Diversidad
La diversidad desde la infancia invita a la escuela a «revisarse», dijo formadora en ESI
«Cuando aparece un niño, niña o adolescente trans en una escuela es una revolución porque la interpela como institución que está construida y organizada en función de un pensamiento binario», dijo Maltz.
La visibilización de una niña o niño trans «interpela a la escuela» porque «la invita a revisarse», explicó la capacitadora en ESI y psicóloga social, Liliana Maltz, quien brindó esta semana una charla a docentes de distintos puntos del país y aportó herramientas para abordar la diversidad desde el nivel inicial.
«Cuando aparece un niño, niña o adolescente trans en una escuela es una revolución porque la interpela como institución que está construida y organizada en función de un pensamiento binario», dijo Maltz luego de dictar la charla virtual «Alojar la diversidad sexo genérica en las escuelas. Tensiones y desafíos», en el marco de la semana virtual Universidad Pedagógica Nacional (Unipe) 2023.
La visibilización «pone un dedo en la llaga a la escuela», porque «invita a repensar cómo está organizada, los baños, los listados, las clases de educación física», entre otras cuestiones, añadió.
«En distintos niveles, que un/a docente termine de tomar lista y pregunte ‘¿todos quieren que los llame como figura en el listado o alguien necesita, quiere o es llamado de manera diferente? era impensable tiempo atrás», valoró la especialista licenciada en Ciencias de la Educación por la Universidad de Buenos Aires (UBA) que acompaña a escuelas en la implementación de la ESI.
Sobre el reconocimiento de la identidad de género en el jardín, la profesora, que además es autora de los libros «Educación Sexual Integral. Una oportunidad para la ternura» y «Vaivenes de la ternura. ESI en nivel inicial» (ambos de ed. Novedades Educativas), explicó que «cuesta pensar que en la infancia una niña pueda sentirse niño, o un niño pueda sentirse niña, (…) y hay una idea de que el transicionar un género o salir de lo heteronormativo irrumpe a partir del adolescencia, pero cuando las personas trans hablan de su infancia recuerdan que desde muy temprana edad empezaron a sentirse varón o mujer independientemente de su genitales».
«No hay una edad donde se inicia esto, no es una elección, y es fundamental reconocer a las niñas, niños, niñes como sujetos de derecho desde la cuna», remarcó.
Luego reafirmó que «la infancia trans existe, no es un capricho, y esto no tiene que ver con que en la escuela o en el jardín se trabaje o no se trabaje ESI».
Lo que hace el jardín, aclaró, es «alojar el deseo y dar lugar a que las niñas y los niños se expresen con libertad, pero no es que la docente genera el deseo o el que se identifiquen con un género o con otro».
En este punto, compartió una experiencia en sala de 4 años: «un niño que llegaba al jardín y enseguida se vestía con ropa femenina, se dibujaba como una nena, se ponía vinchas, danzaba de forma muy femenina y lo que dijo con sus palabras fue: – en el jardín yo soy feliz porque soy como me gusta ser’. Y, cuando una vez tuvieron que armar un video para las familias, él enseguida se sacó toda la ropa que solía usar porque sabía que lo iba a ver su familia. Ahí trabajamos cómo acompañarlos para que puedan empezar a pensar acompañar a su hija en este proceso».
No obstante, la autora explicó que los niños y las niñas son «flexibles», y «se identifican con unos y con otros», y remarcó tener cuidado con «salir de un dogma binario y entrar en otro, pensando que si un niño durante un tiempo se viste con ropa que consideramos femenina ya estamos en presencia de un niño trans o al revés».
«Es una tarea central de la escuela no quedarse en un lugar de héroes, porque el que pueda ser alojado por la familia es fundamental, a cualquier edad. Y para un adolescente también», precisó.
En ese sentido detalló que la escuela «puede generar estrategias» para, «sin caer en la omnipotencia, generar espacios para que las familias puedan pedir inclusive ayuda externa y trabajar en despatologizar y acompañar aunque no lo entiendan», añadió.
«Se trata de decirles ‘te acompaño en tu búsqueda, en lo que necesitás consolidar y darle lugar a tu deseo’, aunque no entienda demasiado», precisó.
La especialista señaló que acompañar y respetar la diversidad no pasa sólo por conocer y tener presente el marco legal (Ley de Identidad de Género; Ley de Educación Sexual Integral; Ley Nacional de Protección Integral de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes) sino también «pensarlo desde un proyecto institucional y alojar la resistencia de muchos docentes, porque no es solo de algunas familias».
«Es necesario trabajar en red», enfatizó en referencia a familias y equipos docentes.
Si bien muchas familias acompañan y arman una red con el jardín, «hay otras familias que vienen muy enojadas planteando por qué la sala se llama Rosa, o por qué le pusieron un pañal de varón si es nena'».
Pero, detrás del enojo, «además de siglos de patriarcado que marca estereotipos, a veces hay angustia porque se escapa de lo que aprendieron y tienen miedo que su hija, hijo o hije sea discriminado», explicaron.
Entre las estrategias escolares para alojar la diversidad sexo genérica en la escuela, la profesora hizo hincapié en la importancia de repensar desde los materiales que se utilizan en el aula y el lenguaje hasta la organización institucional, pero resaltó que es «un proceso» que se da de distintas maneras según la comunidad en la que se desenvuelva.
