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Repudio total a Soledad Acuña por sus dichos «discriminatorios y clasistas»

La ministra de Educación porteña aseguró que los estudiantes que abandonaron la escuela durante la pandemia de coronavirus «seguramente ya están perdidos en un pasillo de una villa».

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Angélica Graziano, Roberto Baradel y Hugo Yasky coincidieron en deplorar los dichos de la ministra de Educación porteña, quien había afirmado que los estudiantes que abandonaron la escuela durante la pandemia «seguramente ya están perdidos en un pasillo de una villa».

La secretaria general del gremio docente UTE-Ctera, Angélica Graciano, afirmó que la ministra de Educación porteña, Soledad Acuña, hizo una declaración «sumamente discriminativa y clasista» cuando aseguró que los estudiantes que abandonaron la escuela durante la pandemia de coronavirus «seguramente ya están perdidos en un pasillo de una villa».

De este modo, la dirigente gremial se sumó a las voces que salieron a cruzar a la funcionaria porteña por haber dijo ayer que «hoy 2022, después de dos años, es muy tarde para salir a buscar a los chicos», puesto que «esos chicos seguramente ya están perdidos en un pasillo de una villa, ya cayeron en actividades del narcotráfico, ya tuvieron que ponerse a trabajar, perdieron su propia fe respecto de las oportunidades de estudiar»,

«Las declaraciones de Acuña se enmarcan en una concepción clasista y discriminatoria que es parte del ADN del PRO».

Como respuesta, la gremialista de UTE indicó que los dichos de Acuña son «una afirmación, desde el punto de vista de los jóvenes, sumamente discriminativa y clasista». Y agregó que la funcionaria «muestra realmente una discriminación de clase muy complicada».

Graciano sostuvo que «como responsable del Ministerio de Educación tendría que preguntarse qué estuvieron haciendo todo este tiempo porque, según lo que han dicho, ellos no han perdido un solo día de clases».

Sobre este punto añadió: «Es inexplicable que salga a hablar como si no tuviera nada que ver en la conducción del ministerio, como si estuviera por afuera».

Asimismo, Graciano consideró además que «el Ministerio de Educación de la Ciudad, encabezado por Acuña, no ha tenido políticas proactivas para que los jóvenes estén en las escuelas, no han distribuido las computadoras en cuanto a conectividad». «Y tampoco desarrollaron programas complementarios para el apoyo de la escolaridad», concluyó.

Por su parte, el secretario general de Suteba, Roberto Baradel, consideró que las declaraciones de la ministra de Educación reflejan que el macrismo «desprecia a la educación pública y tiene una concepción clasista y discriminatoria».

«Se muestran tal cual son: desprecian a la educación pública y a los sectores populares. No es tarde para ir a buscar a los chicos», dijo el dirigente gremial en declaraciones a Télam.

El sindicalista analizó que «teniendo el presupuesto más importante del país, la ministra no invierte en docentes ni en trabajadores sociales para ir a buscar a esos chicos y revincularlos nuevamente a las escuelas».

«En la provincia de Buenos Aires, en cambio, hace más de un año se viene trabajando con programas especiales, nombrando a más de 30.000 docentes adicionales y casi 5.000 integrantes de equipos de orientación escolar destinados a revincular a las y los chicos que se desvincularon y para acompañar las trayectorias educativas de aquellos que lo necesiten», subrayó Baradel.

«No les interesa. Se llenan la boca hablando de educación solamente en clave de marketing político-electoral, pero hacen todo lo contrario cuando son parte de la gestión», reflexionó el líder de Suteba, y sostuvo que las declaraciones de Acuña «se enmarcan en una concepción clasista y discriminatoria que es parte del ADN del PRO».

Yasky: «Condenan a los sectores populares a un destino de fracaso»

El secretario general de la CTA, Hugo Yasky, afirmó que los dichos de la ministra de Educación porteña, Soledad Acuña, constituyen «la expresión brutal de quienes condenan a los sectores populares a un destino de fracaso».

«Es un pensamiento que construye desigualdad y violencia, que castiga a los pibes jóvenes, a las mujeres jóvenes de los sectores populares», subrayó Yasky, en declaraciones para FM La Patriada y el Destape Radio.

El sindicalista de extracción docente respondió a la ministra y expresó que Acuña «se puede quedar tranquila» porque «mal que le pese, existe escuela pública, y políticas» con las cuales se pueden «recuperar a los jóvenes que abandonaron el sistema escolar» como consecuencia de la emergencia sanitaria.

«Vamos a recuperar a esos chicos que tuvieron que dejar por la pandemia con el impuesto a las fortunas personales», aseguró, y consideró que Acuña «dijo lo que realmente piensa» porque «si fuera por ellos (los funcionarios del Gobierno porteño), la pobreza sería exclusión» .

En tanto, el dirigente sindical se comprometió a «construir una Argentina, recuperando cada pibe y cada piba, para la escuela y para el trabajo». «Hay que romper esa biografía que los sectores dominantes intentan imponer, de la base que el que nace pobre, va a morir más pobre» , concluyó.

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Macri criminalizó las amenazas escolares mientras el país busca solución a una crisis sin precedentes

El jefe de Gobierno porteño calificó las amenazas de tiroteos en escuelas como un delito y anunció medidas con sus ministros y el fiscal general de la Ciudad. El disparador de la crisis fue el tiroteo del 30 de marzo en la Escuela Mariano Moreno de San Cristóbal, Santa Fe, donde murió el estudiante Ian Cabrera, de 13 años.

