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Educación

“El relato del Gobierno se cae porque la misma propuesta de la ley incluía más auditorías”

Radiografía del conflicto universitario: entrevista a Ismael Campos, politólogo y docente de la UBA.

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Por Andrea Reyes

En diálogo con El Argentino, Ismael Campos, politólogo y docente de la UBA en el CBC desmiente categóricamente el discurso del Gobierno sobre las auditorías y advierte el costo político que pagará Milei con el conflicto universitario.  

El pasado 10 de octubre, la Cámara de Diputados ratificó el veto de Javier Milei a la Ley de Financiamiento Universitario. Esta decisión del Congreso de la Nación provocó de inmediato el rechazo de la comunidad universitaria, con más de 30 facultades tomadas en todo el país. 

El movimiento estudiantil y docente universitario continúa su disputa y se prepara para una semana de conflicto con el gobierno libertario de Javier Milei: se espera un nuevo paro nacional para este jueves 17 de octubre y siguen tomadas las principales facultades del país, mientras se discute el Presupuesto para el 2025. 

Para el Lic. Campos, la ratificación del veto a la Ley de Financiamiento Universitario ha generado “mucha frustración, porque estamos nuevamente ante un Gobierno que no escucha el reclamo social, que no es sólo de estudiantes y docentes de la comunidad universitaria, sino en general. Entonces, es sentir la frustración de que hay un Gobierno que está muy firme con esto de llegar al déficit cero, con este slogan de que no hay plata para solventar ciertas cosas

Además, la frustración tiene que ver con que dentro del área de la educación argentina, las instituciones superiores son lo que mejor funciona. Lamentablemente, el nivel primario y secundario en Argentina, tiene un déficit importante y es en las universidades donde se intenta profesionalizar aún la academia. Los rankings mundiales reconocen a las universidades argentinas. 

También está la frustración de que el slogan principal que agarró el Gobierno para esta batalla contra las universidades, es el tema de las auditorías, y es lo que le llegó a muchos votantes que siguen apoyando esta gestión”

-¿Qué es lo más importante aclarar del tema de las auditorías?

-En primer lugar, las mentiras de que las universidades no son auditadas. Esto es totalmente falso, porque como cualquier institución del Estado son auditadas. La Ley de Educación Superior establece que las auditorías en las universidades las tiene que hacer la Auditoría General de la Nación (AGN), que depende directamente del poder ejecutivo, por lo cual las auditorías sí se están haciendo y están siendo firmadas por el actual presidente, Javier Milei. Es decir, se auditan no sólo a las universidades entendiéndose como una institución entera, sino que esas auditorías se realizan a cada facultad. Asimismo, otros organismos, como el CNU y el SIM, también realizan auditorías permanentes. 

En segundo lugar, las universidades no tenemos problema en que las instituciones se auditen más. Como profesionales entendemos que hay muchas áreas del Estado que vienen funcionando mal. No estamos en contra de que se ordene y se reestructure con ciertas medidas y acuerdos de todas las partes. El tema es que esta excusa hace que se desfinancie todo y se destruya todo. 

-¿Por qué era importante que salga la Ley de Financiamiento Universitario?

-Era importante por cuatro pilares fundamentales: el primero era el presupuesto universitario para que se pueda mantener ordenada cada sede académica. El segundo era la recomposición salarial de docentes y no docentes, ya que en la actualidad hay un retraso del 40 y 50% respecto a la inflación. 

El tercer pilar son las investigaciones. En Argentina, las investigaciones tienen la particularidad de que la gran mayoría las llevan adelante las universidades públicas, no el sector privado. Entonces, este desfinanciamiento no sólo golpea el bolsillo de un investigador que se puede ir a otro país, sino que afecta directamente al desarrollo del país como potencia, al ingreso de inversiones y a la soberanía, entendiendo que el desarrollo tecnológico e investigativo tiene que ver la soberanía. 

Y el último pilar de esta ley era el tema de las auditorías. La misma propuesta de la Ley de Financiamiento Universitario incluía que haya más auditorías. Ahí, nuevamente, se cae el relato del gobierno.   

-¿Cómo continúa el reclamo a corto plazo?  

-En ese sentido, hay que remarcar que la lucha estudiantil y gremial universitaria, lamentablemente es frecuente. Esto ya se vivió en los 2000, en los ‘90 y si nos vamos más atrás con las dictaduras también. Así que acá nadie se rinde y están esas ganas tremendas de no parar y de seguir luchando. 

En cuanto a las medidas de fuerza específicas, en el caso de la Universidad de Buenos Aires (UBA), ADUBA y APUBA ya fijaron para el próximo jueves 17 de octubre un nuevo paro de 24 horas. 

La idea es que el cuatrimestre continúe y se llegue hasta el final, como se pueda, pero que continúe. Sí con clases públicas y marchas de visualización. Van a ver muchas medidas de fuerza seguidas y cuando haya tomas de facultad, van a ver vigilias en esas facultades. Van a ver muchas acciones, pero no se van a cancelar hasta el momento las clases. 

-¿Qué panorama prevé para el ciclo académico 2025?

-Es muy difícil. La Ley de Financiamiento Universitario es una batalla perdida de las universidades, ya no se puede volver a tratar este año, sino hasta el 1 de marzo del año que viene. Lo que queda es negociar con el Gobierno los aumentos salariales. Pero toda esta lucha se va a concentrar en que el presupuesto 2025 garantice que haya una recomposición salarial atada a la inflación que pueda haber el próximo año, y que de todas maneras sabemos que se vienen manejando unos números irreales. 

