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Gestión

Designan nuevo director del INAME en medio de la crisis por el fentanilo mortal

El bioquímico Gastón Morán asume el cargo por 180 días luego de que echaran a la anterior directora por las falencias en los controles de los laboratorios involucrados en la tragedia.

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El Argentino Diario-INAME, ANMAT, fentanilo, Gastón Morán, medicamentos, control sanitario, laboratorio Ramallo, HLB Pharma,

El Gobierno nacional designó a Gastón Morán como nuevo director transitorio del Instituto Nacional de Medicamentos (INAME), el organismo dependiente de la ANMAT que quedó en el centro de la polémica tras el escándalo del fentanilo contaminado que provocó la muerte de las de 90 personas en la provincia de Buenos Aires.

La designación se formalizó a través de la Resolución 2426/2025, publicada en el Boletín Oficial, que establece que Morán ocupará el cargo «con carácter transitorio por el término de 180 días». La medida se produce tras la salida de Gabriela Carmen Mantecón Fumado, quien fue desplazada de la dirección del INAME al constatarse «las diferentes falencias y falta de controles en las inspecciones a los laboratorios HLB Pharma y Ramallo S.A.», propiedad de Ariel García Furfaro.

Filtración de documentos acelera los cambios

Según fuentes del Gobierno consultadas, la decisión de remover a Mantecón Fumado se precipitó tras «la reciente filtración de un documento al que el INAME no le habría dado el trámite urgente que ameritaba, relacionado al caso del laboratorio Ramallo».

El laboratorio Ramallo S.A. está involucrado en la producción de los medicamentos contaminados con fentanilo que causaron la tragedia sanitaria en febrero pasado. La empresa, junto con HLB Pharma, había sido objeto de inspecciones por parte del INAME que, según se determinó posteriormente, presentaron serias deficiencias en los controles.

Sumarios paralelos en curso

Mientras tanto, continúan en paralelo tanto el sumario administrativo interno del organismo —cuyas actuaciones permanecen bajo secreto— como la investigación judicial del caso. El sumario interno «apunta a determinar si hubo irregularidades o responsabilidades internas en la actuación del INAME» durante los controles a los laboratorios implicados.

Durante este período de transición, Morán será el responsable de «controlar la calidad, seguridad y eficacia de los medicamentos en la Argentina», una tarea que cobra especial relevancia tras el escándalo que expuso las fallas del sistema de control farmacéutico nacional.

El perfil del nuevo director

Gastón Morán es bioquímico egresado de la Universidad de Morón, con una extensa formación de posgrado que incluye una maestría en farmacopolítica, un posgrado en farmacoeconomía, un magíster en relaciones públicas y un grado en filosofía.

El flamante director no es ajeno a la estructura de la ANMAT: lleva «casi nueve años» trabajando en la administración nacional, donde se desempeñó como vicepresidente y luego presidente de la Agencia Nacional de Laboratorios Públicos (ANLAP). También integró durante «casi dos años la nómina del Ministerio de Salud de la Nación».

La designación de Morán representa un intento del Gobierno por estabilizar el INAME tras una de las crisis sanitarias más graves de los últimos años, que no solo costó vidas humanas sino que también expuso las debilidades del sistema de control de medicamentos en el país.

Puntos clave:

  • Gastón Morán asume como director transitorio del INAME por 180 días tras el escándalo del fentanilo
  • Su predecesora fue removida por falencias en los controles de los laboratorios involucrados en la tragedia
  • Continúan en paralelo el sumario administrativo interno y la investigación judicial
  • Morán cuenta con nueve años de experiencia en ANMAT y formación especializada en farmacología
  • La designación busca estabilizar el organismo tras una crisis que causó más de 90 muertes

Economía 💲

Cómo la eliminación de organismos descentralizados concentró poder de Maccarone sobre la obra pública

La motosierra concentró poder en manos equivocadas. El desguace institucional impulsado por Milei no solo «achicó el Estado», sino que las decisiones estratégicas quedaron a merced de un empresario del sector que ahora “regula”.

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El Argentino Diario-Martín Maccarone-Luis Toto Caputo.

⬛ La eliminación masiva de ministerios y organismos descentralizados que llevó adelante Javier Milei durante su primer año de gestión no fue solo una política de «achique» del Estado. Fue, también, una operación de concentración de poder que terminó facilitando que un ex empresario constructor como Martín Maccarone controle desde las sombras toda la obra pública nacional.

La ecuación es simple pero devastadora: se eliminaron 13 Ministerios, se cerraron organismos estatales y se recortaron presupuestos destinados a Ciencia, Cultura y Educación, entre otras áreas, pero toda esa capacidad operativa no desapareció. Se concentró en pocas manos, específicamente en la órbita del Ministerio de Economía que comanda Luis «Toto» Caputo.

El mapa del desguace institucional

La lista de organismos eliminados o fusionados bajo la órbita de Economía es extensa y reveladora. A través del Boletín Oficial N°35702, el Gobierno que encabeza Javier Milei oficializó la disolución, transformación y fusión de 21 organismos públicos de distintas áreas del Estado, afectando dependencias vinculadas a salud, transporte, agroindustria, industria y seguridad.

El caso más emblemático es el del ENOHSA (Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento), un organismo que ha jugado un papel central en la ejecución de obras públicas en todo el país. Por medio de la publicación del Decreto 1020/2024 en el Boletín Oficial, se estableció que el ENOHSA quedará oficialmente disuelto dentro de treinta días, por lo que sus recursos materiales y financieros serán transferidos al ámbito de la Subsecretaría de Recursos Hídricos.

