Conectate con El Argentino

Educación

Denunciaron que el subte contamina una escuela de Caballito

“Reclamamos que se detenga la actividad del horno hasta que sepamos que es seguro para nosotros”, sostuvo el director de la escuela lindera, Mariano Moncalvo, quien aguarda los resultados de las muestras extraídas.

Publicado hace

#

Autoridades de la escuela primaria Organización de Estados Americanos del barrio de Caballito manifestaron su preocupación al Ministerio de Educación porteño sobre uno de los talleres que utiliza la empresa Emova (ex Metrovías), lindero al establecimiento educativo, donde funciona un horno que «arroja humo», que se cree que puede disipar asbesto, y requirieron que interrumpan esta actividad.

“Reclamamos que se detenga la actividad del horno hasta que sepamos que es seguro para nosotros”, sostuvo el director de la escuela lindera, Mariano Moncalvo, quien aguarda los resultados de las muestras extraídas.

«El Ministerio de Educación tendría que presentar una cautelar y enviar inspectores”, agregó

El martes integrantes de la comisión de asbesto conformada por representantes de Sbase, Emova, los gremios, la Agencia de Protección Ambiental (Apra), la Dirección General de Protección del Trabajo dependiente de Subsecretaría de Trabajo y la Superintendencia de Riesgo de Trabajo (Salud), entre otros, tomaron muestras del horno instalado en al taller Bonifacio que funciona en el subsuelo para determinar la presencia de asbesto.

De acuerdo con la inspección realizada por los integrantes de la Secretaría de Salud del Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (Agtsyp), “encontraron una gran cantidad de chatarra que, según ellos, son positivos de asbesto”.

Desde la Secretaría de Salud de Agtsyp, Cecilia Domingo recomendó un examen médico a todos los alumnos y trabajadores de la Escuela, “como se hace con los trabajadores del Subte”.

Además, aconsejaron “el estudio de unas juntas en la sala de caldera (de la escuela) que sospechan pueden contener asbesto”.

“Algunos de los materiales están en depósitos señalizados como corresponde y otros acopiados para ser retirados o recibir el tratamiento correspondiente”, dijo Moncalvo.

El horno que funciona como secador para material que luego será pintado, según la inspección de Agtsyp, “está en mal estado y sospechan que contiene material con asbesto” contó el director.

Según el informe elevado por las autoridades del colegio a la Supervisión Escolar Distrito 8, “los materiales tóxicos son, entre otros, un extenso techo con amianto, gran cantidad de chatarra y vagones”.

Moncalvo señaló que “una vez que estén la muestras vamos a seguir porque no nos parece correcto que la chimenea continúe ahí”, y apuntó que también continuarán el reclamo hasta que “se nos informe el programa de retiro de material con asbesto”.

“Los patios de la escuela y del jardín tienen la misma pared que los dividen de los talleres. Hay ventanas abiertas del taller que dan al patio y se ven las formaciones de trenes desde el patio donde están los nenes de primer grado”, explicó el director del establecimiento ubicado en avenida del Barco Centenera 747, adonde asisten 400 alumnos, y 150 al jardín El tranvía de Caballito.

A raíz de esta situación, Moncalvo señaló que informaron a las familias “porque pueden presentar un recurso de amparo o una cautelar” y subrayó que algunas de ellas “no están mandando a los chicos por este tema”.

Además, dijo que se comunicó mediante un correo electrónico con Sbase y no obtuvo respuesta ante el pedido a que “se comprometa” a apagar “el horno”.

“Este sábado va a venir (a la escuela) una empresa privada que está autorizada para realizar la inspección del jardín y la primaria”, anticipó Moncalvo.

Fuentes de Sbase señalaron también a esta agencia que “en el taller Polvorín existe un depósito transitorio para residuos con asbesto, que cumple las normas de seguridad para el tratamiento de este tipo de material”.

Sobre el funcionamiento de los hornos, indicaron que uno ellos es “de ladrillos refractarios, cuya chimenea sale al patio del laboratorio Centenera, y otro, el horno principal, que es de secado para el barniz de los bobinados nuevos (120°c a 180°c), por lo tanto no genera humo” y su “su chimenea es para evacuar los gases de la combustión”.

“Los talleres comenzaron a ser analizados en el marco del Plan Integral de Gestión de Asbesto. De haber asbesto, en este tipo de hornos el material se utiliza para aislación, por lo que se ubica entre en el interior de las paredes de revestimiento metálico. Por lo tanto, solo podría representar un riesgo si esas paredes llegaran a ser manipuladas”, señalaron.

“En ningún caso podría suceder que el asbesto se queme y pase por la chimenea a la atmósfera ya que el asbesto no forma parte de la cámara de combustión o cámara de calor directo”, agregaron.

Por último, informaron que “mañana un operador especializado tomará muestras de los hornos y se hará una nueva medición de la calidad del aire”.

Educación

Desfinanciamiento universitario: más de 10 docentes renuncian por día

En el Día del Docente Universitario, el sistema de educación superior pública argentina atraviesa su peor crisis desde 1989. Con salarios por debajo de los niveles de la poscrisis de 2001, un recorte presupuestario del 37,3% desde diciembre de 2023 y un Gobierno que se niega a cumplir la Ley de Financiamiento Universitario, la deserción docente avanza a un ritmo de entre 10 y 12 renuncias diarias en todo el país.

Publicado hace

#

La academia en éxodo: más de 10 docentes universitarios renuncian por día

La comunidad académica argentina eligió el 15 de mayo, Día del Docente Universitario, para volver a poner en el centro del debate la crisis estructural que atraviesa el sistema universitario público.