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El Argentino Diario-Jorge Macri.

Macri calificó las amenazas en escuelas como delito en medio de una crisis de violencia sin precedentes

★ El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, convocó este martes a una conferencia de prensa en la sede del Ejecutivo porteño, en la calle Uspallata 3160, para trazar un diagnóstico oficial sobre la ola de amenazas de tiroteos en las escuelas de la Ciudad de Buenos Aires.

Flanqueado por sus ministros y el fiscal general porteño, Macri fue categórico: «No es una broma pesada, es un delito». La declaración llegó en medio de una crisis de violencia escolar que sacude a todo el país desde el trágico tiroteo en San Cristóbal, Santa Fe, ocurrido el 30 de marzo pasado.

El punto de partida: San Cristóbal y el efecto dominó

La crisis tiene un origen concreto y devastador. Ese 30 de marzo un adolescente de 15 años, identificado por la justicia santafesina con las siglas G.C., ingresó a la Escuela Normal Mariano Moreno de San Cristóbal con una escopeta calibre 12/70 oculta en su mochila y abrió fuego. Ian Cabrera, de 13 años, murió. Otros ocho estudiantes resultaron heridos. Un portero del establecimiento evitó una masacre aún mayor al desarmar al agresor.

Lo que siguió no fue una crisis aislada sino una ola. En días posteriores, cientos de escuelas en al menos doce provincias, que incluyen la Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Mendoza, Tucumán, Neuquén, Entre Ríos, La Pampa y Tierra del Fuego, recibieron mensajes intimidatorios con una frase que se repetía casi con calcomanía: «Mañana tiroteo. No vengan». El Departamento Judicial de San Isidro llegó a recibir entre 500 y 600 denuncias en apenas 72 horas.

La subcultura detrás de las amenazas

La investigación judicial en San Cristóbal reveló una dimensión que excede el fenómeno viral. La Secretaría de Análisis Integral del Terrorismo Internacional (SAIT) detectó a abril de 2026 la existencia de al menos 7 expedientes judiciales en Argentina vinculados a episodios con características similares, todos relacionados con la llamada True Crime Community (TCC), una subcultura digital transnacional que idealiza y promueve masacres escolares. En los dispositivos confiscados a adolescentes detenidos por las amenazas se encontraron grupos de mensajería en los que se compartían imágenes y conversaciones de extrema violencia.

El propio jefe de Gobierno porteño reconoció que «muchas de estas situaciones nacen de tendencias en redes sociales» y convocó al diálogo familiar como primera línea de respuesta. La frase, aunque correcta en su diagnóstico, expuso la fragilidad institucional frente a un fenómeno que desborda los marcos tradicionales de intervención escolar y policial.

Operativos en todo el país: mochilas, allanamientos y conferencias

La respuesta de las distintas jurisdicciones fue heterogénea. En Puerto Madryn se realizaron allanamientos contra dos menores de 16 años imputados por intimidaciones; en Salta se revisaron más de 400 mochilas en un solo colegio; en Tucumán se intensificó la presencia policial en las puertas de los establecimientos; en Corrientes, varios colegios recibieron a sus alumnos sin mochila para agilizar los ingresos; y en Misiones, el Ministerio de Educación provincial lanzó materiales específicos dirigidos a familias y equipos directivos para fortalecer la detección temprana de situaciones de riesgo.

En la Ciudad de Buenos Aires, la central docente UTE emitió un comunicado en el que advirtió que las amenazas «constituyen una señal de alarma que debe interpelarnos como sociedad» y subrayó que «la escuela sola no puede» hacer frente a esta problemática. El texto reclamó al Estado una intervención urgente y estructural.

La paradoja de la respuesta institucional

La paradoja de fondo es que las instituciones no pueden ignorar las amenazas, pero cada reacción visible le confirma al imitador que su acción tuvo efecto. Alcanza con que sea creíble para activar las alarmas. Un mensaje de WhatsApp puede suspender clases, movilizar a las fuerzas de Seguridad y alterar la vida de cientos de estudiantes y escuelas.

En ese sentido, la conferencia de Jorge Macri, aunque pertinente en su encuadre jurídico, fue también parte de ese mecanismo de amplificación. La declaración de que se trata de un delito, respaldada por la presencia del fiscal general porteño, señaló una orientación punitiva que no responde por sí sola a las causas estructurales: la crisis de contención en las aulas, la fragmentación del tejido social en un contexto de ajuste brutal sobre el sistema educativo público y la expansión sin control de comunidades digitales radicalizadas entre adolescentes vulnerables.

Puntos clave:

  • El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, calificó las amenazas de tiroteos en escuelas como un delito y anunció medidas con sus ministros y el fiscal general de la Ciudad.
  • El disparador de la crisis fue el tiroteo del 30 de marzo en la Escuela Mariano Moreno de San Cristóbal, Santa Fe, donde murió el estudiante Ian Cabrera, de 13 años.
  • Las amenazas se extendieron a cientos de establecimientos en al menos 12 provincias argentinas, con una frase casi idéntica: «Mañana tiroteo. No vengan».
  • La justicia santafesina y la SAIT vincularon el fenómeno con la True Crime Community (TCC), una subcultura digital transnacional que exalta las masacres escolares.
  • Los operativos incluyeron allanamientos, revisión de mochilas y refuerzo policial en múltiples jurisdicciones, con al menos una decena de adolescentes imputados a nivel nacional.

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