La justificación oficial fue técnica: «en el contexto actual, resulta necesario reducir la superposición de funciones entre diversos entes, garantizar una mayor coordinación en las políticas de administración de los recursos hídricos y promover una gestión más ágil y centralizada de las obras y proyectos hídricos». Sin embargo, el resultado práctico fue concentrar el control de obras hídricas y sanitarias en manos del núcleo duro de Economía.

El costo humano del ajuste concentrador

Los números del ajuste son elocuentes sobre la magnitud del poder transferido. El presidente Javier Milei sigue avanzando con el cierre de organismos nacionales. Este jueves dispuso la disolución del Ente de Obras Hídricas de Saneamiento (Enohsa), un organismo clave para las obras públicas sanitarias, que implicó 230 trabajadores y 116 obras con incertidumbre.

Según proyecciones realizadas antes de asumir, unas 118.118 personas quedarían, en principio, sin puesto laboral, si se eliminan esos ministerios y los organismos descentralizados según los números de las reparticiones que difunde el Indec. Pero el poder operativo de esas 118 mil personas no se esfumó: se canalizó hacia la nueva estructura centralizada.

La arquitectura del control concentrado

La eliminación del Ministerio de Obras Públicas, del Ministerio de Transporte y de organismos como ENOHSA, ONABE y partes de ADIF no fue casual. Todo ese poder decisorio se reconcentró en la flamante Secretaría Coordinadora de Infraestructura que comanda Maccarone desde Economía.

Esta operación de ingeniería institucional tiene precedentes históricos preocupantes. La concentración de poder estatal en pocas manos, especialmente cuando esas manos provienen del sector privado que ahora deben regular, genera las condiciones perfectas para conflictos de interés y capturas regulatorias.

Los antecedentes del desguace como concentración

El plan incluye la eliminación de la secretaría de Vivienda y Hábitat de organismos descentralizados, y el achicamiento de la dotación de personal de los ministerios, empresas y entes públicos, según confirmó La Nación en enero de 2025. Esta nueva etapa de ajuste busca achicar un 30% el Estado, pero nuevamente el poder no desaparece, sino que se reconcentra.

El proceso comenzó desde el primer día de gobierno. Milei oficializó el primer decreto de necesidad y urgencia y modificó la estructura central dentro del Gobierno, estableciendo las bases legales para esta concentración de poder que luego permitiría el funcionamiento de figuras como Maccarone.

La funcionalidad política del desguace

Lo que el gobierno presenta como «eficiencia» y «achique del Estado» opera, en la práctica, como una concentración de poder decisorio sin precedentes en décadas. La eliminación de controles y contrapesos institucionales facilita que un ex empresario constructor pueda operar «de los dos lados del mostrador» sin los filtros que antes existían.

La crítica de los dirigentes opositores señala precisamente esta contradicción: para el gobierno del presidente Javier Milei una de las razones que motivaron la disolución es que el ente elude el control de gastos que existe en la administración nacional. Pero el resultado práctico es que ahora existe menos control, no más.

Las obras que quedaron en el limbo

El caso del ENOHSA es paradigmático de cómo esta concentración afecta la obra pública concreta. Una empresa estatal que tenía como objetivo planificar, ejecutar y administrar obras de infraestructura hídrica y sanitaria en todo el país quedó disuelta, y sus funciones pasaron a depender de la estructura que controla Maccarone.

En Mendoza, por ejemplo, el cierre definitivo del Ente Nacional De Obras Hídricas De Saneamiento (ENOHSA) dejó seis obras importantes en estado de incertidumbre, que ahora dependen de las decisiones que tome la nueva estructura centralizada.

La concentración como facilitadora de conflictos

La operación de Milei generó las condiciones perfectas para que figuras como Maccarone pudieran operar con poderes extraordinarios y mínimos controles. Al eliminar organismos con capacidad técnica específica y reconcentrar sus funciones en Economía, se creó un embudo decisorio que beneficia a quien controla ese embudo.

Esta arquitectura institucional no es casual. Responde a una lógica política que privilegia la concentración de poder por sobre los controles y contrapesos democráticos. El resultado es que un ex empresario constructor puede hoy manejar toda la obra pública nacional desde un despacho en Economía, sin la supervisión técnica específica que antes existía en organismos especializados.

El futuro del modelo concentrador

La misión está a cargo del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, según reveló La Nación, lo que indica que esta lógica de concentración continuará profundizándose. Cada organismo eliminado es poder que se reconcentra en el núcleo duro del gobierno.

La pregunta que surge es si esta concentración de poder es compatible con una gestión transparente y democrática de los recursos públicos. Los casos como el de Maccarone sugieren que no: cuando se eliminan controles y se concentra poder en manos de ex empresarios del sector que ahora regulan, los conflictos de interés se vuelven estructurales.

El «achique del Estado» de Milei resultó ser, paradójicamente, una concentración de poder estatal sin precedentes. Y figuras como Martín Maccarone son el producto directo de esa concentración.

Puntos clave

• Milei eliminó 13 ministerios y 21 organismos descentralizados, concentrando su poder decisorio en Economía
• La eliminación del ENOHSA, ONABE y partes de ADIF transfirió el control de obra pública a la estructura que maneja Maccarone
• El desguace institucional eliminó controles y contrapesos específicos, facilitando conflictos de interés
• Más de 118.000 empleados perdieron sus puestos, pero su poder operativo se reconcentró en pocas manos
• La arquitectura del «achique» resultó ser una concentración de poder que beneficia a figuras como el «funcionario fantasma»

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