«Años atrás era impensable que en los jardines, cuando se trabajaba la familia, se trabajase con una diversidad de modelos y hoy circulan en muchos jardines, no en todos, que hay familias de dos mamás, dos papás, mamá sola, papá solo», valoró la autora.
También, dijo que es importante que cuando trabajan con obras de arte, cuentos y láminas mostrar la diversidad en todo sentido, como de color de piel y de cuerpos.
Asimismo, sobre la cuestión del lenguaje, consideró que: «Se puede hablar de manera inclusiva sin hablar con la ‘E’, hablar de ‘las personas’, ‘las infancias, ‘la reunión de familias’. Pero, todavía existe la masculinización al referirse a ‘reunión de padres’, ‘los chicos de la sala roja’, ‘el día del niño'».
Revisar estas cuestiones «es cómo revisar la propia piel de la que uno está revestido, pero es un proceso que hoy es necesario, sobre todo cuando hay adolescentes que dicen ‘no me identifico ni como varón ni como mujer’. No los podemos dejar afuera. Estamos vulnerando un derecho, invisibilizando», concluyó.
CABA
Marcha del Orgullo: la comunidad LGBTIQ+ le ganó la pulseada a Jorge Macri
El Gobierno porteño pretendía correr la movilización al 21 de noviembre por la llegada del papa León XIV. La Comisión Organizadora se negó, le escribió a Jorge Macri y sostuvo la fecha: la marcha será el sábado 7 de noviembre.
La Marcha del Orgullo se hará el sábado 7 de noviembre, tal como estaba previsto, y no el 21 como pretendía la administración porteña. La firmeza de las organizaciones de la diversidad logró que un derecho conquistado en las calles no quedara relegado frente a la agenda oficial.
El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, encabezado por Jorge Macri, y la Comisión Organizadora de la Marcha del Orgullo anunciaron un acuerdo que mantiene la fecha original de la movilización y, al mismo tiempo, permite coordinar el operativo por la visita del papa León XIV, que estará en Buenos Aires a partir del 8 de noviembre.
El pedido porteño y la negativa de las organizaciones
La gestión de Jorge Macri había solicitado modificar la fecha con el argumento de que necesitaba disponer de fuerzas de seguridad y servicios para recibir a la comitiva papal. Como alternativa, ofreció trasladar la marcha al 21 de noviembre y garantizar la logística necesaria en ese momento.
La Comisión Organizadora rechazó la propuesta desde el primer momento y ratificó la convocatoria para el 7 de noviembre. Las organizaciones incluso le dirigieron una carta al jefe de Gobierno porteño para dejar asentada su postura. Tras varios días de negociación, fue la Ciudad la que terminó aceptando la fecha que el colectivo nunca estuvo dispuesto a resignar.
«Sin resignar derechos»
A través de sus redes sociales, la Comisión Organizadora celebró el entendimiento: «Junto al Gobierno de la Ciudad llevamos adelante un trabajo conjunto en el que ambas partes intercambiamos propuestas y alternativas. Gracias a esa capacidad de diálogo y acuerdo, encontramos una solución que permite compatibilizar la Marcha con el operativo previsto por la visita del Papa y garantizar las condiciones necesarias para su realización».
Y remarcó el punto central del conflicto: «El diálogo, la organización y una voluntad política compartida demostraron que, trabajando juntos, era posible garantizar ambos acontecimientos sin resignar derechos».
Minutos después, el Gobierno porteño difundió su propio comunicado: «Desde el Gobierno de la Ciudad trabajamos junto a las organizaciones que integran la comisión organizadora de la Marcha del Orgullo para encontrar una solución que permita realizarla y, al mismo tiempo, llevar adelante el operativo previsto por la visita del Papa. El diálogo, la coordinación y la buena voluntad de todos hicieron posible este acuerdo».
Una fecha que no es un trámite
El intento de correr la marcha no es un detalle logístico menor. Para el movimiento LGBTIQ+, la Marcha del Orgullo es una expresión política de visibilidad y reclamo, no un evento que pueda moverse en el calendario según la conveniencia del poder de turno. Que la Ciudad haya priorizado de entrada el operativo papal por sobre una movilización histórica expuso una jerarquía de agendas que las organizaciones se negaron a convalidar.
El contexto nacional agrega peso a la disputa. En febrero de 2025, cientos de miles de personas se movilizaron en la Marcha Federal del Orgullo Antifascista y Antirracista, en respuesta al discurso del presidente Javier Milei en el Foro de Davos contra lo que llamó la ideología de género. En un clima de discursos de odio promovidos desde la cúpula del poder, defender la fecha y el espacio público del Orgullo es también defender derechos.
El recorrido
Como en cada edición, la movilización atravesará puntos emblemáticos del centro porteño: el Obelisco, la Avenida de Mayo y el Congreso de la Nación. Las organizaciones esperan una convocatoria masiva.
Lo que tenés que saber:
- La Marcha del Orgullo se realizará el sábado 7 de noviembre, su fecha original.
- El Gobierno porteño había propuesto pasarla al 21 de noviembre por el operativo de la visita del papa León XIV.
- La Comisión Organizadora rechazó el cambio y envió una carta a Jorge Macri.
- Ambas partes anunciaron un acuerdo para compatibilizar la marcha con el operativo papal.
- El recorrido incluirá el Obelisco, la Avenida de Mayo y el Congreso.
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