Ahora, ya sabemos que la ley no va a salir como queremos, pero lo que esperamos es que salga para poder tener otras discusiones y negociaciones, y que sirva de base para una nueva lucha. 

-¿Cree que el conflicto universitario representa un costo político para Milei? 

-Por un lado, hay un agotamiento de la sociedad a partir de este discurso de aguantar y de que no haya plata. Nos enteramos que en septiembre la inflación bajó a 3,5%, pero la gente no lo ve impactado en los precios y los sueldos, entonces lo toma como una burla. Creo que la opinión pública se está dando cuenta de que no llegó lo prometido y que, lamentablemente, es una desesperanza nueva en lo político. 

Por otro lado, hay que tener en cuenta que a Javier Milei lo ha votado masivamente una franja etaria menos 30. Entonces, creo que también esos estudiantes que asisten a la universidad pública y votaron a Milei porque veían esperanza o estaban cansados de la política tradicional, se están agotando y dando cuenta de que, al fin y al cabo, los traicionaron de nuevo y, lamentablemente, los perjudica en un área tan importante como es sus sueños. Así que yo siento que el Gobierno acá también la está pifiando porque muchos de esos jóvenes asisten a la universidad pública.

Educación

PISA 2025: 8 de cada 10 estudiantes argentinos no logra el nivel básico en Matemática

El 76% de los estudiantes no alcanzó el nivel mínimo en Matemática y seis de cada diez quedaron por debajo del umbral básico en Lectura y Ciencias. El país terminó octavo entre 13 sistemas educativos latinoamericanos.

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Los estudiantes argentinos de 15 años obtuvieron peores resultados en Matemática, Lectura y Ciencias en las pruebas PISA 2025 respecto de la edición de 2022. El informe de Argentinos por la Educación, elaborado sobre datos publicados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), mostró una caída simultánea en las tres áreas.

Argentina alcanzó 367 puntos en Matemática, 389 en Lectura y 393 en Ciencias. En comparación con 2022, los retrocesos fueron del 2,9% en Matemática, del 3% en Lectura y del 3,2% en Ciencias. En términos absolutos, el país perdió 11 puntos en Matemática, 12 en Lectura y 13 en Ciencias.

Matemática concentra el mayor retroceso

El dato más crítico apareció en Matemática: el 76% de los estudiantes no alcanzó el nivel mínimo de desempeño. Apenas el 24% llegó al nivel 2 o a uno superior, el umbral que la OCDE considera básico para resolver problemas sencillos y aplicar conocimientos matemáticos a situaciones concretas.

El deterioro no fue aislado. Según el análisis de Argentinos por la Educación difundido por Chequeado, la proporción de estudiantes que alcanzó al menos el nivel 2 fue del 36% en 2006 y 2009, del 34% en 2012, del 31% en 2018, del 27% en 2022 y del 24% en 2025.

Lectura y Ciencias también quedaron por debajo

En Lectura, Argentina obtuvo 389 puntos, frente a los 401 de 2022. El 59% de los estudiantes no alcanzó el nivel mínimo, mientras que solo el 1% llegó a los niveles más altos, según el informe citado.

En Ciencias, el puntaje fue de 393, contra los 406 puntos de la edición anterior. También en esta área el 59% quedó por debajo del desempeño mínimo. La OCDE ubicó el promedio de sus países miembros muy por encima del resultado argentino en las tres competencias evaluadas.

Qué evalúa PISA y qué lugar ocupó el país

PISA es una evaluación internacional que se realiza periódicamente desde 2000 y examina a estudiantes de 15 años. No busca medir únicamente la repetición de contenidos escolares, sino la capacidad de aplicar conocimientos y habilidades a situaciones nuevas, tanto dentro como fuera de la escuela.

En la edición 2025 participaron más de 760.000 estudiantes de 91 países y economías. En Argentina fueron evaluados alrededor de 11.093 alumnos de 412 escuelas de todo el país.

El país quedó en el puesto 75 entre los 91 sistemas participantes en Matemática, en el 62 en Lectura y en el 71 en Ciencias. En la comparación latinoamericana, Argentina terminó octava entre 13 países en las tres áreas. Quedó por debajo de Chile, Uruguay, Costa Rica, México, Brasil, Perú y Colombia.

Un deterioro que excede una sola medición

La serie histórica muestra que el problema no comenzó en 2025. En Lectura, Argentina pasó de 418 puntos en 2000 a 389 en la última edición. En Matemática, la comparación disponible desde 2006 registra una baja de 381 a 367 puntos. En Ciencias, el puntaje pasó de 391 en 2006 a 393 en 2025, una variación menor que no modificó el bajo desempeño general.

«Los resultados de PISA 2025 confirman una tendencia que no podemos ignorar: 8 de cada 10 estudiantes argentinos de 15 años no alcanzan los niveles mínimos en Matemática, y la caída se repite en Lectura y Ciencias», sostuvo Víctor Volman, director ejecutivo de Argentinos por la Educación, según consignó Chequeado.

El resultado obliga a mirar más allá del ranking. La evaluación expuso que una mayoría de adolescentes no logró resolver aprendizajes considerados básicos para desenvolverse en la vida cotidiana. La discusión educativa, por lo tanto, no se reduce a subir algunos puntos: exige recuperar capacidades elementales y sostener políticas que atraviesen toda la trayectoria escolar.

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