Lejos de los anuncios oficiales de «equilibrio macroeconómico», la realidad de más de 60 universidades nacionales distribuidas en todo el territorio revela un desmantelamiento sistemático que sus propios protagonistas describen, sin eufemismos, como un plan deliberado.

«Un plan de destrucción por goteo»

Rodrigo Quiroga, doctor en Ciencias Químicas y docente con 15 años de experiencia en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), cuantificó el fenómeno con datos concretos: entre 10 y 12 docentes renuncian por día a nivel nacional. La causa es, en todos los casos, la misma: la imposibilidad de sostenerse económicamente con los ingresos que ofrece la actividad académica.

Para Quiroga, la situación no es producto de la inercia ni de una mala coyuntura. «El Gobierno está poniendo excusas para no cumplir la ley porque efectivamente lo que buscan, creo, es un plan de destrucción de las universidades nacionales por goteo«, declaró el investigador. En esa línea, advirtió que son los propios docentes quienes vienen subsidiando el déficit de financiamiento con mayor dedicación personal, aunque ese esfuerzo tiene un límite humano y económico infranqueable.

El cargo docente más bajo del sistema universitario nacional, el de Jefe de Trabajos Prácticos (JTP) con dedicación simple, percibe actualmente apenas 260.000 pesos mensuales, una cifra que, en la Argentina de mayo de 2026, no alcanza siquiera para cubrir los gastos de transporte y alimentación necesarios para asistir al trabajo.

El peor momento en décadas

Pablo Bolcatto, doctor en Física y profesor con 38 años de trayectoria en la Universidad Nacional del Litoral (UNL), describió el presente como «el peor momento de mi vida profesional«. El testimonio de Bolcatto permite comprender la dimensión humana de una crisis que las estadísticas no alcanzan a capturar por sí solas.

«Ahora lo que se está dando es que un investigador o un profesor lo que hace es hacer Uber o empezar a vender empanadas», señaló Bolcatto, en alusión directa al fenómeno de pluriempleo al que se ven empujados quienes eligieron la docencia universitaria como vocación. Para este profesor, la elección de seguir en las aulas es un acto de convicción: «dar clases es una vocación; de enseñar, transmitir conocimiento y correr la frontera un poquito más allá», en referencia a la actividad científica que la crisis también amenaza.

La actitud del Gobierno Nacional fue caracterizada por Bolcatto como «profundamente ideológica», lo que para el docente explica la persistencia de la crisis más allá de cualquier argumento técnico.

Los números del desmantelamiento

Los datos recopilados por el grupo EPC y difundidos por Quiroga en redes sociales trazan un mapa preciso del ajuste:

  • Las universidades nacionales acumulan una caída presupuestaria del 37,3% desde diciembre de 2023.
  • En 2026 se proyecta el presupuesto universitario más bajo desde 1989 en relación al PBI, con apenas el 0,428%.
  • Los salarios docentes perdieron 33,7 puntos de poder adquisitivo desde noviembre de 2023, acumulando 17 meses consecutivos de caída.
  • Días antes de la última Marcha Federal Universitaria, el Gobierno recortó más de 5.300 millones de pesos destinados a infraestructura en la UNLP, UNSAM, UNL y UNNE, entre otras casas de altos estudios.
  • El salario real docente es actualmente más bajo que el que tenían en la poscrisis de 2001.

Estas cifras se inscriben en un contexto más amplio que ya documentamos en esta redacción: desde el inicio de la gestión libertaria, las transferencias a universidades acumularon un recorte real superior al 20%, según datos del Foro Economía y Trabajo; y el propio organismo de verificación Chequeado señaló que el financiamiento universitario sufrió recortes reales de hasta el 31,6% en los primeros tramos de la gestión Milei.

Un dato adicional que aporta dimensión social al conflicto: según la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), dos tercios de los estudiantes de la universidad pública pertenecen al 60% más pobre de la sociedad. El ajuste sobre la educación superior no golpea a una élite; golpea, en su inmensa mayoría, a los sectores populares.

La ley existe, el Gobierno no la cumple

El reclamo del sector docente tiene un núcleo jurídico concreto: la plena aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario, cuya vigencia los propios tribunales ratificaron con fallos favorables al sector. Si esa norma se aplicara, un docente que hoy cobra 260.000 pesos pasaría a percibir 400.000 pesos, lo que equivaldría a pasar de 6.800 pesos a 10.200 pesos por hora de clase, según los cálculos difundidos por Quiroga.

Frente a las excusas esgrimidas por la administración Milei, como la exigencia de auditorías previas a cualquier recomposición salarial, Quiroga recordó que las auditorías ya existen y funcionan: las facultades de Económicas, Derecho y Medicina de la UBA fueron auditadas en 2024 y sus informes aprobados por unanimidad. Además, «muchas otras universidades firmaron convenios con SIGEN», precisó el investigador.

El argumento del cobro de aranceles a estudiantes extranjeros también fue desactivado con datos: los estudiantes extranjeros representan aproximadamente 83.000 personas, apenas el 4% de la matrícula total. La cifra es marginal frente al déficit estructural de financiamiento.

Un punto central que los propios docentes subrayan para despejar confusiones es el siguiente: no son las universidades las que pagan los sueldos, sino el Estado Nacional. Y los salarios representan el 90% del presupuesto total de las universidades. Quien decide los aumentos, quien los frena, es el Gobierno de Javier Milei.

Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo