CABA
Familias de escuelas porteñas harán abrazo simbólico en rechazo a implementación de jornada completa
«No estamos de acuerdo en extender la jornada simple a la completa porque la escuela no tiene la infraestructura necesaria, como un comedor y suficientes baños, y las aulas van a estar superpobladas», dijo la madre de un niño de sexto grado de la escuela 12 Gran Mariscal del Perú Ramón Castilla, en el distrito 9, donde se realizará el abrazo a las 12.30 y del que participarán otros establecimientos.
Familias de 22 escuelas de la Ciudad de Buenos Aires rechazarán mañana con un abrazo simbólico a un establecimiento del barrio de Colegiales la decisión del Gobierno porteño de extender a jornada completa el horario escolar por considerarla «incompatible» con sus rutinas y por «la poca información sobre esos cambios», que son parte de una resolución nacional que convoca a extender las horas de clase en el nivel primario a la que ya adhirieron 20 provincias.
«No estamos de acuerdo en extender la jornada simple a la completa porque la escuela no tiene la infraestructura necesaria, como un comedor y suficientes baños, y las aulas van a estar superpobladas», dijo la madre de un niño de sexto grado de la escuela 12 Gran Mariscal del Perú Ramón Castilla, en el distrito 9, donde se realizará el abrazo a las 12.30 y del que participarán otros establecimientos.
Además, expuso que la medida «expulsaría a niños y niñas con alguna discapacidad porque muchos no pueden sostener más cantidad de horas y dejarán de ser inclusivas las escuelas».
A la escuela Ramón Castilla, ubicada en Colegiales, asisten 500 alumnos, de los cuales un 20% tienen alguna discapacidad y acompañantes terapéuticos.
La mujer explicó que cerca de 22 escuelas porteñas se organizaron en un grupo de WhatsApp para «resistir la reconversión de las escuelas de jornada simple a completa», una decisión que, según indicó, fue informada de manera oral por el Gobierno local hace unos días para su implementación en septiembre y octubre.
La decisión oficial para esa escuela se revirtió «hasta por lo menos el año próximo» debido a la movilización de varias familias que la rechazaron, refirió.
Agregó que su hijo «no se banca estar 8 horas en una escuela y me obligan a cambiarlo a una privada a un año de que termine la primaria o a alguna que quede jornada simple, que estará superpoblada porque muchos con diferentes problemáticas van a estar acumulados ahí», explicó y agregó que el resto de las escuelas aún no recibieron la notificación de que se diera marcha atrás la medida.
Por su parte, Laura Echeverría, madre de un alumno de quinto grado de la escuela primaria 14 Capitán Enrique Guillermo Parker, en el distrito 12, de jornada simple, compartió su situación.
«Yo decidí cambiarlo en septiembre a otra escuela de jornada simple y elegir en cuál, porque hace diez días nos mandaron una encuesta del Gobierno de la Ciudad donde se nos preguntaba si estábamos de acuerdo con la medida, que se implementará a partir del 1 de septiembre y luego se nos informó, que en caso de negativa los estudiantes serían reubicados en otra escuela», contó Echeverría.
Y agregó: «Algunas escuelas van a pasar este año y otras lo harán el próximo, pero los docentes tienen mucha incertidumbre sobre si mantendrán sus cargos y no nos indicaron cómo resolverían el comedor», añadió.
Por otro lado, contó que su hijo de 11 años tiene actividades formativas fuera del horario escolar como idioma y música, que debería dejar.
«Hay mucho peregrinaje de familias buscando escuelas de jornada simple, que van a estar superpobladas», dijo.
En tanto, fuentes del Ministerio de Educación porteño dijeron que «se está trabajando en el pase a jornada completa de una parte del 40% de establecimientos de nivel primario que son de 4 horas» y explicaron que el otro 60% ya tiene jornada extendida.
Asimismo, señalaron que propusieron al Gobierno nacional transformar a jornada completa las escuelas que hoy son de modalidad simple pero plantearon que «la idea es ofrecer talleres optativos a contra turno este año e implementar la medida para el año próximo».
