La convocatoria, que se extenderá con adhesiones del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) del gobernador Axel Kicillof y del Frente de Izquierda (FIT), marcó el relanzamiento formal de un plan de lucha acordado entre las tres centrales sindicales luego de la pausa que impuso el Mundial de Fútbol 2026.

«No acompañamos ninguna ley que presente el Gobierno»

El cosecretario general de la CGT, Cristian Jerónimo, fue contundente en declaraciones radiales durante la previa de la movilización: la central obrera no acompañará «ninguna ley que presente el Gobierno», porque «se va todo a contramano de lo que necesita la sociedad». El dirigente también hizo un repaso de la historia de conflictividad entre el sindicalismo y la actual administración: «La CGT, que asumió este gobierno a los 15 días, le hizo el primer paro general, y de ahí hasta acá le hizo cuatro paros generales. Cuando se planteó lo de la reforma laboral, se hicieron tres movilizaciones, un paro general, más de 14 movilizaciones que acompañó la CGT», recordó.

Jerónimo también señaló que el problema estructural que enfrenta la economía argentina no se resuelve con la agenda oficial: «El problema más grande que tiene la mayoría de las actividades es lo que les está sucediendo a las empresas: que no hay trabajo, que hay una recesión profunda y que lo único que se ve todos los días es cómo cierra una empresa». Su par en el triunvirato, Jorge Sola, había anticipado días atrás que la central marcharía «para poner en evidencia lo que sucede con los trabajadores».

Cuatro paros generales y una reforma laboral ya aprobada

La movilización de este miércoles se produce en un contexto de derrota parcial para el sindicalismo. La Sala IV de la Cámara Contencioso Administrativo Federal rechazó la apelación de la CGT y dejó vigentes los artículos más cuestionados de la Ley de Modernización Laboral, aprobada en el Congreso en febrero de 2026 tras el cuarto paro general de la central obrera. Aquella huelga, que el propio Sola cifró con un acatamiento superior al 90%, no alcanzó para frenar la norma que, según la CGT, «retrocede 100 años» en materia de derechos laborales.

Los cuatro paros generales bajo la gestión Milei se realizaron el 24 de enero y el 9 de mayo de 2024, el 10 de abril de 2025 y el 19 de febrero de 2026. A eso se suman más de 14 movilizaciones vinculadas al rechazo de la reforma laboral y marchas en defensa de la universidad pública y el sistema de salud. Pese al historial de conflictividad, el Gobierno resistió cada uno de esos embates y avanzó con su agenda de desregulación y ajuste sin modificar su rumbo central.

Jubilados en el centro de la escena

La jornada de este miércoles se articuló en torno a la protesta que distintas organizaciones de jubilados vienen realizando cada semana frente al Congreso. Los manifestantes se concentrarán desde las 15 en la intersección de las avenidas Rivadavia y Rodríguez Peña para marchar luego hacia la Plaza del Congreso. Las consignas centrales apuntan a la defensa del sistema previsional, el reclamo de una recomposición real de los haberes y el rechazo a las políticas económicas de la administración nacional, que profundizaron la pérdida de poder adquisitivo de los sectores pasivos.

La cuenta verificada de la CGT en la red X convocó a la movilización bajo la consigna: «La seguridad social es un derecho: marchamos junto a las y los jubilados. En defensa de sus derechos, sus ingresos y una vida digna». Además de la concentración central en Buenos Aires, se prevén actos y concentraciones en las regionales de distintas provincias, con actividades confirmadas en Rosario, Córdoba, Mendoza y Tucumán, entre otras ciudades.

Un plan de lucha que se extiende hasta noviembre

La movilización de este miércoles es solo el punto de partida de una serie de protestas que las centrales sindicales acordaron extender hasta noviembre de 2026. La próxima fecha confirmada es el 7 de agosto, Día de San Cayetano, patrono del Trabajo, cuando se prevé una nueva concentración masiva. Los dirigentes sindicales no descartaron convocar un quinto paro general si el Gobierno no da respuestas a los reclamos del movimiento obrero, aunque por el momento la estrategia apuesta a una escalada progresiva de protestas en lugar de medidas de fuerza inmediatas.

El operativo de seguridad desplegado para la jornada implicará cortes de tránsito en los alrededores del Congreso y restricciones en las principales arterias del centro porteño. Los organizadores de algunas concentraciones del interior resolvieron no anunciar previamente los puntos de concentración para evitar interferencias de las fuerzas de seguridad, una práctica que se viene repitiendo en protestas recientes.

El trasfondo: un sindicalismo que no cierra la tregua

Pese a que el Gobierno logró corregir, mediante negociaciones reservadas, algunas de las disposiciones más lesivas para la caja sindical incluidas en la Ley de Modernización Laboral, el gesto no alcanzó para sellar una tregua. La CGT retoma la ofensiva en un contexto político marcado por el inicio del ciclo electoral de 2027 y la necesidad de las centrales sindicales de mostrar capacidad de movilización frente a sus propias bases. El rechazo explícito de Jerónimo a cualquier proyecto legislativo del Ejecutivo, sin distinción, constituye una señal política de que el sindicalismo no está dispuesto a acompañar la segunda etapa del ajuste libertario, que incluye una nueva reforma que el Gobierno planea enviar al Congreso con capítulos que fueron eliminados del texto original de la ley laboral.

Puntos clave

  • CGT, CTA y UTEP marchan este miércoles al Congreso junto a jubilados, con concentración desde las 15 en Rivadavia y Rodríguez Peña.
  • El cosecretario Cristian Jerónimo confirmó que la central no acompañará ninguna ley del Gobierno de Milei.
  • La CGT acumula cuatro paros generales desde diciembre de 2023; el quinto no está descartado.
  • El plan de lucha acordado entre las tres centrales se extenderá hasta noviembre, con la próxima fecha el 7 de agosto en San Cayetano.
  • El Movimiento Derecho al Futuro de Kicillof y el FIT adhirieron a la convocatoria, sumando volumen político a la protesta.
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