En la 119° asamblea del Consejo Federal de Educación (CFE), celebrada en junio de este año, se aprobó la Resolución CFE N° 426/22 «Implementación de la jornada completa o extendida en las escuelas primarias», que estableció los lineamientos de los acuerdos que firmarán las provincias con el Ministerio nacional.
En el artículo primero, se especifica que la Nación, Provincias y Ciudad de Buenos Aires se comprometen a «implementar todas las acciones necesarias para avanzar hacia la universalización de la jornada completa o extendida en las escuelas primarias, o bien a adoptar la modalidad de extensión horaria que las lleve a un mínimo de veinticinco horas semanales como estrategia escalonada hacia dicha universalización».
Veinte provincias del país firmaron convenios o están en proceso de hacerlo para extender a 25 horas semanales el horario escolar en el nivel primario, reconvertir las jornadas simples a completas o agregar más horas, según informaron fuentes de la cartera nacional.
Las provincias del Chaco, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, Río Negro, Tucumán, Tierra del Fuego y Santiago del Estero ya firmaron convenios con el Gobierno nacional para extender una hora más de clase en todas las escuelas primarias estatales.
En tanto, Jujuy, Santa Cruz, Catamarca optaron por realizar la reconversión a jornada completa de un grupo de establecimientos y en otros aplicar la extensión horaria, y Salta y Santa Fe confirmaron que entre el 2022 y 2023 extenderán solo a algunos establecimientos las 25 horas semanales.
A su vez, aunque les queda pendiente la rúbrica de convenios confirmaron que extenderán su horario escolar Mendoza, Buenos Aires, Córdoba, La Rioja, San Juan y San Luis.
A ese listado, se agregaría la Ciudad de Buenos Aires con jornada completa de un grupo de escuelas.
CABA
Ciudades inteligentes sin política laboral: el vacío que dejó el congreso de intendentes en CABA
Casi 300 gobiernos locales y 82 intendentes de distintas provincias se reunieron en la Usina del Arte para debatir inteligencia artificial, transformación digital y su impacto en el trabajo. Jorge Macri advirtió que la IA va a plantear ganadores y perdedores y reclamó que los gobiernos garanticen que la mayoría de la sociedad quede del lado de los beneficiados.
La primera edición de URBAN CITIES Buenos Aires 2026, el Congreso Federal de Ciudades Inteligentes, reunió este miércoles en la Usina del Arte, en el barrio de La Boca, a representantes de casi 300 municipios y a 82 intendentes de todo el país para discutir uno de los desafíos más urgentes de la gestión pública contemporánea: cómo incorporar la inteligencia artificial a los servicios del Estado sin que esa transformación profundice las desigualdades existentes en el mercado laboral y en el acceso a la educación.
El evento fue organizado por la Unidad de Relaciones Federales y Vinculación Interjurisdiccional del Gobierno de la Ciudad, encabezada por César Torres. La apertura estuvo a cargo del jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, quien planteó el eje político del encuentro con una frase que sintetiza la tensión de fondo: «Estamos frente a una revolución tecnológica y nuestro desafío es que la mayoría de la sociedad esté del lado de los ganadores».
La IA ya modificó el mercado laboral; la pregunta es quién paga el costo
Macri puso sobre la mesa una preocupación que los datos ya respaldan con crudeza. Un relevamiento publicado meses atrás por el Consejo Económico y Social de la Ciudad de Buenos Aires (CESBA), con asesoría de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), estableció que el 67% del empleo porteño tiene algún grado de exposición a la inteligencia artificial generativa, con un índice de 0,353 que supera al de Estados Unidos, Francia y el Reino Unido. Las ocupaciones más afectadas son precisamente las más numerosas del distrito: empleados administrativos, contables, de atención al público y profesionales de TIC.
En ese contexto, el jefe de Gobierno reconoció que una parte importante de quienes integran hoy el mercado laboral se formó en un mundo analógico y debe adaptarse a herramientas que cambian a una velocidad que los sistemas educativos no pueden seguir. «La IA va a plantear ganadores y perdedores», admitió, y llamó a que los gobiernos asuman ese desafío sin naturalizarlo. El planteo, sin embargo, no vino acompañado de ninguna medida concreta de protección para los sectores laborales más vulnerables a la automatización.
La tensión entre el discurso de la oportunidad tecnológica y la ausencia de políticas activas de reconversión laboral fue la que atravesó, de manera implícita, toda la jornada. Hablar de ciudades inteligentes sin debatir quién financia la transición y quién carga con sus costos es, en el mejor de los casos, una omisión; en el peor, una decisión política.
La educación, entre el discurso y la contradicción
Macri también colocó el problema educativo en el centro del debate. «En las escuelas hay chicos estudiando para trabajos que hoy no existen», afirmó, y señaló que la formación no puede concebirse como una etapa que cierra con el egreso escolar o universitario: «Necesitamos que los ciudadanos sigamos aprendiendo a lo largo de la vida».
La ministra de Educación porteña, Mercedes Miguel, también expuso en el congreso. Su presencia tiene una lectura política específica: el gobierno de Macri incorporó el uso de inteligencia artificial como contenido obligatorio en la escuela primaria porteña, con un anexo curricular elaborado, según trascendió, con herramientas de IA generativa. La apuesta plantea preguntas abiertas sobre cómo se garantiza la equidad en el acceso a esas herramientas en un sistema educativo con brechas tecnológicas notorias entre escuelas.
Un mapa federal con lecturas cruzadas
La convocatoria tuvo un componente político que no pasó desapercibido: reunió a intendentes de distintos partidos y provincias bajo la conducción del gobierno porteño. Entre los presentes se contaron Julio Alak, intendente de La Plata; Daniel Passerini, de Córdoba; Soledad Martínez, de Vicente López; Rodrigo Aybar, de Tres de Febrero; Santiago Passaglia, de San Nicolás; Leonel Chiarella, de Venado Tuerto; y varios jefes comunales de la Patagonia y Cuyo, como Carlos Koopmann (Zapala), Bruno Pogliano (El Bolsón), Lino Yonar (Campo Quijano) y Susana Laciar (San Juan).
La presencia de Alak, intendente del principal municipio bonaerense y figura del kirchnerismo, en un evento organizado por la administración macrista no es un dato menor. Sugiere que la agenda de las ciudades inteligentes, con todo lo que implica en términos de infraestructura digital, datos ciudadanos y relación con el sector privado tecnológico, empieza a configurar un espacio de disputa política que cruza las fronteras partidarias tradicionales.
Entre los expositores también estuvieron el jefe de Gabinete porteño, Gabriel Sánchez Zinny; el presidente de la Fundación País Abierto y Digital, Andrés Ibarra, ex funcionario macrista con vínculos en el ecosistema tecnológico, y el emprendedor Mateo Salvatto. La participación de empresas tecnológicas y startups completó un cuadro en el que el sector privado tuvo un lugar central en la definición de la agenda pública.
Qué significa ciudad inteligente y para quién
Durante el encuentro también se discutió qué significa en la práctica aplicar tecnología a la gestión municipal. Macri planteó que «una ciudad inteligente no es algo que se compra» y señaló que requiere también una ciudadanía y equipos preparados. La frase es razonable, pero evade la pregunta más incómoda: qué pasa con los municipios que no tienen los recursos, la conectividad ni el capital humano técnico para implementar esas transformaciones sin asistencia del Estado nacional o provincial.
La jornada había comenzado el martes 1 de septiembre con una sesión técnica destinada a los equipos de gobiernos locales y provinciales, donde se trabajó sobre herramientas concretas de gestión de datos, seguridad, salud y movilidad. La intención declarada es que las experiencias exitosas puedan replicarse en otros distritos. El desafío real es que esa replicación no reproduzca también las asimetrías de partida.
Puntos clave
- Casi 300 gobiernos locales y 82 intendentes participaron del primer Congreso Federal de Ciudades Inteligentes en la Usina del Arte.
- Jorge Macri advirtió que la IA va a plantear ganadores y perdedores, sin anunciar medidas concretas de protección laboral.
- El CESBA y la OIT establecieron que el 67% del empleo porteño tiene exposición a la IA generativa, con un índice superior al de EE.UU. y Europa.
- El intendente kirchnerista de La Plata, Julio Alak, participó del evento organizado por la administración macrista.
- El congreso no incluyó propuestas concretas de reconversión laboral para los sectores más vulnerables a la automatización.
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